Hola a todos aquí os traigo el segundo capítulo. Disfrutad.
China esperaba atento a cualquier movimiento, hacía diez minutos que España y Noruega habían salido a buscar al camerunés, ¿Por qué demonios tardaban tanto?, ¿no sabían que él se estaba muriendo de los nervios?.
-¿China que pasa?-preguntó Corea acercándose a él, el chino había dado la orden de no salir de la sala bajo ningún concepto.
-Ahora no Corea-dijo- me ha parecido oír algo.
La sala quedó en silencio, se oían unos gritos ahogados, y el sonido de dos metales chocando, un último grito y todo volvió a ser silencio.
-Noru-pensó Dinamarca creyendo que esos gritos eran de su amado nórdico.
Se escucharon unos pasos resonando por el pasillo, se oían lentos como si el que viniese lo hiciera de manera despreocupada. China fue al armario y sacó una espada, fuera lo que fuese lo que venía por el pasillo él lo mataría. Ordenó a los demás que se alejasen de la puerta.
-Ven desgraciado aru-siseó entre dientes- te estoy esperando.
China vio con alivio como Rusia, Dinamarca, Prusia, Francia, Alemania y varios países más se ponían a su lado armados. Los pasos cada vez estaban más cerca.
-No disparéis-dijo una voz desde la sombra
-¿Noru? –preguntó Dinamarca sin bajar su hacha-¿eres tú?.
-No, soy tu padre-dijo el Noruego, apoyado en él estaba España, parecía agotado, y sangraba por un costado-¿me ayudáis?.
Rusia fue el primero en acercarse a España, le cogió en brazos y le tumbó en la mesa. China y Noruega se acercaron también.
-Se ha llevado a Camerún-dijo Noruega indiferente, aunque se le notaba la tensión en la voz- cuando llegamos Camerún estaba inconsciente y le estaban subiendo a un helicóptero.
China se acercó al hispano y le abrió la camisa, la herida no era un corte sino una dentellada, China y varios ahogaron un grito.
-Tenían consigo un perro de las sombras-dijo Noruega siendo abrazado por Dinamarca- Nos dimos cuenta cuando mordió a Antonio.
-¿tú estás bien?-preguntó China pasando las yemas de los dedos por la dentellada.
-Si, Antonio se interpuso entre el chucho y yo, por eso le mordió.
La sala miraba a ambos sin entender nada, Rusia era el único que no los miraba, sostenía la mano de Antonio que sudaba frío y parecía pasarlo muy mal, su único pensamiento era encontrar a la persona que le había hecho esto al hispano y matarla, lenta y dolorosamente.
-¿Nos podéis contar que está pasando?-preguntó Austria enfadado.
-Lo primero es curar a Antonio aru-dijo China y puso su mano sobre la herida haciendo que Antonio emitiese un grito de dolor y se revolviese inquieto- sujetadle-ordenó.
Rusia se puso en pie y sujetó los brazos y el torso de Antonio mientras Holanda e Inglaterra sujetaban las piernas canelas.
-Antonio-murmuró Iván apartando la vista, le dolía horrores la cara de sufrimiento de España.
Yao murmuró unas palabras en chino y una luz blanquecina salió de su mano cerrando la herida de Antonio en e acto, cuando estuvo cerrado Antonio, que había mantenido los ojos cerrados, los abrió encontrándose con la mirada preocupada de sus amigos.
-¿y el perro?-preguntó mirando a todos lados
-le cortaste la cabeza-dijo Noruega indiferente
-¿Cómo te sientes?-preguntó Portugal acariciando el rostro de su gemelo.
-Algo masticado-dijo en broma y su hermano no tardó en abrazarlo llamándole idiota y haciendo que Hungría sacase su cámara de fotos para fotografiar ese momento de Iberocest.
-ejem no es por interrumpir este momento entre los hermanos-dijo Arthur serio-pero a mi y a todos nos gustaría que nos explicarais que ha pasado
China y Noruega se miraron y luego miraron a España que miraba al techo como si este tuviese la respuesta, sus ojos verdes no estaban alegres, era como si recordasen algo doloroso.
-Hace mucho tiempo existía entre nosotros un continente que más bien parecía una isla-comenzó China- lo que nosotros llamamos Atlántida.
-¿ahora nos vas a decir que la Atlántida existe?-preguntó irónico Romano
-Existió hace tiempo-dijo España ausente- era mi prometida
La sala se quedó en silencio y todos miraron a Portugal para que confirmara lo dicho por su hermano, el luso solo pudo apartar la mirada, lo que había dicho su hermano era cierto.
-pero nunca la amaste-dijo el luso en un susurro
-Ese fue el problema de todo-dijo China- Maya amaba a España más que a nada, pero al no ver su amor correspondido su alma y su cuerpo se fragmentaron en dos.
-La Maya mala engañó a la buena para atacar a todo el mundo, mataría a todas y cada una de las personas que España amase, para que al verse solo, España le entregase su corazón.
-Pero lo que ella no sabia es que mi corazón ya era de otra persona-murmuró España
-Por eso el padre de España, Tartessos reunió a cuatro señores, y a sus hijos para sellara a ambas chicas.
-El señor del sur sería Camerún, el del este China y yo sería el del norte-explicó Noruega- el señor del Oeste era imperio Azteca, pero como Antonio lo mató hace siglos él fue elegido señor del oeste.
-Pero además yo era la puerta-dijo Antonio- la puerta que impedía el regreso de Atlántis, pero ahora estoy roto-dijo mirando a sus amigos con lágrimas en los ojos- y por mi culpa Maya-chan ha salido.
-no es tu culpa aru-sonrió China y le abrazó- aguantaste demasiado, tu padre calculó que solo durarías un par de siglos, pero has aguantado un par de milenios.
-Entonces tenemos suelta a un país loco que quiere matarnos-dijo Alfred, los ojos se le iluminaron- jajajajaja es una gran oportunidad para demostrar que soy el héroe.
-¿no estáis enfadados?-inquirió España sorprendido
-¿por qué íbamos a estarlo mon ami?
-Kesesesese nos has estado protegiendo durante siglos eso no es motivo de enfado.
España miró a los dos guardianes que estaban con él y estos sonrieron, esta vez no estarían solos en la batalla.
