CAPITULO 3
(Pov Anny)
Debía reconocer que estaba un poco asustada, Hannival hace mucho mucho mucho tiempo no estaba así conmigo. Sabía que había hecho mal, y sabia que merecía lo que me haría.
Intentaría cumplir lo mejor que podría, y lo más importante era no correrme.
Si lo hacia... mi marido no me tocaría, y solo Dios sabia por cuánto tiempo.
Intente pensar en otra cosa, pero me era imposible.
Podía sentir el vibrador dentro de mí, y, aunque quisiera no gemir me estaba costando cada vez más. Mis gemidos iban aumentando a medida que sentía al vibrador dentro mí.
Entre abrí mis labios gimiendo alto en el mismo momento que sentí como algo, o mejor dicho, como la fusta pegaba en mi trasero.
Lance un grito por la sorpresa y el dolor.
-quiero que cuentes Anna -me ordeno Hannival.
Como odiaba que me llamara así pero era mejor no decirle nada.
-no te escucho -dijo volviendo a golpear con la fusta.
-un... uno -susurre llorando -.
Esta vez sentí como azoto con la fusta mi muslo haciendo que grite de nuevo.
-dos.. Dos -dije nuevamente susurrando ..
Hannival golpeaba con fuerza rítmicamente con la fusta. Seguí contando hasta que llegue hasta quince.
Aunque tuviera los ojos vendados, cerré con fuerza mis ojos sintiendo como las lagrimas se resbalaban por mi mejilla.
Su mano sujeto mi cabello con fuerza, haciendo que levantara la misma levemente. Sentía su aliento en mi oreja, tenía mis labios entre abiertos y respiraba por ellos.
No podía mover mis brazos, ni verlo.
No verlo, era algo que no me gustaba. Pero era mejor estar lo más callada posible.
-estarás estos tres días aquí -dijo él y un escalofrió recorrió mi columna vertebral -.
Soltó mi cabello, y sentí como desato mis pies, y, sus manos fueron a mi cadera. Sin previo aviso sentí como introdujo su miembro con fuerza en mi trasero.
Recline mi cabeza lanzando un gemido de dolor y de placer a la vez.
(Pov Hannival)
Esto sería solo para mí. Ella no podía correrse, y si lo llegaba hacer. No tocaría en meses, como había dicho antes.
Enterré mi mano en su cabello, nuevamente, mientras la sujetaba con fuerza a la vez que embestía contra ella con fuerza. Anny no dejaba de llorar ni de gemir.
Estaba a punto de llegar pero no la dejaría correrse.
Esto era un castigo, y como tal se cumpliría al pie de la letra. Ya tenía en mi mente, todas las cosas que le haría a mi mujer por desobedecerme, en algo tan serio e importante.
Un gruñido gutural salió de mi corriéndome en ella, antes de que pudiera sentirme salí de ella arreglando mi ropa.
La levante del potro llevándola hacia unas de las paredes de la sala, sujete sus muñecas atadas a unas esposas que colgaban de la misma. Fui hacia el pequeño armario y cogí un separa pies, entre otras cosas, al volver hacia ella se lo coloque en sus tobillos dejando sus piernas completamente abierta y su sexo expuesto hacia mí.
Aun tenía el vibrador, lleve mi mano hacia su sexo y la acaricie con la palma de mi mano.
Ella abrió sus labio gimiendo.
-Hannival... por favor... -dijo en un murmuro.
-niña desobediente -
Le cruce la cara con fuerza.
-¿te he dicho que hables? -.
Ella mordió con fuerza su labio negando lentamente con su cabeza.
Coloque en sus pezones unas pinzas las cuales estaban unidas por una fina cadena. Debía reconocer que se veía hermosa.
Tire de la cadena sin demasiada fuerza retorciendo un poco sus pezones.
-a un es pronto para rogar Anna -le dije con la voz ronca.
