Tercer fragmento: La carta.
Esta noche me parecía mucho más fría de lo común, la desoladora tortura de pensar en que él pudiese arrebatarme lo más preciado para mí, me provocaba un agudo dolor en el pecho y una fuerte ansiedad ante el indescifrable futuro; gire por sobre la cama varias veces pero nada podía calmarme o quizás solo una persona sobre la faz de esta tierra podía hacerlo; me puse de pie y lentamente como tratando de no generar el menor ruido me acerque a la cunita de mi adoración y suavemente la cargue en mis brazos, para llevarla conmigo a mi cama y con ella a mi lado pude conciliar el sueño.
Al parecer las emociones de este amargo día habían sido muchas, pues los dolorosos recuerdos me torturaban incluso en sueños y apareció en mi mente esa noche, yo sola en mi cama, llorando, lamentando, esperando que todo cambiara y finalmente me confesé a mí misma, trasmitiendo mi sentir con tinta al blanco papel.
-Inicio de los recuerdos-
Me siento a la deriva; como si no hubiese un lugar a donde debo llegar y uno de donde provengo, estoy pérdida en el mundo, inmersa en un amplio y ensordecedor silencio que cada día poco a poco invade mi alma.
No comprendo que sucede y menos el ¿por qué?, no me reconozco y me sorprendo de mis acciones, siento mi alma adolorida y quejumbrosa aun cuando no ha empezado la lucha, solamente estoy ahogándome en lo intolerable, perdiéndome en lo fácil.
Poco a poco he desterrado el amor de un buen hombre y me he adueñado de uno que no me pertenece o mejor no es correspondido con la misma fuerza, me repito hasta el cansancio ¡no debes amarlo! Pero siempre queda en mí, ese sabor dulzón de sus labios y el calor de sus feroces besos; no comprendo porque me gusta este sufrimiento que en realidad es agonía, la cual se ha instalado en mi vida. Deseo con todas mis fuerzas arrancarlo de mi corazón, pero no sé porque me duele tanto, aun cuando yo soy culpable del daño que los terceros deben estar sufriendo.
Cuando reacciono y me doy cuenta de lo incorrecto de mi actuar, pienso en cómo será la intensidad del sufrimiento de los demás, no merezco perdón y menos sus cariños, porque yo misma soy perdición.
Cada noche cuando estoy en mi cama derramo amargas y dolorosas lágrimas, como si buscase con ellas liberar mi alma maltrecha; la única testigo del sufrimiento es ella, mi fiel almohada, quien se empapa de tanto dolor y consuela como amiga atenta ante el llanto; la conciencia pesa.
-Fin de los Recuerdos-
La dorada luz del sol asomaba por entra las cortinas color turquesa de la ventana, un nuevo día iniciaba y aunque era lunes ese día no iría al trabajo, no lo deseaba; ahora solamente quería cuidar a mi hija y pasar tiempo a su lado, la noche no había sido nada gratificante, me sentía cansada.
Procedí a arreglarme como de costumbre pero en lugar de un traje formal solo me coloque una fresca blusa de tirantes verde y la acompañe por un shot de mezclilla que dejaban ver mis torneadas piernas, acaso que por ser madre no podía mantenerme en forma o mostrar de vez en cuando un poco de piel me dije frente al espejo. En ningún momento perdí de vista a mi pequeño ángel que aun dormitaba sobre la superficie de mi cama, me acerque y bese sus tiernas mejillas, la cargue y cambie sus ropitas de dormir por un vestidito amarillo, y finalmente estábamos listas para salir en busca de mi querida amiga, necesitaba a Sango, debía desahogarme con alguien y no había mejor opción que ella.
Conducía mi auto a una velocidad moderada pues jamás pondría en riesgo a mi bebe y cuando vi esa inmensa casa de color café sobre la colina me sentí tranquila, estaba por recibir el abrazo y las palabras que tanto deseaba. Salí con Mei en brazos y me acerque a la puerta, toque el timbre y como si una ráfaga de viento golpeara mi rostro Mei me fue arrebatada, pero no me inquieto, estaba completamente segura de que la persona que ahora la cargaba la amaba tanto como yo; sonreí ante la actitud celosa del pequeño Kohaku.
-¡Hola querido! y ¿mamá dónde está? –pregunte con serenidad
-¡Hola señorita Kagome! Ella está en la sala, ¿será que puedo jugar con Mei un rato? -Inquirió sonriente, al parecer el pequeñín si se había enamorado de mi bebecita a primera vista.
Camine la distancia que me separaba de mi amiga y finalmente la encontré, sonriente y feliz, corría de un lado a otro mientras acomodaba cada juguete y documentos; ella si se había convertido en una verdadera ama de casa.
-¿Amiga, estas ocupada? –cuestione muy entretenida con su desbordante energía.
-¡Oh claro que no! Para ti nunca. – me sonrió y me invito a sentarme junto a ella frente a la ventana desde donde podíamos ver completamente a nuestros hijos jugar en el jardín.
-¡A noche tuve pesadillas! Ni te imaginas las cosas que recordé, al parecer me provoco demasiado estrés volver a verlo y lo peor fue como miro a Mei, ya no podré ocultarlo más pero eso sí, ella es mi hija y no pienso ceder en nada. –dije con disgusto
-No te preocupes, verás en la actualidad las leyes referentes a la paternidad no te obligan a tener que informar al progenitor que han concebido un hijo, sino lo deseas, además tú tienes puntos a favor pues si le buscaste pero fue él quien no permitió tu acercamiento y es claro que debió a ello no pudiste decirle; con mucho si pelease la paternidad lo que obtendría serian visitas controladas, pago de manutención y claro que Mei lleve su apellido. -aclaro tranquila mientras toma su té de manzana
-Ese es el problema, no deseo que mi hija se vea envuelta en discusiones no nada por el estilo, quiero protegerla, no es necesario que todos sepan que su padre la engendro cuando ya estaba casado, a mí no me molestaría que la vea o incluso que tome su apellido pero no deseo que nadie la tache por los errores que ambos cometimos.
-¡Tranquilízate! Sé que lo que más te inquieta es que te la quite, pero eso no será posible, tú eres una excelente madre además deberían pasar sobre mi cadáver antes de arrebatártela y sabes muy bien que no planeo morir pronto. –me miro y ambas estallamos en risas, definitivamente solo Sango era capaz de transformar mi humor y calmar mis ansiedades.
-¡Gracias, señora abogada! No se imagina como me alegra saber que tenemos todo el poder jurídico en nuestras manos, creo que incluso si fuese necesario usted nos podría cambiar el nombre y decir que somos tailandesas. –mencione dramáticamente
-¡Por supuesto! Aunque mejor las haría puertorriqueñas, la playa dicen que es magnífica y sería una excelente oportunidad para visitar la isla no crees.
-¡Claro que sí! -reí e inmediatamente como si fuese una revelación divina tube la idea más grandiosa -¿Por qué no tomamos unas vacaciones apartir de mañana? Dejemos a Miroku en su oficina encerrado y nosotras nos vamos una semana con los niños, así podemos pasar un poco de tiempo juntas. –propuse seriamente
-Está bien, además los casos que estoy llevando pueden manejarlos mis socios de la firma y a ti en especial te sentaría bien un descanso, no tomaste ni una semana luego del parto de Mei, debes estar muerta. -dijo regañandome
-No tienes ni la menor idea, estoy exhausta y con todo esto prefiero liberar un poco mi mente, no tengo ningún compromiso importante con los socios y pues también tengo derecho de disfrutar la vida. -acepte mientras soltaba un suspiro de fastidio.
-Decidido nos vamos mañana y juro que no descansare hasta que encuentre a un hombre muy lindo que caliente tu cama. –sus ojos centellaban de felicidad, su risa estridente invadio toda la habitación.
-¿Y donde iremos?
-Me gustaria ir a la playa, un poco de sol no nos sentaria mal, aprovechamos y Mei ve por primera vez el mar!
-Me encanta la idea, llamare a Inuyasha y le pedire prestada su casa de playa, me ha dicho antes que podia perdirla cuando lo deseara, que es muy seguro, limpio y super adecuado para ir con los niños.
-¿Amiga, porque Inuaysha te trata tan bien, será que le gustas? Además eso de poner su casa a tu disposición, el que sea tan cariñoso con Mei siempre que nos encontramos. Siiii esta enamorado de tí, es el partido perfecto, lindo, inteligente, trabajador, de buena familia.
Le dirigi una mirada que hizo que guardara silencio, en ocasiones Sango podía tornarse muy molesta y no me gustaba que pusiera esas ideas en mi cabeza, la verdad Inuyasha me caía muy bien pero nunca dañaria su reputación.
-Sango por favor controlate, verás Inuyasha es mi mejor amigo y lo sabes, yo jamás me inmiscuiria en su vida de esa forma que tú insinuas y como dices es el partido perfecto por eso y muchas cosas más, nuestro cariño es sincero y no pienso permitir que nada suceda entre nosotros porque no existe NADA comprendes. -hable un poco exsaltada
-Que amargada te haz vuelto, mejor cambiemos de tema y ¿Donde esta la casa?
-Es la playa de Yonaha Maehama en Okinawa.
-Perfecto, entonces Okinawa aquí vamos! -Grito feliz y salio corriendo en dirección al cuarto.
Por Kami esta semana seria muy larga, Sango definitivamente estaba loca, mejor llamaria a Inuyasha para pedirle las llaves y arreglar todo; me puse en pie y fui en busca de mi bolso entre más pronto lo hiciera mejor, escuche atentamente como el celular comenzaba a timbrar para finalmente dar paso a esa calida voz.
Nota Final:
Tan tan tan tan! Bueno mi amores espero que les gustara y claro que espero su comentario; si me regalan hoy por lo menos 10 review mañana subo el siguiente capi y si no lo hacen pues ya saben que nos veremos dentro de un largo, largo pero largo tiempo (jajajaja risa diabolica) y les recuerdo si quieren saber quién es el papá de Mei y que sucedera con Inu y Kag no les cuesta nada regalarme un Review.
Sin más me despido y les mando besitos
Con cariño: Johan
