Todos los personajes pertenecen a Jk.
Muchas gracias por leer!
Capitulo 3.
Entró en el lugar y observó la escena. El objetivo estaba en el piso y aun respiraba, pero no veía a Crabbe ni a Goyle. Siguió caminando y escucho una risa en uno de los cuartos.
-¿Qué demonios hacen?-Observo como Crabbe sostenía por el cabello a una chica pelirroja. La misma a la que él había ayudado hace unas horas.
-Suéltala, y ve y mata al mestizo. ¡Ahora! Tú, acompáñalo.
-Pero Draco, apenas nos empezábamos a divertir.
-Dije "ahora" – Los dos grandulones salieron del cuarto. La chica estaba desmayada
-"Ennervate" –dijo el rubio. Ella reacciono al instante un poco confundida.
-¿Qué pasó? – y se tocó la cabeza, un pequeño hilo de sangre corría por su frente.
-¿¡Qué haces aquí! –Preguntó el rubio, que hasta ahora había pasado desapercibido por la chica.
-Ángel – dijo al verlo.
-¿¡Qué!
-Tú eres el ángel que me ayudó a salvar a mi amiga.
-Estas equivocada.
-No, jamás olvidaría tu rostro – E intento tocarlo, pero él se alejo –No te vayas, no te tocare si no quieres.
El brazo del chico empezó a quemarle, sabía que lo llamaba su amo. La miró por unos segundos.
-No te muevas de aquí, hasta que no escuches ruidos. ¿Entiendes? –Ella sólo asintió con la cabeza. El rubio salió por la puerta y vio a sus compañeros.
-Volveremos a terminar esto, vámonos, no queremos que se enfade. Harry de seguro ya está allá.
-Vámonos. –dijo Crabbe y los tres desaparecieron en un abundante humo negro.
-Llegan tarde Draco- dijo su amo.
-Lo siento Mi Lord, queríamos terminar el trabajo antes de volver.
-Dime Draco, es muy difícil matar a un sucio mestizo y regresar.
-No Mi Lord.
-Muy bien, volverán y harán lo que ordene. Y Harry – se giró al ver al ojiverde- No me decepciones, vigila que ellos hagan su trabajo.
-Lo haré Mi Lord- dijo el ojiverde muy seguro.
Draco, se sintió aliviado, ahora su amo se iría y no pediría que revisaran los hechizos de las varitas. Arriesgo su propia vida al ayudar a aquella pelirroja con su amiga. Aun no comprendía por qué lo había hecho. Pero no se sentía mal por lo sucedido.
-Les daré nuevos nombres, hay alguien que está planeando terminar conmigo y estoy seguro que es uno de los desterrados.
-Mi Lord, hemos matado a todos los que nos ha indicado, y en ningún caso hemos encontrado algún indicio de que planeara algo.
-¿Te atreves a contradecirme Harry?
-No Mi Lord, sólo digo que no hemos encontrado nada.
-Tú no lo sabes Harry, pero las cosas debieron ser muy diferentes. Ahora yo tengo el poder y no pienso perderlo nunca. Mañana volveré, y les daré los nombres.
-Si Mi Lord –Harry lograba ver a todos los mortifagos, su lugar siempre era al lado izquierdo del señor tenebroso. Al lado derecho siempre estaba la tía de su compañero, Bellatrix Leastrange, él tenía precaución con esa bruja, siempre pensó que ella sabía algo de él que él desconocía. El padre de Draco se encontraba a un lado de ella, y detrás de él, su esposa, ella no era mortifago, pero siempre apoyaba a la causa. Crabbe y Goyle al lado de Greyback y por último Pettigrew.
-¿Cómo van las cosas en Hogwarts?
-Los Carrow lo están llevando bien.
-Bien, hay que educar a los que pronto ocuparan sus lugares – dijo viendo a Lucius y a Pettigrew, Bellatrix lanzó una risa desquiciada. -¡Lárguense de aquí! Les daré los nombres mañana.
Todos se retiraron. Harry vivía en la casa de los Malfoy por órdenes de su amo.
-Me iré a recostar.
-Estas muy raro Draco.
-No es nada Harry, es sólo que creo que esto lo podrían hacer los carroñeros o Pettigrew.
-No le gustan que las cosas salgan mal, por eso envía a los mejores –El rubio sonrió altanero.
-Lo sé, mañana vendrá Pansy junto con Astoria; creo que ese par trama algo.
-Dímelo a mí, pensé que moriría ahogado con sus besos la otra noche.
-Pansy es de cuidado.
-Iré a dar una vuelta, sólo para asegurarme que todo esté bien.
-Te tomas el trabajo bastante en serio.
-No me acostumbro a las torturas Draco – El ojiverde tomó su capa y salió a checar la ciudad, siempre daba rondines en el mundo mágico y pasaba por el muggle para vigilar que los desterrados no intentaran nada contra su amo.
La pelirroja ya no escuchó ruidos, tomó su arma y de apoco fue saliendo. Se aseguró de que no hubiera nadie más y corrió hasta el chico que había pedido ayuda.
-Despierta, ¿Estás bien? –dijo tocando su cara.
-¿Quién eres?
-Llamaste por ayuda, ¿No lo recuerdas?
-Muggle, pero ¿Qué pasó?
-No te entendí lo que dijiste, pero no importa, aquí lo importante es que estas a salvo.
-Por ahora.
-No te dejaremos solo. Escucha –y oyó un par de sirenas- llegó la ayuda – Ella se levantó pero él la detuvo.
-No te vayas, no me dejes solo.
-Ya llegaron los paramédicos y una patrulla. No estarás solo.
-No comprendo por qué no me mataron. Pero creo que tú, tuviste algo que ver. No te alejes.
-No te preocupes, yo tampoco entiendo muy bien. Pero estaré aquí contigo – y tomó su mano y le sonrió.
…
-Y bien Dean Thomas, qué harás ahora que estas a salvo.
-No lo estoy Ginevra, pero supongo que cambiare mi domicilio.
-¿A qué te dedicas? –Preguntó mientras salían del hospital caminando.
-Yo… pues yo me dedico a… soy una especia de… Homeópata.
-Oh, eres doctor.
-No precisamente, hago mezclas con algunas sustancias naturales.
-Bueno es muy modesto de tu parte no aceptarlo.
-Gracias de nuevo, salvaste mi vida.
-Ojala pudiera escuchar esas palabras en más ocasiones.
-Te puedo invitar a tomar algo.
-Claro, vamos. Conozco una cafetería excelente, es modesta ¿No te importa o sí?
-Claro que no, de hecho esperaba que no te molestara a ti.
-Sube, este paseo será por parte nuestra, sin costo. Ponte el casco.
-Así que ¿Te gusta?
-Yo diría que es muy agradable, pero no me enloquece si es lo que quieres saber.
-Pero sales hace tres semanas con él.
-Sólo salimos Luna, ni si quiera nos hemos besado.
-Bueno, pero es el primer chico con el que sales. Eso es genial –La rubia se recostó en la colchoneta que usaban como cama.
-Saldré con él, pero volveré pronto y no te hagas, te toca el sillón.
-No seas tan dura amiga, el amor esta en tu puerta y no puedes ser un poco condescendiente.
-Está bien, sólo porque tienes razón. Quizá es hora de que deje de pensar en esos hermosos ojos y busqué algo de felicidad.
-Lo ves, tengo razón. El chico te gusta, puedes invitarlo a cenar mañana.
-¿Ah sí? Y según tú, qué le daremos de cenar.
-Pues podemos preparar algo que no sea tan caro.
-Luna, aun falta para el día de paga, mejor lo dejamos así y después te lo presento.
-Muy bien, ve con tu Romeo, Julieta.
-No digas bobadas. Me voy regreso en un rato y asegura la puerta.
-Ya no está en esa dirección.
-No me digas que desapareció.
-Claro que no Harry, pero ya no vive ahí. Lo buscaremos y lo encontraremos no te preocupes.
-Claro que lo harán Draco, no pienso recibir un castigo por su culpa.
-En tus salidas nocturnas puedes ayudarnos a buscarlo ¿No?
-No pienso hacer su trabajo Draco.
-Está bien, nosotros lo encontraremos.
-Es hermosa la vista desde aquí- Dijo la pelirroja, que junto al moreno miraban la ciudad desde uno de los edificios más altos.
-Pero te estás mojando.
-No te preocupes Dean, creó que he llegado a querer la lluvia. Aunque a veces me gustaría ver el sol. Alguna vez te has puesto a pensar, en por qué llueve todo el tiempo.
-Sí. Creo que sí, pero dudo mucho que lo creyeras.
-Pruébame.
-Bien, pues creo que alguien muy malo se ha apoderado del mundo. Y es él, el que ocasiona que los días estén tristes, creo que no le gustan los días soleados.
-Buena teoría, pero yo creo que acabamos con el planeta.
-Tal vez Ginevra, tal vez –Tomó su sacó y lo colocó alrededor del cuerpo de la pelirroja- No quiero que se enferme la única persona que confía, en que este mundo tiene salvación -La pelirroja sonrió, le agradaba la forma en que ese chico la trataba. Siempre era muy atento.
Aprovechando que sus brazos la rodeaban, la abrazó un poco más. Poco a poco, fue acercando su rostro al de ella. Sintió un leve temblor de la chica, no supo si era por el frío o era nervios; pero a él le pareció encantador.
Unió sus labios a los de ella, en esos momentos de terror, tenerla a ella le daba esperanzas. Fue un beso tierno, intentó ser lo más delicado posible para que ella no se sintiera obligada. Nunca se imagino que después ella le confesaría que ese había sido su primer beso.
Alguien los observaba desde lejos, demasiada había sido la suerte del moreno hasta ese momento. En el edificio que estaba frente a ellos, bajo la lluvia, estaba Harry Potter; fiel seguidor del señor de las tinieblas y con la encomienda de asesinarlo.
No podía ver con quien estaba el moreno. Los siguió hasta que llegaron a un conjunto de departamentos, la zona era muy modesta por lo que pudo observar. Esperaría hasta que estuviera solo, no quería matar a nadie más; no esa noche.
-Dean, no quiero alarmarte, pero alguien nos ha estado siguiendo.
-¿Qué dices?
-No sé quién es, pero traigo mi arma. Necesito que te escondas.
-No Ginevra, sabíamos que esto pasaría, ellos me encontrarían.
-Nada te pasara, no mientras yo esté contigo –La pelirroja tomó su rostro- Te lo prometo Dean – Y le dio un pequeño beso en los labios.
Sacó su arma lentamente y la puso entre los dos. Ella lo miraba a los ojos, queriendo transmitirle seguridad y confianza. El simplemente veía la gran valentía que había en esa mujer, si hubiera ido a su colegio, juraría que el sombrero la hubiera puesto en Gryffindor.
-Gracias Ginevra, pero creo que es hora de enfrentar mi destino.
-Tu destino es a mi lado, lo sé.
-Eres muy valiente, nunca dejes de serlo.
-No te despidas Dean, no ahora.
-Ustedes creen que sus muertos los cuidan, si tienen razón en eso, yo seré el que te cuide pequeña – y besó su frente.
El moreno la alejo, mientras ella negaba con la cabeza.
-Aquí estoy- Y extendió las brazos- Sólo déjala ir, ella no pertenece a nuestro mundo.
"¿Qué demonios hace?" pensó Harry, mientras se acercaba por un callejón obscuro.
-No grites Thomas, sé que aquí estas. Dile que se largue.
-Ginevra, vete. Ahora.
-No lo entiendes Dean, no te dejaré solo – y sacó su arma, sólo lograba ver una silueta que se acercaba a ellos.
-Dile a tu novia que se largue ¡Ahora!
-Ginevra, por favor, si me quieres un poco vete – La tomó de los hombros -No puedes contra esto, contra ellos no.
-No es por nosotros Dean, es por ellos. Siempre matan a la gente, ahora tienen que pagar –Dean asintió, se reprochaba el haber salido con ella, sabía que tarde o temprano esto pasaría y ella no iba a ser capaz de dejarlo solo.
-Perfecto, si así lo quieren- Harry levantó la mano con su varita, la pelirroja hizo lo mismo con su arma –Mueran como lo que son –Se acercó un poco más, ella pudo ver su rostro. Era el rostro del chico que iba con el gigante.
-Eres tu- Dijo, sin dejar de apuntarlo. El chico la miró extrañado, no la recordaba – Tu eres el que entró a ese hostal en la calle: Charing Cross Road.
El seguía viéndola intentando reconocer su cara, pero no lo lograba. "Una distracción" pensó, y tomó con más fuerza su varita.
-"Crucio" –Gritó Harry, y el moreno empezó a retorcerse de dolor.
-¿Qué le estás haciendo? –La pelirroja se hinco junto al moreno, pero no dejaba de apuntar a Harry –¡Pensé que eras diferente, tus ojos decían lo contrario! – y miró aquellos ojos verdes que le habían secuestrado sus pensamientos hace tantos años. Harry la miraba, veía sus ojos azules; su mirada era de decepción. No la conocía, de eso estaba seguro, pero se sentía mal por su mirada de reproche. Dejó de lanzar la maldición, sabía que el chico no podía huir.
-De dónde me conoces muggle.
-Te vi entrando a esa taberna, o lo que sea, con un gigante- "Hagrid" pensó, su recuerdo le causo dolor. Sabía que había sido enviado a Azkaban, la prisión de su mundo –Pero tus ojos eran diferentes- y se levantó, intentó acercarse, pero él la detuvo.
-No te muevas. Te mataré si lo haces.
-Te volví a ver unos años después, llegaste en un autobús algo extraño.
-¿Acaso me espiabas?
-Todas fueron coincidencia, lo juro. Por eso pensé que eras especial. Te fui a buscar, pero no tenía tu nombre y nadie me dio razón de ti.
-Bien, ya me encontraste. ¿Qué querías de mí?
-Nada, creo que nunca encontraré al chico que vi entrar a aquel lugar. Tienes sus ojos, pero no su mirada. ¿Vas a matarnos verdad?
-Su muerte ya estaba destinada y él lo sabe "Sectumsempra" –dijo el chico apuntando al moreno. Notó como la pelirroja corrió y se interpuso entre el hechizo y su objetivo. Abrió los ojos asombrado, jamás había visto que alguien hiciera algo tan estúpido. Él sabía que ella no entendía el significado de esas palabras, pero vio al moreno retorcerse de dolor hace unos segundos; cómo podía poner su cuerpo como escudo.
La chica cayó al suelo, sintiendo el dolor de los cortes en su cuerpo. Harry sintió ganas de correr hacia ella, pero se detuvo; no podía hacerlo. Sólo porque la chica logró conmoverlo con sus palabras no iba a ayudarla ¿o sí?
Presionó en su brazo la marca, necesitaba que Draco le ayudara a terminar con Thomas. La tenía que ayudar, tan solo era una muggle, nunca fue parte de su vida ser piadoso; pero ella le había recordado a Hagrid, su amigo, y eso era suficiente.
Sabía el contra hechizo de memoria, muchas veces lo había utilizado en los tiempo de guerra. Pero sabía que si lo utilizaba y su amo se enteraba, lo mataría; no podía correr ese riesgo.
Tomó a la chica y desapareció con ella.
