Aquella mañana hacía más frío que de lo normal. El invierno ya estaba llegando.

Tras despertar miró a su lado, la chica con la que había dormido anoche ya no estaba. Sin tomarle importancia sólo se dispuso a pararse para luego estirarse tratando de quitarse la pereza de encima. Era normal que las chicas con las que dormía se fueran en la mañana, incluso a veces cuando él despertaba antes hacía lo mismo.

Se duchó tranquilamente y se vistió con la misma ropa del día de la fiesta de ayer, por suerte no olían a alcohol. Dipper era bastante cuidadoso con aquello. Tomó su móvil, billetera y chaqueta y salió del cuarto del motel que había pagado a tientas por el alcohol que llevaba encima más la calentura que le había provocado la chica durante la fiesta, la arrastró por el pasillo mientras la fémina reía sin razón alguna… Seguro también estaba bastante borracha.

Si bien sabía que él mismo era un irresponsable y necio, por el respeto y la consideración que tenía para con su hermana no llevaba mujeres a su casa y pasaba la noche afuera.

Hoy en la tarde tenía clases, por lo que miró el reloj de uno de los pasillos: 11 AM. Tenía tiempo aún para preparar sus cosas.

Con un tenue "gracias" se despidió de la secretaria de la entrada del motel y salió a la calle, hizo una seña para tomar un taxi, subió y dijo su dirección. Cuando el taxi se detuvo y le cobró, grande fue su sorpresa al abrir su billetera y no encontrar siquiera una mísera moneda… Miró al chofer que esperaba expectante y seguido revolvió nuevamente entre su billetera, revisó sus bolsillos y por suerte encontró dinero suficiente para pagarle, se bajó y a pesar de que el taxi ya se había ido volvió a revisar la billetera sabiendo que por más que trajinara no encontraría nada, revisó sus demás bolsillos con la vana esperanza de encontrar su dinero restante, pero nada. Aquel dinero era lo que debía hacer durar para el resto del mes… ¡Y recién estaban a 10!

—Maldita perra… — Musitó para sí cayendo en cuenta y con el vago recuerdo de que al cancelar el motel, aún conservaba todos los billetes en su billetera. Por deducción, ¡claro! No había sido ni más ni menos que la obviamente desconocida chica con la que había dormido.

Se preguntó qué haría ahora sin el dinero del mes. Por suerte el arriendo ya estaba listo, luz, agua, gas, también, todo pagado. Lo que le quedaba, que no era poco por cierto, era para gastos personales; cigarrillos, un poco para irse de fiesta, tal vez materiales para hacer trabajos en la universidad, etc, pero ¡Al diablo! Ahora tenía lo que era NADA.

Por su mente cruzó la idea de pedirles a sus padres que le depositaran a su cuenta algo de dinero… pero eso ya lo había hecho el mes pasado cuando se gastó la plata. Por ende, esa opción quedaba totalmente descartada. ¿Mabel?... Mabel seguramente aún tendría dinero, era cuidadosa, trabajaba y eso le proporcionaba ingresos extra, gastaba cautelosamente su dinero… Pero estudiaba diseño gráfico, su carrera pedía bastantes materiales y por ello la chica mantenía dinero extra… Otra opción descartada.

Entró con la cabeza perdida al departamento, golpeó la puerta un par de veces para ser recibido por una graciosa negación de Mabel, quien tomando las palabras de Bill asumió que sólo era la edad y se le pasaría. Pero de todos modos miró mal al castaño quien sólo le sonrió tímido.

— ¿Qué tal? — Saludó mientras se encaminaba a su cuarto siendo seguido de cerca por su hermana. Dejó sus cosas sobre la mesita de noche y se quitó la chaqueta, dio un leve respingo al voltear y encontrarse de frente el rostro de la castaña — ¡M-Mabel!... Me asustaste…

— ¿Dónde pasaste la noche?

—En la casa donde fue la fiesta… — La miró como dudando, la chica no parecía enojada como solía siempre estar cuando él volvía de madrugada — ¿Estás enojada?

— No sé… ¡Si quieres que no me enoje, hoy harás el almuerzo! — Rió y salió de la habitación.

—Está… ¿bien?... — Respondió mirando un poco confundida por donde la chica había salido

Siguió a su hermana hasta el living donde se encontraba mirando una película de chicos guapos. El chico se sonrojó un poco al ver el torso desnudo de uno de los personajes de la película. Miró hacia otro lado un poco avergonzado y recriminándose mentalmente por aquella estúpida reacción.

—Uhm, Mabel. — Volteó prestándole atención — Se me perdió el dinero del mes… — Miró fijamente si su hermana reaccionaba de mala manera, pero ella sólo pestañó y le dio el paso a que continuara — Y, bueno… Necesito dinero…

—Creeré por la confianza que te tengo que sólo se te perdieron y que no hiciste nada más con ello… — Dijo con tranquilidad — Pero no te prestaré dinero, Dipper, tengo que comprar materiales

—No quería que lo hicieras — A pesar de haber sido una de sus primeras ideas descartadas lo dijo con gracia y fingiendo estar ofendido.

—Pero… — mordió su pulgar mientras meditaba, levantó la mirada de golpe y los ojos se le iluminaron — ¡Mi amiga Emily se mudará y dejará su trabajo! — El castaño hizo una mueca.

— ¿Trabajar?

—Síp — Sonrió por primera vez desde que llegó — Ella es niñera, no debe ser tan difícil cuidar a un niño, sólo debes entretenerlo.

— Pero… — Puso una cara de fastidio. Consideró más opciones… pero efectivamente la que le estaba dando su hermana era la más factible y todo de por sí ya estaba dado… Suspiró resignado — Está bien… ¿cuándo renuncia?

—No lo sé, si quieres la llamo y le digo que quieres tomar el trabajo, para que le diga a los padres…

—Ya — Se encaminó enfurruñado a la cocina abriendo el refrigerador para ver si había algo de comer. Mabel se dirigió a su cuarto directo a llamar a su amiga.

Y en cuanto a Dipper…

Realmente no quería trabajar… pero necesitaba el dinero.


—Eso está malo — Apuntó el resultado de una suma de la tarea de la rubia mientras desayunaba leche con cereal.

— ¿Por qué? — Miró su tarea con el ceño fruncido, borró la resolución y la volvió a hacer sacando nuevamente el mismo resultado. Miró a Bill confundida — Me vuelve a salir lo mismo. — Bill le quitó el lápiz.

—Mira — Empezó a explicarle la suma — Aquí te sale 11, ¿cierto? — La pequeña asintió ensimismada en lo que le explicaban — le pones el 1 ahí y el otro como la reserva, no puedes ponerle los dos juntos porque al lado tienes otra suma más.

— ¡Y luego sumo eso con la reserva! — Se le iluminó la cara al entender. Bill le devolvió el lápiz y se volvió a echar en la silla comiendo lo que le quedaba de su desayuno mientras veía a Eider terminar su tarea.

Le dejó el uniforme para que se vistiera mientras él hacía lo mismo. Toda la mañana habían estado con pijama viendo películas. Una vez listos, la llevó al baño y la peinó, a veces encontraba una molestia peinar a la niña, tenía el pelo largo y se le enredaba mucho, había considerado cortárselo, pero desechaba de inmediato la idea cuando veía su trabajo terminado y los largos cabellos de la niña caer por su espalda de forma bella y ordenada. Eider tomó su mochila y bajó junto a Bill para subir al auto y seguido ser dejada en su escuela.

Una llamada hizo a Bill tener que estacionar para poder contestar cuando iba de vuelta.

— ¿Aló?

—Hola, Señor Cipher, soy yo, Emily.

—Ah, hola, ¿pasa algo?

—Bueno, ya que hoy es mi último día de trabajo, y si no ha conseguido alguien para mi remplazo, pensé que podría recomendarle a un amigo para el trabajo.

— ¿Sí? Eso sería perfecto, con lo ocupado que estoy no tengo tiempo para buscar a alguien más.

— ¡Estupendo! Le diré al chico para que hablen, uhm…

—Mañana, supongo, en la tarde. Dile que venga a las 5.

—Ok, yo le digo, sólo era eso.

—Bien, adiós Emily.

—Adiós

Y colgó. Por un lado encontró ideal que la misma chica hubiera encontrado alguien en su remplazo, pero por otro cierta desconfianza nacía en él si era un chico el que remplazaría a su niñera… ¿Qué tal si era un pedófilo?... Suspiró, no debía dejarse llevar por sus propias conclusiones o prejuicios sobre alguien que ni siquiera conoce.

Siguió manejando hasta volver a su casa. El resto de lo que le quedaba de la mañana durmió hasta que dieron las 12, decidió no almorzar, habían días en que no le entraba el apetito y hoy era uno de esos, tomó algunos planos que debía terminar para la universidad y en eso se le fue lo que le quedaba de tarde hasta que tuvo que ir nuevamente el busca de Eider.

—Papá, ¿Por qué mamá no está con nosotros? — Al rubio la pregunta lo atrapó desprevenido, iba reclamando solo en su mente por el tráfico. Miró a la niña por el retrovisor, estaba apoyada en su mano mirando distraídamente por la ventana. El chico suspiró despacio, odiaba que Eider sacara el tema, pero no porque no quisiera que su hija no hablara de ello, sino porque él mismo no sabía qué responderle las pocas veces que la pregunta la asaltaba y la consultaba.

—Hay veces en que simplemente la gente nos ama tanto, que se van… por nuestro bien.

La madre de Eider la dio a luz a sabiendas de las consecuencias, en cierto modo, dio la vida por ella, esa fue la conclusión que sacó Bill tras darle mil vueltas al asunto a solas. Recordó a su propia madre, frunció el ceño y apretó ambas manos en el manubrio.

— ¿Soy buena? Me gustaría que mamá pensara que soy buena… — Se removió poniéndose en medio de ambos asientos delanteros y mirando a su padre expectante. La miró de reojo y le sonrió.

—Claro que eres buena — La niña sonrió — pero al llegar debes ordenar tu cuarto — le desvió el tema. La niña asintió con ánimo y con inocencia no captó el desvío del tema. — Ah, por cierto, hoy es tu último día con Emily.

— ¿Por qué?

—Ella se va a mudar lejos, así que ya no puede cuidarte.

—Entonces… ¿me voy a tener que cuidar sola? — Puso cara preocupada, ¿Quién le cocinaría? ¡Su padre era horrible cocinando!

—No — pensó unos segundos — otro chico posiblemente te tendrá que cuidar ahora…

— ¿Un chico? ¡¿Será como un hermano mayor?! — Chilló con emoción casi dejando sordo al mayor.

—Uhm, sí… algo así, luego veremos eso.

Cuando el tráfico comenzó a avanzar la pequeña ya no paró de hablar ni un segundo, comentaba su día, chismes que se pasaban entre sus amigas, la vez que Carla de la clase de al lado se había caído al enredarse jugando a saltar la cuerda, también mencionó que su tarea de matemática estaba perfecta y más cosas a las que Bill sólo asentía divertido más que nada porque cuando su hija tomaba vuelo hablando ya nadie podía detenerla. Supuso que era eso una de las cosas que había sacado de su madre, porque en cuanto a lo que él respecta, era un cortante con aires sarcásticos y una sonrisa irónica.


[Día siguiente]

Miró su celular verificando que la dirección que le habían dado era correcta. Emily finalmente se contactó con su hermana diciendo que desde hoy su puesto estaba libre, le envió toda la información al castaño que justo ahora se encontraba a las puertas del piso con cara insegura, la última oportunidad para arrepentirse, pero no, ¡Porque joder! ¡Necesitaba dinero! Con toda su fuerza de voluntad tocó el timbre de la puerta blanca que a su lado tenía una plaquita dorada con el número del departamento, n°21.

Sintió unos pasos rápidos por el corredor hasta que la puerta finalmente se abrió, miró al frente y sólo logró ver parte del departamento, bajó su vista y una niña rubia de ojos cafés con varias pecas lo miraba con una sonrisa amable.

—Hola, ¿nos traes la pizza? — Dipper la miró confundido.

— ¡Eider! — Otro rubio pecoso salió de otra habitación, corrió por el pasillo y la niña riendo se escabulló en otra habitación. Dipper miró al chico un poco sorprendido, porque sabía quién era. — Disculpa, le he dicho a mi hija que vea por la mirilla antes de abrir. ¿Y tú eres?...

—Ah, ehm, Dipper… Su niñera anterior, Emily, me dijo que me quería para hoy a las 5… — Habló un poco ido, no sabía que Bill Cipher tuviera una hija. Tenía que admitir que la primera vez que lo vio por los pasillos llamó su atención de inmediato, pero cuando notó que no muchos podían hablar con él sin que el rubio los dejara tirados a medias por irse corriendo de un lado al otro se desmotivó y lo olvidó rápidamente.

—Ah, claro, entra — Dipper entró y dio un vistazo al departamento en sí. Era bastante amplio y lindo, todo estaba ordenado y se preguntó si el rubio vivía con su pareja. — Entonces… — Llamó su atención, dio un leve respingo y volteó, el rubio lo invitaba a sentarse. Lo hizo. — ¿Cuántos años tienes?

—Ehm, 22, señor…

—No me digas señor — el rubio rió, el contrario se sonrojó levemente. — tengo sólo dos años más que tú, por cierto, mi nombre es Bill Cipher.

Un "Ya lo sabía" cruzó por la mente de Dipper. El rubio miró a las espaldas del castaño y continuó.

—Y ella… — vio acercarse a la niña que minutos antes le había abierto la puerta. — Es Eider.

— ¡Yo soy Eider! — Abrazó a Dipper con una sonrisa, el chico correspondió algo confundido por la actitud de la niña, se parecía a su hermana. Bill miró con desinterés el gesto, pero de todos modos empujó a su hija de la cabeza graciosamente para que se alejara del castaño al verlo un poco descolocado.

—Déjalo, lo vas a asustar, pequeña bestia — La rubia rió divertida y fue directo a poner una película al living mientras los dejaba conversar. Dipper rió bajito y volvió su mirada a Bill…

Tal vez tomar el empleo no sería tan malo después de todo…

Discutieron el horario, el cual el castaño consideró algo pesado pero al aclarar que sólo eran las tardes lo encontró más que perfecto, incluso cuando el sueldo se puso en cuestión el chico aceptó de inmediato. Simpatizó de inmediato con la pequeña, era todo un encanto, además al ser semejante a Mabel en cuanto a personalidad se llevarían de maravilla. Bill le mostró la casa y le explicó algunas cosas de la rubia, cosas básicas, como que debe terminar su tarea antes de jugar, guardar su uniforme donde debía, etc, etc…

Por otro lado, agradecía que el rubio fuera de los pocos que no lo conocían, de lo contrario jamás le dejaría a cargo su hija.

Cuidar a Eider, como pensó desde el inicio, no fue para nada difícil. La chica era obediente, tenía un aire a independencia y eso lo hacía más fácil, sin dejar de lado su carisma con el que fue simple hacer entrar en confianza a Dipper.

Mientras la niña hablaba de cosas al azar sin darse cuenta y con la atención del mayor, éste pudo recolectar algunas cosas que le resultaron interesantes. Cosas simples como:

1.- Estaba casi seguro de que en la casa sólo eran Eider y Bill.

2.- Bill trabajaba en una pastelería.

3.- Eider tenía 6 años. Si supiera la edad de Bill podría saber a qué edad fue padre. Suponía que fue muy joven.

4.- Encajó piezas y entendió por qué el rubio siempre corría de un lado al otro.

Ensimismado pensando en todo lo que la rubia le contaba y dándole vueltas en su cabeza, se sumergió sin prestarle a la película frente a sí. Para cuando se dio cuenta, la voz de la niña se había silenciado, miró a su lado y vio que se había dormido con una manta en sus piernas que había traído horas antes para no sentir frío. Miró el reloj sobre la televisión y notó que ya eran las 6:03 PM, Bill ya debió haber salido.

Se impresionó un poco al notar que se le había ido el día muy rápido. Todo había sido muy fácil, como había dicho Mabel en un inicio.

Volteó y continuó viendo la película lo que quedaba hasta que llegara Bill pensando en todo lo sucedido aquella tarde. Se preguntó si alguien más sabía que Bill tenía una hija… Se preguntó ¿Por qué diablos ahora daba tantas vueltas a Bill?... Supuso que tal vez fue la impresión de saber que tenía una hija.

Pero algo que sí tenía claro, era que tomar el empleo no había sido -después de todo- tan mala idea.


HOLA ksdjbckjds

Me perdí, sí xd, porque estaba de viaje sin net y toda la cosa :c además mi notebook estaba en casa y pues, pos no tenía cómo escribir ksjdd

Puess, nada (?)

Para los que leen el mi fic (Cuando nos Volvamos a Encontrar) , que por cierto el capítulo siguiente será doble y con eso se dará por completada, tranquilos, estarán luego, sólo que me enredo un poquito y las ideas se me van, ¡Pero estará lueguito (ambos)!

Se les quiere, besos, abrazotes, saluditos, kjsncd

Gracias por leer!