Orgullo y perjuicio

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Recogió la mitad de su cabello en una coleta de lado y dejó la otra mitad suelta, le agradaba como se veía con ese peinado. Delineó con cuidado sus ojos, arqueó sus pestañas, pintó sus labios con su labial color "Rosa sensual" o al menos eso decía la etiqueta. Sonrió al comprobar que se veía muy bonita, pero el maquillaje y demás accesorios eran proporcionales a lo hueca que se sentía. Observó el delicado vestido color cielo y le dio una punzada en el pecho al recordar que compró esa prenda para una ocasión especial, lo que se entendía como una cita con cierto Uchiha vengador.

Tomó su cartera y sus llaves al tiempo que se lanzaba decididamente a la calle. Las semanas anteriores habían sido un fiasco, eso no lo podía negar, pero no dejaría que toda su vida girara alrededor de un idiota grande como una casa y su orgullo grande como toda la mansión Uchiha y Hyuuga juntas.

Tres semanas sin una señal de vida del espécimen que tenía por pareja. Claro, él se podía morir y ella no se enteraba de nada, podía venir un maniático con un cuchillo cebollero, degollarlo y ella no sabría nada. Aunque pensándolo mejor, con los chismosos que tenían por amigos seguramente si mataban a Sasuke, Hinata se enteraría antes que el propio Uchiha.

Ese pensamiento la consoló lo suficiente para seguir detestándolo todo el camino hacía el bar, donde había quedado con sus amigas. Llegó al lugar, ellas estaban sentadas en una mesa del fondo y se llevó una grata sorpresa al reconocer a Temari en el grupo.

—¡Buenos días! —saludó mostrando la mejor sonrisa falsa que pudo, sabiendo que no convencía a nadie.

—Llegas justo a tiempo, Temari me estaba contando como es la vida con Shikamaru… —Ino sonrió con malicia—. Al parecer, no es nada perezoso para algunas cosas...

—Tenten y Sakura están tardando mucho con las bebidas —comentó Temari, evadiendo el tema, así que Hinata decidió ayudarle un poco.

—¿Gaara-kun también ha venido? ¿O se quedó en Suna? —preguntó al tiempo que le lanzaba una significativa mirada a la mayor del grupo, quien suspiró agradecida.

—Ahora mismo está en Suna terminando de arreglar algunos asuntos, pero llegará aquí en dos días.

—¿Gaara-kun vendrá? Se lo diré a Naruto, se pondrá feliz —Sakura y Tenten aparecieron, ambas con una bebida en cada mano—. ¡Oh! ¿Cómo estás Hinata? Lo siento, como no llegabas ordenamos sin ti.

—No te preocupes Sakura-chan, yo iré —Se levantó delicadamente de la mesa y sonrió—. Vuelvo enseguida.

Comenzó a alejarse, pero aún así pudo escuchar claramente la voz de Ino, murmurando.

—Creí haber dejado a Sai en casa, pero a juzgar por esa sonrisa, creo que su espíritu ha poseído a Hinata.

Se encaminó hacía la barra haciendo crecer su sonrisa, lo que debía darle un aire demente a juzgar por la mirada extraña que le dirigió el chico pelirrojo de la barra. Decidió que era mejor quitar esa mueca de su rostro y se dirigió a la chica rubia que atendía.

—Disculpe señorita, quisiera…

Una sonora carcajada resonó en el lugar, Hinata buscó el origen de semejante risa y su sorpresa fue grande al comprobar que venía del chico pelirrojo. No entendía que era aquello tan gracioso, y con mirada interrogante, se volteó hacía la mujer rubia de ojos azules, ojos que ahora parecían tener un tic nervioso. Sus labios dejaron escapar un susurro de incredulidad que sonó algo así como: "¿Señorita?"

—¡No te quedes ahí parada, Deidara-chan! Atiende a la muchacha… —El pelirrojo había dejado de reír pero conservaba en su cara una sonrisa burlona. Cuando notó que Hinata lo miraba, le guiñó un ojo.

—Cállate, Sasori-senpai, hmp.

Al escuchar una voz definitivamente masculina provenir de "la rubia" Hinata se sintió morir. ¡Quería que la tierra la tragase! Sentía la sangre acumularse en sus mejillas y se acaloró tanto que casi empezaba a sudar. Ocultó su cara con su flequillo lo más que pudo, siempre había odiado la manera en que se ponía roja como un tomate.

—¡L-lo siento m-mucho! —Inclinó la cabeza en señal de disculpa—. Y-yo iba distraída, no p-presté a-atención…

—No te preocupes, es algo que ocurre seguido, muñeca. —comentó el pelirrojo al tiempo que la miraba con interés.

El chico de nombre Deidara le lanzó una mirada furibunda y se marchó con gesto altivo para atender a unas jovencitas que reían por la escena reciente.

—¿Qué se te ofrece?

Aún avergonzada, le murmuró su pedido al chico, Sasori. Mientras él se lo preparaba decidió mirar de reojo a sus amigas y fue de ninguna ayuda ver como se desternillaban de risa, claro está debido a su torpeza. Sakura e Ino se abrazaban, de los ojos de ambas brotaban pequeñas lágrimas; Tenten, si bien era un poco más discreta, se tapaba con una mano la cara mientras que con la otra se sujetaba el estómago y Temari hacía esfuerzos por respirar, al parecer casi se ahogaba con la bebida… ¡Mierda!

—Aquí tienes, muñeca…—Ella levantó la mano para tomar la copa que el chico le pasaba, mas él volvió a hablar—. Me llamo Sasori, es un placer conocerte.

—Yo soy Hinata. —Le contestó un poco descolocada, pero se apresuró a agregar—. El placer es mío.

Los ojos color miel del chico brillaban de manera peculiar y la Hyuuga pensó que veía muy apuesto con su sonrisa juguetona y sus facciones aniñadas.

—Otros compañeros y yo tenemos una banda llamada Akatsuki, a veces tocamos en este mismo bar —informó el joven. Aunque Hinata no entendía porque le contaba aquello, adoptó una expresión de cordial interés—. Este viernes, por ejemplo, nos presentamos a las diez en punto.

—Ah… Eso es genial…

El chico la miraba expectante, pero ella no comprendía que era exactamente lo que él esperaba…

—¡Te está invitando, tontita! —le gritó Ino quien, desde la mesa, no perdía detalle de la conversación.

Sakura le propinó un codazo y le susurró algo que sonó como "¡Cállate, cerda!". A continuación, todas voltearon hacía Hinata levantando los pulgares en señal de aprobación. Cuarteto de chismosas.

—Si no quieres no hay problema… —dijo Sasori con tono decepcionado.

—¡N-no! E-está bien, vendré… Vendré a ver tocar a tu banda —Aseguró con convicción y una sonrisa.

—Genial, puedes traer a tus amigas —Sacó una tarjeta de quien sabe donde y se la entregó—. Puedes llamarme si tienes una pregunta o si quieres hablar.

Hinata asintió y se retiró a su mesa, donde todas la miraban de una forma que no le gustó nada.

—¡Esa es mi chica! —exclamó Ino.

—Bien hecho, Hinata —corroboró Temari, asintiendo con solemnidad.

Sakura le guiñó un ojo y Tenten le palmeó la espalda. Se sentía como si hubiera ganado una maratón.

—No es para tanto. Además, Sasuke…

—¡Qué Sasuke se joda! Olvídalo, quédate con Mister Sexy…

—¡Cerda, no hables tan fuerte! ¡Te está escuchando!

Todas miraron hacía la barra nuevamente. Sasori las observaba con una mueca divertida y Deidara tenía una ceja alzada.

Definitivamente, sus amigas no conocían el significado de "discreción". Pero gracias a ellas, pudo sonreír, olvidarse unos instantes de sus problemas y eso no tenía precio. Se dijo a sí misma que había nada de malo en salir a divertirse en lugar de quedarse en casa lamentándose, que no había nada incorrecto en tomar unas copas con amigas y ver tocar a la banda de Mister Sexy… es decir, Sasori.

•••

El día anterior se había divertido en grande con las chicas y sus locuras, riendo, haciendo bromas, gritando, bebiendo. Necesitaba un rato de distracción, lo cual le hizo muy bien, pero el dolor de cabeza de la mañana siguiente la obligó a pensar en moderar sus "ratos de esparcimiento" la próxima vez.

Esa mañana no tenía ninguna emoción en particular, se sentía ligera pero al mismo tiempo con los pies demasiado pegados al piso para su gusto. Flotando a la deriva, en un océano de desesperación, aferrándose a un salvavidas llamado fe, que le impedía hundirse del todo en la miseria. Un minuto más, quería permanecer aferrada a esa vida.

Dentro de la bañera, el agua le lavaba las penas y culpas, y le regalaba vida nueva. Sin embargo, habiendo pasado una hora, ya era momento de salir si no quería terminar como una pasa de uva. Y ella detestaba las pasas de uva.

Con la toalla envolviendo su cuerpo, seleccionó una ropa cómoda para estar en casa y buscó un libro para sumergirse en sus páginas. Pasó su índice por los lomos de distintas obras sin poder decidirse hasta que un viejo libro llamó su atención: Orgullo y prejuicio.

Orgullo… Sasuke era orgulloso. ¿Prejuicio? Ella no tenía prejuicios como Elizabeth.

El señor Darcy era un hombre elegante, atractivo, culto y orgulloso. Sasuke también. Ambos eran parecidos, pensó. Pero había un océano de diferencia entre ambos. Si Elizabeth y el señor Darcy pudieron ser felices, ellos también lo serían. Sonrió.

•••

El timbré sonó, Hinata Hyuuga prácticamente voló a la velocidad de luz hacía la puerta y la abrió de un tirón. El recién llegado sonrió con gentileza, ella se colgó de su cuello y se abrazaron tan efusivamente que él llegó a levantarla del piso.

—¡Neji-niisan! Te extrañé tanto —Cerró los ojos mientras descansaba su cabeza en el hombro de su primo, aspirando su aroma.

—Y yo a ti —Le acarició la cabeza, pasando la mano entre los finos cabellos—. Huele delicioso… ¿Estas cocinando?

Ella asintió mientras se separaba y lo miraba con sus grandes ojos llenos de cariño.

—Curry, tu favorito.

—Te adoro.

Se la pasaron muy bien, almorzando y recordando viejos tiempos. Él le contó que Hanabi estaba a punto de graduarse con las mejores calificaciones de su salón y Hiashi no podría estar más orgulloso.

—Me alegró mucho por Hanabi-neechan, supongo que ella también estará feliz ¿no? —comentó Hinata.

—Ella dice estarlo, pero yo la noto cada vez más sofocada. Se está sobre exigiendo y eso no le hace nada bien a su salud, he intentado hablar con ella pero no hace caso. También te extraña, lamentó mucho no poder venir.

El semblante de la joven se volvió melancólico. Podía recordar muy bien cuan estricto llegaba a ser su padre, la manera en que repudiaba su falta de carácter, su inutilidad, su todo. Todo en Hinata era motivo de disgusto para Hiashi, desde sus zapatos desgastados hasta las puntas florecidas de su cabello.

—Tú también luces algo enferma. ¿Está todo en orden? —La mirada de su primo la recorrió como si fueran rayos x. A veces sentía que la mirada de Neji era capaz de ver todo, desde leer estados de ánimo, lenguaje corporal e incluso vislumbrar órganos internos. Bueno, de todas maneras eso era algo imposible.

—Estoy bien. En serio.

—Hinata… ¿Qué te pasa?

Y ahí estaba, bastaba que le preguntara que le pasaba para que ella lo escupiera todo. Al final, terminó hecha un manojo de nervios y contradicciones. Neji la escuchó atentamente, no la interrumpió, no perdió detalle y en ningún momento dejó de mirarla, mientras tomaba su mano.

—Escucha —Su protegida no lo miró, tenía la mirada clavada en una araña que correteaba por la pared—. En serio, escúchame. El Uchiha es un bastardo, no me canso de decírtelo. Es gruñón y no sabe tratar a la gente, no sabe quererte. Pero tú lo amas y aunque sea una imbécil, el también a ti. Estoy seguro. Sólo espera, verás que él volverá y todo se solucionará.

—Pero ya ha pasado mucho tiempo, no es normal…

—Mira, pronto es San Valentín ¿verdad? Es una tontería, pero puede que él te llamé incluso antes, todos se ponen cursis cuando se aproxima ese día —agregó al ver que la chica no estaba muy convencida—. Y si no, ya me encargaré yo de darle una lección.

Se sintió aliviado al ver que ella esbozaba una sonrisa tímida.

—Gracias niisan —"Gracias por no dejarme caer", pensó.

•••

Llegó el doce de Febrero, el día siguiente y el siguiente. Catorce de Febrero, día de los enamorados. En un rincón de una habitación, una persona estaba hecha un ovillo en la oscuridad. Había anochecido y esa persona no se molestó en encender las luces ni salir de su rincón en todo el día.

Pasaron las doce de la noche y el catorce de Febrero se volvió quince. Sasuke nunca llegó.


¡Hola! Aquí les traigo el tercer capitulo :) Muchas gracias por sus comentarios, de verdad son muy amables. En este capitulo Hinata tuvo un poco de diversión al menos, ya se la merecía. Además este es un poco mas largo que los anteriores, así que estoy contenta XD Una vez más un agradecimiento especial a Hinamori Uchiha por betear el capitulo x3

Disclaimer: Naruto no me pertenece, es propiedad de Masashi Kishimoto. Esta es una actividad sin fin de lucro, cuyo único objetivo es salvar la escasa (si no es nula) cordura que me queda.

Gracias por sus reviews a: Hinamori Uchiha, Ren-Tohsaka, harukauzaki, kaila maya the whater, Merlina Inuzuka, layill, Hina08, adrifernan19 y

Con sus reviews pueden llevarse de regalo un Sasuke Uchiha o un Sasori-senpai, muchas gracias. "Deidara-chan" es edición limitada, así que dense prisa si quieren el suyo. (?) XD