¡Hola, hola! Pues aquí nuevamente con otro capítulo en la historia, también muy angst, como el anterior, muchas gracias al review que a acabo de recibir de Agus y Moony. Los personajes de esta historia le pertenecen a Marvel Comics y no a mí, los utilizo sólo por diversión, sin ningún fin lucrativo.

Rookies

Capítulo 3.

Por: Lindo usagi.

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Camino sigilosa entre el pasillo del recibidor y te encuentro recargado en la pared cubierto por la opacidad de la noche, justo en el lugar en que acordamos anteriormente, una mueca de desesperación se dibuja sobre tu rostro y después te acercas a mí, noto algo de miedo en tu respiración.

El toque de tu piel es todo lo que necesito por ahora. El roce de tus labios y tus manos tocándome sin parar, sin parar. Sentirte en mí es lo que me hace estar en paz, no quiero que acabe nunca.

Sé que si tienes contacto con alguien reduces su cuerpo hasta la necrosis, pero conmigo es diferente, a mí no me puedes hacer daño porque mi organismo no está formado por las mismas moléculas que la de los demás, mi piel es metálica.

Te quitas los guantes de cuero sin perder tiempo y los arrojas sobre la alfombra que cubre el suelo del vestíbulo. Entonces tocas mi rostro suavemente y me miras directamente a los ojos, es este momento que quisiera recordar para toda la vida.

—¡Oh, Kevin!

Gimo mientras me tocas y trato de no hacer demasiado escándalo, pero no puedo contenerlo. Y entonces comienzas a besarme en ese lugar secreto. A estas horas de la noche los estudiantes no debemos estar en los pasillos y mucho menos haciendo las cosas que nosotros hacemos, pero eso es lo emocionante de este asunto. Pasas una de tus manos alrededor de mi cintura y luego avanzas hasta mi espalda. Lanzamos con agresividad al suelo tu gabardina negra, y continuamos besándonos.

Tu piel no puede hacer contacto con la de las demás personas, pero yo soy diferente, así que tócame, tómame, déjame sentirte. Puedo apostar a que soñabas con tocar a alguien así, a una mujer. Parecemos un par de niños jugando a algo prohibido y después de todo eso es lo que somos, unos niños descubriendo lo que son las emociones y los impulsos.

Así que tócame y no te detengas, bésame.

—No… no podemos seguir haciendo esto Cessily…

Te paras bruscamente y entonces busco alguna explicación en tus ojos oscuros y encuentro una mirada de desconsuelo, encuentro justo lo que no quería encontrar. Me alejo un poco de ti, sin decir una sola palabra, no tiene caso. Volteo mi rostro a un lado, después de todo sé cuál es el motivo por el que no deseas seguir.

—Es por Laurie¿verdad?

Asientes con la cabeza gacha.

Retrocedo lentamente y me volteo antes de que las lágrimas comiencen a brotar, era algo que ya sabía, algo que ya veía venir, pero aun así estaba dispuesta a seguir. Después de todo no has podido olvidarla. Comienzo a correr hasta mi habitación tratando de ser sigilosa, pero ya ni siquiera eso me importa.

—¡Cessily! —gritas, pero no demasiado para no ser descubiertos.

Entre

Sigo corriendo, y espero a que me persigas y me convenzas de seguir, espero a que me des una explicación, pero no lo haces, y yo sigo avanzando, tragándome las lágrimas.

Parecía que el roce de tu piel era todo lo que esperaba, sólo unos momentos contigo. Pero… ahora que lo pienso quería algo más que sólo eso.

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Laura Kinney entró a su cuarto cerrando la puerta tras de sí, tratando de hacer el menor ruido posible. Sooraya Qadir aun permanecía dormida y no pretendía interrumpir su sueño, más que nada porque quería ese momento para ella sola, para desahogarse y sacar toda la soledad que tenía en su interior.

Emma Frost le había hecho una mala jugada al mostrarle la ilusión en la que su madre desangrada le hablaba. Todos en general, todos la rechazaban y no se le acercaban, pero en especial esa bruja. Desde un principio le había demostrado su desprecio. Recordó sus palabras y sintió que las lágrimas estaban a punto de salírsele.

"Eres un arma, una máquina asesina de sangre fría que no conoce otra cosa más que la muerte y la matanza. Eres una amenaza para cada vida en esta escuela. Pero eso está a punto de cambiar, porque de una manera u otra te irás".

Se arrodilló en el suelo y dejó que su cabello negro cubriera su rostro, entonces se tapó la cara con las manos. Le dolía dentro, le dolía demasiado.

—Ma… mamá…

Comenzó a sollozar incontroladamente, extrañaba los brazos de su madre, extrañaba esa familia que había encontrado en Meggan y Debbie, extrañaba sentirse querida y necesitada por alguien. Logan se preocupaba por ella, era cierto, pero él siempre se encontraba ocupado en misiones y no había tiempo de estar con él.

—¿Laura? —oyó decir a Sooraya, al parecer la mutante afgana había escuchado algo— ¿Estás bien?

—S-sí… vuelve a dormir.

Se mantuvo tranquila unos momentos esperando a que su compañera de cuarto volviera a dormir. Los recuerdos siguieron esparciéndose por su mente, más soledad y más rechazo. La primera vez que llegó a la mansión junto con el escuadrón X.S.E. Kitty Pryde y Rachel Grey la trataron como si fuera una salvaje que no se sabía controlar.

Parecía que todos creían lo que Emma Frost decía. Parecía que todos creían que en un santiamén terminarían siendo atravesados por sus garras de adamántium. El hecho de que la hubieran obligado a ser una máquina asesina no probaba nada, ella sabía muy bien controlar sus impulsos, a pesar de que a veces se saliera muy fácilmente de control.

Recordó las palabras que Jay Gutrie le espetó en la cara y una lágrima resbaló por su mejilla. "Ella puede tomar mi lugar. ¿Es lo que ustedes quieren, más violencia?". No tenía derecho, ella no iba a traer más violencia, ella sólo quería vivir en paz, sólo quería tener una familia, sentirse querida, sentir el cariño que una vez le dio su madre.

Rockslide y el chico al que todos llamaban Julian se la pasaban jugándole bromas o poniéndole todo tipo de apodos. Llamándola "La chica rara" o "Garritas". Recordó la vez que el telequinético le gritó diciéndole "¿¡A quién estás mirando Clon!?". Lo detestaba hasta la médula de los huesos.

Necesitaba ver a Wolverine, era lo más cercano que le quedaba a una familia. Seguía sintiéndose completamente sola y siguió llorando en su habitación oscura. Colocó la cabeza entre sus brazos y poco a poco se fue quedando dormida en el suelo, mientras las lágrimas dejaban de salir.

Fin del capítulo 3.