Autor: Elpin

Traductora: nekoumori

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Esta historia ha sido escrita para pasar el rato únicamente y nadie saca beneficios monetarios.

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Capítulo 3.

Harry tenía una sensación de calidez y suavidad a su alrededor, lo que por una vez estaba la mar de bien. No había ningún sonido que viniera de sus compañeros de habitación al despertarse tampoco. De hecho todo estaba muy silencioso. Respiró profundamente por la nariz y se acurrucó aun más en la suave cama. Entonces se dio cuenta. El olor. Un olor que siempre iba a ser capaz de identificar. El olor de la Enfermería; una mezcla de pociones de limpieza y curativas, junto a ese olor a habitación abierta, que le decía que no estaba en el pequeño espacio de su cama o habitación, sino en una sala grande con muchas camas.

Tampoco le era necesario abrir los ojos para saber que había alguien ahí esperando a que se despertara. Se había despertado muy a menudo con alguien esperando por él. Esta vez, pero, dejó que la persona se esperara. Se había vuelto bastante bueno al hacer ver que estaba dormido para evitar la atención de la Mujer Dragón.

La mente de Harry revisó las ocurrencias que le habían llevado hasta allí. Recordaba que Snape le había encontrado en el baño, lo que era raro, pensó. ¿Qué estaba haciendo Snape en la Torre? Debería haber estado dando clases. Era un enigma que Harry no tenía esperanzas de resolver. Odiaba al hombre tanto como el desagradable Maestro de Pociones le odiaba a él …sin importar cierta afición – De repente la imagen de Snape sugetándole le vino a la mente … Snape había sido amable y cruel a la vez … lo que le iba como el anillo al dedo al enigma que era Severus Snape.

Recordando la manera en que su espalda dolió cuando Snape le había enderezado a la fuerza Harry trató de moverse un poco, fingiendo que solo se estaba moviendo mientras dormía. Nada. Ningún tipo de dolor, pero eso era de esperar. Puede que no le gustaran las costumbres de Madam Pomfrey, pero respetaba sus habilidades.

"¿Harry?" La suave voz de su amiga asustó a Harry de modo que abrió los ojos. Hermione estaba sentada en una silla al lado de su cama, con mirada preocupada. Tenía un libro en el regazo, lo que no era una sorpresa. Su mochila estaba a su lado en el suelo, llena hasta arriba con más libros.

"Hey," Dijo Harry, aclarándose la voz justo después de escuchar lo estropeada que sonaba. Se sentó cuidadosamente en la cama, en caso de que no estuviera curado del todo todavía. Hermione le estaba frunciendo el ceño, su mirada preocupada dando paso a una mirada curiosa.

"¿Cómo estás?" Preguntó cuidadosamente.

"Estoy bien." Contestó Harry, incapaz de mirarla a los ojos. Sabía que ella iba preguntar por lo que había pasado.

"¿Es verdad?" Preguntó Hermione de repente, su voz inexpresiva. Aunque Harry no necesitaba preguntar para saber de lo que hablaba, se hizo el tonto.

"¿Si el qué es cierto?" Fingió que se alisaba las sábanas.

"¿Los chicos te dieron una paliza porque descubrieron que estabas teniendo una aventura ilícita con Malfoy?"

"¿Qué?" La cabeza la Harry se giró tan rápido que pensó que se le había encasquillado la espalda de nuevo. ¿Qué narices le había contado Ron? Abrió la boca para negarlo, cuando fueron interrumpidos por cierta bruja con aspecto de rana y túnica rosa llamada Dolores Umbridge.

"Ah, Sr. Potter, estás despierto." Dijo Umbridge con alegría mientras entraba en la Enfermería. Justo en ese momento Madam Pomfrey salió de su oficina para chequear a su paciente. Al ver la Gran Inquisidora se dio prisa a ir al lado de la cama de Potter.

"Mucho me temo que debo insistir en que el Sr. Potter descanse un poco más." Dijo. Harry frunció el ceño confuso ante su extraño comportamiento. Ella normalmente permanecía profesional sin falta. Ahora estaba delante de Umbridge comportándose como si Harry fuera su hijo y estuviera tratando desesperadamente de protegerlo. Umbridge ni siquiera la miró.

"Creo que no, Madam Pomfrey. Si el Sr. Potter está lo suficientemente bien par hablar con su amiga, entonces ciertamente está bien para hablar conmigo." Paró a los pies de la cama de Harry. "Señorita Granger, ¿cierto? Mucho me temo que Potter no va a tener más visitas. Por favor, váyase." Hermione abrió al boca, obviamente para protestar, por lo menos eso pensó Harry hasta que ella dijo:

"¿Puedo por lo menos dejarle a Harry los deberes?" Preguntó.

"Eso no va a ser necesario." Dijo Umbridge en un raro tono tosco, pero a Harry todavía no le gustaba la manera en que lo dijo. Hermione pestañeó y luego se inclinó para recoger su mochila. Ni siquiera le dio una mirada a Harry antes de salir de la enfermería. Madam Pomfrey todavía estaba al lado de la cama de Harry. Lucía como si estuviera desesperada por protestar de nuevo a favor de Harry.

"¿Qué es lo que pasa?" Preguntó Harry, mirando de una a la otra.

"Sr. Potter, no hay duda de que estabas inconsciente cuando pasó, así que te lo voy a contar," Declaró Umbridge, una sonrisa enfermizamente dulce en los labio. Harry casi vomitó. "Me han nombrado Directora de Hogwarts."

"¿Qué? ¿Y qué pasa con Dumbledore?" Exclamó Harry de inmediato. "¿Dónde está?" ¿Dumbledore no le había dejado sin decir palabra, cierto? ¿Mientras Harry estaba inconsciente? Por lo menos podría haber dejado una nota o una carta de algún tipo, pero no había nada en la cama de Harry.

"Ese hombre se resistió al intento del Ministerio de capturarle para preguntarle algo concerniendo a cierta Armada … ¿Sabes de lo que estoy hablando Potter?" Harry negó con la cabeza. La Armada había dejado de encontrarse después que Seamus, Ron y Dean descubrieron su secreto. O más exactamente, Seamus lo descubriera y triunfantemente le dijera a los otros dos que les estaba enseñando un mariquita. Eso había sido hacía caso un mes.

"No importa, " Continuó Umbridge. Cogió un pergamino casi excitada. Harry tuvo mucha dificultad a la hora de decidir si realmente podía soportar mirar la mujer a la cara, así que su mirada se dirigió al pergamino. "Tengo algo más de lo que informarte."

"Debes esperar hasta que esté curado del todo," Le interrumpió Madam Pomfrey. "Él-"

"Debes ser un estudiante de esta escuela para que traten en ella." Dijo Umbridge por encima de la Sanadora y a Harry se le vino el mundo encima. Miró estúpidamente como Umbridge desenrollaba el pergamino en sus manos. "Sr. Harry James Potter. Acabas de ser expulsado, sin habilidad de apelar, de la academia de magia y hechicería Hogwarts. Tienes veinticuatro horas para retirar a tu persona y tus pertenencias de la escuela. Como eres menor de edad, te vamos a retirar la varita y luego la vamos a romper." Umbridge mantuvo la sonrisa dulce mientras le mostraba a Harry los papeles sobre su expulsión. La expresión de Harry se mantuvo vacía, reflejando sus emociones. No se movió para tomar el pergamino.

"¿Por qué motivo?" Insistió Pomfrey. Lucía como si fuera a ponerse a llorar en cualquier momento, pero Harry no la vio. Umbridge estuvo feliz de poderla informar.

"Por el motivo de pelearse con varios alumnos, sospecha de que haya creado una sociedad ilegal, tener demasiadas detenciones en un semestre para entrar en los exámenes-"

"¡Eso es absurdo! ¡No tiene tantas!" Exclamó Pomfrey.

"La cantidad máxima," Dijo Umbridge remarcando la palabra y mirando mal a Pomfrey por interrumpirla. "De detenciones que un alumno puede tener acaba de ser reducida, y el Sr. Potter tiene, si no me equivoco, dos más de las permitidas … Ahora, ¿por donde iba? Oh, si, además en la lista de crímenes hay exhibición indecente-"

"¿Qué?" Harry encontró su voz de repente. No estaba seguro de si su oído estaba bien. Ninguna de sus extremidades parecía funcionas, y su visión era un poco borrosa. Se sentía como cera fundida y un bloque de hielo al mismo tiempo.

"Un alumno se ha quejado, un alumno masculino, de que estaba recibiendo atención no deseada del Sr. Potter. No voy a tolerar semejante comportamiento libertino en Hogwarts. Y eso, creo, es todo. Oh, por supuesto, ¡no lo puedo olvidar!" Extendió la mano como si le estuviera ofreciendo un caramelo a un niño. "Tu varita." Los ojos de Harry escanearon inmediatamente la mesita de noche. No estaba allí. Miró a Madam Pomfrey.

"No estaba contigo cuando has llegado." Dijo en voz baja, sus ojos llenos de lágrimas no derramadas. Harry frunció el ceño, tratando de recordar la última vez que había usado su varita, pero no podía. Todo estaba envuelto en niebla, incluso sus memorias. Umbridge hizo un sonido de impaciencia.

"Te voy a encontrar en el Recibidor cuando te vayas, Sr. Potter. Ten la varita contigo entonces," Con esa se giró y se fue de la habitación. Harry se la quedó mirando.

"¿Dónde voy a ir?" Le preguntó a nadie en particular. De vuelta a los Dursley, probablemente. Sin su varita iba a ser un blanco fácil, así que necesitaba la protección de sangre. Aunque en el momento en que cumpliera los 17 estaba muerto. Pomfrey soltó un sollozo ahogado y Harry se la miró. Le quería preguntar donde estaba Dumbledore. ¿Cómo había podido el viejo mago dejar que eso pasara? ¿Cómo le había podido dar la escuela al sapo? "Muchas gracias por curarme la espalda." Acabó diciendo. Eso, aparentemente, fue lo último que la medimaga pudo soportar, porque se derrumbó y se puso a llorar contra un pañuelo. Se giró y corrió a encerrarse en su oficina después de tratar de pedir perdón entre sus sollozos.

Harry caminó de vuelta a la Torre en los pijamas que le habían cedido en la Enfermería, con los pies descalzos.

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Severus estaba sentado frotándose las sienes; tirado de cualquier modo en la silla de su despacho. Suspiró cansado por lo que debía ser la millonésima vez, Las cosas no podía ir peor, ¿cierto?

Dumbledore se había ido, esa horrible mujer era la Directora, y Harry Potter estaba expulsado. Ni siquiera podía apelar. Aparentemente los Gobernadores podían decidir por ellos mismos si les apetecía o no escuchar las apelaciones de un alumno, y Severus no dudaba quien tenía tantas ganas de que expulsaran a Potter.

Y ahora el chico estaba prácticamente sentenciado a muerte. Sin varita solo era cuestión de tiempo antes que Voldemort encontrara algún modo de pasar las barreras de sangre, o simplemente decidiera esperar hasta que ya no fuera efectivas. Severus realmente deseaba que Dumbledore hubiera elegido otro momento para desaparecer.

Habían cosas que Severus había oído en la mente de Potter con la ayuda de la Scios Totalus. No le gustaba como sonabas sus parientes. Y por laguna razón su estómago se sentía pesado ante el pensamiento de hacer volver a Potter con ellos. Pero no había nada que pudiera hacer. Estaba fuera de sus manos. Dumbledore simplemente iba a tener que tratar de arreglar las cosas una vez volviera. Solo era problema de Snape tener que proteger a Potter si Dumbledore se lo ordenaba.

Aun así, ¿una última mirada no podía hacer daño? Agitó la varita sobre su mesa, murmurando los hechizos de ver y escuchar. Potter apareció, en pijamas, mirando su baúl abierto. Los otros alumnos estaban cenando aún, por suerte. Por alguna razón Severus sintió una puñalada en su pecho ante la mirada completamente vacía en la cara de Potter. Era como su toda la voluntad de vivir se hubiera ido del normalmente fiero Gryffindor.

'Seguramente debería vestirme.' Pensó Potter, pero no se movió para hacerlo. 'Necesito irme esta noche. Ahora. Si los chicos vuelven y me encuentran aquí me van a matar. A lo mejor debería dejarles. O mejor aún hacer que Malfoy me lleve hasta su padre. Estoy seguro que Lucius estaría contento de presentarme ante Voldy. Por lo menos voy a morir con un grito …'

Severus miró como Potter finalmente empezaba a vestirse, aunque miró a un lado cuando el chico estuvo completamente desnudo. El chico se vistió con ropa extra grande, gastada y gris, y guardó el resto de sus cosas lentamente, como si estuviera saboreando cada objeto. Dobló lo que obviamente era una capa de invisibilidad (aquí Severus hizo un gesto de triunfo) y la metió en su bolsillo, el material fino cabiendo sin problemas en el bolsillo de los pantalones extra grandes. De bajo su colchón sacó un cuaderno delgado con muchos papeles sueltos metidos. Esos, obviamente eran sus dibujos. Los metió en el baúl también. Se metió la varita rápidamente en el bolsillo trasero de los pantalones, y luego fue hacia la ventana. En el momento en que la abrió una hermosa lechuza blanca entró.

"Hey, chica." Dijo Potter suavemente, acariciando al pájaro. "Parece que voy a tener que volver con los Dursley un poco temprano." La lechuza ululó comprensivamente. "¿Crees que puedes volver por ti misma?" La lechuza ululó una vez, mordió con afecto la mejilla de Potter y se fue volando. Potter cogió su baúl y se dirigió a la puerta sin dar una mirada atrás.

'Bien, supongo que esto el adiós.' Los pensamientos se volvieron claros de nuevo cuando llegó al Recibidor. Se miró la puerta que llevaba al Gran Salón con cautela mientras escuchaba hablar a los alumnos que había en él. 'Siempre vas a ser mi primer hogar.' Severus se dio cuenta que Potter estaba hablando con Hogwarts misma, y sintió la extraña necesidad de subir a decir adiós. Hogwarts siempre había sido su única casa también... pero a él le habían dado la oportunidad de volver...

'Te voy a echar de menos... Me pregunto si tengo tiempo de pasarme por donde Hagrid. A lo mejor me puede dar algo de consejo-' Los pensamientos de Potter se interrumpieron cuando la puerta del Gran Salón se abrió con un horrible chirrido y Umbridge salió. Harry enderezó la espalda inconscientemente. Sus talones hicieron un horrible repiqueo contra suelo cuando ella se le acercó dando saltitos.

"Sr. Potter, ¿tienes la varita ahora?" Harry apretó los dientes mientras sacaba la varita de holly y se la dio. Ella la estudió un momento. "Esta va a ser destruido por las autoridades apropiadas. Por favor váyase ahora, Sr. Potter."

'Hasta nunca, perra. Por lo menos no voy a tener que lidiar con tus instrumentos de tortura.' Pensó Potter amargamente, haciendo que Severus frunciera el ceño en su despacho. Instrumentos de tortura? No tuvo mucho tiempo de pensar en ello porque Potter acababa de arrastrar su baúl fuera del castillo. Severus vio como Potter se iba, casi orgulloso, pero a lo mejor solo desesperado para no parecer derrotado, a través de los terrenos hacia la puerta. Solo miró hacia atrás una vez, sus pensamientos concentrados en lo horrible que lucía la imagen de Hogwarts con esa asquerosa mancha rosa en su puerta. Con una última, triste y amarga despedida Potter se dio la vuelta y se fue por el camino a Hogsmeade para tomar el Expreso de vuelta a Londres.

Severus canceló el hechizo. El silencio de su despecho le rodeaba. El castillo entero parecía mucho más silencioso de repente que hacía unos segundos... se preguntó cual debía ser la causa.

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Notas de la Traductora:

Bien, he tardado un poquito, pero aquí os dejo el capítulo tercero de la historia para que lo disfrutéis :)

Muchas gracias a todos los que habéis comentado al historia, me habéis animado mucho a seguir.

Nos leemos ~^^~