Después de mil años enterrada entre examenes y trabajos, he sacado un huequito para seguir mi historia. (Dios, ya acabada la temporada esto no tiene mucho sentido, pero acabaré la historiaxd) Pues eso, no puedo deciros cuando subiré la siguiente TT espero que pronto, pero en verano si que empezaré historias nuevas y esas cosas, (si es que con tiempo se hacen maravillas)
Espero que os guste el 3 Capítulo, gracias por leerme.
Brennan cerró la puerta del despacho y miró a su concentrada amiga.
Hola Ángela –
Buenos días Brennan ¿algo nuevo? –
No, no… solo venía a visitarte –
Tesoro… ¿tú? ¿solo a visitarme? ¿qué te ocurre? –
Nada –
Ángela puso los ojos en blanco
¿Nada? Guapa no me chupo el dedo así que ya me estas contando que te pasa –
Pues, esto… -
Temperance se sentó en el sillón, respiró hondo, y le soltó todo a Ange como si se tratara de un maratón:
Esta noche llamé a Booth llorando, y el vino, y me dijo que no me preocupara, y me besó, y hemos dormido juntos… -
¿Perdona? – Ángela se sentó para asimilar lo ocurrido - ¿Qué tu y Booth ya…?
No, no, solo hemos dormido juntos, pero esta mañana me ha llamado princesa y pues no se… -
Ya era hora bonita, te ha costado, os ha costado, mejor dicho. Bueno, y ahora ¿qué va a pasar?
Pues, no lo sé, no hemos hablado nada, pero Ange, tengo mucho miedo.
¿Miedo? ¿Tú miedo?, y, ¿de qué?
Pues de no saber hacer lo correcto, de hacer daño a Booth, y eso es lo último que quiero hacer.
Ángela puso los ojos en blanco y la miró:
Yo no sé como siendo tan inteligente, a veces eres tan tonta. Si tienes miedo, seguro que todo sale mal, tienes que aprender a vivir sin arrepentimientos.
Ya, ya lo sé… -
Pues cariño, no se hable más. En cuanto veas a Booth le apartas y hablas con él, y le dices la verdad.
Pero, ¿y el muerto?...
Tesoro, el muerto ya está muerto, creo que te deja arreglar tu vida durante una hora, o dos. Por cierto, en el ala de egiptología hay una parte en la que no hay cámaras, eso puede ser útil. – Ángela sonrió de manera pícara
¿Útil? ¿Para qué?- Brennan calló en la cuenta – ¡Ahh!, Bueno, es una observación muy buena.
Y las dos amigas siguieron compartiendo confidencias.
En la otra punta de la ciudad, un agente del FBI llamado Seeley estaba plantado enfrente de una floristería, no lo quería pensar más, se plantaría en el Jeffersonian con un gran ramo de rosas y se lo diría, que la amaba, que era su vida, que desde que la conoció, todo su mundo se había dado la vuelta, y que no podía ponerlo del derecho sin su ayuda.
