Gracias por sus RW y si este fic es un respiro, leer un fic tan bonito como este, te saca sonrisas :D. Gracias a tenteitudonadadeu por haber hecho el fic. Este es el penúltimo capitulo así que disfrutenlo!


Parte 3/4 -LO QUE COMPARTIMOS ...

Edad, 8.

Rachel llamó a la puerta de la casa de Quinn, abrazando a su nueva adquisición con firmeza contra su pecho, como si el objeto pudiera volver a la vida y huir de ella sino mantenía lo suficientemente apretado.

"¡Mira quién está aquí ..." Russell sonrió. "Hola, Rachel, ¿Cómo te va en las vacaciones de verano?"

La morena sonrió con la mirada. "De maravilla, tío Russ ... Esta Quinn en casa?" preguntó, tratando de ver detrás de él a través de la puerta.

"Sí, ella está coloreando en la sala de estar ... Vamos, entra" Se hizo a un lado y Rachel salió volando por delante de él, corriendo hacia la sala de estar, encontrando a su mejor amiga sentada en el suelo entre cuadernos y lápices de colores.

"Quinn" Ella llamó, tratando de contener su emoción. "Mira lo que tengo!" Obviamente, no hubo respuesta y rodo los ojos. Después de dos años, se las arregló para olvidar que la rubia no podía oír. "QUINN!" Gritó más fuerte, pisando con el pie con fuerza contra el suelo de madera, haciéndolo vibrar y sonrió cuando la cabeza de su amiga se giró hacia ella.

Los ojos verdes de Quinn se abrieron y miraron a su alrededor, como si tratara de encontrar una razón para el mini terremoto que acababa de sentir, más allá de la pequeña morena. Rachel saltó hasta ella y se sentó a su lado, en la nueva y costosa alfombra que había sido bautizado con jugo de uva hace unos días (para horror de una señora Fabray).

"Mira lo que tengo!" La morena hablo precariamente a través de señas, con una sola mano mientras que la otra sostenía su más reciente copia de Funny Girl.

Quinn miró la caja, estaba impresionada. No sabía de muchas películas, no era muy divertido para ella ver la televisión en silencio (a excepción de los dibujos animados, los dibujos animados siempre eran divertidos).

"¿Podemos verlo?" La morena miró con ojos esperanzados. "Por favoooooor?" Hablandole en voz alta y haciendo señas de forma exagerada. Rachel sabía que Quinn no le gustaba ver películas porque eran difíciles de entender sin audio, pero sabía que era su musical favorito en el mundo y quería compartirlo con su mejor amiga en el mundo. Por no hablar de que la televisión de Quinn era más grande que la que tenía en casa y que no quería perderse la oportunidad de ver a Barbra en una pantalla gigante (32'' parecía gigante a su edad).

La rubia miró al techo y tratando de hacer cara de falsa molestia pero sonriendo al mismo tiempo, no obstante. Fue gracioso cuando Rachel rogo por verla. No respondió al principio, tratando de pensar en lo que podría pasar con la película si estaba de acuerdo con verla.

"Podemos también comer palomitas?"

Quinn asintió rápidamente y abrazó con fuerza el cuello de su mejor amiga.

Rachel se puso de pie y dejó la película en el reproductor de DVD antes de correr a la cocina. "Tía Judy!" -gritó, asustando a la rubia mayor, un poco sorprendida, con una mano aferrada a su pecho y una cuchara de madera en la otra."Quinn quiere palomitas, ¿Puedes hacer algunas para nosotras?"

Judy negó con la cabeza. "Es casi la hora de la cena y ..."

"Porfavooooor, sólo poquitas! O Quinn no va a ver la película conmigo!" Puso una mano sobre el mostrador, saltando un poco sin despegarse mucho del suelo. "Es importante para mí ..." Ella dijo en voz baja, con la voz que siempre hacia para convencer a sus papás para hacer lo que ella quisiera.

Judy suspiró. "Está bien ... Pero sólo unas cuantas y sólo esta vez."

"Yaay!" Dijo Rachel. "Eres la mejor, tía Judy ..." la abrazó brevemente antes de saltar de nuevo a la sala.

"¿Dónde estná mis palomitas?"

"tomaran un tiempo para hacerse estallar, ¿Lo sabes verdad?" Se sentó, apoyando la espalda contra el sofá e iniciando la película. "Voy a encender los subtítulos, para que puedas también entender ..."

Quinn asintió con la cabeza, acurrucándose al lado de Rachel y sonriendo un poco al sentir (aún muy pequeña) la mano de Rachel sobre la suya. Intentó con todas sus fuerzas prestar atención a la película, pero los subtítulos eran muy rápidos y aunque ella ya sabía leer (más o menos), no podía seguir lo que decían. Y honestamente, no reconocia la mayoría de las palabras.

Entonces su mamá llegó con las palomitas de maíz y ella dejó de intentar entender la historia, contentándose sólo con contemplar el rostro de su amiga y la forma en que parecía expresar una enorme gama de emociones al mismo tiempo. Estiró las piernas y las cruzó otra vez antes de acostarse boca abajo, apoyando la barbilla en las manos y tratando de volver a ver la película, pero la historia ya no tenía sentido.

Se quedó mirando a la señora con la nariz grande que estaba en la pantalla y era obvio que ella estaba cantando, o tal vez estaba tratando de aspirar el aire de las otras personas, uno no habla con la boca tan abierta como ella. Se arrastró hacia el televisor y puso una mano en la salida de sonido, sintiendo las pequeñas vibraciones de la música y cerrando los ojos por un segundo, fingiendo que realmente podía oír.

"¿Qué estás haciendo?" Preguntó Rachel mientras se volvían a abrir sus párpados.

"Escuchar la música".

La morena confusa arrugó la nariz.

"Traduce para mí lo que la Señora de gran nariz dice." Quinn le pidió, poniéndose de pie y apoyada contra la salida de sonido, sintiendo los pequeños agujeros vibrar contra su columna vertebral.

"Ella no es 'la Señora de gran nariz' es Barbra, y su nariz es perfectamente normal. "

"Al igual que la tuya."

La morena la miró. "No estoy jugando contigo. Y tampoco voy a traducir nada, si no dejas de ser mala."

Quinn se mordió el labio. Era terrible en saber cuándo decir las cosas y cuándo mantener la boca (o manos) cerradas ya que a veces la gente se ofendía. "Lo siento. Me gusta tu nariz. Ahora traduceme, por favor."

Rachel se mordió el interior de la mejilla, ella no podía estar enojada con Quinn durante mucho tiempo. Le puso pausa a la película y se quitó los zapatos, subió en el sofá y fingió que estaba en un escenario. Se aclaró la garganta y comenzó a cantar una versión más lenta (con el fin de traducir en el tiempo) de "Don´t Rain On My Parade '.

Su voz era impecable y deseó que, sólo por un momento, su amiga pudiera oírla. Haciendo el lenguaje de señas naturalmente, deletreando las palabras que no sabía cómo traducir y haciendo a sonreír a Quinn, a pesar de encontrar las letras completamente extrañas y surrealistas, porque sabía que el sol no era una bola de mantequilla, y la gente no podía volar y en realidad se preguntó por qué alguien tendría una manzana en el ojo ...

...

10 años de edad.

"Quiero aprovechar y bajar con Quinn? Sé que no está listo aún y que hay cables en el piso y el polvo y todo lo demás, pero el señor dijo que el sistema de sonido está listo y quería probarlo y me encantaría enseñárselo a Quinn, además que el suelo del escenario es de madera y se puede sentir la música y sabes lo mucho que le gusta eso ... Por favor, papá! Te prometo que voy a lavar los platos cada día de esta semana!" Levantó la mano, balanceándose de un lado al otro. Mientras tanto Quinn se quedó mirando la escena, tratando de imaginar lo que su amiga podría estar diciendo y tratando de leer sus labios, pero Rachel siempre hablaba tan rápido que era casi imposible de entender, incluso si no eres sordo. "Es importante para mí ..." Ella hizo un puchero.

Leroy frunció el ceño. Su hija sabía cómo conseguir lo que quería. Culpó a Hiram por ello (simplemente porque alguien tenía que ser el chivo expiatorio). Miró a la niña rubia frente a él con una expresión pacífica. Él siempre encontró divertido cómo las dos chicas parecían equilibrarse mutuamente.

"Está bien... Pero ten cuidado."

"Lo haremos papi, lo prometo!" Rachel estuvo de acuerdo y arrastró a su Quinn a la puerta del sótano.

"Y lavaras los platos durante todo un mes!" Dijo justo antes que la puerta se cerrará detrás de ellas.

...

"Nuestro viejo sótano es ahora una sala de música!" Rachel anunció, encendiendo las luces y haciendo a Quinn girar antes de traducir lo que acababa de decir. El lugar no estaba totalmente listo, había cables de luz repartidos por todo el piso, así como una gruesa capa de polvo gris, que todavía no habían limpiado.

Sin embargo, el sistema de sonido lo habían colocado esa misma mañana y Rachel estaba excepcionalmente emocionada por eso. No podía esperar por el micrófono de color rosa que se suponía iba a llegar dentro de esa semana, con el que sería capaz de cantar como una verdadera súper estrella!

"Siéntate aquí..." haciendo señas la morenita, trazando un círculo en el centro del escenario con su pie (el círculo era realmente visible por el polvo).

Quinn frunció el ceño. "Está sucio."

"Es sólo el polvo!"

La rubia miró su vestido de lunares azul cielo. "Si mamá se enoja voy a decirle que es tu culpa."

Rachel se puso una mano en la cadera. "Siéntate! Quiero mostrarte algo!"

Quinn cerró los ojos y se sentó de mala gana, tratando de no pensar en lo que le diría a su mamá cuando llegará a casa con un vestido manchada. La pequeña morena alzó la mejilla y la rubia parpadeó encontrando a su amiga que se arrodilló frente a ella con un control remoto negro en las manos.

Rachel sonrió y apretó el botón de encendido, haciendo eco a través de la sala de música a todo volumen. Los ojos de Quinn se abrieron. El escenario estaba hecho de madera y los altavoces los colocaron a los lados, el sonido que salia de ellos hizó que toda la estructura vibrara (que también hizo pequeñas partículas de polvo volaran por todo el lugar, gracias a la luz solar que se filtra a través de las pequeñas ventanas, fue paradójicamente hermoso).

"Música...!" dijo Rachel, mirando la metamorfosis en la boca de su amiga haciendo una enorme sonrisa y sus manos tocaban el suelo sucio tentativamente. La morena escuchaba que Quinn estaba tarareando, como siempre lo hacía cuando estaba feliz o se entusiasmaba por algo. Rachel estaba segura de que la rubia ni se dio cuenta del sonido que estaba haciendo.

La morenita dio un paso atrás, poniéndose de pie delante de Quinn y empezó a bailar y a traducir la canción que estaba sonando en la radio, "Complicated" de Avril Lavigne (que era un éxito para entonces). Pero Quinn no estaba prestando atención a su amiga, estaba demasiado sorprendida con las vibraciones y con ganas de ser capaz de sentirlas mejor.

Todo el mundo hablaba de lo mucho que le gusta la música y ella todo lo que quería era entender el misterio detrás de la música, también, por qué su madre siempre lloraba cuando escuchaba cantar a una mujer llamada Celine Dion. Sintió el cambio de ritmo con la música, que ahora estaba "Get This Party Started 'de Pink. Las vibraciones eran más definidas e intensas y se acostaron en el suelo, olvidándose por completo de la suciedad.

Unos segundos pasaron y luego Rachel saltó encima de ella, a caballo entre sus piernas, mirandola un poco molesta.

"Yo la estaba traduciendo para ti!" Se quejó, cruzando los brazos sobre su pecho, pero luego sonrío al ver el brillo en los ojos de Quinn. Ella se inclinó y empezó a hacerle cosquillas en los costados y en el cuello, haciendo que la rubia se retorciera.

Quinn cerró los ojos con una sobredosis de sensaciones, la música, las cosquillas y la ligereza de Rachel que estaba en la parte superior de sus piernas. Sintió algo caliente que inundaba su pecho y sus labios se abrieron, permitiendo escapar una risita suave de su garganta.

Rachel dejó de moverse y se quedó mirando a su amiga, sorprendida por lo que acababa de oír. Se dio cuenta de que en 4 años nunca había oído la risa de Quinn. La rubia sonreia mucho, tarareaba o gritaba cuando ella era feliz, pero la risa era un sonido totalmente nuevo y un musical inesperado. El corazón le dio un vuelco, tal como lo había hecho la primera vez que conoció a Quinn y ahora ella se encontraba riendo también.

Sin darse cuenta, que la risa suave y dulce de Quinn se convirtió en su canción favorita.

...

13 años de edad. - Invierno.

"Me voy con ustedes!"

"No, no lo haras! Los Hospitales no son lugar para los niños!"

"Tengo 13 años ya! Quiero ver a Franny!"

Russell observó la discusión entre su hija y su esposa durante unos minutos antes de decidirse a intervenir.

"Tú te quedaras en casa de Rachel, punto final!" Exclamó, haciendo las señas al mismo tiempo. "No es momento de pelear! tu hermana está en el hospital y me tengo que ir ahora" Puso una mano sobre el hombro de su hija menor. "Te prometo que voy a llamar cuando tengamos noticias".

los ojos de Quinn se llenaron de lágrimas, pero ella sabía que no debía discutir con su padre. Solo lo abrazó y asintió.

"Tengo miedo ..."

"Todo estará bien ... El doctor dijo que no era tan grave y estaba consciente cuando llegó al hospital." Hacía un par de minutos que el teléfono había sonado en la casa Fabray, con no tan buenas noticias. Al parecer, Franny había estado involucrada en un accidente automovilístico y había sido llevada al hospital a toda prisa.

Judy y Russell se dirigían allí, pero no quierian llevar a Quinn con ellos. Era tarde y la rubia tenía clase por la mañana. Además de que estaba demasiado nerviosa y en el hospital no haría nada para calmarla. Le explicaron la situación de los señores Berry y que la rubia se quedara con ellos a pasar la noche.

...

Rachel salió de su baño para encontrar a una cabizbaja Quinn sentada en su cama. Se acercó a ella y se dio cuenta de que unas pequeñas lágrimas brotaron de sus ojos y goteaban en la punta de su nariz. Se detuvo frente a ella y le limpió unas gotas con la manga antes de preguntar lo que pasó.

Quinn le dijo, llorando un poco cuando ella hacia el lenguaje de señas. Estaba nerviosa y asustada, porque el padre de Joe, su compañera de clase, había muerto en un accidente automovilístico a principios de ese año. No quería que su hermana le pasara lo mismo.

"A ella no le va pasar eso, todo va a estar bien." Rachel respondió, abrazándola con cuidado antes de ir a la habitación de sus padres para pedirles que llamen a Russell y ver cómo iban las cosas.

Fran estaba en el quirófano.

Informó a Quinn mientras pensaba en algo que pudiera hacer y que sea útil para distraerla. Se mordió el labio y miró alrededor de la habitación encontrándose con Wall-E que estaba en la parte superior de la pila de DVD. Rachel cogió la caja y lo sostuvo delante de su cara, mirando por un lado para ver cómo se formaba una pequeña sonrisa en los labios temblorosos de su amiga.

Wall-E era la película favorita de Quinn, porque casi no hablaban y ella podía entender la historia sin tener que leer los subtítulos que además iban demasiado rápido. Las dos chicas se metieron bajo la colcha y Rachel comenzó a acariciar el pelo dorado de Quinn mientras veían la película. Siempre cuando estaba triste se sentía mejor cuando alguien le acariciaba el pelo y esperaba aquel gesto hiciera que su amiga se sientiera mejor.

El pelo de la rubia olía muy bien, dulce pero no demasiado, era suave y familiar. Y el pecho de Rachel estaba muy caliente. Quinn podía sentir el calor en su mejilla, junto con el fuerte latido del corazón de Rachel y una ligera vibración causada por su respiración.

A veces Quinn imaginaba lo maravilloso que sería escuchar realmente las cosas, pero luego pensaba en lo maravilloso que era sentir ... Sabía que por ser sorda, pudia sentir mejor que los otros. Percibir los sonidos, incluso sin escuchar y notar cambios sutiles que la mayoría de los oyentes no, tales como en el ritmo del corazón y respiración de Rachel con cada cambio de Quinn en sus movimientos.

...

Una hora más tarde, Leroy entró en la habitación de su hija para ver cómo estaba Quinn y ofrecerles un poco de chocolate caliente. Sonrió cuando se encontró a las dos niñas ya dormidas, completamente enredado entre sí. La rubia apoyando la cabeza sobre el pecho de Rachel con una expresión tensa en su rostro, que contrastaba con la suave sonrisa que aparecia en los labios de la pequeña de la morena.

Apagó el televisor y tiró de la manta de flores hasta cubrir a las dos, besando sus cabezas antes de retirarse.

...

Eran las dos de la mañana, cuando volvió a entrar en el cuarto, sosteniendo el teléfono en su pecho. Encendió las luces y Quinn se movió, enterrando su rostro en el cuello de Rachel.

Leroy se acercó y llamó a Rachel en voz baja. La morena parpadeó con los ojos abiertos y sacó una mano de abajo de las sábanas para frotarse sus ojos y despertarse.

"Pequeña estrella, el padre de Quinn acaba de llamar." Leroy se pasó una mano por el pelo, a la espera de que despertara completamente antes de continuar. "Dijo que Franny salió de la cirugía y que está bien, tenía una fractura de bazo, pero los médicos lograron detener la hemorragia". Rachel asintió, mordiéndose el labio. Le gustaba como era Franny y estaba preocupada por ella. Por no hablar de que simplemente odiaba ver a su mejor amiga tan triste. "Ella también se fracturó algunas costillas y se suturaron la barbilla, pero está fuera de peligro." Sonrió. "Le dices a Quinn?"

Rachel asintió con la cabeza y se dio cuenta de que el rostro de la rubia se presionó contra su cuello. Su respiración era delicada y por alguna razón, la pequeña morena se sonrojó. Retrocedió un poco y sacudió el hombro de Quinn suavemente. El corazón le latía en la garganta mientras los ojos de Quinn se abrieron. Esos ojos que alguna vez fueron sólo verdes, pero con el tiempo se había formado pequeñas motas de color oro (como las estrellas que Rachel tanto amaba) y en ese momento lograron observar los dos colores en un mar de color verde oscuro que brillaba.

Una de sus manos estaba atrapada debajo de Quinn, por lo que señaló a su propia boca, hablando lentamente para que la rubia pudiera leer sus labios.

"Su padre llamó, Franny va a estar bien." Ella le tomó su mano libre y la llevó hacia la sien, haciendo el signo de ¿Lo consiguió? Y además diciéndolo.

Quinn respiró por la nariz, su mandíbula se relajó con alivio. "Sí" dijo tranquilamente. El sonido de su voz hizo que la diva sonriera. Siempre era una sorpresa cuando la rubia hacia uso de su voz y Rachel le encantaba ser sorprendida de esa manera, aun si sus palabras eran siempre cortas y simples. "Gracias." Ella murmuró, y volvió a enterrar su cara en el cuello de la morena, una vez más.

Rachel sintió unas lágrimas calientes sobre su piel y pasó con delicadeza los dedos por el cabello de Quinn antes de llamar a su papá para que apagara la luz y pudieran volver a dormir.

...

15 años de edad.

Fue a mediados de septiembre, un miércoles entre el inicio del segundo año y el cumpleaños número 16 de Quinn. Las dos chicas estaban cruzando el centro comercial hacia lugar de comida mientras habla animadamente. O más bien, Rachel hablaba y la rubia trataba de caminar y prestar atención a las manos de Rachel sin tropezar con los pies.

Rachel estaba emocionada, era su segundo año de escuela secundaria y al parecer el profesor del club Glee (Sandy o algo así) había sido despedido y finalmente había logrado formar parte del club Glee. Habló de los demás miembros y la forma en que no fuerón tan buenos como ella, pero parecían bastante decente, y además sobre un chico llamado Finn, que era un gran cantante, pero todavía no estaba realmente en el club.

"Y si reunimos suficientes miembros, vamos a ser capaces de competir en las Seccionales y si ganamos en las Seccionales, después vamos a clasificar a los regionales, luego a las nacionales y el trofeo es enorme y es muy bonito y todo en oro y rojo y lo quiero tener! "

Quinn se rió entre dientes. Rachel no podía usar comas, incluso cuando hacia el lenguaje de señas.

"Vas a ganar. Tienes la voz más hermosa ..."

Rachel sonrió ampliamente, enganchando un brazo en el de la rubia y de aceptó el cumplido (a pesar de que Quinn no sabía cómo sonaba su voz, pero eso era irrelevante para ella).

Al llegar a la heladería, la rubia fue a sentarse a una mesa, mientras que Rachel compró dos helados en conos de cereza y de chocolate (chocolate era su favorito y cereza era el de Quinn y los dos estaban de acuerdo en que los sabores eran aún mejor convinados). Quinn aceptó su cono y tumo una gran cantidad de helado, lamiéndose los labios antes de presionar un beso frio en la mejilla de su mejor amiga.

Rachel se rió, pasando una mano por su rostro y sentiendo lo pegajoso del helado. Quinn siempre lo hacia, desde que eran pequeñas ...

Comieron y hablaron sobre la escuela de Quinn y sus nuevos compañeros y su nuevo profesor de historia que a pesar de ser sordo, sabia menos signos que Hiram (y eso era por dicir algo porque los señores Berry tuvieron un tiempo absurdamente difícil para aprendizaje de la lengua).

"No sé qué quieres decir ..." moviendo sus manos Rachel para decirle, con una cuchara de plástico azul en la boca. "No sabes su historia. Tal vez le prohibierón el uso de signos cuando era un niño, como tu profesor de artes."

"Si pudieron aprender a los 30 años, él también debería hacerlo." Diciéndole Quinn con señas. "Aprendiste muy rápido ..."

"Tuve a la mejor maestra." Le guiñó un ojo a la morena, con una sonrisa de alguna manera tímida en su rostro, por lo que las mejillas de la rubia se volvieron de color rosa y el latido de su corazón un poco más rápido.

Quinn miró hacia otro lado, sintiendo de repente sus manos pegajosas (esto había sucedido algún tiempo, sucedía cada vez que Rachel estaba cerca de ella y era muy inquietante). Miró a su alrededor para tener una distracción muy necesaria, cuando vio un cabello rubio muy familiar y después hizo señas para saludar a Sam, el chico nuevo que había entrado en su clase ese año.

Él sonrió inocentemente y le devolvió el saludo, Sam venía hacia ellas con un helado de vainilla en la mano.

"Hola", le hizo un gesto a Rachel antes de sentarse en la silla vacía frente a ellas sin pedir permiso.

Quinn los presentó rápidamente y la morena se sentía un poco irritada por la presencia del muchacho, en su defensa, porque se suponía que la tarde era 'SU' tarde (las clases se estaban volviendo cada vez más difíciles y que no tienian mucho tiempo para estar juntas como antes). Asimismo, no le gustaba la forma en que él miró a su amiga, o la tímida sonrisa que ella le ofrecía.

Sintió que su estómago se apretaba cuando se dio cuenta de que era envidia lo que sentía.

Desde cuando estaba celosa de Quinn?

Rachel era muy posesiva y era plenamente consciente de ello, pero nunca se había sentido celosa antes. Por lo general se sentí un poco fuera de lugar cuando su amiga le hablaba a otras personas, pero normalmente no tomaba mucho tiempo para que se uniera a la conversación.

Esta vez fue diferente. No sentía ningún deseo de hablar con Sam. De hecho, quería agarrar las manos de Quinn para que dejara de hablar con él.

Se dio cuenta de que Sam manoseaba el aire con algunas señales y se burlaba de él, tratando de contener una risa. Estaba claro que no era lo suficientemente inteligente para Quinn. Entonces su sonrisa se desvaneció y se cubrió la cara con las dos manos, perdida en sus sentimientos que no estaba preparada para entender.

Una cálida mano le apretó suavemente su muslo y miró hacia arriba, encontrando un remolino de verde y oro.

"¿Estás bien?" Preguntó Quinn, apretando su pierna.

Rachel asintió con la cabeza, consciente de la mano suave de la rubia contra su piel. Respiró fuertemente, pensando que tal vez su amigo Kurt tenía razón: ella realmente debería empezar a pensar en conseguirse un novio.