Nota de autor: Hola amigos, al fin me designé a continuar con este fic. Lamento mucho la espera. Como tardé tanto en actualizar, me tomé la molestia de hacer un pequeño resumen:

En el capítulo anterior Shikadai se encontró con Yodo a las afueras de Konoha. Éste le comentó a la rubia que estaba desesperado por conseguir la atención del amor de su vida (Mirai) y que la única forma de lograrlo era a través de la adquisición de la tan deseada madurez. Acto seguido, Yodo le sugirió un par de tips al muchachito para que éste aparente ser más maduro, entre ellos el hecho de concurrir a un bar-disco famoso donde pueda encontrarse con Mirai y ésta pueda observarlo más grandecito para finalmente enamorarse de él.

-x-

Capítulo 3: Extraña propuesta.

Shikadai se encontraba solo y recostado sobre lo que parecía una bella pradera; Yodo se había retirado hacia no más de cinco minutos por lo que el jovencito vio oportuno continuar hablando consigo mismo sobre los problemas que tanto lo aquejaban. Tan sumergido estaba en su charla que no fue capaz se percibir que alguien se le estaba acercando lentamente. Para su suerte, no era otra que su compañera y única mujer del equipo.

- Hey tonto ¿Qué haces hablando solo? ¿Te sientes bien? – Saludó burlonamente la muchachita mientras que el ojiverde se levantaba del suelo.

- Hola Chocho. – Le contestó él y como no quería que la kunoichi notase que algo malo le ocurría, no tuvo mejor idea que eludir el tema. – Sí todo en orden, sólo repasaba nuestra nueva formación en voz alta.

- Entiendo. – Afirmó la kunoichi sonriendo, más no estaba totalmente convencida de sus palabras.

Chocho Akimichi era más que una simple compañera de misiones, ella conocía a Shikadai desde hacía tanto tiempo que hasta lo consideraba un hermano. Por esta simple razón es que la morena dudo completamente del joven al escuchar su contestación, no obstante tampoco se detuvo en búsqueda de la verdad ya que al parecer había algo más urgente que compartir con éste.

- ¡Oe Shikadai! – Agitó de arriba a abajo una de sus manos para llamar la atención del morocho. – ¿Puedes creerlo? Viniendo hacia aquí me crucé con la ramera de la arena.

- ¡Hey! – Exclamó no muy contento el shinobi entendiendo que por "ramera de la arena" Chocho estaba hablando de Yodo. – ¿Por qué te refieres a ella de ese modo?

- No lo sé ¿Será porque no me agrada?

- Eso no te da derecho a insultarla.

- Sigh – Suspiró. – La defiendes mucho. ¿A caso es tu novia?

- ¡Claro que no! – Increpó el joven sorprendiéndose por el tipo de pregunta que acababa de salir de quien él mismo consideraba su mejor amiga.

- Pues fíjate que no te creo en absoluto, para mi ustedes dos se traen algo entre manos. – Dijo la kunoichi mostrándose algo molesta, pues la sola idea de imaginarse a Yodo y Shikadai juntos era algo que le parecía horrendo y tenía sus razones para pensar así. – Ya déjense de estupideces, después de todo ustedes dos son primos ¡Puaj, qué asco!

- ¡Que no somos primos! ¿Por qué todo el mundo piensa eso? Ella es la estudiante de mi tío, su discípula. – Se excusó el ojiverde.

- Ni mencionar que ustedes dos son de aldeas diferentes y sería raro si estuviesen juntos.

- ¿Es un chiste Chocho? ¿A caso olvidas que tus padres también lo son?

- Pero la situación de mis padres es distinta. Ellos comenzaron a salir después de la Cuarta Guerra Shinobi, en un ambiente donde únicamente se respiraba amor y paz, como suele suceder después de un acontecimiento así.

- Pfff, no pienso seguir perdiendo el tiempo con estas estupideces. Ella no es mi novia y nunca va a serlo ¿Contenta?

- Pues…

Antes de que los regaños de la morena prosiguieran, frente a los dos shinobis se presentó el tercer integrante del grupo, Inojin. Al parecer, el rubio había estado siguiendo muy de cerca la conversación puesto que no tardó en añadir su opinión respecto al tema.

- Entonces si ella no es tu novia y no lo será nunca… ¿Me la puedo quedar yo Shikadai? Yodo es muy hermosa. – Dijo el ojiazul con una sonrisa de oreja a oreja.

El shinobi rubio tenía como mayor característica el poder hablar sin ningún tipo rodeo y con total franqueza al punto de incomodar a cualquier interlocutor que lo escuchase.

- Maldito idiota, todo el día mirando mujeres. – Se quejó la kunoichi poniéndose de brazos cruzados.

Ser la única integrante femenina del equipo muchas veces le jugaba en contra, en especial cuando los chicos comenzaban a hablar sobre el soccer o videos juegos, sin embargo nada la irritaba más que el hecho de que sus amigos revelarán sus preferencias en cuento a mujeres. Había cosas que no podían ser habladas frente a una dama e Inojin y Shikadai parecían olvidarse de esto a menudo.

- ¿A caso no le viste esas enormes tetotas a la rubia? – Cuestionó el ojiazul sin un gramo de delicadeza.

- ¡Ya basta Inojin! Estas hablando de Yodo, la conozco desde pequeña. – Argumentó incoherentemente el morocho.

Lo cierto era que poco importaba si la conocía desde hacía poco o bastante. Cada vez que alguien insultaba o trataba de forma inapropiada a la rubia, un extraño sentimiento afloraba del ojiverde, motivo por el cual sentía la necesidad de defenderla sobre todo si ella no se encontraba presente para hacerlo por sí misma.

- Lo único que quiero saber es si puedo o no tirármela. – Indagó el rubio al no comprender al cien por ciento la explicación de su amigo.

- Haz lo que quieras. – Le contestó forzosamente el morocho, después de todo no le gustaba ni un poco el tipo de comportamiento que tenía su amigo hacia Yodo pero tampoco podía ofrecerle una buena excusa que lo detuviese.

- ¡Yuuujuu! – No pudo evitar festejar felizmente el ojiazul frente a sus dos amigos.

- Oigan par de tarados. – Dijo un poco molesta la morena. – ¿Por qué no dejan de hablar de hembras y se ponen a entrenar?

Chocho tenía razón, los minutos pasaban y ninguno de los tres había hecho absolutamente nada, así que después de escuchar estas palabras los jóvenes no tuvieron más opción que ponerse en marcha. Inojin preparó algunas de sus tintas especiales de combate; Shikadai afiló sus kunais y la muchacha del equipo levantó algunas pesas a modo de precalentamiento.

Finalmente las horas pasaron y cuando vieron caer la noche los shinobis decidieron suspender el entrenamiento para continuarlo en otra ocasión.

- Mierda, deberíamos ir volviendo a la aldea. – Sugirió la morena.

- ¿Qué pasa Chocho, te dio hambre? – Le preguntó Inojin entre risas sabiendo que seguramente acertaba en su suposición.

- Obviamente baka, hace rato que estamos aquí. – Le contestó ella.

- Ella tiene razón. – Aseveró Shikadai. – Ya es hora de volver y mientras caminamos de regreso a casa quisiera hacerles una propuesta.

- ¿Una propuesta? – Pronunciaron los otros dos jóvenes al mismo tiempo.

- Quiero que me acompañen a un lugar. – Reveló el morocho. – Su nombre es Club Kento, algo así como una disco dónde puedes beber unos tragos, bailar y escuchar música.

- Pues por mí no hay problema, entretanto haya mujeres hermosas. – Confesó el ojiazul.

- Aguarda, aguarda. ¿Me estás diciendo que tú quieres ir a una disco? – Preguntó la kunoichi sumamente desconcertada. – El Shikadai que yo conozco jamás sugeriría una cosa de ese estilo.

- Lo sé, sé que parece extraño pero, díganme la verdad ¿No están casados de siempre hacer lo mismo? Es decir, vamos de una misión a otra constantemente y cuando nos toca un día libre nos quedamos tirados en el sofá de casa mirando películas viejas. Estoy aburrido de todo eso, además. – El ojiverde se tomó una pausa para explicar la que podría ser la clave de la conversación. – Yo creo que es hora de ir conociendo un poco el mundo de los adultos.

- Amigo, me convenciste aún más. – Asintió el rubio casi donde por terminada la conversación. La idea le pareció exquisita.

- Me sigue pareciendo extraño de ti. – No pudo dejar de mencionar la morena. – Pero en parte tienes razón, así que a mí también me gustaría acompañarte.

Como era de suponerse Chocho intentaba seguir sus instintos a como dé lugar, sabía que no era el mismísimo Shikadai Nara el que estaba hablando, sin embargo las ganas de romper un poco con la rutina la atraía demasiado. Por otro lado Inojin ni siquiera se planteaba qué tan extraña parecía la conducta de su mejor amigo, no, él solamente pensaba en las mujeres bellas que se encontraría en una noche divertida.

No importaba el motivo por el cual los shinobis habían confirmado su participación en esta extraña propuesta, lo fundamental era que habían accedido.

- Perfecto, entonces cuento con ustedes. – En ese instante Shikadai recordó que en uno de sus bolsillos guardaba una publicidad que Yodo le había obsequiado ese mismo día. Ese papel tenía información muy relevante para conversar con el equipo. – Tengo entendido que en dos semanas se realizará una súper fiesta en ese lugar que les mencioné. En el club Kento sólo se permite el ingreso de mayores de 18 años, pero por eso no hay que preocuparse ya que través de un conocido puedo conseguir documentos de identidad falsos para los tres, el verdadero problema aquí es… ¿Qué excusa le diremos a nuestros padres?

- En dos semanas ya tenemos asignada una misión, si pudiéramos realizarla rápido entonces nos sobraría tiempo para disfrutar. Volveríamos a casa a la misma hora de siempre y nuestros padres nunca se enterarían. – Sugirió el rubio. – Si nos llegamos a retrasar más de lo usual simplemente diremos que se nos complicó la misión y eso sonaría creíble ya que es muy común de nuestro equipo demorarnos por nuestra recurrente pereza.

- Podríamos llevar la vestimenta de fiesta escondía en nuestros equipajes, en especial yo, que además de ropa linda también necesito maquillaje y accesorios. – Argumentó la morena dejando bien el claro que esa noche luciría como una verdadera diosa.

- Sabía que sería bueno hablar de esto con ustedes. Al final tuvieron mejores ideas que yo.

En efecto, el plan de Shikadai hasta el momento estaba saliendo de maravilla, si bien no era la idea original. En un principio todo el tema de la salida había surgido con motivo de encontrarse con Mirai en el Club Kento y conquistarla con lo que hasta el momento parecía ser una conducta muy madura, no obstante, en esta ocasión el joven decidió privar a sus amigos de este dato.

Muy en su subconsciente él aún era un adolescente con sus sentimientos a flor de piel y en cierto punto le daba algo de vergüenza contarles a sus amigos el verdadero motivo por el cual harían una salida en dos semanas.

Un poco de culpa invadió al shinobi puesto que era la primera vez que le ocultaba algo a estos dos, pero al mismo tiempo sabía que tenía una excelente cuartada y que muy probablemente ese sueño que alguna vez vio tan lejano pronto tendría alguna oportunidad de volverse realidad. En dos semanas estaría cara a cara con el amor de su vida después de tanto tiempo sin verse.

A este niñito genio lo esperaba la que podía llegar a ser una noche inolvidable.

-x-

Este capítulo quizás les pareció medio denso, aunque a mí particularmente me encanta que Chocho e Inojin sean partícipes de este fic. Muy probablemente estos dos salgan en varios de los próximos capítulos, espero que a ustedes también les agrade esta idea.

Porfa, háganme saber lo que piensan de este fic, aunque sean puteadas. Saludos! :)

Ah, otra cosita que se me olvidaba. Me llegaron varios mensajes pidiéndome que por favor actualice "Decisiones de una ex Kunoichi", así que pienso ponerme con eso la semana entrante. Espero que esta noticia sea de su agrado. Ahora así, besitos!