Disclaimer: Soul Eater no es mío (es de un señor, Atshusi Okhubo, que nos ha regalado tan "peculiar" historia, y claro, los personajes tampoco son de mi autoría).


Aaa, me supongo que ya muchos leyeron el manga 110 de Soul Eater... ¿no?, bueno, y ¡¿qué esperan¡?, no quiero decir nada por los que no lo hayan leído, pero WOW! Está genial…. Y bueno, en la última página hay una sorpresita (Soul no llegó a tiempo) jaja sólo eso diré (que igual no es mucho)… bueno, ahora sí:

Hola! ñ.ñ de nuevo yo! Jeje bueno, aquí está el 3° cap… he estado algo ocupada y bueh!, no tengo mucho tiempo, lo sé, apenas voy empezando, y ya tengo retrasos, lo sé, no tengo perdón de Dios, pero… bueno, aquí está el cap, emhh actualizaré cada semana, así me da tiempo de escribir, editar, y releer hasta el cansancio, además de adelantar un poco, los caps pasados los puse rápido porque ya los tenía escritos, pero he tenido algunas dificultades con estos y pfft! Espero no decepcionar a nadie, eso es feo… gracias por esperar. El POV en este cap es de "Dios", como ya dije antes, ese que todo lo ve, y todo lo oye (sí, en el baño también), así le digo yo, no es para ofender a nadie, es solo que así me lo imagino. Se puede interpretar también como POV general.

…ahora…

¡Suerte!


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"Life goes on, gets so heavy

The wheel breaks the butterfly"

("Paradise", Coldplay)

POV ("Dios")

Llueve, es Junio, siempre llueve en Junio, pero hoy, es especial, es como si se quisiera hacer una atmósfera nostálgica… y se logra. Las gotas golpean con fuerza en el vidrio de la ventana, una habitación color miel, con dibujos de estrellas en el techo, "Es el cuarto de una niña", pensó Maka cuando Asuza le mostró el lugar, pero le gusta, le recuerda a "alguien" (reforzó las estrellas con pintura fluorescente para que se vieran en la noche), para acompañar, dibujó una franja de flores rojas (camelias, dijo que eran) en el medio de la pared y el techo, dividiendo "simétricamente" la habitación, en su almohada bordó tres rayas blancas en la mitad de la tela negra, "le da un toque especial" pensó, manchas de 2 diferentes tonos de azul adornaban la tela del edredón, y en la falda del mismo, unos pequeños salientes de color amarillo claro, y otro un poco más oscuro, intercalados hacían de adorno, las sábanas, color gris (con costuras, a modo de "cicatrices") no quedaban con la colcha, pero no le importaba; en la puerta, debajo del grabado de su nombre, estaba el pequeño emblema de la chaqueta favorita de su compañero, esa "alma" naranja, lo hace más personal, la alegra, le recuerda su pasado.

—Maka, ya está el desayuno, te lo dejo abajo, me voy a trabajar, regreso tarde, hay una misión en Malasia— Anunció Asuza desde la puerta de la habitación. "Siempre regresas tarde" piensa la chica, removiéndose en la cama, dejando lucir debajo de la colcha un mechón de su peculiar tono de cabello. – Ten cuidado, Hero vuelve mañana del campamento. Adiós –Dijo antes de salir de la casa, Maka no se movió de su lugar hasta saber que estaba totalmente sola, no quería que la vieran, su camisón estaba lleno de sangre de la noche pasada, las vendas no habían amortiguado del todo la hemorragia, también debía lavar el baño de su habitación, aparte de sus deberes cotidianos. Tenía muchas cosas que hacer.

Haciendo acopio de esfuerzo, se levantó, desayunó, e hizo casi todas las cosas pendientes, aún no lavaba las sábanas, ya era tarde, pero Asuza le había dicho que no regresaría temprano, así que no tenía que preocuparse de que alguien viera las manchas de sangre.

El día transcurrió en silencio, salió un par de veces a la tienda, el jabón se había terminado, y cuando quiso prepararse un café, se dio cuenta de que no había azúcar, y bueno, la parte de "pedir azúcar al vecino/a" no era su estilo, prefirió ir de nuevo a la tienda, estaba lloviendo, no muy fuerte, pero llevaba lloviendo desde la noche del día pasado sin parar; se mojó los zapatos, aún si llevaba impermeable y paraguas, (algo exagerado, sí, pero tenía frío). Había puesto música mientras hacía las labores, sólo para distraerse, no quería estar en silencio, se sentía sola, al terminar, tomó un baño, y se fue a dormir.

—Dormir temprano, en domingo, ¿qué te está pasando? Maka, tú no eres así— se dijo a sí misma y se aproximó al pequeño librero de su habitación, tomó uno al azar, y comenzó a leerlo, sin darse cuenta, dieron las 3 de la mañana del día siguiente, Azusa aún no llegaba, y no sabía si tomarlo como algo normal, o preocuparse, pensó que debía tomarse esto tranquilamente, Malasia no está tan cerca, y seguramente entre reconocimiento y demás, no había terminado la misión, aún con ese razonamiento, se había encariñado con su estricta tutora, y para relajarse, le mandó un mensaje de texto, eso la tranquilizó.

—Ahora puedo dormir bien— se dijo.

Si a eso se le puede llamar dormir— le contestó una voz en su mente.

—Con eso me conformo— replicó antes de caer rendida.

Si tú lo dices…

Así fue todo el día, hablaba sola aparentemente, pero esa voz, siempre estaba ahí, era como su conciencia, una muy agresiva, hostil, no le decía que era bueno y que no, le decía que ella era mala, recalcaba todos sus errores, y, mientras lavaba las sábanas, su camisón y las vendas, la voz no se callaba, decía algo como: "vamos, termina el trabajo, tú sabes que lo deseas, sin Él tu vida no tiene sentido, ¿cierto?". Ella lo ignoró, no del todo, pero lo intentó.

Ahora en sus sueños sonaban las risas infernales de la niña, no está segura de sí es una secuela de la sangre negra, sólo sabe que, definitivamente el diablillo rojo de Soul era un poco más agradable, al menos él ponía música de fondo, no llanto, ni gritos; a veces la niña leía en voz alta, ¿o es sólo que escucha hasta sus pensamientos?, no lo sabe, sólo entiende que son los mismos libros que ella leyó alguna vez, poesía, incluso algunos manuales sobre las almas, algún libro sobre la historia de Shibusen, como recuerdos, pero con una voz chirriante y molesta. Ya estaba acostumbrada, llevaba medio año así. Era normal para ella.

Como también era normal comprar una navaja de costura cada mes, "el filo se gasta muy rápido; la sangre la oxida; es más fácil con ellas que con un cúter; cuando está nueva, basta con deslizarla suavemente, a veces no duele, sólo vez el hilillo de sangre correr." Esos eran sus argumentos cada vez que se preguntaba por su extraño hábito, siempre que iba a la mercería por una nueva navaja, pero se auto-justificaba la -innecesaria- necesidad.

—Maka… Maka, ya regresé, ¿irás a rehabilitación?, ¿quieres que te acompañe?, ¿te sientes bien?, estás pálida, vamos a desayunar, Azusa te dejó cereal con galletas y frutas, te acompañaré a desayunar, vamos, se hace tarde, tenemos que llegar al hospital rápido—"Azusa regresó ya", pensó ella en respuesta.

Rubio, ojos azules, perforaciones, algo afeminado, pero gentil, obstinado cuando se siente intimidado, pero buena persona, así era Hero, lo descubrió cuando ambos fueron llevados a esa residencia, la trataba como una hermana pequeña, se preocupaba por ella, la cuidaba, y hasta la celaba, la quería, y ella había aprendido a quererlo también, después de un tiempo, se había acostumbrado bastante a su presencia, y su forma de ser, era divertido estar con él, siempre activo, siempre alegre, la contagiaba.

—Hero, ¿podrías quitarte de encima?, me lastimas— dijo tratando de empujarlo, él estaba subido en su cama, sacudiéndola, tratando de despertarla

—¿Qué Maka, te pongo nerviosa?—dijo mientras recorría con sus manos el cuerpo de la chica, sin medir sus movimientos llegó a sus pechos, enrojeciendo de inmediato, y cayendo al piso mientras reía nervioso—¡Los siento, lo siento, lo siento, no creí llegar!, ¡perdón!—la chica sólo respondió con una risita un tanto peculiar, y, tomando el libro que había estado leyendo en la madrugada, le dio una muestra ejemplar de su golpe especial.

—Maka-chop— susurró mientras salía de la cama, y se cambiaba la ropa, el chico estaba inconsciente, por lo que no se preocupó de que la viera. Al terminar, lo despertó y fueron hacia la cocina.

—Y bien, ¿qué quieres que hagamos hoy?—dijo ella mientras se preparaba el cereal, Asuza le había dejado los ingredientes en la mesa, ya que, si lo preparaba, y lo dejaba hasta que Maka bajara, se humedecería, y Maka odiaba el cereal remojado, le gustaba crujiente. Al terminar de añadir la leche, comentó—¿Irás conmigo al hospital?, sabes que no me gusta ir sola, preferiría ir mil veces antes con Stein a ver las caras indiferentes y aburridas de estos doctores. Stein daba miedo, pero no te dormía, no aguanto estar en silencio tanto tiempo, son tan impersonales. —Debía tomar terapia para trabajar sus músculos cada 2 semanas, aparte de tener que trotar cada mañana—No los soporto.

—¿Quieres recuperar tu condición física o no?—Contestó el chico antes de tomar el cartón de leche para terminarse el contenido.

—Yo no me quejo de los ejercicios, estos son demasiado fáciles a comparación de lo que entrenaba en Shibusen, el problema son los doctores, no los soporto, ni si quiera saludan, sólo te dicen que hacer, como si todo fuera mecánico, siempre tan rutinarios, me fastidian, aparte…—se detuvo para tomar una cucharada de cereal—¿ubicas al doctor Miroku?—preguntó levantando la mirada hacia Hero—ese hombre siempre quiere manosearme mientras me da la terapia—contestó cuando terminó de masticar, poniendo una expresión de repulsión al pensar en el mencionado doctor—lo odio—aseguró antes de levantarse para lavar su plato.

—Bueno, Maka, no lo puedes culpar, ya no eres la niña plana de hace unos años, ahora eres toda una mujer—"Una mujer plana" pensó mientras recordaba lo ocurrido en la mañana y soltaba una risita.

Si bien era cierto que ya no era plana a comparación de su figura de un tiempo atrás, tomando como referencia a las mujeres de su edad, seguía sin tener atractivo (superior) alguno -porque vamos, pueden decir lo que quieran de sus pechos, pero de sus caderas no hay queja- así es, pues, que Maka sigue siendo tan plana a comparación de las otras mujeres, que da pena, por eso dejó de usar su ropa tan ajustada, además de que no iba a vivir siempre con el mismo modelito, tenía que cambiar un poco de apariencia, era un cambio sencillo, la falda era casi la misma, plisada, y corta, pero en la parte superior, usaba camisetas, y sudaderas que, además de abrigarla, la cubren de esas miradas indiscretas que buscan en su busto el mismo volumen que en sus caderas.

Al escuchar el comentario, la chica sólo atino a mirarlo con recelo.

—Vamos, no me mires así, lo comprobé hace un rato, tu cuerpo ya no es el de una niña—trató de suavizar la situación—¿ya terminaste? Vamos, se hace tarde, sólo faltan 2 sesiones, y podrás volver a tu entrenamiento normal, y si sigues faltando, tendrás que esperar más, o quizás hasta te cambien la terapia—Maka no supo si tomarse eso como un regaño, o un comentario cualquiera, después de todo, tenía razón, pero la amenaza del final, le molestó.

—Ya sé Hero, ya sé, no necesitas regañarme— no escuchó respuesta, se encaminó al baño para lavarse los dientes, al terminar, tomó un abrigo, y salieron cerrando la casa.

Siguieron el camino en silencio hasta el lugar donde se tomaba el camión hacia el hospital—¿Cómo estuvo el campamento, viste a alguien conocido? Quizás…—Preguntó esperanzada, sólo quería escuchar su nombre, sólo eso, el chico negó con la cabeza, no parecía querer mencionarlo—Vamos Hero, sólo dime si lo viste—pidió tomándolo del brazo.

—No Maka, no lo vi—dirigió una mirada de reproche— y sabes que te tienen prohibido tratar de saber de él, además—suavizó el tono—¿cómo esperas que lo encuentre en un campamento de entrenamiento para técnicos?—la chica suspiró, no sabía nada de él desde hacía casi un año, le hacía falta, lo necesitaba, sin saberlo se había vuelto dependiente de su compañero, se había acostumbrado demasiado a su presencia en su vida, siempre ahí, siempre cerca, dejarlo así fue demasiado brusco, no había tenido noticias de él, no sabía si él estaba enterado de su situación, pero le gustaba pensar que él estaba bien, que había dejado atrás su abandono, y que seguía adelante con su vida como ella lo intentaba—Maka, el autobús, apresúrate—sintió un ligero tirón en su mano, se había perdido en su mente de nuevo, debía dejar de hacer eso.

—¿Eh?, sí, voy—

Subieron al autobús, el chico pagó los pasajes, ya era costumbre, cada quien tomó su asiento, Maka-ventana, Hero-pasillo, siempre era así cuando iban al hospital, cambiaban cuando el chico quería ver el paisaje, pero hoy no, hoy iban a terapia, nada fuera de lo común, natación, algo parecido a "aerobics", y jugaban con una "pelotota", como decía él, para Maka no era exactamente un juego, si bien se lo tomaba en serio, la verdad es que no le gustaba, se sentía débil, inútil, pero pronto terminaría, una sesión más, y podría volver a su trabajo de antes.


Después de la terapia Maka seguía considerando la opción de volver a trabajar para Shibusen como técnico. Bien podía hacer investigaciones o algo, pero, pelear, era algo que la asustaba.

—¿Segura que quieres volver?, ¿no sería más difícil sin él?, ¿no prefieres terminar con todo de una vez?—A estas alturas, y estando acostumbrada, trataba de ignorar la voz de su mente, pero, siempre terminaba pensando en lo que había dicho, poniendo demasiada importancia a sus cavilaciones, porque claro, no dejaba de ser una parte de ella misma, esa "voz", ella sabía que era una "proyección" de sus propios pensamientos.

—¿Quisieras callarte?, haces demasiado ruido, no me dejas concentrarme—le contestó a la voz, a veces, cuando hablaba con ella, y olvidaba que no estaba sola, la gente la observaba, murmuraba.

"!No veis que está loca, tornadla a su casa!"*1

—¿Los escuchas? ¡Dicen que estás loca! ¿No te molesta?, ¿No harás nada? Siempre tan cobarde, siempre te escondes, deja de sonreír, ellos no lo merecen, ¿quienes son para criticar?, anda, saca tus cuchillas, yo sé que quieres, tú sabes que quieres, lo necesitas…

Antes de poder contestarse, sintió unas manos cálidas sobre sus hombros. Ambos chicos venían caminando por las calles cercanas al hospital.— ¿Quieres un café? ¡Yo invito!—Después de eso la voz se calló, y por alguna razón, también la naciente inquietud de usar sus cuchillas, sólo quedó una sensación de ansiedad en su alma, pero no le tomó importancia.

—Mejor un helado—contestó sonriente, no había nada que la calmara más que las ocurrencias de su amigo.

—¿Qué?, ¿estás loca?, ¿con este frío?

—¡Oh! vamos, tú te compras tu café, y a mí me compras mi helado ¿sí?

—Está bien, sólo por que tuviste que aguantar al doctor ese de nuevo—contestó y comenzaron a caminar hacia la cafetería.

—¡Iagh!, ¡no lo soporto!—contestó con asco, pero al llegar a la cafetería, olvidó todo, solo supo lo que significaba pedir y comer helado.


—Hola chicos, Maka, ¿cómo te fue en el entrenamiento?—preguntó Azusa desde el estudio cuando oyó la puerta de entrada abrirse.

—¿Entrenamiento?, a eso no se le puede llamar entrenamiento, es tedioso, y no sirve de nada, necesito algo más fuerte.—Contestó indignada, extrañaba sus anteriores ejercicios.—ah, Perdón, olvidé saludarte, hola.—quizá le molestó el cometario, pero no tenía por qué ser grosera.

—Ya olvidalo, tengo que hablar contigo, ¿puedes venir un momento?—dijo con un tono un poco más serio al comentario anterior, Azusa siempre es seria.

—¿Por qué yo no puedo oir?—dijo Hero con un puchero—Vamos, ¡díganme!, prometo guardar el secreto.

—Tranquilo Hero, después te cuento, por ahora déjanos hablar—contestó Maka dándole por su lado.

—¿Es muy importante o por qué tan ceremoniosa?—preguntó a Azusa cuando hubo cerrado la puerta del estudio.

—Siéntate—ordenó la mujer indicando con la mano el lugar, la chica obedeció—en la misión de ayer, me encontré a tu padre Maka, fue uno de los refuerzos contra los secuaces de Arachne—la joven se sorprendió, por lo general le negaban la información de sus amigos y (en este caso) familiares de Shibusen.

—E-espera, ¿por qué me dices esto?, ¿no tengo prohibido saber de ellos?—desde que vivía con Azusa y Hero, todo estaba bloqueado, cartas, teléfono, todo—porqué de pronto me dices esto, ¿sucedió algo malo?—estaba preocupada, sólo eso lo explicaba, ¿habría muerto alguien?

—Tranquila, no es nada malo—aclaró la mujer viendo la ansiedad en los gestos de la chica—Tu padre te envía saludos, al parecer todo está bien, pero—hizo una pausa que no hizo más que inquietar más a Maka—cuando hablé con Stein, me dijo…—Y claro, ¿por qué no?, una interrupción—espera, mi teléfono está sonando.

Maka seguía tratando de atar cabos, de darle sentido, aún no sabía por qué la habían alejado de sus amigos, se la llevaron cuando ella estaba inconsciente, estuvo en coma durante 6 meses, cuando despertó, estaba en Japón, en un hospital, Hero estaba a su lado…

(6 meses atrás)

"—Por fin despiertas, llevas años sin abrir los ojos, estuvimos a punto de desconectarte...


Hola! ñ.ñ bue(eee)no, jeje eso es todo por hoy, de hecho, tenía pensado hacer uno desde el punto de vista de Soul, pero.. ese será el siguiente, por ahora tengo esto, se los dejo, y pues me dicen que tal.

Cambiando de tema, tengo un eno(ooo)rme agradecimiento para las personitas que comentaron: tsukichan, tsuki.1416 (se llaman igual!-casi- O.o), Maka Death, y robinevans (gracias por lo consejos, y demás, no sólo a ti, a todos los que me han ayudado.. ^^)

Y por otra parte, tengo unas cuantas quejas (?), no, no son quejas, comentarios, sí, eso, lo que sucede es que aún si me encanta la cantidad de gente que leyó mi fic, (entre 100 y 200, aún no entiendo bien las gráficas y eso :S) bueno, ¿sólo 4 personas comentaron? ¿enserio?, ¿2 caps?, no sé si es malo o no, por eso espero que comenten, si tienen alguna queja, duda, comentario, lo que sea! review, por favo(o)r, me intriga su opinión, ya le he dicho a varias personas que quiero que me critiquen, así que, bueno háganlo... Entonces, si fuera posible, que al menos el 10% de la gente que lee comentara, sería muy muy feliz!

Aclaro, aún así, me encantan sus reviews dándome ánimos, ¡son hermosos!, pero, si creen que puedo hacer algo por mejorar, y saben qué es, ¡díganmelo por favor!. Esto lo digo por que, este cap, tiene narración, los otros 2 estaban escritos medio raro, es decir, no sé como se llame, pero, eran puros diálogos, o una "conversación personal", este tiene hechos, y hasta un recuerdo, por eso digo, opinen! para mi es muy importante.

*1: Esta es una cita, es mi poesía favorita, se titula: "El dulce milagro" es hermosa, se las recomiendo. Bueno, a lo largo de la historia pondré citas de poesía, y canciones, no siempre, pero si encuentro o recuerdo alguna, y creo que encaja bien, la pondré.

Bueno, eso es todo, gracias ñ.ñ

...¡hasta luego!... *..*