Hola de nuevo, aqui llega una nueva actualización, he recibido muchos reviews en el anterior capitulo, os lo agradezco muchiiiiiisimo, Domo Arigato gozaimasu, Adriana, Ranmalutik, jaz021 (me tienes que explicar eso de parecer española), isabel, Lorena, Moon-Chiba,VAINILLA, yuritsukino, Maracuchitax. Por cierto lo más seguro que apartir del capitulo que viene pase a tener grado M, porque las escenas de lemon van a aparecer van a ser un poco más intenso de lo que suelo escribir. Creo que no tengo nada más que contar, si teneís alguna duda, o alguna pregunta o lo que sea ya sabeís donde estoy, mata neeeeeeeeeeee.
Cuando Serena despertó, lo hizo en su cama, pero ella no recordaba como había llegado. Cuando salió de entre las sabanas pudo comprobar que tampoco tenía su ropa, que tan solo vestía un simple camisón. Pronto las memorias de lo que aconteció la noche anterior llegaron a su mente, la llegada de su padre, el nombramiento de Endimión, el mesero, la discusión con Endimión…. Endimión¿Por qué tenía que haber vuelto? Apenas acababa de regresar y ya estaba convirtiendo su vida en un infierno.
Sin importarle su aspecto ni las formas, Serena salió de su habitación en busca del su 'nuevo Rey' para que le diera explicaciones. No fue muy difícil encontrarlo, simplemente había que seguir el fuerte rastro de energía que de el emanaba. No golpeó, no pidió permiso, sencillamente abrió la puerta del que ahora era su despacho, y allí estaba él, en todo su esplendor sentado en uno de los grandes sillones leyendo uno de los muchos libros.
"¿No sabe princesa que es de mala educación el entrar sin llamar? Es una enseñanza básica, y sencilla de recordad" Comentó él sin apartar la vista del libro.
"¿Qué me hiciste?" preguntó ella ignorando el comentario sarcástico que le había dirigido
"¿Yo, hacerle el que?"
"No finjas delante de mi, se que eres un idiota. No recuerdo haber llegado a casa anoche. Dime que me hiciste"
"Serena, Serena donde están sus modales, a una belleza como tú no pega tales formas" Endimión por fin decidió hacer caso omiso a su libro y centrarse en su 'invitada' "¿No debería haberse puesto algo de abrigo?" preguntó al verla en camisón. Una vista gloriosa, según él.
"Para que tengo debía incomodarme después de todo me habéis visto con menos ropa, porque debo suponer que fuisteis vos quien me trajo de regreso, me metió en la cama. ¿Quién demonios te crees que eres para desvestirme con tal descaro?????" Mientras que decía esto ultimo Serena se abalanzó hacía Endimión con la intención de darle una tremenda bofetada
"Yo no te desvestí" respondió sujetando las muñecas de la rubia, e intentando contener su propia rabia. "Te traje a casa, y te deposite en tu cama, pero yo no te desvestí. Mi hermana y tus amigas lo hicieron. Así que tu ira está injustificada" y la liberó de su amarre
"¿Injustificada dices…..? Mataste a mi amante"
"Ambos sabemos que ese idiota no te importaba lo más mínimo" respondió el varón simplemente, mientras se levantaba del sillón en el que se encontraba sentado.
"Te equivocas, si me importaba"
"¿En serio. Como se llamaba?"
"¿Que?"
"Si tan importante era para ti, sabrías como se llamaba ¿No es así?" Endimión escondió su sonrisa mirando a través de una de las ventanas.
"Innegable que lo sé. Pero no es de tu competencia" contestó fría y altiva la princesa
"Ohhhhhhh, grandes palabras" se giró y le hizo frente, aunque en su rostro ya no había rastro de ninguna sonrisa. "Pero ambos sabemos que es mentira, puedo leerte muy bien preciosa, y ese bastando no era nada para ti, igual que tú para él"
"Te equivocas" Serena aun no quería dar su brazo a torcer.
"Leí su mente antes de matarlo. Su nombre era Seiya por si te interesa, cambio a los hombres que normalmente frecuenta para beneficiarse. Aunque el pobre no tuvo mucha suerte….."
"¿Tu no eres el más idóneo para juzgar a la gente?"
"¿Qué insinúas?"
"Tu hiciste exactamente lo mismo sino me equivoco, aunque en vez de morirte…huiste, muy galante por su parte majestad"
"Yo no…"
Unos inoportunos golpes se escucharon al otro lado de la puerta, seguidamente se abrió dando paso a uno de los amigos del Rey, Zosite.
"¿Qué ocurre Zoi?" preguntó el monarca sumamente irritado
"Endimión no era mi intención interrumpir tu conversación, pero han divisado a un grupo de Malfoys cerca del castillo"
"Está bien" dijo resignándose a dejar para más adelante sus aclaraciones "esta conversación queda pendiente. Y mejor vístete, sino quieres que los demás vean tus encantos"
Endimión se marchó antes de que la fémina le pudiera dar una contestación. Aunque tardaría en obtenerla ya que la rubia no sabia si sentir vergüenza o por el contrario sentirse ofendida ante tal comentario. Fue Zosite el que se encargo de sacarla de sus propios pensamientos, el cual mantenía la mirada baja, el no era un grosero como su jefe, o por lo menos eso pensó ella.
"Princesa será mejor que no salga de sus aposento será más seguro para vos…."
Tras decir esto, marchó tras su amigo. Dejando a Serena impresionada por egontricidad de los hombres.
Castillo de los Malfoy
El ambiente en el castillo estaba muy revuelto, algo muy extraño debía de estar sucediendo en el clan rival. Ninguno de ellos causó ninguna revuelta, ningún ataque, algo sumamente extraño. Y para colmo de males cuando fueron a quejarse a su soberano este no era visto por ningún sitio. Muchos fueron los que se sorprendieron que Diamante se convirtiera en Rey, muchos pensaban que Malachite sería el ostentaría ese cargo, después de todo era el miembro más cercano a la línea sucesoria del clan, pero eso no fue así, y desde hacía tan solo un año Diamante se encargaba de dirigir y cuidar al clan.
"Hermano tengo que hablar contigo" dijó Zafiro el hermano pequeño del monarca al entrar al comedor donde su hermano degustaba la sangre de una joven y bella mujer de tan solo 18 años.
"Ahora no estoy desayunando" Dijo Diamante apartando momentáneamente sus colmillos del cuello de la joven.
"Es importante, hay noticias sobre los Romanus"
"Está biennnnnnnnnn. Guárdenmela para más adelante"
"Lo que ordene señor" dijo uno de los sirvientes, que tomó a la chica por los brazos, y la llevó a una de las celdas, ignorando por completo los ruegos y llantos de la joven.
Mientras tanto Diamante y su hermano se dirigieron al salón del trono, donde los hombres más importantes del clan se encontraban reunidos.
"Veamos que noticias tenéis de eso inmundos" Comentó el soberano mientras se sentaba en el trono.
"Es sobre el Rey de los Romanus, Señor" habló uno de los presentes
"¿Qué hay sobre él?" cuestionó el Rey
"Ya no es el rey, ha abdicado"
"Vaya, vaya eso sí es una noticia."
"¿Eso quiere decir que su hija es la nueva Reina del clan?" preguntó Malachite
"No, es Endimión"
"¿Endimión? Tenía entendido que huyó hace como hace siglo y medio" dijo sorprendido Zafiro.
"Pero ha vuelto, es más muchos aseguran que lo vieron ayer en compañía de la princesa en la aldea"
"Preparar al ejecito, quiero que ataquen el castillo de los Romanus" dijo Diamante que había permanecido en silencio tomando nota de la conversación
"Pero hermano eso es un sacrilegio, casi todos los miembros deben estar allí para la coronación"
"Su hermano lleva razón majestad, es un suicidio" afirmó Malachite
"He dicho que manden a un ejercito" Y con eso Diamante se marchó a terminar su desayuno.
"¿Y bien?" preguntó Zafiro a su amigo.
"Será mejor enviar a algunos hombres a investigar, no es conveniente atacar el castillo, ahora no" comentó Malachite
"Estoy de acuerdo, yo me encargo"
Castillo de los Romanus
"Luna ¿como mi padre ha podido hacer eso, como ha podido elegir a Endimión por encima de mi?" preguntó Serena a su siempre y fiel nodriza.
"Querida, su padre ha hecho lo cual él ha considerado mejor" dijo Luna mientras peinaba el pelo de su pequeña princesa
"¿Mejor para quien, para él?"
"Para el pueblo y para vos. Vos sois lo más importante para él."
"Pues tiene una extraña forma de demostrarlo"
"Si vuestro padre a elegido al joven Endimión como su sucesor, tendrá sus motivos. "
"Seguro. ¿Cómo estoy?" preguntó Serena, mientras se ponía en pie.
"Bellísima, su madre estaría muy orgullosa"
"Seguro que más que mi padre lo está de mi sí" comentó la rubia un tanto apenada.
"Princesa…." Dijo preocupada la criada
"Será mejor que me alegre, no vaya a ser que se me agrie el desayuno" y la sonrisa habitual de Serena volvió a hacer acto de presencia. "Dile a las chicas que las espero en el jardín para el desayuno"
"Pero princesa el Rey Endimión no ha ordenado que no le permitamos salir del interior del castillo"
Dijo Luna tan pronto viera a su ama salir de la habitación, y ante tal comentario Serena no pudo más que detenerse.
"Que yo sepa la ceremonia de coronación todavía no ha tenido lugar. Hasta que eso ocurra mi padre sigue siendo el rey, y lo que Endimión diga o deja de decir no tiene validez como tal. Así que di a las chicas que las espero en el jardín."
Tal y como Serena le había pedido Luna avisó a las chicas que las estaba esperando en el jardín. Eso sí una vez hizo lo mandado, fue a informar al padre de la princesa de la situación, no quería que a la joven le pasara algo por culpa de su orgullo o terquedad.
"Sere no deberíamos de estar aquí, y mucho menos tú, es peligroso con hombres de los Malfoy cerca" Comentó Amy un poco asustada por la situación
"No te preocupes Amy, aquí dentro estamos a salvo. Y este jardín es impenetrable" dijo Lita.
"Amy lleva razón, y sabes muy bien que odio tener que dar la razón al tonto de mi hermano. Pero Sere, eres importante para todos nosotros, no queremos que te pase nada."
"Lo que diga el traidor de tu hermano importa un rábano, se cree el Rey cuando todavía no lo han coronado, y cuando además no le corresponde"
"Serena todas estamos indignadas con que no seas tú la que continúes la labor de tu padre. Pero eso no quita que Endimión intente hacer su labor lo mejor que sabe" le defendió Amy
"Pues entonces que lo intente con más ganas"
"Lo haré siempre y cuando vos empecéis hacer lo que se os ordena"
Todas se giraron para ver a un Endimión muy enfadado en la entrada del jardín
"Si la ordenanza viene de tus labios ten pon seguro que no"
Endimión no se molestó en contestar, se acercó a ella y la cargó, apoyando su vientre sobre su hombro, cual saco de papas se tratara. Y sin más se marchó al interior del castillo dejando a todas las presentes altamente sorprendidas, el temperamento de esos dos cambiaba cuando se encontraban.
Una vez llegó a su oficina, Endimión sentó a Serena en el sillón, y gracias a sus podes cerró el pestillo sin ni siquiera separarse de ella.
"Eres un salvaje" le recriminó la fémina
"Aquí la única que necesita que la domestiquen eres tú"
"Vete al infierno"
"Contigo querida ya estoy en él"
"Déjame irme" Serena intentó huir de las garras de su discrepante, pero era inútil. Endimión se trataba de un varón de casi un metro noventa, ancho de hombros y bien curtido.
"No vas a ningún sitió tenemos una conversación pendiente"
"No tengo nada de que hablar contigo, todo lo que tenía que decir lo he dicho."
"Pero yo no"
"Me importa un bledo, no me interesa nada que tenga que venir de tus labios"
Serena aprovechó su posición, para defenderse de Endimión, flexionó ligeramente su rodilla, chocándola con la entrepierna del varón, el cual se dobló de dolor liberando a la rubia. Que aprovechó para salir de la habitación, Endimión ni se molestó en seguirla, marchó a su alcoba para darse un merecido y relajante baño.
Mientras tanto Serena había decidido ir a su escondite secreto. Una habitación la cual durante años había sido el refugio de ella y de su madre, pero que tras la muerte de esta en manos de un Malfoy, se había convertido en un templo dedicado a ella. Nada más entrar a la sala, las velas colocadas alrededor de esta se encendieron, y Serena fue recibida por el cuadro de su madre. Cuando su mirada se encontró con la de su madre, la vergüenza invadió todo su ser.
"Lo sé madre, sé que no debería compórtame así, pero no lo puedo evitar. Cuando lo veo…….. me irritó. Se marchó ¿y ahora lo reciben como si nada? Padre siempre a mostrado más afecto por el que por mi, no sé porque me extrañe cuando lo nombró su sucesor, era obvio. Mi padre murió el mismo día que moristeis vos"
Endimión por su parte estaba disfrutando de su baño en muy buena compañía, y es que había conseguido que una de las sirvientas le ayudara con su baño. Y mientras es estaba allí dentro de la bañera con el agua caliente cubriendo su cuerpo, la criada lavaba cada parte de su anatomía suave y delicadamente. Endimión disfrutaba de lo lindo, primero sintió como acariciaba sus fuertes brazos, mas adelante, las manos de la criada se trasladaron al torso del varón desde su fuerte pecho hasta llegar a la pelvis. Le llegó el turno a sus piernas, primero una y luego la otra, en un trayecto que iba desde el muslo hasta el pie de la izquierda, y desde el pie hasta el muslo en la derecha, para acabar junto en ese punto intermedio entre las dos piernas, que hacía evidenciar el disfrute de los servicios de la fémina.
Desde su regreso a casa, Endimión no había gozado de un momento de tranquilidad ya que se la pasaba batallando de manera constante con la princesa, y esta ocasión no iba ser menos. Serena entro hecha uno humos en el baño del varón.
"Fuera" dijo Serena sin más y señalando a la puerta a la sirvienta "He dicho fuera ahora" está vez habló mucho más alto, al ver que la mujer no se movía. Esta segunda vez, se levantó y salió de allí lo más rápido que pudo.
"¿Alguien le ha hablado de la moralidad princesa? No lo deben de haber hecho cuando entra en baño de un hombre"
"Ahhhhh ¿no me diga? Creí que era el de un cerdo"
"¿Qué hace aquí Princesa?"
"¿Quién demonio te crees que eres?"
"Sí has interrumpido mi fabuloso baño para hacer preguntas entupidas has cometido un error"
""Así estamos en paz por interrumpir vos mi juego la otra noche."
"Princesa no seáis niña"
"Bueno de ese modo se justificaría el motivo por el cual me habéis asignado a vuestros amiguitos como niñeras, no necesito que tus bárbaros me vigilen"
"No son bárbaros y tampoco son niñeras" respondió Endimión, un tanto exasperado
"¿Ah no? Entonces deben de ser damas de compañía ¿tengo que tratar de igual forma que lo hago con su hermana y las demás?"
Endimión no pudo contenerse más, estaba harto de las ironías de la rubia, se levantó de la bañera, permitiendo ver a Serena toda su esculpida anatomía desnuda recubierta con pequeñas gotas de agua. Una imagen que la hizo perder el sentido porque ni se dio ni cuenta ni de que el varón se acercó a ella, ni que la tomó entre sus brazos, solo recobro el sentido cuando sintió como el agua mojaba su cuerpo. Y es que Endimión la metió en la bañera, intentó liberarse, pero fue imposible porque Endimión que también había entrado en la bañera la bloqueo con su propio cuerpo.
"¿Era esto lo que buscaba princesa? El volverme loco¿frustrarme tanto como yo la frustré al matar a su amante?"
"Su frustración se trata de una buena venganza por su agravio. Ahora déjame salir de aquí"
"Pero princesa igual que ya vos habéis cobrado vuestra compensación, yo estoy cobrando la mía"
"Vos lo que sois es un pervertido. Suélteme ahora mismo o comenzaré a gritar y despídase de ser el rey cuando vean que esta acosando a la princesa"
"¿Entonces por que no comienza? Eso es algo que está deseando ¿No es así?"
"No me mire" dijo Serena mientras se cubría como podía, y es que de todos es sabido que ocurre cuando un vestido blanco entra en contacto con el agua.
"Si hace memoria princesa recodará que no es la primera vez que veo su cuerpo desnudo… tengo que decir que es delicioso" una de las manos del nuevo rey se encontró con uno de los muslos de la joven, y lejos de apartar la mano y acabar con la indecente caricia, se permitió libremente ascender un poco más. Serena estaba en estado de SOC, fuera de si, en otro plano astral… no sabia que responder que hacer, lo que había dicho tan solo unos segundos antes tenía sentido, pero se esfumo de su cabeza al sentir la mano sobre su muslo, y la fuerte virilidad de Endimión contra su pelvis.
"Se estarán preguntando donde está, será mejor que vaya a su habitación a cambiarse de ropa. No creo que a los hombres les importe, pero no creo que sea de su agrado." Dijo Endimión tan pronto saliera de la bañera dejando la única toalla que había para ella. Muy enfadada por la situación, y envuelta en la toalla, Serena regresó a su alcoba.
