Disclaimer: Como es sabido, los personajes de M. Kishimoto no me pertenecen. En cambio la historia sí es de mi creación.
Hola, Hola gente linda! paso a dejar el capi 2, espero que les guste!. Gracias por comentar, sus opiniones son interesantes. En este cap se van a responder algunas de sus preguntas.
Sasuke y Sakura tienen 17 años. A leer!
Capitulo 2
El ambiente cambio de forma drástica en cuanto puso un pie en el corredor. Las miradas se volvieron hacia ella, y las bulliciosas voces fueron bajando su tono hasta convertirse en susurros. Como si no hubiese nada más importante que atender toda la atención se posó sobre ella.
Al percibirlo Sakura bajó la vista y afirmó sus libros fuertemente contra su pecho. Se obligó a avanzar casi de forma autómata, a pesar de que su conciencia, traidora en aquellos momentos, le exigía que volviese sobre sus pasos y regresara, lejos de sus miradas y murmullos acusadores.
Mientras caminaba podía sentir sus miradas quemándole la espalda. Podía escuchar su nombre entre susurros. Un suspiro se escapó de sus labios.
Aquello era verdaderamente frustrante. A veces solía pensar que parecía que los días se volvían más largos y que aquello nunca acabaría. Cuando creía que todos ya se habían olvidado de ella y lo habían dejado estar, él empezaba a circular un nuevo rumor sobre ella. Y el ciclo iniciaba una vez más.
Se preguntó cuál sería el rumor de esta vez..., pero un segundo después se dijo que eso realmente no importaba. De qué servía saber, si dijera lo que dijera nadie la escucharía… El daño ya estaba hecho, no había nada que hacer.
De algún modo, en su ignorancia sentía que podía sobrellevarlo un poco mejor, de ese modo la carga era un poco más liviana. Es decir, enterarse de las falacias que estaban en boca de todos y no poder hacer nada para desmentirlo sería peor. Ya lo había experimentado antes, a veces era mejor no saber.
Se detuvo frente a su casillero y dentro guardó los libros que traía consigo. Tomó los libros que necesitaría en la siguiente clase, y luego lo cerró.
Aún le quedaba algo de tiempo antes de su siguiente clase. Esperaría allí, se dijo, y leería el libro que Ino le había prestado hace tiempo. Con un asentimiento comenzó a caminar hacia su clase de literatura.
Escaneó distraídamente los monótonos pasillos, cuidando de no cruzarse con él. Saludó con una sonrisa a las pocas personas que podían considerar amigos, que se iba encontrando de camino a clases. También ignoró las miradas mordaces que algunas chicas estilo porrista le dirigieron, así como sus groseros "susurros", que cualquiera que pasase a un metro y medio de distancia podría oír.
Frunció levemente el ceño mientras doblaba la esquina del corredor.
No podía entender a esas chicas. ¿Acaso era envidia lo que sentían?, pensó. Por que no recordaba haberles hecho nada para provocarlas. Y si fuera envidia estaban realmente locas, se dijo. Quién, en su sano juicio envidiaría su posición. Porque con gusto se la cedería a cualquiera.
Concluyó que lo que envidiaban, era la atención de Sasuke. El atractivo chico que era conocido, entre otras cosas, por ser algo bastante indiferente, con prácticamente la mayoría de las mujeres. Envidiaban esa atención, aunque no trajera nada bueno consigo…
Detuvo sus cavilaciones en cuanto escuchó una risa familiar sobre el murmullo de los demás alumnos.
Su corazón comenzó a acelerarse. Esa era la voz de Sasuke, y no estaba lejos. Su mirada viajó rápidamente por el corredor, buscándolo entre la multitud del alumnado. Sabía que lo mejor era evitar el contacto visual, pero…
Entonces lo vio. A unos cuantos metros más allá, avanzaba hacia ella.
Sasuke caminaba exudando seguridad en sí mismo con cada paso que daba en sus botas negras. Sus movimientos inspiraban confianza e intrepidez. La frente en alto y la espalda erguida mientras avanzaba con zancadas seguras.
Llevaba las manos enfundadas en unos vaqueros azules descoloridos y deshilachados que se amoldaban a sus fuertes piernas cuando las flexionaba. Sus dedos pulgares estaban fuera de los bolsillos y su pulgar derecho rozaba la gruesa cadena plateada que colgaba de la cinturilla del pantalón. Una chaqueta de cuero negro se ajustaba a sus anchos hombros y dejaba ver por la cremallera abierta, una camiseta negra con las iniciales de una banda de rock.
Lucía como si se hubiese peinado con los dedos y algunos mechones de su cabello negro caían rebeldes sobre su frente. Sus ojos negros se advertían somnolientos en aquella mañana, y sonreía juguetonamente mostrando sus perfectos dientes blancos.
Era más alto y fornido que la mayoría de los chicos, aparentaba más de diecisiete años de edad y era poseedor de una belleza brutal y de apariencia peligrosa. Típica del chico con el que te puedes quemar, si no estás preparada para medir las consecuencias.
Un ser horrible que podía lastimarte profundamente si se lo proponía, pensó.
Saliendo de su estupor advirtió dos cosas: él no estaba solo, iba con su grupo de amigos y Naruto le comentaba algo mientras reía y esto lo hacía sonreír.
Y él no la había visto. Aún, pensó. Y rápidamente comenzó a buscar una vía de escape entre la multitud.
El aseo de chicas capturó su atención de inmediato y se caminó con un poco de prisa en su dirección. En cuanto entró y cerró la puerta, se apoyó contra ella y exhaló temblorosamente el aire que había estado conteniendo.
Observó las paredes grises, el suelo gris moteado y el blanco de los lavamanos y las puertas de los baños. Sintió el olor a desinfectante y aromatizante de pisos. Por el silencio parecía que no había nadie allí, solo se oía el murmullo de afuera. Un minuto después se separó de la puerta y camino hasta el espejo.
Apoyó los libros sobre el mármol de los lavamanos. Enfundó las manos en los bolsillos traseros de sus vaqueros y contempló su reflejo.
Su suéter verde agua, sin hombros y un talle más grande, le quedaba algo suelto y las tiras de su top negro se asomaban debajo. Alzó la vista a sus grandes ojos verdes. Su expresión era preocupada y triste. Intentó componer una sonrisa y relajar su ceño, pero se notó tensa y se rindió en el intento.
Llevó una delicada mano a su cabello. Lo había vuelto a cortar ese fin de semana, ahora llegaba hasta la base de su cuello. Jamás lo dejaba crecer mucho más de eso, pues era de un claro color rosa y eso era poco común. Sasuke se había burlado de él desde que habían dejado de ser amigos y se había encargado de hacer que lo odiara. Ese estúpido y vergonzoso color rosa. Desde entonces lo había cortado.
La amargura la invadió y se atascó en su garganta. Sus ojos se nublaron en cuanto comenzó a recordar cuanto había cambiado el antiguo Sasuke. Ese niño inocente y tímido, con el que había compartido secretos, travesuras, risas y una hermosa amistad. Su mejor amigo…
Y su primer amor.
La vez que él rompió su amistad, ese día ella había reunido valor para confesarle sus sentimientos. Sonrió tristemente ante el recuerdo. Ella tenía nueve años, pero lo había amado con todo su pequeño corazón. Él era el valiente jovencito que la había defendido de los niños que se metían con ella. El único que se no se había burlado de ella cuando le contó que le encantaba jugar fútbol y hacer cosas de chicos. El chico por el que estuvo dispuesta a hacer un montón de idioteces para verlo sonreír, sobre todo cuando Mikoto murió y él estuvo tan desolado.
Y cuando estuvo a punto de confesarle que lo quería, algo la hizo detenerse. Percibió la frialdad que había en los ojos de Sasuke antes de que le dijera que ya no podían ser amigos. Porque ella era una traidora y él la odiaba.
Y entonces se había convertido en un monstruo horrendo, que encontraba placer en atormentarla.
Sasuke, el que le había estrujado el corazón y luego pisoteado. Su peor pesadilla.
Y sin embargo no podía odiarlo lo suficiente.
Sentía un profundo y agudo dolor. Porque, aunque un poco tarde, se había dado cuenta del por qué Sasuke la odiaba. Lo sabía, pero igual no podía perdonarlo por esa razón. Solo sabía que el único traidor era él.
Él y su debilidad, oculta tras esa fachada de tipo duro.
Suspiró temblorosamente y parpadeó para alejar las lágrimas. Ya no recordaba cuantas veces Sasuke se había encargado de humillarla, de esparcir rumores horribles. Solía burlarse de ella por ser inteligente y tener las mejores calificaciones de la escuela, por su cabello, porque era demasiado alegre e ingenua, porque era virgen y por muchas otras estúpidas razones.
Una vez inventó que había perdido la virginidad con el chico más inmaduro e infectado de acné de la escuela. Y nadie quiso acercársele por un buen tiempo. Los chicos la rehuían como a la peste, y si bien al principio creyó que fue por ese estúpido rumor, al final se dio cuenta de que la razón por la que ningún chico se acercaba, era porque: ella era la presa de Sasuke.
El chico más temido de la escuela. El chico con el cual no querías cruzarte en el camino. Podía sonreír juguetonamente y bromear, pero todos sabían que hubo un tiempo en el que se cargó a todo aquel en la escuela que se metió con él. Y todos los que se atrevieron a enfrentarlo, ahora lo respetaban y evitaban llamar su atención.
Sasuke era el amo de aquella escuela y todos lo sabían. Por eso nunca nadie había salido en su rescate. Ni ella había pedido ayuda. Puede que no lo pareciera, pero ella podía ser bastante orgullosa, y además era amable, no quería involucrar a nadie entre Sasuke y ella.
Pegó un brinco cuando sonó el timbre, indicando el cambio de hora y el inicio de su próxima clase.
Oh diablos, pensó. El tiempo había pasado demasiado rápido. Se recompuso lo mejor que pudo y tomó sus libros apresuradamente, para luego precipitarse fuera del aseo de chicas.
Casi trotó de camino a clase y se detuvo frente a la puerta.
Se mordió el labio inferior al recordar que Sasuke compartía esa clase con ella.
Con dos suaves golpes, la puerta se abrió. El profesor de literatura, un hombre atractivo y pulcramente vestido de negro, se asomó por la puerta y la observó con el ceño fruncido.
―Señorita Haruno, es raro verla llegar tarde a mis clases ―comentó con extrañeza Kakashi, que aunque era joven, tenía sus canas y que solo lo hacían ver más atractivo―. Busque un asiento, la clase acaba de comenzar―dijo en tono reprobatorio mientras se hacía a un lado.
―oh, discúlpeme profesor ―Sakura avanzó y se detuvo un segundo paseando la vista por el salón en busca de un asiento.
Encontró un único lugar libre y fue en su dirección. Un movimiento detrás del banco la indujo a alzar la vista, y vio a Sasuke sentado allí.
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Sasuke alzó la vista y se reclinó en el asiento en cuanto vio a Sakura dirigiéndose hacia el banco frente a él. Posó sus penetrantes ojos oscuros en ella, adoptando una mirada fría y de aburrimiento. Ella se detuvo cuando sus miradas se cruzaron y afirmó sus libros fuertemente contra su pecho.
Sasuke reprimió una sonrisa al verla dudar y empezó a juguetear con la lapicera en sus dedos, haciéndola girar.
Cuando vio que Sakura se estaba tardando demasiado, dijo:
―No voy a morderte, Sakura ―su voz grave y masculina se escuchó sobre el murmullo de los demás. Sonrió juguetonamente cuando Sakura apartó la vista, mostrándose incomoda―. Créeme que no lo haría… ni aunque me lo rogaras ―insistió en tono juguetón mientras apoyaba los codos en el banco. Se había quitado la chaqueta y los músculos de sus brazos se tensaron cuando lo hizo.
Algunos alumnos rieron ante el comentario, otros empezaron un nuevo murmullo.
Sakura se removió inquieta.
―¡Silencio! ―espetó el profesor golpeando su escritorio con la palma de la mano y sorprendiendo a varios―. Sakura, toma asiento así puedo continuar con esta clase ―completó bajando el tono un par de decibeles.
―s-sí, lo siento ―Sakura reanudó su andar hacia el banco y se acomodó en él con movimientos torpes bajo la penetrante mirada de Sasuke.
Como Sasuke seguía inclinado hacia delante con los codos apoyados sobre el banco, pudo sentir el suave aroma a champú del cabello de Sakura. Se reclinó hacia atrás y siguió mirándola fijamente.
La observó acomodarse nerviosamente un mechón de cabello detrás de la oreja y notó que evitaba hacer demasiados movimientos. Para evitar llamar la atención, supuso disfrutando de su incomodidad.
Él había pensado que Sakura no vendría ese día a la escuela. Y hasta que no la vio entrar por la puerta del salón, había creído que el día sería completamente aburrido.
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Sakura sentía como Sasuke le perforaba la espalda con su mirada. Se estremeció involuntariamente, y seguido escuchó una suave risa masculina a su espalda. Se mordió el labio e intentó ignorar con todas sus fuerzas, al chico que tenia detrás.
―Bien. El día de hoy tuve una charla con la directora de este colegio… y me encomendó una pequeña tarea ―Kakashi tomó el montón de hojas ordenadamente apiladas en su escritorio y las entregó a los alumnos de la primera fila ―. Pásenlas para atrás. Esos son formularios de orientación vocacional ―comentó paseando la vista por los alumnos mientras esperaba a que todos tuvieran uno.
Sakura tomó una hoja y se volvió para entregar el resto a Sasuke.
Evitó mirarlo a los ojos, pero cuando sintió los dedos de Sasuke rozando los suyos su mirada buscó la de él.
Sasuke la miró intensamente.
Ella apartó la mirada.
Él reprimió una sonrisa y deslizó las hojas de la mano de Sakura. Tomó una y las restantes las pasó para atrás por encima de su cabeza, sin girarse.
Kakashi se apoyó en su escritorio y prosiguió ―Deben completarlo con sus intereses del futuro. Qué es lo que tiene pensado estudiar al terminar la secundaria ―tomó un pequeño libro de su escritorio y lo abrió ―. Tiene veinte minutos para rellenarlos. Y por favor, absténganse de escribir tonterías. ―dicho esto se concentró en su libro e ignoró a los alumnos, o simuló hacerlo.
Sakura miró su formulario y sin pensarlo dos veces, escribió a lo que pensaba dedicarse el resto de su vida. Fisioterapeuta. Y estudiaría en la universidad local.
Sabía que era una carrera privada, pero era a lo que quería hacer, simplemente porque quería ayudar a las personas a recuperarse de las lesiones tanto físicas como psicológicas. Y trabajaría para costearse la carrera, pues no quería ser una carga para su madre, ni para su padrastro. Que si bien no era un hombre tacaño, ella no quería aprovecharse de su amabilidad.
Sonrió débilmente. Su padrastro era un hombre sobreprotector con ambas mujeres en su nueva familia. Su madre lo había conocido siete años atrás. Era cardiólogo en el hospital local y ambos estaban muy enamorados y felizmente casados desde hace cinco años. Él había dejado su apartamento para venirse a vivir con ellas y las había ayudado un montón, por eso Sakura no quería pedirle nada más, ya las había ayudado mucho siendo el hombre de la casa y un buen padre.
En cuanto terminó de completarlo se levantó y se lo entregó al profesor, que lo recibió con un asentimiento sin despegar la vista de su libro.
Cuando volvió a su banco vio a Sasuke reclinado sobre su asiento y con las manos detrás de su cabeza en una postura relajada. Miraba hacia la ventana, a nada en particular y tenía una expresión seria y reflexiva. Sus ojos estaban levemente entornados, dejando apreciar sus oscuras y largas pestanas. Y mordía la esquina de su labio inferior por dentro.
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Sasuke observó el cielo nublado de aquella tarde de invierno y dejó que su mente vagara sobre lo que tenía pensado hacer en el futuro, después de terminar la secundaria.
La verdad, es que a veces solía pensar que no lo soportaría más y se largaría antes de poder terminarla. Pero en caso de que pudiera terminar, el resultado sería el mismo.
Trabajar.
Eso era lo que se le venía a la mente cuando los profesores o cualquiera que fuera, le preguntaba que haría después, en el futuro.
Él no podría estudiar ninguna carrera, seguir un régimen y una rutina. Eso sería aburrido. Ni hablar de tener que costeársela solo mientras pagara algún alquiler, comida y demás.
No encontraba nada que le interesase. Además, ya tenía algo a lo que disfrutaba dedicarse:
Repara autos, restaurarlos y conducirlos. Sí. Ya se dedicaba a eso y pensaba seguir haciéndolo, porque era su pasión. Y no necesitaba estudiar para dedicarse a eso, ya había aprendido bastante. Solo necesitaba un auto averiado y él, de alguna manera encontraría la forma de repararlo.
Usaría sus propios métodos para resolver problemas, como siempre había sido en su dura vida.
Asique simplemente escribió "Trabajar". Y entregó la hoja.
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Tomó sus cosas y se levanto de su sitio cuando sonó la campana del almuerzo. Esperó que gran parte de los alumnos salieran del aula antes de irse. Cuando estuvo a la altura de la puerta, escuchó a su profesor decir:
―Sasuke, quiero hablar contigo sobre esto luego. ¿De acuerdo? ―la voz indulgente de Kakashi lo hizo detenerse en su sitio.
Oh, ahí vamos de nuevo, pensó mientras fruncía el ceño.
No necesitó pensar demasiado para saber a qué se refería con "esto".
Otro profesor que quería meterse en su jodida vida. Por qué no respetaba sus intereses. Era su maldita vida, pensó.
Ni siquiera volteó, siguió avanzando y se internó en la multitud de alumnos que se dirigían a la cafetería.
Negó con la cabeza. Aquellas personas que pensaban que si no ibas a la universidad no serias nadie, nunca se terminaban, pensó.
Todos debían ir a la universidad y si no pensabas igual, trataban de lavarte el cerebro o jugar con tu orgullo para que lo hicieras. Parecían no entender que para asistir a una universidad debes estar interesado, motivado y tener buena voluntad, de otro modo fracasarías desde el comienzo.
Si decías que no tenías los recursos para poder seguir, ellos hablaban de becas y que hoy en día podías valerte con eso. Pero no era así, para empezar, conseguir una beca no era tan fácil. Y aun con una beca necesitabas otro ingreso. Y si trabajabas, no podías cobrar esa beca porque debías estudiar. Al diablo con eso, pensó.
Trabajaría en el taller y viviría de lo que amaba. Y si el día de mañana podía tener su propio taller de restauradores y sus propios empleados, pues bienvenido sea, pensó. Porque en eso, sí que era ambicioso.
―Hey ¡te estoy hablando! ―una pesada mano se apoyó en su hombro.
Eso lo hizo salir de sus cavilaciones.
Sasuke miró a su derecha y vio a Naruto mirándolo con preocupación.
―Qué te pasa, no me contestabas desde hace un buen rato ―expresó Naruto quitando su mano― ¿Tienes problemas? ―preguntó mirándolo con suspicacia.
Sasuke observó su expresión― No, no los tengo ―repuso con el ceño fruncido. A veces no podía tolerar que Naruto lo mirara así, como intentando ver a través de él ―. Solo tengo hambre… y estaba ignorándote ―reanudó su marcha y Naruto lo siguió.
―Sí, como sea. Muy típico de ti, ignorándome cuando te hablo ―expuso su amigo relajando el ceño. Enfundó las manos en su chaqueta azul―. Sabes, algún día me perderás y lo lamentarás ―expresó con falso tono ofendido.
Sasuke reprimió una sonrisa. Y recordó algo ―Lo único que lamento, es que todavía no me devuelvas mi dinero ―advirtió―. Tú eres el que lo lamentará si no me lo regresas.
―Hmp, deberías agradecer el nivel de confianza que te tengo, como para pedirte dinero ―repuso Naruto, fingiendo desaprobación.
―Tú deberías agradecerme por no darte una paliza cuando creó que te la mereces ―Sasuke empujó la puerta del comedor y la soltó para que golpeara a su amigo.
Naruto la detuvo con una mano ―Oh, me gustaría verte intentándolo. Apuesto a que morderías el polvo como cuando corríamos en la pista.
Sasuke tensó la mandíbula. En eso tenía razón. Las últimas dos veces Naruto le había ganado por centímetros. En la carrera y en la revancha. Y el muy idiota se había retirado con la victoria.
―¿Sabes qué? te cobrare intereses y luego te pateare el trasero ―repuso Sasuke con enojo, dirigiéndose a la fila que esperaba por su almuerzo.
Naruto rió por haber picado en su orgullo. Su celular sonó y lo tomó de su bolsillo mientras seguía riendo. Luego paró en seco leyendo sus mensajes.
― ¡Diablos, sí! ―expresó con una sonrisa de oreja a oreja.
Sasuke advirtió que su amigo se había quedado atrás y se volteó a mirarlo.
Lo vio quieto y mirándolo felizmente.
Frunció más aun el ceño. Naruto lo miró y leyó la expresión de "qué rayos te pasa" en su mirada.
―Ah, es Hinata ―contestó Naruto rascándose la cabeza―. Quiere hablar conmigo ―agregó sonriente.
Sasuke casi se rió de su cara de idiota.
―Entonces vete ―dijo en tono obvio manteniendo su ceño―. ¿O esperas que te acompañe?―ironizó.
―Definitivamente No ―repuso de inmediato Naruto mientras se giraba y se dirigía a las puertas del comedor.
Sasuke lo observó salir por las puertas y negó con la cabeza mientras sonreía imperceptiblemente. Luego volvió a la fila. Cuando fue su turno pidió un almuerzo grande y cargado, pagó y se sentó a comer con Juugo, Suigetsu, Lee y Neji, unos amigos.
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Después de una larga y exhaustiva charla con Kakashi sobre sus intereses del futuro, que fue prácticamente un monólogo de este último, Sasuke estaba muy disgustado.
Entendía que su profesor solo se estaba preocupando por él, pero estaba cansado de escuchar decir lo mismo a todos ellos.
Suspiró con cansancio. Ya había terminado sus clases por hoy. Tenía que pasar por casa y luego ir trabajar en el taller hasta tarde.
Bien, eso me despejara, pensó mientras se pasaba una mano por sus oscuros cabellos, despeinándolos ansiosamente.
Sostuvo su mochila sobre el hombro mientras bajaba las escaleras hasta la planta baja.
Tendría bastante trabajo que atender con esto de que su primo, Itachi, se iría en un par de semanas a Canadá a ver al resto de la familia y a administrar el nuevo taller. Lo había invitado, pero él tenía trabajo que hacer. Tenía que resolver un problema eléctrico en uno de los autos antes del día siguiente. También debería hacer algunas compras, antes de volver a casa, pensó.
Estaba sumido en estos pensamientos mientras caminaba por los corredores. Cuando dobló en la esquina del pasillo, sintió un fuerte impacto en el pecho que lo hizo detenerse. Su mochila resbaló por su hombro hasta caer al suelo.
No fue hasta que su mente procesó un débil quejido, que comprendió que alguien había tropezado con él. De mal humor miró hacia abajo, preparado para discutir con el idiota… Y entonces la vio.
Oh, el día se pone mejor, pensó. Sakura estaba frente a él, sobándose la frente mientras veía sus libros esparcidos por el suelo.
Sasuke frunció el ceño y adoptó una mirada fría.
―Deberías fijarte por donde caminas ―espetó rudamente.
Sakura pegó un pequeño respingo de sorpresa. Gimió internamente mientras sentía como la sangre se le agolpaba en los oídos, y por un fugaz momento se planteó darse la vuelta y escapar, pero se abstuvo.
Lentamente elevó la vista y lo miró con desconcierto en sus ojos verdes.
―Y-yo…lo siento ―se disculpó nerviosamente―. No te vi, Sasuke...-
Sasuke avanzó despacio, y ella dio un paso hacia atrás, poniendo más distancia entre ellos.
―Siempre eres tan torpe ¿verdad? ―habló en una afirmación mientras adoptaba una postura enfadada. Algunos mechones de su cabello negro cayeron sobre su frente cuando se inclinó hacia ella, que era más bajita y menuda. Le llegaba a la altura de la barbilla y tenía un cuerpo de contextura pequeña.
―… ― Sakura lo miró detenidamente percibiendo la frialdad de sus ojos y ese no sé qué indescifrable que siempre escondían los ojos de Sasuke. Al cabo de un rato, se removió incomoda y nerviosa.
Al verla así, como una pequeña niña, frágil y atrapada, Sasuke tuvo que reprimir una sonrisa. No obstante siguió con el juego. Fingió un suspiro irritado. Se cruzó de brazos en actitud arrogante, y durante un segundo se limitó a observar su nerviosismo.
Sakura tragó compulsivamente apartando la mirada― Te dije que lo siento ―insistió mientras retrocedía, alejándose de él―, no ha sido a propósito...yo―
Se cortó cuando Sasuke posó sorpresivamente, una mano contra la pared detrás de su cabeza, acorralándola.
Ella se vio envuelta por su aroma masculino a sándalo y limón. De reojo miró su firme y masculina mano, y como se tensaba su chaqueta marcando los fuertes músculos de su brazo. Él ladeó la cabeza buscando su mirada y una vez más, ella se encontró con sus fríos ojos negros.
Sorprendida por la intrusión de su espacio se preparó para acusarlo, pero antes de poder decir nada, Sasuke se adelantó.
―Por qué no nos haces un favor a ambos y evitas cruzarte en mi camino, ¿Quieres? ―señaló en tono aburrido a centímetros de su rostro.
Ella sintió un nudo en la garganta al escuchar sus hirientes palabras. Suspiró temblosamente. Y dejó pasar unos segundos antes de decir:
―¿Por qué no me dejas en paz? ―sus ojos se empañaron ―. ¿Cuándo vas a dejar de hacerme esto?- expresó en un hilo de voz. Su labio inferior tembló y lo mordió para que dejara de hacerlo.
Aquello empezaba a incomodarle a él también.
Por un segundo, posó los ojos en sus temblorosos labios, luego elevó la vista a sus ojos vidriosos.
―Cuando me aburra de ti ―repuso en tono gélido.
Habló tan fríamente, que ella sintió deseos de sacudirlo. Acaso no quedaba ni un rastro de su mejor amigo, pensó amargamente. Tragó el nudo en su garganta.
―Éramos amigos… y sin embargo tú… ―parpadeó las lágrimas que amenazaban con desbordarse― … ¿Por qué no puedes ser como antes?
Otra vez esa mierda, pensó Sasuke empezando a hastiarse. Quitó la mano de la pared y se reclinó. Endureció el rostro.
―Nunca seremos amigos de nuevo ―remarcó entre dientes. Hizo una pausa, y con una mueca perversa en los labios escupió―. Ese Sasuke, del que todos se burlaron, ya no existe.
Entonces Sakura apretó los puños, frustrada. Negándose a aceptar que Sasuke ya no era la misma persona de antes, y que no podía cambiar. Tomó valor y dijo.
―No, eso no es cierto ―insistió, presionando un dedo en el pecho de Sasuke―. Sigue aquí… oculto bajo esta fachada que tú has creado ―estaba a punto de colapsar. Pero se negó a hacerlo enfrente de él. No enfrente de él, o no me lo perdonaré, se dijo para sí.
Una sombra oscura cayó sobre los ojos de Sasuke. Capturó su mano en la suya y los músculos de su mandíbula se contrajeron peligrosamente.
―No vuelvas a tocarme ―espetó fríamente. Ella intentó librarse de su agarre, pero él no la soltó―.Y deja de hacer como si me conocieras ―la soltó bruscamente―. ¡Porque no lo haces!
La observó impaciente por unos minutos, visiblemente molesto, antes de girarse dándole la espalda. Recuperó su mochila y la acomodó sobre un hombro.
―No sabes nada de mí ¿entiendes? ―espetó. Y dicho esto, se alejó de ella con furiosas zancadas en dirección a la salida.
Sakura observó su ancha espalda mientras se alejaba, y una lágrima resbaló por su rostro. Se arrodillo en el suelo y lentamente comenzó a recoger sus cosas con manos temblorosas, haciendo un gran esfuerzo por ignorar el creciente dolor en su pecho y la angustia que le atenazaba la garganta.
Quizás fuera cierto, se dijo. Quizás ya no quedaba rastros de su mejor amigo. Pero algo en su interior se negaba a aceptarlo. Él le había causado mucho dolor, y no podía perdonarlo. Pero una pequeña parte dentro de ella, quería devuelta a su viejo amigo.
COMENTEN! :D.
Van a pasar un par de cositas antes de que Sakura saque su trigresa interior. XD jajaja.
Y vamos a hacer sufrir un poco al Uchiha. u_u ( lo siento Sasuke, te lo mereces :P, no me mates XD)
COMENTEN! XD
