Capitulo II
Habían pasado dos meses desde el feliz día en el que Serena y Seiya se habían comprometido en matrimonio. Los preparativos para la boda iban muy rápido, tanto que en poco tiempo estarían listos para dar el gran paso de su vida.
Clark Winston fue hacia el centro militar en donde tenía su oficina. Él era el encargado de evaluar a los nuevos que quería acceder a las fuerzas militares y también a los militares que se trasladaban a ese lugar desde otros puntos del país.
Hace varios meses no recibía ni jóvenes que quisieran enlistarse o nuevos militares que estuvieses capacitados para poder combatir en alguna guerra. Eso le preocupaba. Al fin y al cabo, si no tenía jóvenes, no podía trabajar. A veces tenía que realizar algún trámite importante, pero eso no le gustaba.
Estaba concentrado en la lectura de unos papeles que habían llegado desde Washington, avisaban que estuvieran atentos ante cualquier eventualidad que se les fuera avisada. Estaban en plena guerra, era algo normal que debían estar atentos, con los cinco sentidos bien puestos si es que debían trabajar para defender a su país de ataques enemigos.
El sonido de la puerta al sonar lo desconcentro. Solo exclamo un "pase" seco. La voz de su secretaria hizo que levantara totalmente la cabeza y fijara su atención en que lo que ella quería decirle.
- señor, han llegado algunos jóvenes provenientes de la base de Houston.
- ¿Cuándo llegaron?
- hace un par de minutos, señor.
- ¿y cómo es que nadie me había dicho eso? – dice molesto mientras se ponía de pie rápidamente
- no lo sé, señor.
- quizás nos enviaron lo que sobraba, bastaba esto – dice saliendo de la oficina enfurecido
Su secretaria se quedó mirando hacia la ventana, cerró los ojos y soltó un suspiro, hoy sería un día complicado. Esperaba que el problema del jefe se solucionara lo más pronto posible.
El comandante en jefe llego hacia los patios en donde estaban aproximadamente veinte jóvenes formados, los miro detenidamente. Nadie le había avisado de que estos muchachos llegarían a esa base. Observo que uno de los tenientes se acercaba a él, al ponerse en frente hizo un saludo.
- Williams, ¿me puede explicar que significa todo esto? – le dice en un tono de molestia
- señor, el comandante en jefe de Houston nos avisó que vendría una tropa de jóvenes a ayudar en lo que fuera necesario, señor – le dice en posición firme y mirando hacia el horizonte
- ¿es que acaso no entienden que soy yo el encargado de estas personas y que debe pasar por mi si son aceptados o no? ¿Entiende eso?
- sí señor.
- ¿entonces me puede explicar porque nadie me aviso que llegarían?
- el teniente Turner había quedado en ir a avisarle, señor.
- donde esta Turner ahora.
- en el hospital, señor
-¿Qué le sucedió?
- un accidente, señor.
- está bien – le dice suspirando – pero que sea la última vez que suceda Williams, o si no usted pagara las consecuencias.
Williams saludo nuevamente y se retiró hacia el edificio que estaba al costado derecho. Clark se acercó a los muchachos que aún estaban formados.
- buenas tardes – dice fuertemente
- buenas tardes, señor.
- hoy han llegado a la base de Boston, les aviso que el clima aquí no es lo mismo que allá en su casa. Si alguien no resiste a las inclemencias del tiempo deberá empacar sus cosas e irse de aquí porque si no puede resistir estando en tierra, menos lo hará en la guerra. Mañana en la mañana, se levantaran a las cuatro de la madrugada. Solo estarán vestidos con los trajes de baño ya que será la prueba de que tan capacitados están, el que no resista, se ira a casa. ¿Quedo claro?
- sí, señor.
- pueden retirarse a desempacar sus cosas, los tenientes los guiaran hasta el lugar donde se quedaran por el tiempo que sea necesario – les dice para luego darse la vuelta y retirarse.
Los muchachos comenzaron a caminar junto a los tenientes. Al momento de llegar cada uno escogió su cama. Definitivamente no era igual que estar en Houston.
- oye, deja que te cambie la cama. Esta está muy dura – le dice Elton Petersen a uno de sus compañeros.
- para que, si todas las camas son iguales. Que ingenuo eres – le responde James Craft
- oigan ustedes, dejen de discutir que al final nos van a castigar a todos – dice Andrew Furuhata
- oye Furuhata ¿Por qué crees tú que nos van a hacer salir con traje de baño? – le pregunta Petersen
- para que será, obvio que para meternos al mar.
- ¿al mar? ¿Con el frio que hace?
- deja de decir estupideces y sigue sacando tu ropa. ¿No ves que si te escuchan lo más probable es que te envíen a Houston otra vez? – le dice Craft
- tu siempre con ese humor especial. Deja de tomarte las cosas tan a pecho.
- ese mismo consejo se lo dieron los compañeros de tropa a mi padre.
- y ¿le sirvió?
- claro que le sirvió – le dice mirándolo seriamente
- ¿lo ves? Porque no lo intentas tú también.
- le sirvió para estar enterrado a cuatro metros bajo tierra. Es por eso que no me puedo tomar nada en serio.
Andrew y Elton se quedaron mirando, mientras James seguía desempacando sus cosas. El murmullo de la conversación de los jóvenes se había vuelto fuerte. El lugar en donde estaban hacia que el sonido fuera tres veces más fuerte de lo que era en realidad. Por eso uno de los comandantes de Boston ingreso con el ceño fruncido.
- pónganse en posición firme – dice fuertemente.
- sí, señor.
- ¿qué creen que están haciendo? Desde afuera se escucha el murmullo de su conversación. Este no es un centro social. Estamos comenzando esta segunda guerra y ustedes creen que están aquí para conversar y ser amigos. Pues están muy equivocados. Los que vengan a hacer vida social, es mejor que se vayan a casa porque no nos sirven las niñas que quieran hacer amigas. Queremos hombres que quieran luchar por su país. ¡¿Quedo claro?!
- Sí, señor – gritaron los muchachos
- eso espero – dice seriamente para luego salir y dejar a los muchachos solos
- estos tipos son más amargados que el chocolate sin azúcar – dice Elton haciendo que sus compañeros se pusieran a reír
- en eso te encuentro toda la razón – dice Andrew acostándose en su cama.
- yo creo que ya nos tendremos que acostar, lo bueno es que la madrugada que nos vamos a llevar va a tener su recompensa – dice uno que estaba más lejos
- ¿a qué te refieres? – pregunta james
- mañana llegaran las enfermeras a ver si tenemos algo.
- será lo mejor de nuestra estadía aquí. – dice Elton
- eso no cabe en duda – le responde James.
La puerta se abrió y todos los que estaban acostados debieron ponerse de pie nuevamente para saludar al chico que había entrado.
- buenas noches.
- buenas noches, señor.
- me presento. Mi nombre es Seiya Andrews. Sere el teniente a cargo de ustedes durante todo el tiempo que sea conveniente. Les daré algunas reglas que deberán acatarlas durante su estadía en la base de Boston. Número uno, nada de alcohol. Número dos, nada de salidas nocturnas o de paseo con alguien. Número tres, deberán levantarse a la hora que se les indique ni antes, ni después. Más adelante se les darán más instrucciones al respecto. Ahora a dormir que mañana deben pasar una prueba muy importante. Buenas noches.
- Buenas noches, señor.
Antes de que Seiya saliera, les apago las luces por lo que no les quedo remedio que acostarse en las camas de piedra para comenzar un nuevo proceso en la base de Boston.
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Serena se levantó muy temprano esa mañana, sería su primer día de trabajo como enfermera. Durante cuatro años se preparó en su preparatoria para servir a su país cuidando de la salud de los soldados que luchaban en la guerra. Su padre no quería que ella entrara a esos lugar porque los hombres siempre tenían muy poco contacto con las mujeres mientras estaban en ese lugar, por lo que cuando veían a una se colocaban como perro en celo.
Después de mucho esfuerzo, logro convencerlo.
Tomo un baño y bajo a tomar desayuno, se sorprendió cuando vio a su padre sentado en la mesa. Sostenía una taza de café en la mano derecha mientras que la izquierda sostenía el periódico del día.
- buenos días padre – le dice dándole un beso en la mejilla
- veo que estas motivada por participar.
- claro que sí, es algo increíble, como no me dejaste ser militar, no me queda de otra que ayudar en enfermería. No creo que sea algo tan difícil.
- yo jamás te prohibí que fueras militar – le dice mirándola
- bueno, entonces me enlistare.
- ¡¿estás loca?!
- no papá – le dice riendo – solo quería ver qué cara ponías cuando te dijera eso
- pues déjame decirte que no fue nada de gracioso
- ¿Por qué no me dejaste enlistarme antes? Casi siempre que te lo preguntabas evadías el tema
- hija, ser soldado no es nada fácil. Tiene que estar viendo muchas cosas. A veces tienes que ver morir a tus amigos al lado tuyo y no puedes hacer nada por salvarlos. Ser soldado es un trabajo que no es para todos.
Serena noto como la mirada de su padre comenzó a oscurecerse, cuantas veces habría visto eso. Ella ya suponía que eran muchas.
- ahora entiendo todo, debió ser muy difícil para ti papá – le dice tomándole la mano
- así es hija, fue difícil y muy doloroso.
- ustedes dos déjense de conversar tanto que ya deben ir a cumplir con sus obligaciones – les dice la señora Winston saliendo de la cocina
- yo creo que hay que hacerle caso a la jefa – le dice Clark en un susurro provocando la risa de su hija
- ¿Qué le estas diciendo a nuestra hija Clark?
- nada… ¿te vas conmigo hija?
- claro que si papi – Serena se pone de pie y va hasta donde su madre para darle un beso en la mejilla – nos vemos en la tarde.
- está bien, cuídate mucho.
- lo hare, no te preocupes – le dice sonriendo para luego ir al lado de su padre
Fuera de la casa se encontraba el auto de Clark estacionado, era un auto marca Dixi* la última moda de ese año. Era color verde con techo negro. Serena se sentó en el asiento del copiloto mientras que su padre se sentaba en el asiento del conductor.
Algunos minutos después llegaban al cuartel que sería el nuevo trabajo de la menor de los Winston. Serena se bajó con una sonrisa gigante. Era la primera vez que estaba en ese lugar, miro a su derecha y vio como las demás de sus compañeras llegaban a ese lugar. Dio la vuelta y abrazo a su padre quien le correspondió.
- ¡Serena! Que gusto me da verte – le grita una de las muchachas que iba ingresando
- ¡Mina! – le responde alzando la mano y moviéndola para saludarla
- ve a saludar a tus amigas hija, luego nos juntamos para el almuerzo.
- está bien, te quiero mucho papá – le dio un beso en la mejilla y corrió para abrazar a las muchachas
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Un nuevo teniente hacia su arribo a el cuartel, tomo su bolso y lo puso en su hombro para luego comenzar a avanzar hacia las oficinas para anunciar su arribo.
-¿la oficina de Clark Winston?
- tercer piso, primera puerta a la derecha – le dice la secretaria mirando al atractivo hombre que estaba al frente de ella
- gracias.
- de nada, guapote.
El teniente se dio la vuelta y la quedo mirando seriamente y con el ceño fruncido. La secretaria solo bajo la mirada a los papeles que tenía encima de la mesa.
Subió las escaleras hasta el tercer piso casi corriendo. La primera puerta, tal como le había dicho la secretaria mostraba el nombre de Winston. Toco un par de veces, hasta que un frio "pase" le indicaba que podía entrar.
- Buenos días señor Winston.
- ¡Shields! Que alegría volver a verte hijo – le dice Clark poniéndose de pie para ir a darle un abrazo
- opino lo mismo señor – le dice correspondiendo el abrazo
- así que has subido hasta convertirte en teniente de la base de Houston. Me alegra mucho que hayas seguido escalando – le dice caminando hasta volver a sentarse en su sillón especial.
- así es, señor.
- pues siéntate, y cuéntame en que te has especializado.
- gracias – le dice mientras se sentaba – bueno, me he especializado en las fuerzas aéreas principalmente.
- al igual que tu padre.
- exactamente, señor.
- pues me alegra mucho que nos estés colaborando durante estos momentos ¿trabajaras con tus chicos?
- si se me indica eso, lo hare con gusto, señor.
- claro que lo harás. Te dejamos designados tus muchachos.
- y ¿Cómo esta Serena? Hace años que no se de ella.
- termino sus estudios como enfermera y va a comenzar a trabajar aquí. Además se me va a casar.
- ¿se va a casar? Qué bueno.
- para mí no es muy bueno, te diré.
- ¿y eso porque?
- es mi pequeña, cualquier padre desea lo mejor para su hija. Yo pensaba que Serena se casaría cuando fuera un poco mayor, pero bueno, esta fue su decisión.
- bueno, quisiera saber dónde está el lugar donde voy a trabajar
- vamos yo te acompañaré
Así, Winston y Shields salieron de la oficina. Juntos recorrieron todos los lugares de la base de Boston. Al salir del lugar en donde estaban todos los chicos de Houston, Darien vio a la chica de la cual él había estado enamorado desde que eran unos niños.
Serena estaba más hermosa que nunca con ese traje de enfermera caminaba con sus amigas. Ella al levantar la vista vio a su mejor amigo de toda la vida con el cual había perdido contacto cuando él se fue hasta Houston junto con sus padres. Con alegría se acercó a él y le regalo un abrazo fuerte sin saber las sensación que ella provocaba en lo más profundo de su ser.
*Dixi: BMW compro una empresa llamada "VEB Automovilwerk Eisenash" quien tenía en su creación el automóvil marca Dixi a quien BMW lo popularizo en el año 1928.
Quizás algunas se dieron cuenta que he cambiado el nombre de mi cuenta por Anyshields, soy la misma Serena Kou pero con un nombre diferente. Para comenzar una nueva etapa a veces hay que hacer algunos cambios y este es uno de ellos.
Ha llegado el capítulo 2 de esta historia. Como ven ya Darien llego en gloria y majestad a la base de Houston en donde se encontró con Serena y supo que ella se iba a casar con Seiya.
Espero sus comentarios, para una escritora es importante retroalimentarse con sus RW para mejorar las cosas que faltan o para saber si está haciendo bien su trabajo. Si tienen alguna crítica no duden en hacerla ya que así podre actualizar sabiendo que a ustedes les está gustando. Un abrazo y un beso gigante.
Any Shields.
