Raiden caminaba con Kisa por las calles vacías. Había decidido no llevarla al veterinario por la hora que era y porque seguramente le harían muchas preguntas que ella no estaba dispuesta a contestar.
La pequeña Kisa la veía mientras se acurrucaba aún más en los brazos de Raiden. Cuando llegaron al departamento Raiden dejó a Kisa en el sofá mientras buscaba el botiquín de primeros auxilios. Eran las dos de la madrugada pero a ella no le importaba hacer ruido por buscar el botiquín.
Cuando por fin dio con el botiquín corrió al sofá y empezó a tratar las heridas de Kisa que chillaba por el dolor que le causaba.
.— Shhh... Tranquila, no podré curarte si no te quedas quieta. —.
Kisa pareció entenderla y sorprendente-mente hizo lo que ella dijo aunque claro, algunas veces no podía evitar gruñir por el dolor. Raiden termino de vendar las heridas de la pequeña y sonrió satisfecha.
.— ¿Tienes hambre? —. Pregunto, aunque sabía que no iba a obtener respuesta. Los ojos de Kisa parecieron brillar ante la mención de la comida ella había intentado cazar algo pero llegó ese lobo idiota y había arruinado todo.
Raiden fue a la cocina, ella realmente no estaba segura de que comían los zorros así que hecho un poco de leche en una bandeja y un trozo de carne cruda en otro. Se encogió de hombros y le llevó la comida a Kisa. Al ver lo que sería su cena Kisa con un ágil movimiento termino en el suelo. Corrió hacia los pies de Raiden y espero que le diera de comer, cuando lo tuvo al alcance empezó a devorar todo. No dejo nada en los dos platos que Raiden le había dado. Ella sonrió y llevo los platos al fregador.
.— ¿Qué te parece si dormimos? —. Dijo mientras soltaba un bostezo. Kisa la veía con mucha atención.— Parece ser que mañana seguiré con la búsqueda de la idiota de Yui, pero ya verá no se salvara de la reprimenda que le daré.
A Kisa se le pusieron los pelos de punta al escuchar el tono amenazador que tenía Raiden.
.— En fin, sígueme. —.
Kisa la siguió con torpeza. Tenía una pata lastimada que no le permitía moverse como quería. Cuando llegaron a el cuarto de Raiden, ella sujeto a la pequeña Kisa y la dejo en su cama mientras se cambiaba de ropa. Estaba muy cansada para darse una ducha. Cuando se acostó se aseguró de no aplastar a Kisa y la tapo con una manta, estaba haciendo un poco de frío. Raiden sonrió para luego suspirar y cerrar los ojos quedando dormida al instante.
Kisa la miro un rato antes de lamer su mejilla y acurrucarse junto a ella.
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Raiden despertó a la mañana siguiente gracias a un par de caricias en su mejilla con algo suave y esponjoso. Le causaba cosquillas así que soltó una suave risa antes de abrir los ojos. Se encontró con la mirada verde de Kisa; era un poco extraño, no había notado que sus ojos eran de ese color. Raiden sonrió y acaricio una de las orejas de Kisa en un acto maternal. Kisa soltó un sonido de satisfacción antes de ver cómo Raiden se levantaba e iba al baño.
Kisa bajo sus orejitas y empezó a mover su cola esperando que Raiden saliera del baño. Ella esperaba ansiosamente que Raiden le diera de comer, así que cuando salió y le indicó que saliera fuera de la habitación no dudó en hacer e ir corriendo con un poco de dificultad a la cocina, donde se sentó pacientemente a que llegara Raiden.
Raiden hizo un pequeño desayuno para las dos. A Kisa le dio otro pedazo de carné crudo con un poco de agua mientras que ella se hacía un sencillo desayuno japonés.
Cuando ambas terminaron de desayunar y Raiden lavó los platos, la pelinegra se dispuso a llamar de nuevo a su desaparecida amiga. Kisa la veía atentamente desde el sofá. Raiden gruñó frustrada mientras se recostaba contra la mesa. Después de unos cuantos minutos en la misma posición Raiden levantó la cabeza y soltó un suspiro enfadada.
.— Tendré que esperar a que se digne a venir a casa. Es una irresponsable, ¿cómo no pudo avisarme que se tomaría tanto tiempo en su trabajo y no vendría a casa? Es una idiota de primera.
Raiden exclamó exasperada mientras Kisa la veía con algo de temor. Y es que su aura se mostraba hostil, casi amenazante. Para Kisa, que estaba acostumbrada a ese tipo de Aura la de Raiden le pareció mucho más intimidante, así que se escondió bajo uno de los cojines que tenía el sofá.
Raiden suspiró tratando de calmarse y fue hacia su habitación. Una vez allí encendió su laptop y decidió transformar toda esa ira en palabras, así que pasó casi toda la mañana y parte de la tarde escribiendo. Para su sorpresa termino de escribir todo el libro y se dio cuenta que podía hacer una continuación. Raiden estaba feliz y un poco desconcertada, era la primera vez que terminaba uno de sus proyectos en dos días. Vio el reloj y se dio cuenta que todavía podía llevarle el archivo a su editor para que le diera el visto bueno, así que con las energías renovadas fue a arreglarse para salir.
Cuando tuvo todo en mano, recordó que tenía a Kisa a su cuidado. Raiden no la quería dejar sola así que con pasos lentos fue y la cargó en sus brazos. Kisa estaba un poco adormilada así que lo único que hizo un acurrucarse en los brazos de Raiden y volver a dormir. Raiden sonrió con ternura antes de salir de su apartamento.
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Raiden camino algunas cuadras antes de llegar a la editorial. Muchas personas la veían extrañadas por llevar a un zorro en brazos, pero Raiden las ignoraba; sin embargo parecía que Kisa estaba tensa. En todo el camino a la editorial no dejo de ver a los lados alerta, como si temiera que algo las atacase de un momento a otro. Eso a Raiden le extraño.
Cuando llegaron a la editorial Raiden fue directamente con su editor. Le enseño el libro y después de acordar algunas cosas se marchó de ahí.
Para cuando Raiden y Kisa salieron de la editorial ya estaba todo oscuro. Raiden apretó un poco a Kisa en su pecho ya que la pequeña estaba muy tensa. Sus orejas y cola estaban regidas, como si esperara algo.
Raiden camino rápidamente por las calles que estaban extrañamente solitarias. Algunas veces giraba en alguna esquina, había algo en el ambiente que le erizaba los vellos de la nuca. Era extraño; no sabía cómo explicarlo, solo que algo muy dentro de sí le indicaba que había peligro.
Raiden se detuvo un momento al creer escuchar algo, así que guardo silencio para agudizar sus oídos. Raiden escuchó pasos y luego voces. Estas se escuchaban furiosas, para ella fue una mala señal e impulsada por la adrenalina salió corriendo.
Raiden creyó haber escuchado algo, pero era prácticamente imposible así que sigo corriendo mientras escuchaba los pasos perseguirla con furia.
Kisa que hasta ese momento se había mantenido en sus brazos salto y con ágiles movimientos empezó a correr por las calles.
.— ¿Qué? ¡Kisa, espera! —. Raiden oyó los pasos más cerca de ella así que no le quedó de otra que seguir a Kisa.
Raiden corrió tras Kisa que la guiaba por diversos callejones y la obligaba a dar giros en algunas calles. Ella aún podía oír a quien sea que la estuviera siguiendo y no pudo evitar gruñir desesperada. Se estaba cansando y ella sabía que no podía seguir así.
Pronto las calles comenzaron a parecerle familiares. Raiden estaba segura de haber pasado por allí en algún momento, para cuando ella vio el parque que daba al bosque de los híbridos ella se detuvo. Raiden estaba dudando si entrar o no a ese bosque. Kisa se giró y la vio fijamente algo en su mirada le indicaba que debía hacerlo.
Raiden giró su cabeza y se dio cuenta que sus perseguidores estaban casi llegando a su posición. Ella pudo identificar a dos hombres. Eran más grades que ella y podían someterla si quisieran.
.— Solo espero que no sea una mala decisión —. Susurró mientras corría hacia el bosque junto a Kisa.
Una vez adentro corrió sin importarle todo el ruido que hiciera. Sus perseguidores también habían entrado y eso la mantenía preocupada. Kisa corría delante de ella intentando encontrar algo, pero Raiden no estaba segura del qué.
Raiden se detuvo frente a una cascada a tomar un poco de aliento. Kisa se alejó solo unos cuantos pasos de ella olfateando el aire.
Cuando recuperó la respiración a Raiden le dieron escalofríos. Duró unos segundos inmóvil antes de voltearse en alerta. Kisa levantó sus orejas en amenaza antes de salir corriendo hacia Raiden.
Había un hombre que llegaba corriendo dispuesto a capturar o incluso herir a Raiden, pero Kisa no lo dejaría; así que corrió y salto hacia el hombre mordiendo la mano que iba a tocar a Raiden.
El hombre pego un chillido.
Raiden retrocedió alarmada. Hasta que chocó con algo suave. Raiden se giró tan rápido que callo al suelo.
.— ¡Te atrape! ¡Por fin serás mía Tairyuu! —. Grito el hombre frente a Raiden.
Raiden se cubrió las orejas mientras gritaba.
Pero antes de que el hombre pudiera siquiera tocarla un enorme lobo de extraño color mostaza tirando a dorado le mordió el cuello; Provocando su muerte instantánea. Raiden se quedó inmóvil y un poco estupefacta ante el animal.
El lobo la miro unos segundos directamente a los ojos antes de salir corriendo a ayudar a Kisa con el otro hombre que estaba distrayendo.
Raiden vio como el lobo mataba al otro hombre antes de caer inconsciente debido a las fuertes emociones que estaba sintiendo en ese momento.
Lo último que distinguieron sus ojos antes de cerrarse fue a Kisa corriendo en su dirección.
Me he decidido a subir los dos capítulos que tenía escrito.
¿Quién sera el lobo que salvo a Raiden?
¿Por qué estos no le hacen nada a la pobre y confundida chica?
