Nota del Autor:
Hello hello everyone! Aquí me tienen de vuelta, con otra rápida actualización jeje. Una bastante larga, como prometí. Además, les dará gusto saber que ya terminé de escribir el capi 4, el cual publicaré apenas termine un borrador del 5, para mantener la motivación y la inspiración.
Nuevamente, y con gran felicidad, quiero agradecer a todos los que han dejado sus reviews, o han seguido o puesto esta historia en favoritos. Que a ustedes les guste lo que escribo es todo lo que necesito recibir a cambio del esfuerzo que hago. ¡Gracias!
Quisiera agradecer toda la atención que ha recibido este fic (reviews, favoritos, follows). Podrá parecer poco, pero tomando en cuenta las categorías, la verdad es que no puedo evitar sentirme muy satisfecho. ¡Gracias a todos!
Como siempre, me gustaría aclarar algunas cosas a partir de algunos reviews que he recibido. Por un lado sí, les comento que sí, es mi idea no sólo usar openings y endings de Naruto (los cuales me encantan) sino también música de Vocaloid, Idolmaster (para las chicas) y canciones reales en inglés/japonés para nuestro protagonista. Así que esperen ver varias canciones incluidas en el fic a medida que avancemos.
Por otro lado, y en respuesta a otro review, aclaro que Kiba molestará un poco pero nah no tanto. Aparecerá un poco el siguiente capítulo, pero no en este y después aparecerá pero relativamente nada al igual que los demás de la serie. Así mismo, aprovecho para comentar que en este capítulo introduciré a una de las Idols pareja de Naruto y el próximo a otra, así que ambos capítulos están centrados en eso más que nada. Por otro lado, concerniendo el tema del Harem, agrego a la opinión que muchas historias son lentas y tarda mucho en pasar algo, lo cual no es mi intención. Sí quiero que Naruto se desarrolle y crezca como Idol pero que haya interacción constante con las demás chicas; lo cual no quiere decir que se vayan a enamorar de la nada, pero que sí haya atracción mutua y escenas de ecchi, momentos tiernos, etc.
Por último, el harem es el harem. Aunque... seguramente puedan haber escenas con otras chicas, así que nunca se sabe. Lo dejaré a su imaginación.
Disclaimer: Ni Naruto ni Idolmaster me pertenecen, así como tampoco sus respectivos personajes ni los que he tomado de otras series como (Vocaloid, Highschool of the Dead, KissxSis). Todo lo mencionado es propiedad de sus autores, creadores.
Capítulo Dos : Un Encuentro Predestinado
"¡Bienvenidos, bienvenidos! ¡Naruto, es bueno verte de vuelta! ¡Oh, y usted debe ser la famosa Tsume-san! Naruto me estuvo hablando de usted.
La aludida no pudo evitar sonreír ante aquello para luego alborotar el cabello del Namikaze con la palma de su mano, algo que hizo que el aludido se quejara abiertamente. "¡Buen chico!"
"¡Oi, no soy un perro!", se quejó el rubio, apartándose de Tsume con el ceño fruncido. "Ese es Kiba, no yo."
"Je, eso es cierto."
Morita se rió de buena gana antes de invitar a ambos a tomar asiento en la larga mesa del salón de conferencias, dónde el productor eligió la silla justo al centro de la misma, sentándose de espaldas a un amplio ventanal con vistas al cielo arriba. Naruto y su acompañante se sentaron lado a lado frente al mismo, flanqueados por la secretaria del estudio quien les presentó una carpeta con los respectivos documentos a firmar.
En su rostro, el chico notó, había una expresión resentida, como si lo que estaba haciendo iba contra sus más íntimos principios morales.
"Eso es todo, Kiya-chan, puedes retirarte."
Pero la mujer no sólo no acató las órdenes, sino que aprovechó ese instante para dar a saber su opinión. "¡Esto es inadmisible! ¡Giko-dono y los demás accionistas no aprobarían semejante-!"
"¿No escuchaste?", dijo Tsume de repente, mostrando sus afilados colmillos a una secretaria que pronto perdió su anterior enojo y el mismo fue reemplazado por terror, terror por su propia vida. "Ya no te necesitamos aquí. Largo."
Y como si de una corredora profesional se tratase, Kiya asintió con el rostro volviéndose púrpura antes de marcharse en un parpadeo, cerrando la puerta en el proceso. Tsume, satisfecha, sonrió a sí misma antes de retomar su lugar junto a un divertido Naruto.
"¿Proseguimos?", preguntó entonces, alzando ambas manos sobre la carpeta en cuestión.
"Por supuesto. Ahora, si abren el dossier encontrarán el contrato y los términos legales, así como también el detalle de lo que te había comentado ayer, Naruto", Morita dejo que la mujer abriera la carpeta para luego extraer una serie de papeles llenos de palabrería legal. "Siéntanse libres de leer todo cuantas veces haga falta. Cuando estén listos, les indicaré dónde deben firmar."
Los siguientes minutos fueron utilizados por Naruto y su tutora temporal, como la había llamado Morita a la hora de redactar el documento, para leer cautelosamente todo. Ambos prestaron especial atención al apartado de responsabilidades, el cual concordaba con lo que había dicho Ryota, y a la sección de derechos, el cual estipulaba que parte de los beneficios que el rubio obtuviese por irse de gira, participar de audiciones, sesiones fotográficas y demás le pertenecía a la empresa, algo lógico y razonable.
Así mismo, en el contrato se estipulaba que el chico sería sometido a diversas evaluaciones de progreso al finalizar cada mes, no sólo de la parte musical y baile, sino también la parte física, con un control de peso obligatorio y una serie de pruebas en el gimnasio. El fallar o ausentarse de estos significaría una penalización la cual no podía acumularse o derivaría en la terminación del contrato.
Naruto fue el primero en terminar de leer, quedando algo atontado por la gran cantidad de cosas que debía incorporar. No porque fuese algo que cuestionase, no, sino porque no esperaba que ser un Idol conllevara tantas cosas — esto último, un signo que había subestimado la ardua labor de los Idols de todo el mundo.
"Me satisface", anunció eventualmente Tsume, algo ante lo que Morita asintió con una sonrisa.
"Perfecto. Pasemos a las firmas entonces", el productor les entregó a cada uno un bolígrafo dorado con el número "463" grabado en negro en uno de los laterales. "Como pueden ver, la mía ya se encuentra allí. Naruto, si eres tan amable, firma donde dice 'representado'."
Una vez que el chico hizo lo que se le indicó, fue el turno de la matriarca de la familia Inuzuka, quien firmó en un costado, sobre una línea que decía 'tutor/tutora legal'. "¿Eso es todo?", preguntó la mujer una vez su garabato usual ocupó el espacio en blanco, para luego observar como el hombre recogía el dossier con los documentos y lo cerraba cuidadosamente.
"Sip. Hemos terminado. Ah, antes que me olvide, debo recordarles a ambos que este contrato tendrá validez hasta que el tutor legal de Naruto, es decir Jiraiya-dono, regrese de su viaje. En ese momento, él deberá firmar una extensión del mismo el cual durará un año exacto. En caso de rehusarse, Naruto no podrá continuar trabajando con nosotros. ¿De acuerdo?"
La idea de que Ero-Sennin se opusiese a hacer tal cosa era una inquietud lejana en la mente del joven rubio en aquel momento, y más aún cuando escuchó a Tsume afirmar que si el viejo siquiera se atrevía a oponerse a los deseos de su ahijado dejaría que sus perros lo usaran como hueso personal, algo que hizo palidecer a Morita.
Naruto soltó una carcajada ante lo último y decidió que, de una forma u otra, podría lidiar con eso después. "No hay problema", respondió éste al fin.
"Entonces, sólo resta darte la bienvenida a estudios 463", fue en ese momento que el productor sacó su celular con una enorme sonrisa antes de ponerse de pie y dar toda la vuelta para acercarse a ambos invitados. "¿Qué te parece una foto para recordar este momento muchacho?"
"Yo la tomaré", dijo Tsume, aceptando el caro smartphone con algo de torpeza en sus manos. "Eh... ¿Cómo se hace?"
Tanto Morita como su nuevo protegido intercambiaron sonrisas cómplices antes que el primero se acercara a la mujer y le explicase el procedimiento a seguir. Cuando lo entendió lo suficiente, el productor se colocó junto a Naruto con una mano en su bolsillo y otra rodeando el hombro del rubio, algo que el chico imitó, a excepción de su otra mano la cual la utilizó para hacer el gesto de la paz.
Sus amplias sonrisas fueron retratadas por la cámara del celular de Morita, con Tsume maravillándose ante la calidad de un aparato tan minúsculo. "Cuanta tecnología...", susurró la mujer, provocando risas en el productor.
"¡Excelente foto! Déjame subirla a Instagram. ¿Cuál es tu usuario para etiquetarte, Naruto?"
El aludido tuvo la decencia de mostrarse avergonzado mientras se frotaba la parte anterior de la cabeza. "N-No tengo...", ante una mirada incrédula de Ryota, el chico decidió elaborar. "Ni siquiera tengo un celular. Ero-Sennin jamás quiso comprarme uno. Dice que me distrae de la realidad."
"Que te distrae de... ¡Oh por el amor de Kami!", exclamó Morita, completamente escandalizado mientras tiraba los brazos en alto. "Naruto, como futuro Idol es necesario que dispongas de al menos una red social. Instagram es la mejor para subir fotos de tu día a día, algo que incrementará enormemente tu cantidad de fans. ¡Además! Un celular es indispensable para comunicarte conmigo, tus instructores, tus amigos, etc. ¿Entiendes lo que digo?"
"Eso creo."
"Bien. Te recomendaría que uses parte del dinero que te entregaré como pago mensual para hacerte de uno cuanto antes. Como dije, es una herramienta muy útil a futuro", mientras hablaba, Morita le mostró al rubio cómo subía la foto que había sacado, elegía un filtro que avivaba los colores de la misma, y agregaba una descripción debajo (¡El nuevo Idol N°1 de Japón ha llegado!) antes de publicarla en su perfil. "Listo. Es bastante sencillo, ¿no?"
Naruto debía admitir que la posibilidad de subir fotos y tener seguidores en una red que apenas conocía por sus compañeros era atractiva, más aún considerando el estilo de vida que llevaría a partir de aquel día.
Antes de poder siquiera decir algo más, la puerta que daba a la recepción se abrió de golpe, causando que las miradas de los tres presentes en la sala de conferencia se voltearan en aquella dirección. "¡Así que es cierto!", exclamó una pequeña chica, una que le resultó extrañamente familiar al rubio. "Qué bajo has caído pervertido."
Su postura altanera, más la forma que colocaba una mano bajo el mentón y sonreía despectivamente y lo que dijo, hizo que Naruto entrecerrara los ojos, súbitamente recordando de quién se trataba. "Tú eres... la chica del parque, Iori."
"Ah, ¡me conoces! Seguramente sabes que soy la próxima estrella en ascenso", comentó la chica, mirando ahora al rubio con evidente satisfacción. "¡Así es! Mi nombre es Iori Minase, Idol del estudio 775, o por lo menos lo seré hasta que papi reemplace a este pervertido por alguien competente."
"O-Oi... Eso duele", replicó Morita, para luego recibir una mirada asqueada de Iori.
"¡Cállate pervertido! Nadie te preguntó tu opinión."
A un costado de un molesto Naruto, Tsume comenzó a sonar los nudillos de sus manos con una sonrisa maliciosa. "Esta gaki insolente necesita una buena lección de modales...", viendo entonces la expresión asustada en la cara de la niña, la mujer se volvió a Morita. "¿Puedo? Le estaría haciendo un favor a su madre después de todo."
"Eso no será necesario", dijo de repente una voz detrás de la pequeña, quien aprovechó ese instante para sacarle la lengua a la mujer antes de colocarse detrás del recién llegado, un hombre alto en sus 40 vestido impecablemente. Detrás suyo, un séquito de hombres que Ryota después explicaría eran sus allegados y socios se adentraron en el cuarto siguiendo a su líder, todos con expresiones idénticas. "Morita-san", saludó el jefe con un asentimiento de la cabeza, para luego desviar la mirada hacia los otros dos. "¿Y...?"
"Tsume Inuzuka. Y el chico a mi lado es Naruto Namikaze. Futuro Idol."
Ante aquello, el hombre inclinó la cabeza levemente. "Un placer", dijo antes de volverse a un sudoroso productor. "Morita-san, espero que entienda la posición en la que se encuentra en este momento..."
"Goki-sama... Yo..."
"No sólo forzó a mi hija, cuyo futuro es brillante debo decir, a abandonar mi propia compañía, sino que contrata a este... chico, cuando su puesto pende de un hilo", hubo una repentina pausa en la que el hombre esperó que Morita dijese algo en su defensa. Cuando no lo hizo, decidió proseguir. "Estoy entendido que ha sido informado, ¿correcto?"
"Así es", asintió Morita. "Pero señor, yo... creo que está equivocado."
"¿Disculpe?"
Era claro que el productor estaba pasando por, quizás, el momento más tenso de su vida, o eso parecía a juzgar por la forma en la que enmudeció al notar que todas las miradas estaban puestas en él. Los allegados y secretaria de su jefe, así como su hija, la pequeña Iori, sonreían de forma burlesca ante lo que esperaban seria un espectáculo digno de ver; a su lado, sin embargo, Ryota encontró el apoyo que necesitaba con las mirada alentadora de Naruto, quien le asintió disimuladamente. Tsume, por otro lado, se estaba conteniendo con todas sus fuerzas para no saltar y propinarle una paliza a todo el séquito de ineptos.
Fue entonces cuando Morita sintió que era el momento de apostarlo todo. Si las cosas salían mal, lidiaría con las consecuencias, pero quizás esa era la oportunidad de alcanzar su meta de ser el mejor productor del mundo. Había algo en ese chico, en Naruto, que le indicaba que tendría un grandioso futuro.
Y fue justamente eso que lo llevó a apretar el puño y controlar sus nervios, enfrentando la situación como debía haber hecho desde un principio.
"Me escuchó. Creo que está cometiendo un error al prescindir de mí", ante una ceja elevada con desdén en respuesta, Ryota presionó, "y estoy dispuesto a hacer un trato para demostrarlo."
"¡De ninguna manera! ¡Acéptalo pervertido, estás-!"
El jefe elevó una mano en el aire, algo que efectivamente sirvió para que la pequeña Iori cerrara la boca. "Espera. Quiero escuchar esta propuesta", el hombre hizo un ademán para que continuase y luego se mantuvo impasible.
"Si yo logro revertir esta situación económica, y además consigo que Naruto sea el Idol número 1 antes de un año... tendrá que admitir públicamente que soy el mejor productor de todos y pedirme disculpas."
"¿Caso contrario?"
Morita tomó una pausa, preparándose para lo que diría a continuación. "Si fallo... no sólo presentaré mi renuncia sin indemnización, sino que además me alejaré de la industria Idol para siempre."
"¡Pero eso no ocurrirá!", intercedió el rubio entonces, llamando la atención de todos. "¡Porque yo seré el mejor! ¡Y cuando me propongo algo nunca me doy por vencido! Ese es y siempre ha sido mi camino."
Sus palabras provocaron que Ryota comenzara a llorar ríos de lágrimas que descendían por sus ojos con frenesí, y que Tsume sonriera con orgullo. Los demás, por otro lado, sólo se mantuvieron en silencio, con Iori preguntándose en voz alta si este era un concurso de idiotas o qué.
"...Muy bien."
"¿¡Qué!?", exclamó su hija, escandalizada. "¡Papi, no puedes!"
"Sí puedo Iori", la corrigió el hombre, algo que provocó un puchero enojado en el rostro de la aludida y miradas de consternación en sus allegados. "Me agradan sus agallas caballeros. Den este acuerdo por hecho. Buena suerte."
Y sin mediar más palabras, Goki se dio media vuelta con una leve reverencia y se marchó de la sala de conferencias, seguido de cerca por una atónita Iori y sus silenciosos socios. Atrás sólo quedaron los otros tres, con Morita desplomándose en una silla apenas se hubo marchado su jefe. "Lo... hice", un suspiro escapó de sus labios. "Me enfrenté a mi jefe. ¡Si mamá se enterase estaría tan orgullosa!"
Tsume, mientras tanto, le puso una mano en el hombro al rubio, asintiéndole con evidente satisfacción. "Estaré fuera", dijo ella, dedicándole una sonrisa al extenuado productor antes de marcharse por la puerta.
Naruto sólo se limitó a tomar asiento frente a Morita, ambos pensando en cosas similares. El chico apoyó entonces su codo sobre la mesa y la cabeza sobre su mano, su rostro un reflejo de su tranquilidad. "Descuida, lo lograremos."
Ante eso, Ryota emergió de su ensimismamiento con cara de confusión antes de entender lo que había oído. "Oh... sí, de eso no tengo duda", respondió, pensativo. "Es sólo que hay tanto por hacer, y no sé si disponemos del tiempo suficiente. Además...", en ese momento tomó una pausa para elegir sus próximas palabras cuidadosamente. "Por más que deba centrarme en ti, no podemos permitirnos contar con sólo un Idol. Debemos reclutar más, chicas de ser preferible. Su popularidad aumenta más rápidamente que la de los chicos."
"Entonces, habrá que ponerse manos a la obra", Naruto esbozó su sonrisa de marca registrada. "Empezando por mañana, trabajaremos muy duro. Y yo mismo ayudaré en el reclutamiento. ¡Es una promesa!"
"Naruto...", Morita se vio conmovido por aquellas palabras momentáneamente antes de imitar a su protegido con una de sus propias sonrisas. "¡Tienes razón! No es hora de dudar, hay que actuar", tomando una pausa, el productor prosiguió al haber aclarado sus ideas. "Mañana tus instructores te estarán esperando cuando salgas de tus clases. Empezaremos a convertirte en una estrella."
"¡Hai!", respondió el aludido con entusiasmo, para luego detenerse en seco cuando se disponía a ponerse de pie. "¿No debería practicar o algo para mañana? Así estaré mejor preparado..."
El productor sólo respondió encogiéndose de hombros. "Nah, habrá tiempo para eso. Ahora deberías ir en busca de tu nuevo celular. Te acompañaría pero debo planificar eventos, audiciones y demás para que empieces a hacerte conocido."
"H-Hah..."
"¡Descuida Naruto!", Morita condujo entonces a Naruto hasta la puerta mientras le ponía una mano en el hombro. "¡Serás increíblemente popular en un santiamén!"
"Ni siquiera fue capaz de decirme qué celular debería elegir..."
Naruto Namikaze, futuro Idol de Japón y estrella en entrenamiento, no pudo evitar exhalar un suspiro mientras se detenía en el distrito comercial de Konoha, mirando con ojos desganados las múltiples tiendas que se abrían paso a su alrededor. Algunas las reconocía por la fachada, habiendo caminado aquella avenida varias veces, pero a decir verdad jamás había entrado.
Y el sólo notar la enorme cantidad de smartphones que habían a la venta ya le provocaba a Naruto dolor de cabeza. En su bolsillo habían 40000 yenes, 3/4 del salario que la secretaria de estudios 463 le había entregado a regañadientes antes de marcharse. El chico no sabía cuánto debía gastar, pero esperaba que no tanto, después de todo aún debía sobrevivir por lo que quedaba del mes de mayo.
En resumen, dos semanas.
"Tch. Ojalá Tsume-obaachan me hubiese podido acompañar", dijo el chico en voz alta, apoyando la espalda contra la pared aledaña a una de las tandas tiendas. "Aunque pensándolo mejor... habría dado igual."
Los transeúntes que pasaban lo ignoraban casi por completo, concentrados como estaban en sus vidas, aunque su look casual atraía algunas miradas. Luego de volver a su casa, y siguiendo el consejo de Morita de comenzar a vestirse más adecuadamente, Naruto ahora llevaba una remera negra lisa con dos botones en el cuello los cuales traía desprendidos, unos pantalones de un azul claro, un reloj gris en su muñeca derecha, y zapatillas de un azul oscuro.
Esas eran prendas que Jiraiya le había obsequiado para su cumpleaños pasado, aunque el Namikaze no las usaba muy a menudo por preferir sus viejas ropas a estas. Pero luego de lo que había dicho Ryota... sería mejor que también comenzase a pensar en comprarse ropa elegante. 'Ugh', pensó, fastidiándose ante el prospecto de pasar horas en aquellos lugares estirados a los que jamás entraría de no ser un futuro Idol. 'De igual manera nunca me hubiesen dejado entrar aunque hubiese querido...'
Naruto contempló desde su posición el cielo azul, ignorando a los que caminaban frente a él. El Sol estaba alto en el cielo, algo que señalizaba que el día estaba lejos de llegar a su fin, acompañado como en la fecha anterior por unas pocas nubes esponjosas que flotaban de aquí para allá. Naruto no pudo contener el suspiro que entonces emergió de sus labios antes de cerrar los ojos lentamente, denotando la tranquilidad en la que se había sumido.
Mirar las nubes siempre lograban infundirlo de una paz que rara vez encontraba en su vida cotidiana, un hábito que había adquirido de Shikamaru Nara, un amigo de la infancia que por distintos motivos de la vida ya no era su amistad. De hecho, otros amigos como Kiba, Choji, incluso el raro de Lee... Ninguno de ellos podrían ser considerados como verdaderos amigos, sí compañeros, pero... Apenas los veía aquellos días, habiéndose separado de ellos al asistir a otro curso.
La triste realidad era que Naruto no tenía amistades propiamente dichas. Mucho de su tiempo lo pasaba sólo en la escuela, evitado por la mayoría de la Academia salvo algunos pocos.
'Quizás en este trabajo los consiga', aquel pensamiento consuelo se formó en su mente de forma tan inesperada como la repentina presencia que el chico sintió a su lado, una que comenzó a golpear su zapato de forma impaciente contra el suelo y lo forzó a abrir los ojos.
Girando la cabeza en torno del sonido con algo de curiosidad, los orbes azul zafiro del muchacho se encontraron con un par de la tonalidad más rara que había visto en su vida: dorado claro, bordeando entre un avellana y un amarillo fuerte. Aquellos le pertenecían a una muy atractiva chica alrededor de su edad, de cabello rosa chicle atado en una voluminosa cola alta y con algunos mechones cayendo sobre su rostro y frente, quien lo miraba de brazos cruzados.
"Puedo... ¿ayudarte?", preguntó Naruto cuidadosamente, sin apartarse de su posición.
"Apártate, estás bloqueando el camino."
El rubio la observó por un segundo, para luego girar la mirada a ambos lados de la acera y hacia delante. "Yo veo suficiente espacio como para que pases...", dijo Naruto, sin entender cual era el problema de la que parecía ser una Gal* por el modo en el que vestía.
En respuesta, la chica chasqueó la lengua con una expresión de desaprobación. "¿Y permitirte que mires mi suculento cuerpo como pervertido mientras lo hago? Neh neh", el Namikaze hizo lo mejor que pudo para ignorar la gota de sudor que ahora recorría su nuca mientras la extraña Gal movía su dedo enfrente de su rostro de izquierda a derecha. "Eso no va a ocurrir."
Naruto no supo cómo responder ante lo que estaba ocurriendo, ni mucho menos reaccionar. Lo que esta chica le decía era absolutamente estúpido y carecía de sentido — después de todo, él no era un pervertido, y no tenía interés alguno en mirar sus... eh... atributos. Los cuales el inexperto Namikaze ojeó con una rápida e inocente mirada sin siquiera quererlo, notando el bra rosa oscuro que se dejaba entrever por debajo de la camisa manga larga color crema abierta en la zona abdominal y de la espalda hasta la mitad de sus brazos, con una abertura en la zona del pecho que se encontraba cerrada por un listón negro.
Así mismo, la chica vestía unos shorts bastante cortos que estaban sujetos por un cinto ancho negro de metal dorado. En sus manos, Naruto vio además los múltiples anillos de distintos colores que llevaba, y los aros en forma de rombo que traía colgando en sus orejas.
"Ne... ¿ves algo que te guste?"
Pestañeando, el chico se vio apartado de su inconsciente ensimismamiento justo a tiempo para ver cómo la chica sonreía de forma divertida, y... algo más que Naruto no supo identificar. Reconociendo la implicancia detrás de aquellas palabras, su cuerpo reaccionó en conjunto con su mente y su rostro se tiñó de un rojo furioso al tiempo que desviaba la mirada. "¡Está bien, está bien! Me moveré."
En un claro intento de evitar la pregunta (porque no iba a admitir que la había estado mirando, aunque fuese sin darse cuenta realmente) el Namikaze se dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección opuesta, sacudiendo la cabeza para quitarse la vergüenza de toda la cara. '¡Soy un baka!', gritó para sus adentros para luego cerrar los ojos con furia y pena, un sentimiento que se desvaneció por completo en cuanto sintió que alguien le tocaba el hombro con vigor.
"¿A dónde crees que vas?", lo llamó la chica mientras por dentro aguantaba la sonrisa al ver la confusión en su rostro.
"Pero tú dijiste..."
"Tch. Después de verme como si fuese un pedazo de carne lo menos que puedes hacer es invitarme a tomar una malteada..."
Al escuchar eso, el corazón del chico comenzó a latir con fuerza. "¿Nani?", pensar en sus palabras sólo aumentó ese nerviosismo. "¿Q-Quieres salir c-conmigo?"
"Pues sí. No tengo nada que hacer ahora mismo. Podría divertirme un poco."
Nuevamente, Naruto se vio en la encrucijada de no saber qué decir ni cómo reaccionar ante aquello. ¿De verdad estaba pasando aquello? ¿Acaso no era una cruel broma de alguien que, claramente, jamás hubiese querido salir con alguien como él? '¡E-Esto es demasiado extraño!'
"E-Eh... Y-Y-Yo..."
La chica sonrió por primera vez en toda la tarde, y el rubio se encontró sonrojándose ante eso. "Tomaré eso como un sí", luego de guiñarle el ojo, la pelirrosa le tomó la mano sin ningún tipo de vergüenza, algo que casi hace que Naruto se desmayara de la fuerza con la que latía su corazón. "Vamos, conozco un buen lugar."
El Namikaze se limitó entonces a ser guiado por la chica, de quien ni siquiera sabía su nombre, y se olvidó por completo de lo que había venido a hacer a tal sitio. Su rostro era la epítome del color rojo, creciendo en intensidad no sólo al notar las nuevas miradas que atraían ambos, sino además por la suave sensación de la mano de la pelirrosa sobre la suya.
'Esta es la primera vez que sujeto la mano de una chica...', pensó el rubio, sintiéndose literalmente en las nubes mientras se alejaban de la calle anterior y se adentraban en una avenida más transitada por gente de todas las edades. Enormes edificios y tiendas se alzaban en todas direcciones, y la joven se detuvo un segundo antes de tararear para sí misma.
Un instante después, siguieron en camino, Naruto ahora con la mirada perdida mientras aprovechaba el momento todo lo que durase. Sueño o no, no había forma que fuese a desperdiciar lo que le estaba ocurriendo.
"No eres de hablar mucho, ¿verdad?"
La traviesa voz de la pelirrosa sacó al aludido de su repetido ensimismamiento, para luego tratar de recuperar un poco la compostura y responder. "S-Sí. Eh, mi nombre es Naruto. Naruto Namikaze. Estudiante de primer año en Konoha Gakuen Den."
Ante aquello, la chica se detuvo en seco antes de girarse en dirección de un confundido Naruto — las manos de ambos separándose en el acto, algo acerca de lo que el último casi manifiesta su descontento/tristeza. "¿Oh? ¿Uno de primero? Eso lo hace más interesante", dijo, acercándose aún más al chico hasta que el muy nervioso sintió como los generosos pechos de la joven hacían contacto con el suyo, algo que le regresó el sonrojo de inmediato. "Pues entonces yo soy tu senpai. Mika Jougasaki, estudiante de tercero en Suna Gakuen Den. "
"H-Hah...", respondió el chico, haciendo lo imposible para desviar la mirada y concentrarse en cualquier cosa menos las sensaciones que el contacto físico estaba ocasionando en su juvenil cuerpo. Mika, quien adoraba lo que estaba logrando en el Namikaze, se apartó de él con una sonrisa alegre.
"¡Bien~! Eres lindo... Naruto."
Si antes el sonrojo del aludido había alcanzado niveles insospechados, ahora le salía humo por las orejas.
"Yah... Me encanta el batido de frambuesa. ¿Cuál es tu favorito, Naruto?"
"¿La verdad?", respondió éste último, encogiéndose de hombros mientras tomaba un sorbido de su propio batido, el cual era de vainilla. "No lo sé. La última vez que tomé uno fue hace años..."
Su respuesta causó una inesperada reacción en su 'cita', quien se puso de pie e impactó las palmas de sus manos contra la mesa de madera. "¿¡Qué!?", gritó, inclinándose hacia delante con una expresión que denotaba perfectamente su sorpresa. "¿¡No vienes a menudo!?"
Naruto no pudo evitar notar como la nueva posición de Mika dejaba a la vista un pronunciado escote, uno que le fue muy difícil esquivar con la mirada; además, la atención de los demás clientes en la tienda sólo sirvió para incrementar su vergüenza. "No..."
"Increíble", la chica se desplomó en su asiento para luego poner una mano sobre su frente, fingiendo resignación. "¿A tus amigos no les gusta?"
Hubo algo en la nueva expresión que adoptó el rostro del joven rubio que hizo arrepentir a Mika de inmediato, viendo cómo el chico parecía triste de la nada. Aunque eso sólo duró un segundo antes de que lo ocultase detrás de una enorme sonrisa. "Nah", entonces, en un claro intento de cambiar el tema, dijo: "¡Pero amo el ramen! Podría comerlo todos los días y no me cansaría."
"Menos mal que no lo haces", Jougasaki le siguió el hilo de la conversación, haciendo una nota mental para indagar en el tema más adelante. "Es decir, sería perjudicial para tu salud y haría estragos en tu físico."
Naruto no pudo evitar sacudir la cabeza, esta vez con una sonrisa sincera. Quizás hasta agradecido de haber podido evadir algo que era doloroso para él. "Aunque eso hiciera, no me haría nada", ante una mirada curiosa, el chico decidió elaborar su respuesta. "Suelo entrenar a diario al amanecer. Es una costumbre que me dejó mi touchan antes de... partir."
"Oh...", esta vez, fue Mika la que no supo qué decir ante un muchacho que claramente escondía más dolor del que se dejaba ver a simple vista. Es decir, apenas lo conocía y cuanto más escuchaba, peor se sentía. La chica lo había invitado por aburrimiento, además de considerarlo atractivo, pero jamás se imaginó que podría tratarse de alguien cuya vida giraba en torno a la tragedia. O eso supuso.
Además también estaba el hecho que el mismo no parecía alguien que saliera muy a menudo, ya sea porque no le gustaba, o porque no tenía con quien hacerlo. Y, de las dos, Mika estaba dispuesta a apostar que la segunda era la opción más probable. 'Pobrecito', pensó ella, notando como el Namikaze se distraía tomando un sorbo de su batido, su ojos enfocados en cualquier parte menos en ella. '¿Por qué alguien tan joven tiene que pasar por cosas como esas? No es justo.'
Pensar en eso sólo servía para incrementar la simpatía en aumento que comenzaba a tener por el rubio de ojos azules sentado frente suyo. Pero aunque fuese la última vez que lo veía, la pelirosa decidió entonces hacer que Naruto tuviese un gran día junto a ella, diviertiéndose como sentía que merecía. No tenía por qué hacerlo, lo sabía, ese chico no significaba nada para ella... pero algo dentro suyo la incitaba, y además ¿qué daño haría? Los dos saldrían ganando al final.
"Oi, ¿quieres saber algo?", el chico elevó la mirada desde su batido para luego asentir con la cabeza, nuevamente agradecido por el cambio en el sentido de la conversación. "Te contaré mi sueño, si prometes no decir nada a nadie."
"¡Puedes confiar en-!", lo que iba a decir se vio interrumpido al notar cómo la pelirrosa elevaba su meñique en su dirección, sonrojándose levemente.
"Promételo por el meñique."
"¿Hah?"
"¡S-Sólo hazlo! Entonces sabré que lo dices en serio."
Naruto no pudo evitar sonreír ante aquello, y esa sonrisa pronto se vio plasmada también en el rostro de la joven. Al hacer contacto los dos meñiques, ambos jóvenes movieron sus manos de arriba a abajo, cerrando el acuerdo secreto sin decir palabra alguna. "Lo prometo."
"Bien", la chica entonces se mostró alegremente entusiasmada mientras procedía a decir sus siguientes palabras. "Quiero ser una Idol."
Los ojos del rubio se abrieron como platos por lo que oyó, sonriendo ante la extraña coincidencia. "¿De verdad?"
"Sí... Pero no cualquier Idol. La mejor después de Hatsune Miku."
El Namikaze recostó su espalda contra el respaldar de la silla, bebiendo un poco más de su delicioso batido antes de sacudir la cabeza a ambos lados. "Wow... Que coincidencia."
"¿Coincidencia?", Mika ladeó su cabeza a un costado ante aquello, algo que acentuó su lindura en los ojos de Naruto.
"Es que, verás...", ahora fue Naruto el que se reclinó sobre la mesa, indicándole a la pelirosa que hiciese lo mismo para así poder susurrarle al oído. "Yo también quiero eso. De hecho, hoy comencé mi carrera como Idol."
Lo que estaba contando era un secreto que no pensaba compartir con nadie, nadie excepto algunos pocos como los que ya lo sabían y aquellos a quien sería inevitable contarles. Pero a esta chica, a quien el rubio conoció hacía solo una hora, el joven acababa de compartirle su más reciente secreto, puesto que ella también lo había hecho.
Además... se sentía extrañamente a gusto con ella. Quizás por el hecho que era agradable y... pensaba que él era lindo, lo cual era obviamente recíproco y nuevo y emocionante para Naruto.
La reacción de Jougasaki no se hizo esperar, y pronto sus ojos se estiraron como platos. "No lo creo, ¿¡un idol!?", exclamó esta, volviendo a llamar la atención de la clientela a sus alrededores.
"¡Shh!", Naruto le puso una mano en la boca por un segundo, avergonzado, antes de suspirar. "No quiero que lo sepa todo el mundo, pero sí, es cierto. Mañana es mi primer día."
Ahora fue el turno de Mika de desplomarse en su silla, incrédula. "Que coincidencia", repitió ella inconscientemente las palabras que había usado Naruto anteriormente, pero pronto salió de su impresión para bombardear al Namikaze con preguntas. "¡Ahora tienes que contarme todo! ¿Cómo fue el proceso de reclutamiento? ¿Tus pruebas fueron muy difíciles? ¿A qué estudio perteneces?", cuando Naruto abrió la boca para tratar de responder lo mejor que pudo, la chica se puso de pie. "Espera, no me digas aún. Vamos a otro lugar dónde no puedan oírnos."
Y así de la nada, Naruto se encontró pagando las bebidas de ambos antes de ser arrastrado nuevamente a través de la ciudad por una apresurada Mika, quien tenía un sólo destino en mente:
El parque central de Konoha.
Luego de varios minutos de caminata en las que ninguno de los dos habló, uno por no saber qué decir y la otra por estar demasiado concentrada en llegar a su destino, ambos adolescentes llegaron al enorme parque al que el Namikaze había acudido el día anterior por quedar cerca del centro.
De hecho, casi todo en aquella ciudad se encontraba a sólo minutos de caminata.
Mika condujo a Naruto a través de los diversos senderos y los juegos infantiles en dirección de un banco que se encontraba bajo un cerezo de Sakura, sus hojas rosadas por la primavera se mecían gentilmente con la brisa cálida de aquella estación. Al llegar allí, la chica prácticamente sentó al rubio y luego tomó asiento a su lado, manos en su falda y mirada intensa.
"Ahora tu secreto estará a salvo. ¡Cuéntame todo por favor!", exclamó esta última, observando de cerca a un sonrojado chico.
"Hah...", dijo este, llevándose una mano al mentón antes de inclinarse sobre el banco. "¿Por dónde debería empezar?"
Y así, el Namikaze comenzó su extenso relato sobre aquel loco día que le había tocado vivir, narrando con algo más de detalle que la vez que le contó todo a Tsume los eventos que había experimentado y cómo se había sentido en cada momento. Naruto se sintió bien notando que era escuchado con suma atención, y que por momentos el rostro de Mika reflejaba lo que pensaba de cada parte de la historia, algo que el chico encontró adorable para ser sincero.
Por último, Naruto le narró sobre la apuesta que había tenido lugar entre el productor y el jefe del estudio aquella mañana, admitiendo que sobre él ahora recaía una gran responsabilidad pero que de igual manera no pensaba decepcionar a alguien que desde un principio confió en él.
"Entonces... ¿Todo esto ocurrió porque tu tutor te abandonó?"
El rubio se frotó la nuca con algo de vergüenza. "Bueno... Yo no diría que me 'abandonó' pero sí, así es."
La respuesta no sólo no satisfajo a Mika, sino que además hizo que la misma frunciera el ceño en clara señal de molestia. "¿Qué significa entonces dejar a un estudiante de secundaria sólo, sin dinero suficiente para vivir todo el mes? A mi me suena a abandono", antes que el chico pudiese responder, la pelirosa siguió. "Como sea, lo importante es que gracias a eso encontraste una oportunidad que no todo el mundo consigue. ¡Y aprobaste tus pruebas sin siquiera haber bailado o cantado antes! Yo diría que eso es impresionante."
"Ara... n-no sé qué decir", Naruto sintió como la sangre subía hasta su rostro mientras se reía nerviosamente. "No creo ser tan bueno."
Un dedo se presionó de repente contra su mejilla, provocando que el chico se volteara para ojear a una pelirosa que le sonreía dulcemente. "No lo creas, sólo sé lo que ya eres. Tienes talento natural", la chica apartó el dedo de su cara y giró la cabeza en dirección del horizonte, nunca perdiendo la sonrisa. "Algo que espero tener yo también cuando tome esas pruebas... Debo tenerlo. Es mi sueño, después de todo."
Algo dentro del Namikaze explotó en aquel momento, envalentonado por las increíbles palabras que una chica como ella le había dedicado a él, a un chico por el que poca gente apostaba nada. Quizás fue eso, o el hecho de sentir cómo que ella necesitaba algo de aliento, pero... no pudo evitar hacer lo que mejor se le daba:
Ser Naruto.
"¡Yo también creo en ti, Mika-chan!", dijo el rubio, tomando las manos de una sorprendida Jougasaki. "Mi productor dijo al verme que tenía un buen presentimiento conmigo... y no se equivocó. Mira hasta dónde he llegado, y aún me falta recorrer un interminable camino", su mirada se desvió por un momento hacia un costado, el viento meciendo su cabello dorado de una forma que provocó que la chica no pudiese apartar la mirada de su rostro, completamente ensimismada. "Ahora yo tengo ese presentimiento contigo. Llegarás muy lejos dónde quiera que vayas, ¡dalo por hecho!"
Las sinceras palabras de Naruto, cargadas de una bondad pura, sólo sirvieron para que un sin fin de mariposas revoloteara en el estómago de la chica, su rostro tiñéndose de rosa mientras pestañeaba sus largas pestañas ante él. "Na... Naruto...", susurró entonces, sin saber qué decir. Su corazón ahora latía con fuerza contra su pecho, algo que jamás había sentido en toda su vida frente a un chico cómo él.
A decir verdad, nadie le había dicho cosas tan lindas y menos sin siquiera conocerla.
"De eso estoy seguro", el chico apartó las manos de las de Mika, ambos inconscientemente sintiendo un leve vacío en el momento en el que se perdió ese contacto. "Sé que seremos famosos en algún momento. ¡Quizás hasta podrías venir a mi estudio! Estoy seguro que Yashiro-ojiisan y Kiryu-sensei estarían encantados de trabajar contigo y enseñarte todo lo que saben", en ese momento, fue Naruto el que se sonrojó ante lo que iba a decir. "Y-Yo estaría contento de poder trabajar junto a ti."
Escuchar todo eso sólo incrementó el torrente de emociones que azotaban el cuerpo de la Jougasaki, su sonrojo incrementando a la par de las mismas. Sin embargo, hubo algo en aquello último que la hizo esbozar una sonrisa tan brillante como el chico que estaba sentado a su lado. "¿De verdad?"
"¿Huh?"
La chica apartó la mirada con vergüenza al ver cómo esos azules zafiro se posaban sobre su rostro. "Uhm, ¿de verdad lo dices?"
"Claro que sí. No te conozco pero... siento lo que digo. Y cuando eso es así, ¡más vale que lo creas!", el rubio esbozó una de sus sonrisas de marca registrada, casi fallando en darse cuenta como la chica se ponía de pie con una mano sobre el pecho y una sonrisa misteriosa. "¿Ocurre algo?"
"Te tomaré la palabra Naruto", dijo Mika, guiñándole un ojo. "Me pasaré por tu estudio. ¡Y cuando pase esas pruebas espero que estés ahí para felicitarme!"
El rubio se puso de pie junto a ella y asintió con alegría antes de colocar sus manos detrás de su nuca. "¡De acuerdo! Es más, te invitaré a comer ramen. Yo pago."
"Ara ara, ¿eso quiere decir que me vas a pedir una cita?", el verlo sonrojarse de inmediato y comenzar a tartamudear en respuesta provocó que la chica sonriera enternecida. "Tee-hehe~ Eres adorable, ¿lo sabías?", dicho aquello, y haciendo lo posible por ignorar el tomate que era la cara del chico, Jougasaki sacó su celular del bolsillo y comenzó a tocar la pantalla un par de veces antes de entregárselo al rubio. "Toma."
Naruto parpadeó al recibirlo, ojeando la pantalla dónde el nombre de 'Naru' estaba escrito sobre un espacio libre. "Eh... ¿Por qué me das tu telefóno?"
"Tontito, se supone que debes escribir tu número en ese casillero. El que está en blanco", explicó la pelirosa con una mueca divertida, fingiendo al mismo tiempo molestia.
Pero lo que supuso era el chico haciendo un chiste, pronto se tornó en realización al ver que en en realidad el rubio no sabía qué hacer. "Oh, me encantaría pero... No tengo celular..."
Ante aquello, Mika casi se cae de espaldas al piso, pero hizo un esfuerzo sobrehumano por mantenerse de pie. "No puedo creerlo", la chica se frotó la sien un momento. "Déjame adivinar, ¿tu tutor nunca te compró uno?"
"No...", Naruto no pudo evitar frotarse la nuca con evidente pena, y más aún viendo la incredulidad en el rostro de la joven. "De hecho esperaba comprarme uno ahora, con lo que me dieron hoy al firmar el contrato."
Jougasaki le arrebató entonces su celular de las manos al rubio y, una vez más, lo sujetó de la mano. "¿Por qué no lo dijiste antes? ¡Vamos, yo te acompañaré y me aseguraré que elijas uno apropiado!"
El camino de regreso hacia el área dónde se habían encontrado de casualidad fue uno más tranquilo, en el que Mika comenzó a interrogar al rubio sobre las cosas que nunca pudo experimentar en su vida y haciendo planes para llevar a cabo tales cosas en un futuro cercano. Luego, ambos se dirigieron a diversas tiendas de teléfonos, con Naruto dejando que fuese la pelirosa quien eligiese su celular.
Tienda tras tienda fueron recorriendo, hasta que por fin hubo una que satisfajo las exigencias de la pelirosa, quien alegaba estar buscando la mejor relación entre precio y calidad. Al final, el rubio salió con su nuevo teléfono en sus manos: un Iphone 10, el cual según Mika era el que todos los Idols y figuras famosas elegían hoy en día, y el que ella pensaba comprarse una vez tuviese el dinero suficiente.
Con vigor, la chica acompañó al rubio un poco por la avenida, explicándole lo que afirmaba eran funciones básicas que debía saber para poder operar con éxito su nuevo celular. Naruto, por su parte, se encontró entendiéndolo todo a un ritmo alarmante; si bien supuso le llevaría un tiempo adaptarse a la enorme obra de tecnología en sus manos, todo le resultaría más sencillo ahora que tenía un conocimiento sobre el mismo.
"...Y eso es todo. El resto queda en ti descubrirlo."
Al terminar la explicación, ambos adolescentes se detuvieron en una esquina de la avenida. El Sol ya comenzaba a descender en el horizonte, y ambos no se percataron del tiempo que había transcurrido al haberse divertido de tal manera.
Naruto estaba extasiado. Nunca en su joven vida hubiese imaginado que conocería de la nada a alguien tan agradable y linda como Mika Jougasaki, quien dicho sea de paso ahora lo miraba con algo de nerviosismo. En aquellos dos días, el rubio había vivido cosas de por sí inesperadas pero que cambiarían su vida para bien, algo que había deseado por mucho tiempo, particularmente desde que sus padres murieron.
"Gracias Mika-chan, la pasé muy bien hoy. Nunca creí que-", el chico se vio interrumpido en el momento en el que vio cómo la chica le ofrecía nuevamente su celular, esta vez con un puchero. "¿Mika-chan?"
"No voy a pedírtelo otra vez", dijo esta, algo molesta y avergonzada por ser ella la que tomase la iniciativa nuevamente. Por lo general eran los chicos quienes se arrodillaban a sus pies pidiéndole su número, pero Naruto... Él...
Se notaba que era diferente.
"Oh, sí, por supuesto", el chico redactó con sus dedos (no sin algo de dificultad al no estar acostumbrado al táctil) su número en el espacio debajo del apodo que ella había escogido para él, el cual lo hizo sentir especial por algún motivo. "Listo."
Entonces, Naruto le ofreció su propio teléfono a la chica, quien hizo lo mismo con maestría propia de alguien que usaba celular desde los 12 años. "¡Hai~, ahora me tienes en tu agenda!", dijo ella felizmente, devolviéndole el Iphone. El Namikaze observó la pantalla por un momento y notó que la chica había escrito su nombre como 'Mika-chan' seguido de un corazón, algo que lo hizo sonrojar. "Oh, por cierto, yo también la pasé muy bien hoy, Naru."
Escuchar aquello último hizo que el chico sonriera tímidamente. "E-Entonces... ¿T-Te g-g-gustaría...?"
"¿Sí...?"
¿¡Por qué es tan difícil preguntar esto!? "E-Eh...", '¡Sólo dilo!', "¿V-Volver a... salir conmigo?"
La primera respuesta que el chico obtuvo, y una que jamás se hubiese imaginado, fue un rápido pero a la vez dulce beso en su mejilla que pareció extenderse por más de lo real seguido de un guiño del ojo. "Por supuesto. ¡Ja ne, Naru~!", y antes de siquiera poder registrar lo que había ocurrido, Naruto Namikaze se quedó inmóvil observando como Mika se alejaba rápidamente en dirección opuesta.
Lentamente, muy lentamente, una mano ascendió a tocar el área dónde los suaves labios habían hecho contacto, tratando de recordar cada detalle de aquella sensación indescriptible que sin duda permanecería en sus recuerdos por mucho tiempo.
Aquella noche, Naruto Namikaze se quedó despierto hasta tarde.
Una sonrisa como rara vez antes se le había visto plasmada en su rostro, mientras yacía recostado boca arriba sobre el duro colchón de su cama, brazos detrás de la cabeza al tiempo que sus ojos azules contemplaban el oscuro techo de su habitación ténuemente iluminado por la luz de la Luna que se filtraba por la ventana.
¿La razón de su ensimismamiento?
Mika.
Y no sólo ella, sino todo lo que había acontecido en aquel fin de semana. Y todo se lo debía a Ero-Sennin, irónicamente, puesto que si éste no se hubiese marchado, Naruto hubiese seguido con su deprimente vida, dónde era uno de los peores estudiantes de Konoha Gakuen Den y todo el mundo lo ignoraba o se burlaba de él.
Pero ya no más.
En aquellos dos días Naruto había encontrado infinita motivación en los eventos transcurridos, a raíz de conocer gente que desde un principio lo trataron como sólo ínfimas personas habían hecho en su vida entera. El sólo pensar en todo lo que le deparaba el futuro era suficiente como para que el entusiasmo le impidiese dormir, menos pensar en eso.
El repentino sonido de algo vibrando a un costado del rubio provocó que el mismo alzara una ceja con curiosidad para luego estirar una mano y tomar su Iphone, desbloqueándolo con maestría. El resto de la noche el Namikaze la había pasado aprendiendo cosas de su nuevo celular, como por ejemplo las formas para bloquearlo y así impedir que lo use cualquiera.
Al presentarse la pantalla de inicio ante sus ojos el joven notó que tenía un nuevo mensaje en su buzón de entrada. Más curioso que antes, accedió al apartado de mensajes y, con grata sorpresa y felicidad, vio que se trataba del reciente objeto de sus pensamientos.
Ne... estás despierto?
El simple texto, acompañado de un emoji de un mono tapándose los ojos, el cual Naruto encontró bastante gracioso, fue suficiente como para que el chico regresara a la cama con el teléfono en sus manos, la sonrisa anterior aún presente en su cara.
Yo, Mika-chan!
Baka. Se suponía que me escribirías ¿Ya te olvidaste de mí?
Ante aquello, el chico comenzó a teclear una respuesta de forma desesperada. ¡Nunca! Perdón, todavía me estoy adaptando a este celular...
Casi inmediatamente después de enviar ese mensaje, el celular de Naruto mostró de repente el nombre de Jougasaki junto a un cuadro dónde se encontraba una fotografía de la misma, sonriendo a la cámara. Debajo, el chico no pudo pasar por alto la leyenda 'llamada entrante' y dos botones a ambos lados; uno para atenderla, otro para rechazarla.
Su corazón palpitó con fuerza al ver que, en efecto, la pelirosa lo estaba llamando a esas horas de la noche, pero el darse cuenta de eso sólo lo puso más emocionado de lo que ya estaba.
"¡Yo! ¡Qué sorpresa! No esperaba esto", saludó el rubio al atender el teléfono, sonriente.
Del otro lado, el Namikaze pudo oír como la joven le chasqueaba la lengua. "Mou~, si no querías hablar me podrías haber dicho..."
"¡N-NO!", la exclamación llegó casi tan abrupta como la mirada de horror en su cara, teniendo miedo que la pelirosa pensara mal de él. "Quiero decir, por supuesto que quiero", ante un resoplido que pronto fue acompañado de una risita, el chico no pudo evitar tranquilizarse un poco. "¿Cómo estás Mika-chan?"
"Nerviosa", admitió esta última, su tono algo más sincero ahora. Naruto arqueó la mirada en dirección de la ventana, algo preocupado. Pero antes que pudiese preguntarle a qué se debía, la chica prosiguió. "Mañana será el día."
"Vaya... Te has decidido."
"Sí...", Mika se mantuvo en silencio por un momento antes de decir algo más. "Iré después de clases a tu estudio. Si no paso la prueba ahí creo que lo intentaré en 775..."
Naruto sacudió la cabeza al oír aquello. "Nah, no hará falta. ¡Estoy seguro que podrás pasar las pruebas sin ningún problema!", el rubio se pasó una mano por su cabello, alborotándolo aún más. "Además... ahí estaré para acompañarte. Después de todo, yo también tengo que ir después de clases."
"Heh... ¿Y me invitarás a comer ramen como prometiste?"
La pregunta no sólo hizo acelerar el corazón del Namikaze, sino también sonrojarlo levemente y producir una leve sonrisa en sus labios. "¡C-Claro! Siempre cumplo mis promesas", el chico tomó una pequeña pausa antes de añadir: "a-además, me gustó lo que hicimos hoy. ¡Quiero decir! Em... Me sentí bien. Muy bien de hecho."
Si Naruto hubiese estado en la misma habitación que Mika hubiese notado que la misma adquiría un rubor propio en sus mejillas y sonreía tímidamente en respuesta. "Yo también, Naru... Hacía tiempo que un chico no intentaba aprovecharse de mí en la primera cita. Fue bueno para variar."
"¿Qué?", enterarse de aquello, por algún motivo que el joven desconocía, hizo sentir furioso al Namikaze. Si bien ella era claramente mayor que él, la idea de que otro tratase de propasarse con su nueva ¿amiga? era insoportable en su cabeza. "¿Quién es capaz de eso?"
Mika exhaló un suspiro contra el micrófono de su propio celular, demostrando su clara resignación. "No todos los chicos son como tú. La mayoría sólo les importa aprovecharse de lindas chicas como yo", la pelirosa cerró los ojos por un momento para luego percatarse del resoplido molesto que exhalaba Naruto del otro lado. "No te preocupes Naru~, sé cuidarme por mí misma."
"¡Lo sé, pero...!", en ese momento, el rubio se detuvo, dándose cuenta de que todo aquello, en realidad, no le concernía. Aunque sí hizo una promesa mental de protegerla cuando estuviese con él. "Es que odio a los pervertidos."
"¿Hah? Pero si tú también lo eres Naru. Todavía no me olvido cómo me miraste hoy en más de una ocasión..."
Ante aquello el rostro del Namikaze se volvió carmesí. "¡O-Oi, eso no...!"
"Es más fácil si lo admites... Después de todo, mirar a una hermosa chica no hace daño... ¿Ne, Na-ru-to kun~?"
El extraño tono con el que la chica se dirigía al rubio sólo sirvió para que un poco de sangre comenzara a descender por su nariz, algo que reflejaba perfectamente su estado actual. '¡Esta chica me va a matar!', pensó Naruto, cerrando los ojos para tratar de quitarse los recuerdos de la tarde que ahora volvían a aflorar por su joven mente.
"Ne, ¿te dije que tengo una hermana?"
Las próximas horas de la noche, muy para la secreta alegría del rubio, pasaron en un abrir y cerrar de ojos con ambos adolescentes conversando de temas de la más diversa variedad. Desde la familia y amigos de Mika, hasta el pasado (a veces presente) bromista de Naruto, así como también los posibles planes concernientes al próximo futuro de los próximos Idols de Japón.
El Namikaze no sabía por qué exactamente todo esto estaba aconteciendo en su vida, pero no le disgustaba en absoluto. Al contrario, esto era lo mejor que le había pasado en mucho tiempo.
Y no iba a desaprovecharlo.
Y corten! Hasta aquí llegamos con el capítulo de hoy, espero que les haya gustado. Personalmente me gusta la personalidad de Mika, siendo alguien que puede parecer muy extrovertida y atrevida en algunos sentidos pero que esconde cierta timidez, y escribir esos momentos entre ella y Naruto ciertamente fueron muy divertidos para mí.
No tengo más para agregar salvo pedirles muy amablemente si pueden dejar sus reviews, comentando qué les pareció el capi, o si quieren dejar sugerencias, ideas que les gustaría ver en capítulos posteriores. Todo es leído y tenido en cuenta, así que sin miedo alright?
Con esto, me despido hasta la próxima. Ja ne!
