Vas a querer volver.
Capitulo 2
Su mirada estaba pérdida en la vista fuera del coche en el que iba, hace tres días que habían llegado a su destino, ahora se encontraba junto a su amiga vestida de manera elegante y refinada. Deslizo su mano por la suave tela de su vestido negro, era una pieza única y de un gran diseñador francés, era bastante sugerente, y tenía demasiada piel al descubierto, lo que no le importaba en lo más mínimo. Sus manos traspiraban. No, por nerviosismo si no por ansiedad, de un momento a otro se encontraba ansiosa y solo deseaba que el chofer manejara lo más rápido que pudiera.
—Serena? —La llamo Rei— ¿Estas bien?
—Si, por que me lo preguntas— dijo de manera cortante. Lo que a Rei no le importo ya que estaba acostumbrada.
—Es solo que… Nada olvídalo— Cambio de parecer de inmediato.
—Bien— dijo firme sin quitar la mirada de la ventana. Luego noto con quien hablaba y se sintió mal, con ella no podía ser fría. Soltó un pequeño suspiro y se giro a ver a su amiga—Lo siento, es solo que estoy algo ansiosa por llegar. He esperado tres años por esto y no he pensado nada más que sus caras al volver a verme y en la de el…
—Lo sé, serena. Te entiendo completamente, y estoy contigo. ¿Pero no estás un poco nerviosa por volverlo a ver?
—No— dijo de inmediato—solo quiero mirarlo y saber por qué razón me traiciono de esa manera, porque… porque traiciono nuestro amor. Un amor que completamente puro…
— ¿Estas segura que quieres eso?
—Completamente— Respondió
El resto del camino se quedaron en silencio. Sumergida en sus pensamientos he imaginando la escena que estará a punto de dar, no estaba completamente preparada, debía admitirlo. Pero tampoco se echaría para atrás, solo estaba a unos minutos de encontrarse con su pasado y sus más grandes enemigas.
—Señorita, hemos llegado— le informo el chofer
— ¿Estas lista? —le pregunto Rei
—Lista, Completamente Lista. —Dijo antes de bajar del coche junto a Rei y comenzar a caminar hasta la entrada del gran salón Milenio.
Después de que Rei entregara las invitaciones que había conseguido ha trabes de unos contactos, entraron al gran salón. Todo estaba adornado con globos de color Lila, las mesas estaban decoradas con manteles de color Lila, en el centro había jarrones con rosas blancas, había también una gran pista de baile en donde se encontraban algunos invitados bailando, otros se encontraban en sus mesas, otros apartados entre grupos de conocidos.
Cuando llego al borde de las escalares para bajarlas se detuvo, su mirada recorrió el salón completo en busca de sus enemigas, tras aquella búsqueda logro divisar a Endimión, el hermano gemelo de Darien, eran muy parecidos pero totalmente diferentes, el muy imbécil discutía con su esposa y de vez en cuando la tironeaba. Usagi Moon, una hermosa mujer de cabello negro y largo que le cubría la espalda por completo, de bellos ojos azules, tuvo la mala suerte de ser elegida como la esposa de Endimión Chiba, el más grande mujeriego, dándole así no solo una reputación a él, si no, a su esposa también, la hermosa y pobre esposa cuernuda. Se dio cuenta al verla que esa chica sufría, no solo por ser esposa de un hombre que seguía creyendo que era soltero y que no la amaba, si no, que sufría por las palabras de su esposo, cada vez que podía la humillaba, y eso…pensó serena, tenía que terminar.
Alejo la mirada de la pareja para fijarla en un camarero que llevaba un enorme pastel en un carrito con ruedas. Entonces las vio. Beryl y Neherenia juntas y a su lado Reika Chiba, busco a su al redor haber si encontraba a Darien, pero no lo vio por ninguna parte, creyó que sería al primero en ver junto a la Pelirroja, pero se equivoco. Sonrió, que mejor que encontrarlas a las tres juntas, esto cada vez se ponía mejor, Beryl sonreía, como si nunca en su vida hubiera hecho algo malo.
De repente Serena se encontró llena de ira, su sonrisa desapareció de su rostro. Aquella mujer no sabía lo que le esperaba.
Dirigió su mirada a Rei quien la miraba atentamente esperando alguna señal, serena solo le asintió con la mirada para luego dirigirla al lugar donde se encontraba mirando anteriormente, vio que todos los invitados se preparaban para cantarle a la Cumpleañera, entonces nuevamente miro a Rei.
—A llegado el momento, Rei— Sonrió, pero no era una risa cualquiera. Era una sonrisa fría, llena de maldad y rabia— es hora de darle el regalo sorpresa…
Volviendo Tres Años Atrás…
Era un día precioso, completamente despejado y refrescante.
Serena se encontraba en uno de los grandes jardines que rodeaba la mansión Tsukino, sentada en un columpio que colgaba de una de las ramas de un gran árbol, con uno de sus pies de balanceaba de manera suave.
Se encontraba sumergida en su mundo imaginando con una gran sonrisa el día de su boda con Darien, ya faltaban menos de tres semanas para el gran día y no podía dejar de estar nerviosa.
Todo estaba bien hasta que su hermanastra Beryl apareció detrás de ella asustándola, pego un pequeño grito lo que causo la risa estérica de Beryl.
—vaya… la verdad es que no sé cómo este columpio y pobre árbol soportan todo el peso que traes enzima— dijo Beryl con cara de burla
—es que no puedes dejar un momento tus bromas pesadas y de mal gusto ¿Beryl? —dijo Serena completamente seria.
—No! —Dijo firme— si dejo de hacerlo, me aburriría un montón en esta casa
—Yo me largo. No estoy interesada en divertirte Beryl— dijo levantándose del columpio dispuesta a irse, pero Beryl se lo impidió.
—Escucha gorda, te buscaba porque quiero dejarte claro que no vas a ganar…
— ¿Disculpa? — se volvió a mirarla sin saber a qué se refería.
—Sabes de lo que hablo, gorda. No te casaras con Darien. El es mío y tu ni nadie se casara con él, a no ser que esa sea yo ¿Quedo claro? —dijo acercándose amenazadoramente a ella
—y quien va a impedirlo ¿tu? Vas a desafiar la palabra de mi padre…
—Cloro que voy a impedirlo, y me importa muy poco lo que tu padre diga. Total dentro de poco ya no importara lo que él diga…
— ¿De qué hablas? — dijo sin entender nuevamente a que se refería su hermanastra ya que desde que llego solo habla entre códigos.
Beryl solo sonrió, se cruzo de brazos y comenzó a caminar dispuesta a irse, cuando paso junto a Serena se detuvo y susurro en su oído— Nadie sabe lo que pueda pasar. Yo que tu, me mantengo con los ojos bien abiertos— después de eso escucho una carcajada y a su hermanastra alejándose por el camino que conducía hasta la mansión.
No entendía que quería decir Beryl pero no dudo en notar que refería a algo para nada bueno.
Lo que no sabía Serena que dentro de poco su vida cambiaria de por vida.
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Darien se encontraba recostado en el árbol que les pertenecía a él y a serena, su lugar.
Miraba satisfecho su obra de arte, solo esperaba ver la sonrisa que se dibujaría en el rostro de su gordita linda.
Justo en ese momento aparece serena con una gran sonrisa.
— ¿Me buscabas?
—así es, gordita linda. — dijo bajando del árbol de un salto, cuando llego a su lado le cubrió sus ojos con sus manos.
—Darien que haces! — grito entre carcajadas
—Solo quiero darte una sorpresa, cariño.
— ¿Una sorpresa? ¿Qué tipo de sorpresa?
—Tú solo sígueme…
La condujo con cuidado en dirección del árbol, justo por el lado donde se encontraba su obra de arte.
—Espera… a la cuenta de tres abres los ojos ¿bien?
—bien…
Cuidadosamente quito las manos de los ojos de Serena se alejo un momento de su lado solo para tomar una Rosa roja que había arrancado hace unos momentos atrás de su jardín.
La coloco justo en frente del rostro de Serena, lo que ella al sentir el delicioso aroma de la flor sonrió.
—Uno…dos…tres…—conto Darien— ya puedes abrir tus ojos
Serena abrió sus ojos encontrándose con una hermosa rosa roja, la tomo de las manos de Darien, y se la llevo a la nariz para oler su rico aroma.
—Darien! Que hermosa Rosa, es una muy linda Sorpresa gracias! —dijo antes de abrazarlo
—Gracias hermosa, pero esa no es toda la sorpresa…
— ¿a no? —pregunto extrañada
—No…—negó con una gran sonrisa— mira hacia arriba — dijo indicándole con la mirada que viera más arriba de su cabeza.
Serena dirigió su mirada en dirección donde le indicaba Darien, al encontrar lo que Darien le enseñaba se quedo totalmente sorprendida. Un poco más arriba en una de las grandes ramas había un dibujo de un corazón con el nombre de ella y Darien, debajo de los nombre estaban las palabras "hasta que la muerte nos separe".
— ¿Tu has hecho eso? —pregunto sorprendida
—así es… ¿te gusta?
—Dios, si. ¿Pero por qué?
— ¿Por qué, que? —pregunto Darien extrañado
—Que quieres decir con "Hasta que la muerte nos separe? Digo, está bien nos casaremos dentro de unas semanas pero… solo hasta que tú te enamores de alguien más…—dijo con una gran tristeza
— ¿serena, es que no lo entiendes?
— ¿entender qué?
—Estoy enamorado de ti…—Al escuchar esas palabras el corazón de serena comenzó a palpitar a mil por horas, no podía creérselo, quería vomitar, pero no de disgusto si no de impresión, nervios y felicidad. Todo se le ha juntado. Pero no podía ser verdad.
—No juegues conmigo…—susurro agachando la mirada — no tienes que fingir amarme para que esto funcione, basta con lo lindo y simpático que has sido todo este tiempo conmigo…
—Serena mírame…—tomo su barbilla para que lo mirara directamente a los ojos—No estoy jugando, me enamore de ti de verdad, todo este tiempo sirvió para que perdiera mi corazón por completo, es tuyo serena, y puedes hacer con él lo que quieras….
—Pero mírame…
—Te veo… y eres hermosa, por dentro y por fuera— dijo antes de besarla
Y es que era enserio se había enamorado de Serena a pesar de su físico, se enamoro de ella como un completo tonto. Es que era la mujer perfecta, como dice un dicho "Deja la apariencia y toma el sentido" Lo hizo y es completamente feliz.
Se quedaron un rato más en su lugar, recostados sobre una manta que Darien había llevado para completar su gran sorpresa.
—ya es tarde hay que volver— dijo Serena parándose de su lugar, pero fue detenida por Darien.
—Espera hermosa, quedémonos un poco mas— dijo obligándola a recostarse junto a él nuevamente.
—Pero ha oscurecido —protesto Serena
— ¿Y, que? Quedémonos a ver las estrellas— dijo con una sonrisa…
— ¿Hablas enserio?
—Completamente enserio…— se volteo para poder verla de frente, Serena emitió la posición, y así quedaron frente a frente—ahora puedo decir que…
— ¿Qué? —pregunto Serena hipnotizada por los bellos ojos de su príncipe
—que te amo…—entonces la beso nuevamente
—y yo a ti…—susurro Serena contra sus labios.
El beso comenzó a subir de intensidad, convirtiéndose en un beso lleno de amor y pasión. Darien se inclino sobre Serena sin separar sus labios, Serena nunca había experimentado nada como eso antes. Era una sensación extraña, pero le agradaba, entonces sus nervios crecieron cuando sintió una de las manos de Darien sobre uno de sus senos, entonces lo aparto con delicadeza.
— ¿Qué sucede? — Pregunto Darien tratando de controlar su respiración— ¿No quieres estar conmigo?
—No es eso, Claro que quiero—dijo totalmente sonrojada—es solo que me avergüenzo, no quiero que veas la bola de grasa que hay debajo de esta ropa, yo…—se detuvo por qué no pudo contener las lagrimas.
—shhh… Serena, amor. Ya te explique que lo que amo de ti es lo que esta aquí—coloco la mano sobre su pecho—y tu físico es lo de menos, no me importa, te amo así.
— ¿de verdad? No te importa…
—no importa…
Darien volvió a besarla pero esta vez con mas delicadeza, beso sus mejillas, luego su barbilla para luego pasar a su cuello, Serena por instinto cerro sus ojos, cuando sintió la mano de Darien nuevamente sobre su seno, se tenso.
— ¿Que sucede Serena? —pregunto Darien
—Nada… es solo que… sabrás que yo… soy…soy…—no sabía cómo decirlo pero Darien termino por ella.
—Virgen… Lo sé— dijo con una sonrisa tierna…
—Estoy nerviosa…
—No tienes porque… solo déjate llevar
—Está bien…
Luego de esa pequeña conversación, ambos volvieron a entregarse a un beso desesperado y lleno de amor, Darien recorrió el cuerpo de Serena y la verdad ante sus ojos era hermosa, Serena al notar a Darien desnudo se sonrojo pero ya no se avergonzaba de su cuerpo ya que Darien se encargo de recordarle que ante el ella era hermosa, lo amaba, lo amaba tanto que no dudo ni un segundo en entejarse a él en cuerpo y alma.
Así ambos a la luz de la luna, tendidos en una manta bajo el árbol de manzano, su lugar, se entregaron completamente, sin ninguna vergüenza entre ellos.
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Haruka se encontraba en su habitación imaginando una vida junto a Serena, por lo menos eso era lo único que podía hacer, imaginar, ya que nunca sucedería aquello, en unas semanas se casara con su hermano y tenía que olvidarse de ella, aun que sabía que eso era verdaderamente imposible.
Lo que si podía hacer era guardar su amor por ella dentro de su corazón por siempre, al menos sabe que su hermano la hará feliz. Sabe que debe dejarla ir pero no se atreve.
—Como olvidarte Cabeza de bombón…—murmuro soltando un largo suspiro
Una sonrisa se asomo en su rostro al recordar el día que la conoció. Fue una tarde cuando iba de regreso a su casa después de la escuela, delante del iba caminando su cabeza de bombón, en ese entonces el no sabía que pertenecían al mismo salón.
Recuerda que el día anterior había llovido mucho lo que dejo las largas calles de tierra en barro, Serena caminaba distraídamente por la vereda, que no se fijo en un chico que paso junto a ella en bicicleta a toda velocidad, así que la paso a llevar y esta fue a caer directamente al barro.
Haruka no pudo contener la risa, así que comenzó a reír fuerte lo que llamo la atención de la rubia, esta al ver que aquel muchacho se burlaba de ella se molesto mucho entonces tomo en sus manos una bola de barro y se la lanzo directo a la cara. Haruka con el impacto callo directamente al suelo, levanto la mirada encontrándose con una sonriente Serena.
—Eso es para que no te burles de la desgracia de los demás— dijo Serena antes de sacarle la lengua
—lo…lo siento…—se disculpo Haruka
—No te preocupes— dijo Serena ofreciéndole su mano para ayudarlo a pararse— Soy Serena ¿y tú?
—Haru…Haruka…—Dijo algo rojo y tratando de quitarse el barro de la cara
—Siempre tartamudeas— pregunto la inocente chica
—no…
—Tú vas en mi clase ¿no?
—no…no lo se
—claro! Tus eres Haruka Chiba— dijo una sonriente Serena— tu padre y el mío son muy amigos
—a… así? —pregunto extrañado ya que no conocía mucho a los amigos de su padre y mucho menos sus nombres.
—Pues claro! Además de eso somos vecinos, yo vivo en la casa de al lado…
—oh! Recuerdo a verte visto en uno de los jardines junto a un enorme perro Akita —respondió Haruka ya más cómodo
—Hachiko, ese es mi perro— dijo una muy animada Serena
— ¿Como el de la película?
—sip, ¿La has visto? —Haruka solo asintió con la cabeza— ¿no es realmente hermosa?
—Lo es…—fue lo único que dijo
—mira nada mas como he quedado, mi madrastra me matara—murmureo entre dientes, luego lo volvió a mirar con una sonrisa— sabes Haruka, presiento que tu y yo seremos muy buenos amigos…
Y así fue, desde ese día se convirtieron en los mejores amigos, pasaban todo el tiempo juntos, en clases y después de clases, aun que con el paso del tiempo Serena cambio, no solo por su físico, también su personalidad, ahora es tímida e insegura de sí misma, ya no es extrovertida ni divertida como antes, pero aun así sigue siendo su cabeza de bombón, bueno lo fue hasta que conoció a su hermano.
Bueno chicas perdonen la tardanza pero aquí les dejo un nuevo capítulo, espero que les guste, les dejo un enorme beso!
