Hola, si lo sé mucho tiempo sin actualizar, intentare no tardar tanto la próxima vez.

Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo, a mi solo me pertenecen mis Oc.

-¿Recuerdas el chico que me paró ayer?- Sakura asintió mirándola perpleja- pues es ese.

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Sakura se giró bruscamente para ver al hombre del que le hablaba su amiga, pero estaba acompañado. Uno tenía el pelo tan rojo como ella (el cual le daba la espalda) y uno moreno que las observaba fijamente.

-¡No mires!- le exclamó Hisana agarrándola del hombro obligándola a girarse.- Encima están en una de mis mesas.- comenzó a decir mientras iba hacia la cocina.

-¿Quieres cambiarme la mesa? ¿Cuál de ellos es?

-Si por favor.- dijo en cuanto entro a la cocina.- el moreno.

-¿Qué ocurre?- pregunto Tora curioso al escuchar la súplica de la morena.

-Cosas de chicas.- le contesto Sakura quitándole importancia.

Tora las miro receloso al escuchar aquella respuesta, pero pensó que lo mejor era no preguntar más, si no les había dicho que pasaba, por más que preguntara no lo iban a hacer.

Ryu entró por la puerta que daba a la despensa cargando un montón de cajas.

-Te las dejo aquí. ¿Qué hago ahora?

-Pues…- comenzó a pensar el rubio- ve fregando esas cazuelas de allí.- señalo uno de los cajones.

-Vale…- contesto dubitativo.

Las chicas que veían la escena, una vez se alejó el castaño comenzaron a reírse.

-¿Os habéis dado cuenta?

-¿Cómo no hacerlo?- le contesto Sakura.- lo que me extraña es que él no se entere.

-¿Por qué le mandas a hacer esas cosas?

-¿Tú le has visto cocinando? Es un horror. No deja de ponerse en medio y de molestarme. Prefiero que haga cosas inútiles, como fregar cinco veces los mismos platos o traer y volver a llevarse esas cajas.- les susurro a las chicas- mientras no esté aquí Ken ¡en la cocina mando yo!

-¿Cuánto tiempo llevas haciéndole eso?- preguntó Hisana con una sonrisa divertida.

-Desde que no se encarga de servir mesas. Y hablando de eso… ¿no tendrías que estar en el otro lado trabajando?

-Casi no hay clientes.- aclaro Sakura- apenas hay trabajo. Aunque… ¡tengo que ir a una!- exclamo de repente al acordarse de la mesa que había cambiado con Hisana, y salió de la cocina.

-A veces me pregunto cómo puede ser hermana de Ken- dijo Tora.- son totalmente diferentes.

-Por eso mismo no se aguantan. Creo que si yo tuviera un hermano, no tendría ese problema. Es mi hermano y nunca le dejaría de lado como hacen esos dos.

-Incluso yo me llevo mejor con mi hermanastra.

-Ya he terminado con eso- dijo Ryu interrumpiéndolos.- ¿quieres que te ayude con el sofrito?

-No, no hace falta- dijo negando con la cabeza- Puedes meter esas cajas- señalo las que se encontraban en una esquina.

-Pero si las acabo de traer.

-Si… es que ya he cogido lo que necesitaba. Mételas otra vez en la trastienda.

-Esta… bien- contesto desconcertado.

-Y ya de paso, ordena la despensa.

-¡Otra vez!- gritó cuando entro adentro.

-Sí… no me gusta como la ordenaste la última vez.

-Joder, mandas más que Ken.

Hisana comenzó a reírse y el rubio lo único que hizo fue encogerse de hombros con rostro divertido.

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Byakuya observaba el lugar por donde se había ido Hisana con aquella chica. Bajo la mirada y observo el papel que tenía delante suya, pero no podía evitar dirigir su vista más de una vez a la puerta que se dirigía a la cocina. Miro un momento a su teniente solo para percatarse que estaba tan concentrado en el menú que no se dio cuenta del extraño comportamiento de su capitán.

Cuando escucho la puerta abrirse, alzó su mirada con esperanza de volver a ver a Hisana, pero en su lugar salió aquella chica pelirroja y fue hasta su mesa.

-¿Qué vais a pedir?- preguntó Sakura.

Los dos hombres pidieron y la pelirroja iba anotando los pedidos, pero sin dejar de mirar acusadoramente al moreno. Byakuya por un momento la miro fijamente, intentando que esa chica se echara atrás o se incomodara. Pero para su desgracia la pelirroja le retaba con la mirada.

Una vez que la chica se fue, Renji miró a Byakuya.

-Capitán, ¿lo has notado?- Byakuya lo miro para averiguar a qué se refería el hombre- creo que es esa chica la que ese nivel de reiatsu.

Byakuya cerró los ojos. Aquello no había pasado por alto para él.

-Sí.

-¿Qué deberíamos de hacer?

Byakuya se quedó en silenció observando como Hisana salía de la cocina y se acercó a la pelirroja para hablar. Cerró un momento los ojos pensando cúal sería la mejor manera de acercarse a Hisana sin levantar sospechas.

Vio que Renji lo miraba impaciente esperando una respuesta. Se reprochó a si mismo por estar dejándose guiar por sus sentimientos hacia la que un día fue su esposa, dejando de lado su misión. Él era un capitán y lo que tenía que importarle era cumplir con su obligación como tal.

-Creo que deberíamos tener bajo vigilancia a esa chica- contestó Byakuya- ahora que la hemos encontrado, tenemos que tener claro a qué se debe ese reiatsu.- su teniente asintió- después volveremos a la Sociedad de Almas y daremos nuestro informe.

-Aquí traigo vuestros platos- dijo la pelirroja interrumpiéndoles.

Byakuya la miro con reproche mientras que el teniente alzo la mirada sorprendido. Ella al ver esas miradas posadas en ella, enarco una ceja, dejo los platos y se fue.

-¿Habrá escuchado algo?- dijo apresuradamente Renji acercándose a la mesa.

-Lo dudo.

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Sakura se dio la vuelta justo en el momento que Ken entró por la entrada y se acercó a ella.

-¿Por qué estas atendiendo a una mesa de Hisana?- le pregunto directamente cruzando los brazos.

-Ah… esto…- comenzó a titubear sin saber si contarle lo que la morena le dijo o no.

-Volveros a encargar de las vuestras. No quiero ningún cambio a no ser que yo lo diga. ¿Entendido?

-Sí- dijo ella con tono cansado.

El moreno asintió y fue hacia una puerta que pertenecía a una habitación que había convertido en su despacho. La chica suspiró y fue a la cocina donde se encontró a Hisana.

-Ken nos ha pillado. Tendremos que volver a cambiar las mesas. Lo siento.

-No pasa nada.- le sonrió Hisana.

-Te aviso, que esos dos son raros.- añadió la pelirroja haciendo que la otra se riera.

-¿Habíais cambiado las mesas?- pregunto Tora acercándose a ellas- ¿Por qué?

-¡Eres un cotilla eh!- le reprochó Sakura y el rubio se encorvo de hombros como respuesta. La pelirroja miró a Hisana buscando su aprobación para explicarle la situación.

-Un hombre ayer me paró y sabía mi nombre, y yo no le conozco de nada y ahora está en el restaurante.

-¿Te incomoda?- preguntó Ryu que acababa de llegar.

-Si- contesto la pelirroja por ella- además a mí me ha mirado mal.- se giró a la morena- son raros, te lo digo yo. No me da buena espina.

-¿Quieres que les echemos?- pregunto Tora cruzando los brazos.

-¿O les peguemos?- añadió Ryu crujiendo sus nudillos.

-Sí.- dijo Sakura asintiendo enérgicamente.

-¡No!- exclamo Hisana.- chicos, no hace falta que hagáis nada.

-Yo quería que le pegara- se quejó la pelirroja haciendo un puchero y señalando al Ryu.

-Nadie va a pegar a nadie.- les regaño Hisana.

Los tres agacharon su mirada y asintieron. Los chicos volvieron a sus puestos de trabajo mientras ellas salían afuera para ver si algún cliente necesitaba algo o entraba alguno nuevo.

-Tora- le llamó el chico- aunque Hisana no quiera, le tendremos vigilado ¿no?

-Para eso, necesitamos saber quién es ¿no te parece?

-Cierto. Ya lo descubriremos.

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Rukia estaba dentro de su gigai andando por la calle pensativa. Cuando volvió al apartamento, vio que los dos la habían dejado sola. Tan solo se habían dignado a dejar un mensaje en un papel diciéndole que se habían ido fuera a investigar y que no iban a comer allí. En el apartamento había intentado entretenerse con alguna cosa, pero no podía dejar de pensar en aquella mañana que había pasado con Byakuya. Había sido tan extraño y reconfortante a la vez. Pero ahora se sentía confundida caminando por las calles de aquel pequeño pueblo.

Un sonido le llamó la atención. Parecía proceder de una guitarra y junto a ello le acompañaba una voz masculina. Rukia movida por la curiosidad, fue hacia el lugar de donde procedía ese sonido. A medida que se iba acercando, la letra de la canción se hacía más comprensible.

And all the lights that ligth the way are blinding

There are many things that I would like to say to you

I don't know how

Al llegar a lo que parecía ser una pequeña plaza. Rukia vio a un chico moreno dándole la espalda. En el suelo tenía una funda de guitarra con algunas monedas.

I said maybe

You're gonne be the one who saves me

Rodeo el banco en el que se encontraba para poder mirar al chico que estaba cantando. Pero al verle el rostro sus ojos se abrieron con gran sorpresa. Aquel chico de cabello moreno, tenía unos ojos de color azules verdosos que nunca olvidaría. El chico se veía tan concentrado tocando que ni siquiera se dio cuenta de que la shinigami se quedó parada enfrente suya.

"¿Kaien-dono?" pensó Rukia.

And after all

you're my wonderwall

Si Rukia antes estaba confundida, ahora se encontraba mucho más. Recordó la primera vez que le hicieron creer que estaba frente a Kaien, pero al final resultó ser un Espada llamado Aaroniero que estaba jugando con su sentimientos.

I said maybe

You're gonna be the one who saves me

And after all

You're my wonderwall*

El chico termino así su canción y fue entonces cuando se encontró a aquella chica de estatura baja observándole.

-Hola ¿puedo ayudarte en algo?- le pregunto el chico con una sonrisa.

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*La canción que canta Kaien se llama "Wonderwall" del grupo Oasis. Al estar acabando la canción, solo he puesto la última parte.

Tenía ganas ya de meter a Kaien, y al igual que le paso a Byakuya, creo que lo mejor es que se lo encuentre estando a solas ajjaja

Por otro lado, pobre Byakuya jajaja no ha estado ni cinco minutos allí a dentro y ya le quieren pegar jajaja