Capítulo II

.:Ángeles y espectros:.


En la enorme ciudad de Tokio, entre tantas historias que contar y tantas personas protagonistas de semejantes anécdotas, yo me encuentro aquí, sentado en una concurrida cafetería con gente desconocida, tan ajenas a mi vida como mi misma acompañante. Dos días de conocerla y he decidido que no es sino mi más grande aventura. Más allá de su belleza y su vitalidad, encuentro hermosa su presencia, toda ella es inexplicablemente adorable. Misteriosa, incluso poderosa, pues me hechiza con cada una de sus palabras y me sorprende con pequeñas chispas que bien podrían pasar por milagros.

"¿Está listo para ordenar?" Preguntó una voz tediosa de una chica.

A Seiya le costó un segundo regresar a la realidad y cuando lo hizo su acompañante ya había roto el contacto entre sus manos.

"Tomaré un expreso" pidió secamente antes de mirarla a ella.

"Yo estoy bien, gracias"

Sus pupilas índigo se contrajeron al ver la hermosa sonrisa de Serena, la mesera instintivamente le enseñó los dientes en una amplia sonrisa. Era un imán a la vista y a la vez, una fuente de tranquilidad.

"¿Estás bien, Seiya?"

"Tú… olvídalo."

"No. Está bien, di que soy diferente." Seiya asintió levemente y ella suspiró. "No tenemos mucho tiempo. Así que por favor dime lo que has visto esa noche."

"Si te refieras a la culpable, lamento decirte que no recuerdo bien su rostro, aunque parecía de porcelana, exquisita. Simplemente perfecta… igual que tú."

A pesar del halago, Serena no se inmutó. "Continúa."

Debido a su sonrojo, Seiya esquivó su mirada sin saber cómo continuar, sin embargo, en ese momento la mesera sirvió su café distraídamente y luego se fue. Ese respiro le ayudó a seguir.

"Sus ojos ámbar desprendían frío, recuerdo que olvidé hasta cómo moverme. Era pelirroja y llevaba su cabello recogido."

"No la conozco. Pero seguro mi hermana sí… En fin, lo más importante que necesito saber es—"

"¿Seiya?"

Frente a ellos una vanidosa pelinegra se cruzaba de brazos con aire ofendido.

"Rei!"

"Valiente hombre tengo por hermano!" Bufó enfadada. "Ayer te busqué todo el día y jamás respondiste a mis mensajes." Sus palabras sólo se elevaban más y más acaloradas como era típico en ella. "Pensé que te había pasado algo y— ¡oh! Lo siento…" de golpe calló mirando a la rubia quien le regaló una suave sonrisa. "Soy la hermana menor de Seiya, me llamo Rei."

Serena hizo una ligera reverencia "Serena Tsukino."

Seiya pudo ver cómo el corazón de Rei se relajaba desde el brillo de sus pupilas, su hermana parecía haber olvidado dónde se encontraba y pudo reconocer en ella, su propia reacción cuando vio la sonrisa de su mariposa.

"Lamento haber interrumpido, Señorita Serena" ¿Señorita Serena? Desde cuando Rei era tan cortés con las chicas con las que él salía. Si habría que describir a su hermanita en una palabra, celosa sería la indicada.

La rubia negó con la cabeza. "Nada que disculpar."

"Prometo marcarte en la noche, hermana"

"Está bien. Lo importante es que estés bien." Le revolvió el cabello con gesto simpático "Esperaré tu llamada. Hasta luego!"

La malteada de chocolate había llegado a su fin y Serena alejó el vaso hasta el costado de la mesa, como si no quisiera distractores entre ellos.

"En verdad lamento tener que ser así, pero tienes dos minutos para decirme qué te ha dicho ella en sueños."

Seiya miró discretamente el reloj, 1:16. ¿Por qué dos minutos? Se preguntó

"Veras, aunque es muy confuso, lo he soñado tantas veces que me lo he aprendido. Siempre siento una sensación extraña, no puedo verme a mí mismo ni a nada de lo que haya, es más bien un espacio negro, cómo estar en una cueva sin luz. Sólo sé que estoy arrodillado en algún punto y ella está conmigo. Tan cerca que puedo sentir su respiración agitada. "

Serena enterró las uñas en su propia falda "¿Está sufriendo?"

"No sabría decirte. Su voz es débil y a pesar de su suave tacto, ella parece poder moverse, escucho el tintineo de cascabeles al son de sus movimientos."

"Sigue"

"Me pide que la encuentre. Que sólo yo puedo encontrarla, luego se desvanece entre miles de maripo-" Afuera de la cafetería dos gatos corrieron por la calle llamando la atención de Serena.

"Debemos irnos, Seiya" habló con expresión preocupada.

"¿A dónde?"

"No lo sé. Pero no tenemos mucho tiempo"

Sacando su cartera en automático, dejó el pago de su café intacto sobre la mesa. Y tan pronto como pudo siguió a Serena.

.:S&S:.

Ahora que la veía de espaldas podía ver el largo de su cabello, al igual que Kakyuu, lo llevaba recogido en dos, pero ella dejaba caer las coletas hasta sus muslos. En ningún momento se detuvo aunque miraba constantemente a sus costados, como buscando a alguien.

"¿Serena?" Ella se detuvo a verle y tomarle la mano. Al contacto de sus dedos volvió a sentir involuntariamente calma. "No me duermas otra vez" suplicó desanimado.

Sin respuesta, ella lo siguió arrastrando por las calles del centro. Fue hasta quince minutos después que susurró. "Falta poco"

"¿Para qué?" Perdiendo la paciencia, Seiya soltó su mano y de inmediato sintió una pesadumbre en su pecho que le obligó a tomar aire. Estaba muy mareado y sintiendo demasiado frío, como aquellas contadas ocasiones en que trabajando de madrugada se bajaba su presión. De pronto el camino estaba oscureciendo como si entrara la noche pero sin las farolas encendidas, torcido como un sueño, sombrío como una pesadilla

Sin girarse por completo, ella se limito a entrelazar sus dedos nuevamente. "No hagas más preguntas, Seiya. No ahora."

La calma regresó invadiendo sus poros y en vagos momentos de quietud pudo escuchar un cascabel. El camino volvía a su natural iluminación de verano. Su cabeza le carcomía con tantas dudas, quería saber qué rayos era esa chica. Innumerables veces leyó fantasía y ciencia ficción pero nada se le ocurría para justificar la naturaleza de Serena Tsukino.

Entonces llegaron a un templo y ella tocó el pilar con su palma extendida. Al contacto resonaron cascabeles y ella sonrió. "¿Es aquí?"

Por primera vez en el día, Seiya notó un cambio real en su semblante, parecía contenta. "Sip. Vamos."

Al entrar, no cruzaron el camino principal sino que tomaron una vereda que ladeaba el muro principal hasta entrar en una habitación con pequeñas puertas de madera. Una vez allí observó una habitación bastante iluminada con vista a un hermoso jardín zen. Al llegar al centro del cuarto, ella libero su mano y se sentó.

"¿También me siento?"

"Frente a mí." Al hacerlo Seiya sonrió sin saber por qué "Bien. Aquí estamos seguros. Las sombras no pueden entrar."

"¿Qué sombras?"

"Nada que puedas ver sino sentir" Tomó una de sus manos entre las suyas "Lo que menos quiero es involucrarte, y créeme que entre menos sepas es mejor. Por favor cierra los ojos y trata de revivir el sueño tanto como tu memoria te lo permita."

Seiya obedeció y pronto estuvo rodeado por la oscuridad y el aliento de Kakyuu pidiéndole que la encuentre; la angustia de tantas noches atrás, su impotencia ante sus heridas, forzó su imaginación a revivir el sueño y nuevamente sintió brotar la luz incandescente que resaltaba las alas de la chica al suspenderse a la mitad del resplandor. Pronto se despediría de él insistiendo que le encontrara. Sin embargo, en medio revuelo de mariposas se escucharon cascabeles con un sonido tan armónico que el corazón de Seiya se liberó de tanto sufrimiento.

"Usagi!" chilló Kakyuu con emoción "Usagi… lo siento tanto…"

"¿Dónde estás?" susurró una voz que Seiya sintió salía de su mismo interior.

"Un espectro me tiene en sus manos. Se llama Galaxia."

"Te liberaré, princesa." Las palabras de Serena se escuchaban quebradas. "Lo prometo. Fue mi culpa dejarte sola y—"

"No, querida… tú sabes que nada de esto es culpa tuya, por favor no hagas nada imprudente. Ella es muy fuerte, no estés sola. Ella ya te está buscando."

"Kakyuu!" chilló la rubia en cuanto la pelirroja comenzó a desvanecerse. "Kakyuu!"

Seiya abrió los ojos encontrando a su ángel bañado en lágrimas.

"¿Estás bien?"

Ella se echó en sus brazos sollozando como una frágil niña en los brazos de su padre. "Es espantoso…!"

"Lo sé" la acarició con ternura. "Es terrible."

Serena se secó las lágrimas con el dorso de su mano "Debo encontrarla."

"No entiendo mucho, pero entiendo que sería peligroso para ti. No quiero que pases por lo mismo!"

"Es mi deber encontrarla."

"Entonces iré contigo" Dijo levantándose de un brinco.

Ella negó "Tú tienes una vida normal aquí. No necesitas complicártela conmigo y yo no podría cuidarte de todo esto." Se levantó y se asomo por la puerta. "Será mejor que regreses a casa ahora que las sombras se han ido."

"No quiero dejarte"

"Debes hacerlo. De otro modo jamás podré rescatarla. Por favor márchate ya"

Seiya se acercó a ella. "No sé que seas, para mí podrías ser un ángel." Ella se ruborizó fuertemente "tampoco entiendo lo que pasa, pero espero puedas solucionar las cosas. Si ella aún está viva, por favor dile hola de mi parte." Lentamente acercó sus labios a su rostro plantando un tierno beso en su mejilla. Y antes de separase le dijo al oído "No quiero que nada te pase, tampoco quiero ser un estorbo. Encuentra la forma de ayudarte y allí estaré."

"Adiós, Seiya"

"Adiós, preciosa"

.:S&S:.

Serena se tocó la mejilla en asombro y miró con tristeza su partida, después, una gata peliazul asomó sus enormes ojos por la puerta hasta situarse junto a sus pies.

"Es lo mejor, Usagi"

"Él es diferente, Luna."

Hubo un cascabeleo en la habitación y una cascada de luz broto en el lugar donde estuvo la gata, segundos después apareció una hermosa mujer de cabello muy negro que a la luz parecía azul tan abundante como el traje que llevaba puesto. "¿Has descubierto dónde está?"

"Aún no. Por eso debo iniciar mi búsqueda"

"Primero debes descansar, entrar en los sueños de ese chico seguramente te habrá agotado."

"Mientras más tiempo pierdo, su semilla se debilita, debo devolverla a ella tan pronto como pueda."

Y sin más, salió del templo.

.:S&S:.

Seiya aún meditaba lo ocurrido mientras caminaba de regreso a la cafetería por su coche. De pronto, aquella pesadez reinó en él nuevamente y su mirada se vio opacada por la cantidad masiva de sombras que se arremolinaban ante él. Apresuró el paso después de notar que las personas no notaban cambio alguno, cada quien respondía a sus propias vidas, ajenos a su desesperación, ajenos a su dolor. Sentía que su energía se iba lentamente, pero a pesar de su cansancio, continuó, sólo faltaban unos metros para el semáforo.

Los pedazos de vidrio golpearon su ropa en cuanto la ventana reventó prácticamente a su lado. Sus brazos cubrieron su cabeza y su cabello se revolvía entre polvo y escombro. Al levantarse notó la preocupación de varios peatones que se acercaron a ayudarle. El dueño del aparador salió al instante pidiendo una explicación.

"Su ventana se ha roto y ha lastimado a este hombre"

"¿Está bien, señor?"

"S-sí." Se miró un vidrio minúsculo enterrado en su palma y sin prestarle atención lo sacó. "Estoy bien. No se preocupe… " Si otra situación hubiese sido, con lo soberbio que podría llegar a ser, se hubiera quedado a discutir y ser atendido como debía ser, pero el sentimiento de acecho aún persistía y su visión bastante ennegrecida. Quería ir a su auto y huir de aquél lugar cuanto antes. Pensó en Serena, tal vez ella podría ayudarle a deshacerse de ellas de una buena vez. Con paso tembloroso debido al dolor de la caída y la pesadumbre de su mente, llegó a su deportivo.

Fue entonces cuando vio a una mujer recargada en la puerta del copiloto. A simple vista podría ser una modelo, llevaba una minifalda y una blusa con escote en la espalda. Pudo ver un par de tatuajes asomarse en sus omóplatos antes que ella se girara para recibirlo. La reconoció al instante, cabello rojo y ojos ámbar. Ella era la asesina.

.:S&S:.

"No debes ir, Serena!" gritaba Luna en su forma minina.

"Y tú no deberías gritar, se supone que eres un gato!"

"Escucha!" Se paró frente a ella "Mañana comenzaremos a buscarla, iré contigo. Pero hoy descansa." Sus ojos cristalinos reflejaban sus lágrimas contenidas

"Luna…!"

"La he perdido a ella, no quiero perderte a ti también, si vas a buscarla, quiero que sea en tus mejores condiciones, no así."

"De acuerdo…" accedió con desgano. "Pero partiremos al amanecer"

Luna aceptó agradecida cuando un escalofrío le erizó el pelo. "¿Qué es eso?"

Serena palideció "¡Es un espectro!..." luego de un segundo palideció "¡Seiya!" se mordió el labio "¡No puedo dejarlo solo, Luna!"

"No, no podemos…" dijo resignada

.:S&S:.

Entre el pánico y la impotencia, Seiya yacía en el pavimento

"Ups!" expresó hipócrita la mujer. "No pensé que fueras tan débil." Sonrió cruel al acercarse a él y pisar su pecho con su tacón de aguja. Instintivamente él rodeó su tobillo con ambas manos intentando minimizar el daño.

"¿También vas a matarme?" gruñó sintiendo su labio lastimado. podía sentir el sabor a sangre.

"No te des tanta importancia" comenzó a presionar sobre su camisa, a Seiya le resultó increíblemente pesada.

"¿Qué quieres de mí?"

"Diversión" y con ello lo levantó del suelo y lo estrelló contra una pared.

Su espalda empezó a doler intensamente y su pie bien pudo haber sufrido un esguince por las punzadas que daba desde el tobillo. "Maldita!"

Su carcajada se expandió por la desolada calle. "¿Por qué no la llamas? Eso te ahorraría todo el dolor." Galaxia acercó su respingada nariz a la suya con malicia, luego lo tomó del pelo para obligarlo a verle a los ojos. "Llámala!"

Seiya sintió las huesudas manos apretar sus uñas en su cuello, pensó entonces que sería el final, apretaba su mandíbula pero todo le dolía, sus manos habían perdido fuerza y el peso de Galaxia le asfixiaba. Jamás llamaría a Serena a esa trampa, ahora lo entendía. Sin conocerla sólo quería protegerla. Sus fuerzas empezaron a ceder a la crueldad del agarre, sus dedos cedieron su cuello a las manos de Galaxia. Exhausto, cerró los ojos.

.:S&S:.

Serena llegó justo en el momento en que Galaxia iba a matarlo, un vistazo rápido le mostró lo herido que se encontraba y sin pensarlo invocó al viento en una plegaria.

Una ráfaga de mariposas blancas golpeó el costado de Galaxia alejándola del chico quien logró respirar después.

"Veo que has recibido mi mensaje" fanfarroneó incorporándose. "Te estaba esperando y de no haber sido por lo divertido que resultó este chico, te hubiera alcanzado en tu templo."

"Sabes que tienes prohibida la entrada al santuario" se defendió Luna con coraje.

Galaxia frunció el seño. "No si consigo la semilla estelar" señaló a Serena "Y ella es la última princesa que me falta."

Luna palideció. Serena por el contrario unió sus manos hasta invocar al agua que azotó en una cascada sobre el pavimento dejando un charco en donde instantes antes estaba Galaxia.

Luna la atacó con sus lienzos, pero Galaxia logró esquivar toda tela punzocortante hasta quedar fuera de su alcance. Lugar desde donde invocó a las tinieblas. Tanto Luna como Serena quedaron prensadas en unos arcos negros, sin embargo, una espada cortó de tajo dichas sombras. Por la inercia que ejercía sobre ellas, Galaxia cayó de espaldas liberando un gemido.

Desde su sitio, Seiya logró observar al hombre que llegó. Estaba vestido de blanco, su largo cabello blanco brillaba con fuerza al ser ondeado por el viento. Su espada brillaba como la luna en plena noche.

"¡Artemis!"

Galaxia maldijo "Podrás estar protegida ahora, pero ya encontraré la forma de matarte" y de inmediato se desvaneció entre plumas negras.

.:S&S:.

Artemis miró fríamente a Serena "Rompiste las reglas, Usagi"

"¡No podía dejarlo así!" dijo corriendo hacia Seiya.

Antes de que la detuviera, Luna intervino. "Artemis, escucha. Debemos irnos de aquí. Hay demasiados destrozos."

"Déjalo!" ordenó

"No puedo dejarlo aquí." Susurró con las lágrimas en los ojos. Seiya estaba bastante lastimado y por suerte vivo. Lucía exhausto con a penas muestras de lucidez. "Debo curar sus heridas. Después podremos borrar su memoria."

Artemis asintió. Y Seiya sintió en la oscuridad de sus párpados cerrados cómo se elevaba, quería abrir los ojos y comprobar que no estaba loco, pero las fuerzas le faltaban y simplemente se rindió ante el encanto de Serena.

.:S&S:.

Rei marcó por cuarta vez el número de su hermano, cada vez el resultado era el mismo. Enojada aventó su teléfono a la cama. Tomó su celular y marcó el número de Mina.

Tres llamadas y nada. Comenzaba a impacientarse cuando su amiga respondió con la voz débil. "¿Qué pasa Rei?"

Rei se tapó la frente con la mano entendiendo lo inoportuna que fue su llamada. "Lo siento, Mina. Sabes que no te hubiera llamado de no ser porque estoy bastante preocupada."

En su casa, Mina se arropaba con la sábana mirando a Yaten con ojitos de súplica mientras él extendía sus brazos desnudos a lo ancho de la cama con resignación. "¿Es por Seiya?"

"Sí. El sábado nunca contestó mis llamadas, me dejó sola esperando!" hizo puchero "Y luego hoy lo encuentro con una completa desconocida y en lugar de darme una explicación como buen hermano… me dijo que me marcaría más tarde. Cosa que no hizo, de hecho llevo horas marcándole y mira que ya es media noche, ¿no sé supone que mañana trabaja?"

Mina se mordió el labio sin saber cómo explicarle a Rei la forma en la que lo habían encontrado esa mañana y el comportamiento extraño sobre esa tal Serena… al final prefirió confiar en su amigo un poco más.

"Descuida, Rei. Seguramente está con ella, tu hermano lleva mucho tiempo soltero, por qué no aceptas que salga un rato y se despeje con ella." Al otro lado Rei suspiró "Ten fe en tu hermano, no sé cómo sea esa chica, pero si tu hermano se dio una oportunidad, por qué no respetarlo?"

"Tienes razón, amiga… gracias… Te llamaré si tengo noticias."

"Mejor no, Rei. Es domingo, es tarde y mañana trabajo. Estoy cansada" mintió fingiendo voz cansina.

Rei de inmediato suspiró "Sí, lo que sea. Salúdame a Yaten"

Cortando la comunicación Mina suspiró. "¡Ay con esa mujer!"

Yaten se incorporó abrazándola "¿Todo bien?"

"Sólo está preocupada por Seiya. No le responde las llamadas."

Se encogió de hombros "Seguramente esa tal Serena lo está volviendo a dormir"

Mina rió nerviosa ante el acercamiento tan provocativo de su novio "¡Yaten!"

Pero luego él la besó profundamente, robando sonrojos y suspiros de su novia. Sus manos sabía cómo recorrer su piel perfectamente, así que no pasaría mucho antes de recuperar el ambiente en el que estuvieron antes de la intromisión de Rei y Mina lo sabía. Gustosa entregó sus labios.

.:S&S:.

Serena se encontró acariciando su rostro con ternura. "¿Por qué no regresaste al templo…?" preguntaba al viento pues Seiya estaba perdido en sus sueños. "¿Por qué te resististe a ella?"

Una lágrima resbaló su mejilla, estaba demasiado triste y preocupada por las otras princesas, si Galaxia tenía razón, Neherenia y Beryl también habían sido arrebatadas de su semilla estelar. ¿Acaso realmente estaba sola?

Negó con un movimiento brusco que forzó la caída de más lágrimas.

"No llores" susurró el joven antes de intentar levantarse.

"No, Seiya…" se alarmó la chica colocando sus manos en sus hombros para empujarlo nuevamente a su almohada. Seiya capturó su mano con la suya manteniendo el contacto con suavidad. "No te muevas. Estás en plena sanación."

"¿Sanación?" Eso tenía sentido para el sentimiento de paz que lo envolvía

"Nada de qué preocuparse, déjamelo a mí."

"¿Qué pasará con Kakyuu?"

"Tendrá que esperar uno o dos días más."

"Entiendo… aunque eres una chica muy fuerte y talentosa, también necesitas recuperar energía."

Y con su pulgar acaricio su dorso con ternura. Serena intentó apartar su mano pero él se lo impidió.

"A penas me conoces" Sonrió un poco sonrojada.

Él sonrió "¿Lo ves? Tenía razón. Eres un ángel."

El corazón le palpitó con fuerza al sentir un beso en su mano. Era la primera vez que se encontraba en una situación parecida y el miedo la envolvió.

"No soy un ángel" Soltó en un suspiro, presa del encanto del chico. "Y no deberías estar aquí."

"Pero si has sido tú quien me ha traído" señaló con fingida inocencia tras llevarse la mano al pecho. Cerró los ojos dejándose llevar por el contacto. "Y como no encuentro otra forma de llamarle a un ser tan hermoso y frágil, insistiré en que eres un ángel."

Serena se ruborizó al sentir que él tiraba de ella pero dejó fluir el movimiento hasta que su cabello reposaba en sus hombros masculinos. Entonces sintió un brazo rodearle su cintura atrayéndola más hacia sus labios.

Lo último que Serena vio fue su mirada índigo, tan sincera y expectante, a punto de entrecerrarse en sus narices.

"Detente" Pidió con voz cortada pero Seiya ya la estaba besando.

Sin duda ese beso fue mucho más hermoso de lo que segundos antes hubiera imaginado, era como derretirse en su boca tan sólo en un instante. Acarició su blanco cuello entre cabellos despeinados. Sus labios cedieron a un segundo contacto iniciando un beso más profundo y cálido. Finalmente Serena recorría su mejilla hasta entrelazar sus dedos en su cabellera azabache, uniéndolos más si es que eso era posible. Ninguno de los dos se resistió a un tercer beso que pareció eterno, ambos ladeando sus cabezas para permitir un ángulo diferente.

Intensos latidos le perforaban sus sentidos, tanta química acumulada no podía ser buena y mucho menos en aquella habitación, en aquella pose, al alcance de la vista de cualquier visita. Quería abrazarla con fuerza y disfrutar de su boca mucho más, pero fue Serena quien apaciguó el momento cerrando sus labios en un suave beso que prolongó tortuosamente hasta separarse con las mejillas encendidas.

"No debiste hacerlo…" susurró levantándose con premura y sin darle tiempo a responder, salió de la habitación dando un portazo en el proceso.


Aunque quedan cabos sueltos, la historia va tomando forma. Espero les guste, todos los reviews son bienvenidos :D

.:Resuri:.