3. Búsqueda implacable

Mientras tanto, en el planeta Tierra...

Una bella ojiazul lloraba amargamente en la terraza de su casa. A su lado le acompañaba una copa de vodka.

Tocaban a la puerta. Era obvio quien era, sí, ese cretino al que acababa de ver con otra, seguramente le diría que lo que vio fue un error, que no volvería a pasar, quizás sería creativo y lo negaría con una muy bien construida mentira. Y pensar que se había arreglado para salir con él por la tarde, ¡que estúpida!

-¡Es la última vez que me ves la cara de estúpida!- gritaba exasperada y roja del coraje.

-No es lo que tu piensas, eh...es...¡es mi prima!, si, mi prima- nervioso y pensando que ella se tragaría el cuento.

-Yamsha...-pronunció con una vena saltando en su frente. - ¡Eres un idiota!- gritó y acto seguido le propinó una gran y dolorosa bofetada.

El hombre cayó al suelo y no bien se puso de pie ella lo regresó con otra.

-¡Bulma!, ven pronto hija- se escuchó desde el laboratorio, era su padre.

-¡Sr. Brief, ayudeme!-

-¡Tú desapareces de mi vista ahora!... ¡ya voy papá!- dicho esto, lo empujó a la salida. Estaba muy enojada, pero hacia mucho tiempo que había dejado de sentir tristeza, y es que el amor se acaba cuando solo es uno el que pone de su parte, la razón de su llanto era la soledad, esa sensación de tal vez no ser lo suficiente para alguien. Sola, de nuevo...

La pregunta era: ¿dónde está el hombre ideal?, a sus 30 años estaba mas que lista para comprometerse de verdad en una relación y con un poco de suerte dejaría de lado esa negativa a casarse. Lamentablemente siempre terminaba involucrandose con idiotas que le pintaban el cuerno y no la valoraban como la gran mujer que era.

''Tal vez soy yo la del problema... ¿qué tan difícil es encontrar al hombre perfecto?, al menos alguien que no me engañe... al paso que voy, lo mejor será olvidarme de eso y resignarme a estar sola...'' pensó con melancolía.

Pero lejos de los enredos de una treintañera, en las inmediaciones del universo, un par de saiyajins, un príncipe y un plebeyo se estaban quedando sin combustible.

-Debemos parar...-pronunció el príncipe.

-¿Pasa algo malo Vegeta?-

-Nos quedamos sin combustible, Kakarotto. Cerca de aquí hay un planeta en el cual podremos re abastecernos.

Descendieron tal y como lo dijo Vegeta, el planeta era parecido a un desierto, se pararon a unos metros de lo que parecía ser una aldea.

-Tal vez aquí haya una linda chica inteligente- dijo Goku con la mano en la barbilla. De pronto un ruido los hizo voltear, seguido de una bella voz femenina. Como si el tiempo se detuviera, solo un momento bastó, un vistazo para que el príncipe abriera los ojos como platos y quedará unos segundos petrificado.

-Hola n.n, por lo que veo son saiyajin- pronunció la chica.

-¡La hemos encontrado, Vegeta!-dijo con felicidad y gran sonrisa, en contraste en el rostro de Vegeta se dibujaba una mueca de terror.

-Ka...Ka...Kakarotto...¡aléjala de miiiiiiiiiiiiiii!-escondiéndose tras él y con el rostro azul por el asco.

-Hola, si, somos saiyajins, nos hemos quedado sin combustible...

-Esperen un momento, ahora vuelvo-anunció con gentileza. La ''chica'', era más bien un gusano con cabellera rubia, aunque bastante amable. Una vez que se fue Vegeta dió un respiro de alivio.

-¿Qué sucede Vegeta?- inquirió con inocencia.-¿No te convence la chica?-dijo con asombro.

-¡Por supuesto que no pedazo de alcornoque!... ¡Es un gusano!, me dan asco...-

-Ahora que lo dices, ya lo recuerdo, siempre los haz odiado...-

-Cuando ella regrese tomarás el combustible y yo esperaré en la nave...no quiero volver a topármela...-concluyó con asco.

Kakarotto recibió el combustible mientras el príncipe esperaba pensativo en el interior de la nave.

''Debo salir pronto de esta situación tan ridícula... cuando esto acabe esos imbéciles del consejo ¡me las pagarán!, ¿cómo se atreven a dudar de mi?, a pensar que soy un amanerado. No tengo que demostrar nada, si no fuera por las exigencias de mi padre... mas vale que encuentre pronto a una mujer que no sea tan estúpida o repulsiva como la cosa de hace un momento...''

Y en el planeta Tierra...

-¿Es verdad eso papá?, es muy grave- dijo preocupada.

-Lo peor de todo es que acaba de llamarme...-encendiendo un cigarrillo.

-¿Y qué te dijo?-tomando un sorbo de café.

-Me amenazó, dijo que lo próximo que va a destruir con su maldito invento es C.C., y después estoy seguro de que hará trizas la ciudad...-

-Debemos construir un arma lo suficientemente poderosa para defendernos de él. ¡No podemos dejar que ese científico loco se salga con la suya...!

-Lo se, pero no contamos con el tiempo... nunca imaginé que fuera tan grande el odio que me tiene como para querer destruir mi empresa y matarme.

-¡Es un cretino!, después de que fueron amigos...-

-A mi lo que me interesa es que tú y tu mamá estén a salvo...

-¿Piensas que no vamos a poder?- preocupada y dejando el café en la mesa.

-Seré realista hija, no contamos con el tiempo suficiente para construir algo. A Gero debió llevarle un par de años hacer a sus asesinos...-dijo cabizbajo.

-Ese maniático...

-Me atrevo a decir que solo un milagro podrá salvarnos...-finalizó el doctor.

Palacio Real, Planeta Vegita...

-¿Dónde está nuestro hijo?, no me digas que está en otra misión...-entrando al despacho y sentándose en el loveseat que estaba en la entrada.

-No, mujer. Fue a encontrarse con alguien-con un puro en la mano.

-¡Lo has obligado a casarse!-enfurecida y levantándose del lugar.

-No hubo más soluciones. Además Vegeta ya tiene una pareja- dando otra bocanada del puro.

-¿Tú la conoces?-

-No, él la traerá para anunciar el compromiso.

-¡Yo no voy a permitir que mi hijo se case con una desconocida!, ¡además a mi nadie me dijo nada!

-Le dije a Vegeta que te informará de ello, él se encargaría de hablar contigo.

-¡Pues no lo hizo!-gruñó molesta.

Y en la Tierra...

''¿De qué me sirve en este momento aparecer en las portadas de revistas?, mi novio me volvió a engañar, ojalá solo fuera eso... - hojeando una revista en la cual ella salía de portada -lo peor de todo es que ahora la vida de mis padres como la mia corren peligro, ¡y yo aquí esperando milagros!''- arrojando la revista por la ventana.

Los saiyajin fueron de planeta en planeta sin éxito. El problema es que o eran fenómenos de 3 ojos y 5 brazos, o tontas, o prostitutas y sino, al príncipe simplemente no le parecían lo suficientemente dignas para desposar.

-Solo queda un planeta, Vegeta-

-Bien, entonces no hay que esperar más.

Salieron de la nave disponiéndose a caminar y con suerte encontrar a la futura esposa de Vegeta.

-Vegeta, en este planeta hay muchas mujeres lindas para elegir, tal vez yo también consiga esposa aquí... ¿qué tal esa?- señalando a una guapa castaña de largos y ondulados cabellos.

-Mmm... demasiado ordinaria-

-¿Y esa?- señalando a una peliroja exuberante que llevaba puesto un vestido entallado y muy escotado.

-Bastante vulgar...-

-¿Y esta otra?- refiriéndose a una rubia despampanante.

-Tiene la pinta de ser tonta. Kakarotto, esto es inútil... es imposible encontrar a una mujer que sea tal y como se la he descrito a mi padre...

-¿Y Zangya?, tal vez, si la volvieras a ver...

-Tú y yo sabemos que no... eso no pasará.- dijo con la mirada perdida.

-¿No sería mas sencillo desposar a la princesa Misa?- luego de unos segundos en silencio.

-¡De ninguna manera!

-Pero podrías tomar el control y no darle tanto poder.

-Podría, pero no le daré el gusto al ambicioso de su padre. Y esa arpía no va a lograr quedarse con el trono, ¡no se lo permitiré!-

Una ráfaga de viento le movió los cabellos, mientras que a Kakarotto le arrojó una revista a los pies, y sin dudarlo la tomó entre sus manos.

-Mira Vegeta, esta chica es bonita y al parecer muy famosa, no se leer estos símbolos, pero debe ser interesante.

-Debo encontrar a una mujer... este planeta es bastante prometedor, estoy seguro de que aquí la encontraré.-pensó es voz alta.

-¡Vamos Vegeta!, al menos dale un vistazo y dime que es lo que dice- pidió Goku.

-¿Qué quieres Kakarotto?-

-Mira...-mostrándole la revista. La hojeo y se detuvo en una página es especial...