Kazahana Grand

III

De Mai Hime, nada me pertenece, sólo tomé prestado.


Varias horas pasamos en ese lugar privado , no sé cuantas porque salí mareada de ahí, sólo sé que tuvimos un pequeño receso en donde me desaparecí una hora para tomar un baño rápido, algo de comer y mis medicinas, decliné la oferta amable de Haruka para comer juntas en algún restaurante en la propiedad; sin embargo sí la acompañé fuera de la oficina y se ofreció a llevarme a mi suite, por la mañana me pude ir caminando hasta ese lado del hotel pero ahora ya no puedo, por lo que tuve que aceptar la insistencia de la señorita. No es que no quiera estar cerca de ella, nunca me ha molestado pero ahora es tan diferente, todo, su trato, su mirar, inclusive su personalidad.

Al salir del privado, unas personas esperaban a Haruka, en la misma sala que yo había estado sentada, se hacían señas y hablaban bajo, mientras yo tomaba un poco de agua, no sé muy bien qué les dijo la gerente y se desaparecieron, tenían puestos uniformes y me hubiese gustado saludarles, de una vez ir viendo quienes eran, y ponerles caras a los nombres que tan atorados traigo. "Yukino, estaré en la otra parte del hotel, regreso en 1 hora, no estoy para nadie" – comentó muy molesta la jefa-.

"Permíteme llevarte" – Me abrió la puerta y comenzó a caminar a lado mío, las pocas personas que se encontraban cerca huyeron del lugar o se detenían para mostrarle sus respetos a la rubia, y ella ni siquiera los miró -.

"Me voy sola, caminando"

"No con este sol, te puedes sentir mal ¿y si algo te pasa?"

"Si algo me pasa puedo cuidar de mi, tengo conmigo todo lo necesario, nada pasará"

"Natsuki, no puedes caminar esa extensión tan larga"

"Sí, sí puedo, me gustaría que no hicieras ese tipo de comentarios"

"Quiere decir que estás mejor, ¿verdad?"

"Quiere decir que no tengo ningún problema en caminar"

"Entonces, camino contigo"

"Con esos zapatos, lo dudo"

"No seas testaruda y déjame llevarte, de todas maneras voy para allá"

"Si lo dices de esa manera adelante". - Con su actitud misteriosa estuvo mi acompañante, hasta el día de hoy, por la mañana, en la dichosa junta que Haruka había arreglado con los "importantes" del hotel. La ventaja de quedarme aquí es que puedo llegar más temprano que todos y verificar que todo esté listo, ni un minuto después de las 9 les daré y siendo las 7:00 am, me doy una vuelta por los centros de convenciones; veo a una mujer joven de cabello castaño muy cerca de otra, se comportan de manera más que amistosa. Venía subiendo yo desde las escaleras y fue antes de doblar a la esquina que escuché sus voces por lo que no dejé que me vieran, además obviamente no iba a interrumpir en lo que creo estaba pasando o estaba a punto de pasar, sin querer y es en serio, sin querer escuché su conversación, no sé por qué, creo que me acordé de algunas cosas del pasado:

"Eso quiere decir que sí"

"Sabes que sí pero aquí no, no tarda en llegar alguien"

"Si alguien llega nos daremos cuenta por el sonido del elevador pero si tanto miedo tienes, vamos a dentro del salón, ya no hay marcha atrás cielo"

¡Y en verdad que no la había! la mujer esta, se encontraba tocándole las piernas a la otra joven y sus ropas se veían algo desaliñadas, no soy voyerista así que me alejé como pude y antes de hacerlo se escuchó el sonido del elevador y brinqué mirando hacia atrás, espero que al menos les haya dado un poco de tiempo para arreglarse; saliendo del ascensor se encontraba Haruka, quien se veía enojada y muy hermosa.

"Pasé a tu suite, debí imaginar que ya estabas por estos lados"

"Buenos días" - Le dije y le besé la mejilla, cosa que aparentemente le extrañó, me regresó el saludo de la misma manera-

"Tú… ¿tienes alguna duda?, todavía tenemos algo de tiempo antes de que llegue alguien, vamos a dentro" – Le tomé del brazo para alejarla de la sesión no tan privada que se estaba dando muy cerca de nosotros -.

"De hecho sí, me gustaría caminar un poco contigo antes de entrar"

"Estaremos mejor allá dentro"

"Pero yo quiero caminar" – Mi tono infantil al parecer funcionó - .

"Es raro que me pidas algo como eso, por lo que no me negaré"

"Vamos Suzushiro, hoy es un día muy importante, no me hagas cambiar de parecer"

"Está bien, ¿gustas ir a los jardines?"

"No, sólo por aquí, cerca" – Comenzamos a caminar y lo más seguro es que las tipas aquellas ahora podían vernos desde el ángulo que nosotros estábamos, ya habíamos comenzado a caminar -.

"Estás muy callada, ¿no querías hablar?"

"No"

"¡Qué!" - Se paró en seco y flexionó los brazos de arriba abajo, con los puños cerrados. "No tenemos tiempo para caminatas no deben tardar en…"

"Silencio; es que, nos debíamos alejar de ahí"

"¿Por qué, qué sucede?" – Empezó a mover la cabeza en todas direcciones -

"Sigue caminando y baja la voz, te voy a decir algo y quiero que disimules pero hazlo en verdad, no voltees atrás"

"Ok..."

"Ahí atrás había…" – Y la tonta intentó voltear – "Te dije que disimularas, no veas nada" Le tuve que voltear el rostro con la mano; por qué cuando alguien dice "disimula" o "no veas" se hace lo contrario, Haruka es una de esas personas.

"Y quienes eran, les hubieras dicho algo"

"Por qué debería hacerlo, además no sé quiénes eran, sólo te conozco a ti, a tu asistente y a Takeda, eran dos mujeres y ya, cuando las vea nuevamente te digo para que las despidas si gustas"

"Por supuesto que lo haré, esto no es un burdel"

"No te hagas la inocente, hace un par de años alguien más pudo habernos despedido también" -Logré que se sonrojara y se parara de puntitas ante mi comentario.-

"Aquello fue diferente, el lugar todavía se estaba construyendo, no había nadie alrededor y fue tu culpa todo"

"Relájate, sólo digo que no tienes que alarmarte ahora; creo que hemos hablado lo suficiente, vamos de regreso"

Las personas que no conocía fueron llegando, Haruka comenzó a hablar con algunos de ellos y cuando las 9 eran le pedí cerrara las puertas, dentro ya se encontraba una de las involucradas en la escena de hace rato, una joven de cabellos verdiazules, de corte muy peculiar, bastante joven; me pregunto quién será y qué puesto una persona de tan corta edad pudo haber alcanzado, por lo general siempre son de edad madura o al menos más de 30 los de gerencias o jefes de área, ella se ve como de 22 cuando mucho. A la petición de tomar asiento por parte de la gerencia general todos aceptaron y cuando ella estaba a punto de hablar, la castaña aquella hizo acto de aparición, las personas ya sentadas se levantaron para darle los buenos días, ni Haruka ni yo lo hicimos. Ella les respondió con una leve sonrisa y volteó a mirarnos rápidamente, nosotras nos encontrábamos a la cabeza de la gran mesa rectangular de cristal que adornaba el lúgubre salón de reuniones, alumbrado por un bello candelabro grande, vintage al igual que las alfombras y floreros del lugar.

La castaña rápidamente se sentó de lado derecho y así dábamos comienzo.

"Bueno, no es mucho lo que yo tengo que decirles sin embargo la señorita que se encuentra aquí a mi lado, - Hizo un ademán delicado con su mano, a lo que todos me observaron con semblante tranquilo – "quisiera compartir un par de palabras con ustedes, les presento a Kuga Natsuki cabeza del corporativo y mano derecha de la señorita Kazahana Mashiro" – Todos, abrieron en exceso los ojos, y entre ellos, la mirada que más me molestó fue la de la castaña; quien me veía con enojo con enojo y algo que no sé -.

"Buenos días…"

"Buenos días" – Me interrumpieron todos, eso o también querían ser amables –

"A nombre de los señores Kazahana, quiero darles las gracias por el arduo trabajo que sabemos han estado haciendo cada uno de ustedes y su equipo. No tengo el placer de conocerlos y me gustaría tratar personalmente con cada uno de ustedes un par de asuntos y conocer su trabajo, ya que como sabrán ésta es la propiedad que menos es visitada por nosotros, gracias al esfuerzo de la señorita Suzushiro; mucho gusto en conocerlos finalmente" - Nadie se decidía a hablar, hasta que el carraspeo de garganta de su jefa los alertó, siendo la primera la más joven de la sala - .

"Mucho gusto Kuga Sama, mi nombre es Tomoe Marguerite, jefe de concierge, a sus órdenes" – Akane Higurashi, Tate algo, Yukariko no sé qué, Chie Harada, Arika Okuzaki y un par más que ni su nombre recuerdo, todos y al final, la famosa Shizuru Fujino, quien muy seca dijo su nombre y obligación en este hotel, de muy mala gana. Algunos puntos fueron discutidos y ya cuando iban a retirarse todos, le mencioné a Haruka lo siguiente:

"Ahí tienes a tu par de próximas despedidas, la jefa de ventas y la encargada de concierge, por si te interesa cumplir con lo que hace rato exclamabas"

"¿Estás segura eran ellas dos?"

"Completamente"

"No lo puedo creer, perdona que hayas visto eso, te aseguro no tenía idea de que las personas utilizaban las áreas para ese tipo de cosas"

"No te preocupes, cada quién hace lo que quiere, y confío en ti plenamente para resolver esta peculiar situación"

"Por supuesto"

"Me retiro por el resto del día, a partir de mañana comenzaré a dar un par de visitas antes de la llegada de la señorita Searrs, comenzaré por las oficinas administrativas para terminar en ventas si te parece bien"

"Como gustes, ¿Natsuki podemos comer juntas?"

"No tengo hambre es muy temprano"

"Lo sé, me refiero por la tarde, podemos salir o pedir algo a tu suite si gustas"

"Oh, sí, te veo a las 14:30 y ordena lo que se te antoje, pide una llave, no necesitas tocar la puerta"

"¿Segura?"

"Segura, hasta pronto" - Probablemente sea un error pero mejor de una vez –

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Qué vergüenza, qué vergüenza; cómo pueden pasar este tipo de cosas, en el momento menos oportuno tener que lidiar con estas ridiculeces; nunca me ha interesado con quién se relacionan las personas y cómo lo hagan pero que esas "relaciones" sucedan en el trabajo y afecten el espacio laborar es otra cosa, después de todo, son esas ideas las que llevaron mi vida al demonio.

Siento que estoy a punto de perder lo que tanto trabajo me ha costado construir y todo por culpa de varios idiotas, ni siquiera por algún error mío pero ya verán, esto no se queda así. La llegada de Natsuki fue tan intempestiva pese a que yo le pedí que viniera, nunca pensé que lo haría tan rápido, de hecho pensé que ni querría verme, y que me mandaría al diablo, que sería como antes; ya ha madurado.

Lo de Fujino y Margarite deberá esperar un par de días pero no se me olvidará, estoy harta de los desliz de esa mujer, si no fuera porque nadie más que ella hace tan bien ese trabajo, ya estaría fuera de esta propiedad, yo con mis propias garras (que para eso sí son garras) ya la hubiera sacado; ella es insaciable, y eso no se puede negar, aunque creo ser yo y un par de otras personas de las saben de los problemas de Shizuru con las mujeres; desde la infancia somos amigas pero jamás le he mencionado que compartimos el mismo gusto hacia nuestro mismo sexo, ¿por qué no lo he hecho a pesar de ser de mis mejores amigas?, fácil, me utilizaría para sus sucias historias, de pared para cubrirle sus amoríos y quién sabe cuántas cosas más. Lo que es raro, es que se esté comportando de esta manera, por lo general hace esas cosas a escondidas y nunca con personas que alguien más allegado a ella conozca, quizá lo de Margarite no es algo pasajero como tantas otras veces, quizá el miedo y la realidad ya la estén bajando de su nube, por los prontos sucesos venideros.

Y tenía que ser Natsuki quien la viera, a Fujino, de quien tantas maravillas le he hablado, ahora todo está arruinado. Yo sé que Natsuki se trae algo entre manos, sé que no sólo vino a verificar los pequeños problemas que hay en la propiedad, pues todos los hoteles los tienen, eso de que se de vueltas por todos lados y la manera en que lo hace es tan sospechoso en ella. Prefiero una Natsuki enojada a una Mashiro risueña (falsa) o a un Nagi que mande todo al carajo, todo incluyendo mi puesto.

La comida en su suite me puso muy nerviosa, no es para menos, estaba con quien una vez fue el amor de mi vida, por más ridículo que así suene, es verdad; juntas hicimos tantos planes, derrumbamos otros, y todo en el poco tiempo que estuvimos compartiendo, fue hasta ahora mi relación más intensa, sin embargo mi falta de confianza, y sus mentiras, sus incesantes maneras por ocultar la verdad, por no explicarme cosas que tuvo que haberme explicado lo destruyeron todo; quizá fui yo quien se desesperó y no esperó el tiempo necesario; a ella le costó tanto confiar en mí, como sea, ni siquiera ahora en mis cavilaciones encuentro quién fue más culpable, porque siempre hay alguien culpable.

Ya al final de mi tiempo con ella, las habladurías no cesaban, de su relación con los Kazahana, y no me importaba, hasta que las coincidencias se fueron acomodando, cuando todo lo que no me dijo le encontré una explicación, una muy barata por cierto, los espacios en blanco se llenaron de negro. Natsuki se portó muy amable mientras comíamos, es muy reservada y no quiso que lo hiciéramos en su suite, al final nos montaron una pequeña mesa en los jardines privados todo iba bien…

"El día de mañana estaré fuera de la propiedad todo el día, nos veremos el lunes por aquí, si te parece bien, tómate el domingo como descanso, ya que nunca lo haces, y que alguien más se encargue de cualquier situación, así que informa a todos "

"Sí, y así comienzas con tus rondas"

"Ya no sé si hacerlo, no quisiera encontrarme con otras escena en los pasillo"

"Eso no sucederá nuevamente"

"No sabía que tenías el poder de controlar los deseos y pasiones de los demás"

"Me retiro entonces, te acompaño a tu suite".

Y lentamente caminamos entre el adoquín obscuro que adornaba los caminos llenos de flores, el aire fresco mezclado con el perfume de ellas, no se comparaba al arome que desprendía el cuerpo de Natsuki, aún lo siento sobre mi, en mis dedos, en mis labios, tan dentro, cómo sentirme triste de que haya terminado, si fue tan bello, al menos pasó, al menos me di la oportunidad de sentir.

"Haruka"

"¿Mm?"

"Espero la renuncia de Fujino en un par de días"

N/A: Hola a todos; espero sea de tu agrado y así empiezo con lo "picosito", ¿alguna sugerencia? Por supuesto que las tomo en cuenta. Aprecio mucho sus comentarios en verdad. Saludos y échenme unas palabras ¿no?.