La joven se miró en el espejo, portando su uniforme de la preparatoria, era su segundo día en la escuela, cuando ya empezaría clases normales con sus compañeros. A cualquier chico le daría ilusión comenzar su primer años de preparatoria, pero a ella no.
Tal vez fuera la única de toda su generación que no esperaba con ansias el primer día de escuela y todo por culpa del accidente del día anterior.
"Baek Seung Min, la chica que había dado su primer beso por un tonto tropiezo" dirían todos de seguro.
La chica suspiró.
No, todo tenía que marchar bien, "nunca rendirse" como le había dicho su padre la noche anterior, como le gustaría que estuviera en casa esa mañana y la llevara a la escuela en el coche, dándole todo el coraje que necesitaba. Pero su padre tenía que trabajar en el hospital, se había ido desde la madrugada y era hora de que aun no llegaba a casa. Ojala ella algún día pudiera ser una gran doctora como su padre, era su único sueño.
Seung Min bajo las escaleras y se dirijo a la sala, ya su madre y su abuela la esperaban con un delicioso desayuno. Eran como adivinas, siempre tan dulces preparando lo mejor para ella cuando estaba deprimida.
-Seung Min, ¿dormiste bien? Ven a almorzar – le dijo su madre mientras le servía su plato en la mesa.
-Si mamá.
-Seung Min ¡Fighting! – le gritaron las dos mujeres cuando Seung Min termino de comer y salió de casa.
Intentó no pensar en todas sus preocupaciones en su trayecto a la escuela, después de todo tenía una hermosa familia que la apoyaba siempre y la hacía sentir mejor cada que estuviera deprimida.
Pero en cuanto llegó a su salón de clases todo su entusiasmo se fue por la basura.
Apenas cruzar la puerta se encontró con la fuente de sus calamidades. El mismo chico en su mismo salón y con una mirada desconcertante.
Seung min no lo reconoció al principio pero sin duda era él. Se quedaron así, unos segundos congelados después de haberse topado en la puerta así que Seung Min pudo observarlo bien, era alto y delgado, cara afilada y el cabello oscuro, corto pero un poco alborotado con unos intensos ojos oscuros y tez clara.
El chico retiró la mirada segundos después, y salió del salón sin decir una palabra.
¿No iba ni siquiera a pedirle disculpas por el día anterior? Obviamente todo lo ocurrido había sido su culpa. Seung Min se sintió tan irritada de repente, como si le hubieran prendido fuego. El chico que le había robado su primer beso iba a estar en el mismo salón que ella, y no solo eso, ni siquiera se iba a disculpar.
Seung Min caminó a su asiento enfurecida, y después desde vió como el chico entraba de nuevo al salón, sonriendo a todos sus amigos, por lo que podía ver era un chico alegre, "pero idiota" pensó Seung Min.
Así pasaron las clases, ella esperando que él se acercara a ella y le dirigiera una disculpa, y el ignorándola por completo. Seung Min decidió no darle más importancia, era obvio que los idiotas como el no tienen razonamiento.
Llegó la hora del receso, Seung Min no tenia aun amigos con los quienes pasar el rato, así que decidió ir sola a la cafetería y comprar algo. A pesar de que su abuela le había preparado un delicioso desayuno como todos los días, le apetecía algo dulce para olvidar todo el coraje de la mañana.
Se acercó a la maquina y contempló todas las golosinas y bebidas que en ella se exponían. Metió la moneda y eligió una de las golosinas, pero esta no apareció. Agito la maquina con fuerza y apretó los botones varias veces pero no aparecía.
-¿Quieres que te ayude? – escucho una voz detrás de ella. Cuando volteó el chico de sus calamidades la miraba seriamente.
-No gracias, yo sé cómo hacerlo. – sí, sabia como hacerlo, su madre le había enseñado muchas veces como sacar un producto de la maquina con una poderosa patada, pero hacerlo enfrente de toda la escuela, era…vergonzoso.
-¿En serio?
-¿Por qué no te largas de aquí? – le dijo ella sin pensar, por lo general era muy educada con las personas que no conocía pero ese chico la estaba sacando de sus casillas.
Por ningún motivo aceptaría la ayuda de ese individuo. Así que decidió tragarse su orgullo y sacar ella misma su golosina de la maquina. Acercó su oreja al aparato y le dio unos pequeños golpecitos.
-¡Oigan! ¡¿Esos no son los chicos que se dieron un beso ayer?! – gritó un joven de repente sacándola de su profunda concentración.
-¡Si son ellos! Yo los vi ayer en la ceremonia.
-¡Ah es Baek Seung Min, la que dio el discurso de bienvenida!
-¿Son novios?
Todos comenzaron a reír enérgicamente mientras Seung Min agitaba sus manos tratando de calmar la situación.
El joven se dio la media vuelta, dispuesto a irse, pero Seung Min lo detuvo.
-Hya!¡¿ No va a explicar este embrollo?! – le gritó la joven furiosa.
-¿Explicar? ¿De qué estás hablando?
-De lo del…lo del… lo de ayer. – dijo ella tímida.
-No tengo nada que explicar.
-¿Qué estás diciendo? –Seung Min se enfureció de repente observando la actitud del joven -¡Claramente esto es tu culpa! ¡Tienes que explicar todo esto antes de que se haga peor!
-¿Mi culpa? ¿Por qué es mi culpa?
-¡Porque fuiste tu el que tropezó conmigo y me robo mi primer beso!
Cuando se dio cuenta, todos se estaban riendo de ella en la cafetería, "Maldición" se había alterado demasiado hasta el punto de gritar a los cuatro vientos esa última frase.
Su rostro se tornó rojo como un tomate, y al ver al joven con el que había estado discutiendo, una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios. ¿Se estaba burlando? "Mal nacido, me las vas a pagar"
Seung Min salió corriendo del lugar sin mirar atrás. Estaba tan avergonzada que no quería saber nada más.
Seung Jo despertó con pesadez en los ojos, eran casi las 9, pero bueno, era su día libre, y Sábado justamente, un perfecto día para pasarla con sus hijas.
Vio a su lado, el otro lado de la cama estaba vacío. Ha Ni había tenido turno nocturno y lo había dejado solo durante la noche.
Seung Jo suspiro, era tan difícil dormir en una cama vacía cuando su esposa no estaba, como extrañaba dormir con ella en momentos como ese. Pero bueno, tenía que entender las peripecias del trabajo.
Escuchó pequeños pasitos fuera de la habitación acercándose a toda prisa, era su hija, conocía demasiado bien esos pasitos.
-¡Papi! ¡Papi! –bingo, era ella.
La niña entró y brincó emocionada a la cama encima de su padre.
-¡Papi! ¿A qué hora va a regresar mi mamá?
-¿Qué tal un buenos días papi primero? – dijo el padre abrazando con fuerza a su hija, casi estrujándola con su cariño.
-¡Buenos días papi! – Dijo la niña riendo - ¿A qué hora va a llegar mama? Quiero darle su besito de los buenos días.
La niña siempre era así cuando Ha Ni trabajaba por las noches. Aunque su madre siempre procuraba darle su beso de buenas noches antes de irse y el beso de los buenos días al regresar. Incluso cuando trabajaba más de 24 horas seguidas siempre cuidaba con detalle llamarla por teléfono solo para decirle "Duerme bien princesa". Eso era lo que Ha Ni y Seung Jo habían decidido cuando sus hijas empezaron a crecer, no importa lo ocupados que estuvieran en el hospital, siempre tendrían cuidado de atender a sus hijas como se merecían.
-Va a llegar pronto, pero mientras llega vamos a dormir otro rato.
-Voy a jugar. – dijo la niña intentando zafarse de los brazos de su padre.
-No, vamos a dormir –dijo el abrazándola más entre risas y gritos de la niña.
-¿Interrumpo? – escucharon en la puerta de la habitación.
-¡Mami! – gritó la niña desde la cama cando vio a su madre en la puerta, en cuanto Ha Ni se acercó su hija la abrazó como si no la hubiera visto en mucho tiempo.
Ha Ni se recostó al ladro del padre y de la hija.
-Ha Neul ¿me extrañaste?
-¡Sí! Y papi también te extrañó –confesó la niña.
-¿De verdad? – pregunto Ha Ni mirando a Seung Jo con mirada incrédula.
-Si extrañe tanto a mami que casi muero – dijo el hombre y abrazo a su esposa fuertemente con la niña en medio de ellos.
-¡Ah, me aplastan! – grito la niña entre el abrazo de sus padres.
Los tres rieron.
Aquellos eran los momentos que más le gustaban a Seung Jo, estar con su familia así, sin preocupaciones.
Seung Jo vio el rostro de su esposa de cerca y pudo ver sus ojos cansados y una gran pesadez en su cara.
-¿Estás bien? – le pregunto a su esposa.
-Mmm, estoy bien, solo un poco cansada.
-Ha Neul, mamá trabajó toda la noche, hay que dejarla dormir ¿Está bien? –Le dijo a su hija quien acepto inmediatamente y salió corriendo –Descansa.
Seung Jo abrazó y besó a su esposa antes de levantarse de la cama. Al salir cerró la puerta tras de sí y bajo las escaleras. Su hija mayor estaba en la cocina preparando el desayuno, batiendo algo en un pequeño recipiente, el cual ya podría haber roto por la fuerza que estaba aplicando.
Gracias a Dios no había heredado las "habilidades" de Ha Ni en la cocina, por el contrario, tenía su cerebro, aunque la perseverancia de su madre también la acompañaba.
-¿Qué haces amor? – le preguntó a su hija acercándose a ella para darle un beso de buenos días en la frente.
-Preparo Hot Cakes para desayunar.
-¿Dónde está tu abuela?
-Está ayudando a los nuevos vecinos a mudarse, parece que se están llevando muy bien.
Seung Jo ni siquiera recordaba a los nuevos vecinos. Su madre le había comentado algo, pero no recordaba que era. Solo que ella y la madre de la familia vecina se estaban haciendo muy amigables.
-¡Seung Min, Seung Min! Ven a conocer a los nuevos vecinos. Son encantadores – gritó su madre cuando entro a la casa. –Seung Jo, vengan.
La mujer los condujo hacia las afueras de la casa donde pudieron ver un gran camión, dos hombres del servicio de fletes estaban descargando varios muebles y un hombre ya mayor estaba dirigiéndolos. Debía ser el hombre de la casa, según las deducciones de Baek Seung Jo. Una mujer salió de la casa entonces y Geum Hee alzo la mano para saludarla, la mujer se acercó con una gran sonrisa en el rostro.
-El es mi hijo Baek Seung Jo, y ella es mi nieta, Baek Seung Min – le dijo su madre.
-Geum Hee-ssi, tu hijo es más guapo de lo que me lo describiste, y tu nieta es tan linda. Mucho gusto yo soy la señora Kim.
Tanto Seung Jo como su hija agacharon la cabeza, ofreciéndole un respetuoso saludo.
-Que linda eres ¿Cuántos años tienes?-le preguntó a la joven.
-Catorce – contestó Seung Min.
-¿En serio? Yo tengo un hijo de tu edad. Bueno, el cumple 15 el próximo mes, espera, te lo presentaré - La mujer se acercó a la puerta de su casa y llamó a alguien.
Un joven delgado salió de la casa y cuando se acerco Seung Min pudo ver algo muy familiar en el. Bastante familiar para ser exactos.
Seung Min abrió los ojos como platos. Debía ser una broma, era el mismo chico de sus calamidades, el que la había puesto en vergüenza frente a toda la escuela.
-El es mi hijo, Kim Hyun Joong.
Jeje ¿Que les parecio eso ultimo? La verdad no estoy segura de que les vaya a gustar, si no les gusta diganmey le cambio el nombre al muchachito ese (yo estoy de parte de Sung Min, jajaja no es cierto) pero bueno ustedes diganme si les gusta, y si les gusta, imaginen un pequeño Hyun Joong de 15 años.
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