Hola, aquí estoy otra vez con mi fic, espero que les guste este capitulo.
Bueno sin más que decir los dejo con mi fic.
Rurouni Kenshin no me pertenece.
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UNA CARTA PARA ALGUIEN ESPECIAL
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En el capitulo anterior...
- ¿Qué piensas?, ¿Crees que puedes jugar conmigo?, pues estas muy equivocado- grito Kaoru dejando a todos sus compañeros perplejos por su actitud, al igual que a mi.
Después de eso salio del aula corriendo, para que unos minutos después, Enishi saliera corriendo tras ella. Yo quise seguirla también, pero sabia que solo empeoraría las cosas entre nosotros, después de todo me comporte como un completo idiota. Minutos después se escucho la campana que, indicaba que la hora del almuerzo iniciaba. Todos los demás compañeros de Kaoru me miraban atentamente, al parecer con algo de temor en sus miradas.
- Pueden salir- dije secamente, para después sentarme en la silla de mi tío, mientras los alumnos salían......
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CAPITULO 3 "Un nuevo amigo y un nuevo maestro"
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Salí corriendo del aula, sin poder contener mas mi llanto, no tenía la menor idea de que diablos pretendía Kenshin, pero no podía permitir que siguiera jugando conmigo. Corrí hasta llegar detrás del auditorio del colegio, estando ahí empecé a llorar desconsolada, pensando como podía ser posible que él jugara de ese modo con mis sentimientos, cuando yo lo único que hacia era amarlo mas que a nadie ni a nada. Unos minutos después de mi llegada apareció Enishi.
– Lo siento mucho, creo que todo fue mi culpa– le escuche decir.
– No es tu culpa – dije tratando de sonreír sin conseguirlo.
– ¿Segura? – dijo limpiando las lágrimas acumuladas en mi rostro.
– Si – conteste en tono bajo.
– Pues en ese caso tu tampoco tienes la culpa y no tienes por que llorar – dijo sonriendo tiernamente.
– No entiendes el motivo de mi llanto – dije mirándole fijamente a los ojos.
– Tal vez si me explicas... – dijo para después tomarme de los hombros y sentándome en una banca, para después sentarse él a mi lado.
– Ya no importa – dije dejando de llorar.
– Bien... tengo un poco de hambre, ¿podrías mostrarme donde esta la cafetería? –.
– Claro – dije levantándome – sígueme – después de decir eso empecé a caminar hacia a la cafetería, seguida muy de cerca por Enishi.
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Un grupo de chicas se encontraban hablando en una de las grandes mesas de la extensa cafetería del colegio "Saito"...
– Fue horrible – dijo una de ellas de pelo castaño, piel blanca, mientras un gran escalofrío recorría su cuerpo.
– No puede ser posible que ese idiota se atreviera a humillarla de nuevo – dijo otra de las jóvenes de ojos verdes y cabello negro recogido en una larga trenza, mientras daba un fuerte golpe a la mesa, – esta me las va a pagar – dijo molesta – le advertí que se alejara de ella, ¿estas segura Tae? –.
– Si – contestó la castaña.
– La pobre de Kaoru salió corriendo, envuelta en una mar de lagrimas, debemos ayudarla Misao – dijo otra de cabello castaño y ojos verdes, mientras se cara se entristecía al recordar la escena.
– ¿Y donde esta ella Sayo? – dijo Misao.
– No lo sabemos – dijo Sayo.
En ese momento entran a la cafetería su amiga acompañado de un joven muy apuesto.
– Ahí viene – dijo Tae levantándose.
– ¡¡¡Kaoru!!! ¡¡¡por acá estamos!!! – gritó Misao.
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En cuanto entramos a la cafetería, pude escuchar los gritos de Misao llamándome, como ya lo dije antes son inconfundibles ^^. Así que decidí ir hacia donde se encontraba ella y otras dos de mis amigas.
– Hola, chicas – dije cuando llegué a la mesa donde se encontraban ellas.
– Hola – dijeron Tae y Sayo en unisón.
– Él es Enishi – dije presentándoles a nuestro nuevo compañero.
– Hola yo soy Tae – dijo mientras se le iban los ojos recorriendo de pies a cabeza a Enishi.
– Y yo Sayo – dijo con una gran sonrisa.
– Mucho gusto – dijo Enishi para después dedicarles una sensual sonrisa.
– Ella es Misao – dije al ver que mi amiga no se presentaba.
- Mucho gusto señorita Misao- dijo Enishi dirigiendo una dulce mirada a Misao.
Pero Misao seguía sin responder, solo de verla sabía lo que me esperaba, de nuevo estaba molesta, y eso no era nada bueno para mi.
– Misao no seas descortés con el chico nuevo – dijo Tae al ver la actitud de nuestra amiga.
– Si el no tiene la culpa – la apoyo Sayo.
– Lo siento, mucho gusto joven – dijo Misao reaccionando, para después sonreír abiertamente.
– No importa – dijo Enishi.
Así pasamos todo el almuerzo, las chicas asechaban constantemente a Enishi con pregunta tras pregunta de el y de su vida, mientras yo y Misao solo escuchábamos la platica sin decir palabra alguna. Cuando sonó la campana que indicaba que la hora del almuerzo había terminado, nos dirigimos al aula, dejando a Sayo y Misao de paso en su aula correspondiente.
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Me quede sentado en la silla de mi tío Hiko un buen rato para después salir de ahí dirigiéndome a la sala de maestros donde debía estar Sano esperándome. Al llegar a la sala pude localizar rápidamente a Sano que discutía con el director Saito.
– Interrumpo – dije acercándome a ellos.
– No – dijo el director Saito – pero aleja a tu amigo de mí, antes que lo mate con mis propias manos – dijo por ultimo en un tono amenazador.
– Si señor – dije para después jalar a Sanosuke lejos del director y los demás profesores.
– ¿Qué diablos se cree ese sujeto? – dijo Sano mientras salían chispas por la cabeza de lo molesto que estaba con el director, algo no muy extraño para mi, dado a que desde que habíamos empezado a hacer el servicio en este lugar Sanosuke se la llevaba quejándose del director y discutiendo con él cada vez que tenía oportunidad.
– Tranquilo Sano – dije yo lo mas sereno posible.
– ¿Qué te paso? Traes una cara que parece que te aplasto un carro – dijo Sano en tono de burla.
– No tengo nada – dije seriamente.
– Vamos amigo cuéntame, ¿Qué te ha pasado esta vez? – dijo pasándome un brazo por mi espalda, para después darme unas palmadas y soltarme de nuevo.
– Lo que pasa es que Kaoru se encontraba en el aula de Hiko-sama – dije desanimadamente.
– ¿Y? – dijo esperando una explicación mejor.
– Cuando entre estaba con un tipo nuevo en su grupo –.
– ¿Y? – dijo de nuevo con tono aburrido.
– Y cuando entre le estaba dando un beso en la mano – dije enojándome de solo recordar a ese sujeto – y la miraba...– al recordar la mirada que le dirigía ese tal Enishi a Kaoru apreté mis puños para controlar mi enojo.
– ¿Y? – dijo Sano con sarcasmo – ¿Qué con eso? – dijo para después hacer una pausa – creo que ella es libre de dejar que cualquiera bese su mano, y pues en realidad no le veo lo malo, en cuanto a la mirada, yo que sepa no esta prohibido mirar a alguien, si fuera así ya estaría preso – dijo soltando una risa burlona al decir esto ultimo.
– Lo que pasa es que eso me enfureció y... – hice una pausa para tratar de controlarme – …y la tome del brazo, y, estaba tan enojado de verla de ese modo con el chico que no entendí explicaciones… – hice otra pausa, di un suspiro –… le reclame por estar así con él en el aula, y ella se enfureció… – apreté mis puños con mas fuerza – …no se me ocurrió otra cosa, así que la bese, pero… – trague saliva para poder continuar – …pero ella me golpeo y me empezó a gritar para después salir corriendo y ese chico tras ella –.
– Valla amigo esta vez si la regaste por completo – se levantó – te mereces el premio al más estupido y patán del mundo –.
– Muchas gracias por los ánimos – dije sarcásticamente.
– Que esperabas que te felicitara – dijo el molesto.
– No, pero, es que ella y ese chico, y me golpeo – dije tocando con mi mano la mejilla donde ella antes me había golpeado.
– ¿Que esperabas idiota? – gritó haciendo que todos los profesores nos miraran – Lo siento – dijo Sano dirigiéndose a los profesores – ¿Qué diablos esperabas después de que la humillaste de nuevo y como si fuera poco la besaste? – me dijo esta vez en voz baja pero aun molesta.
– No lo se – dije bajando mi cabeza.
– ¿Esperabas que te abrazara y te besara apasionadamente, como si no hubiera pasado nada?, por que si eso es lo que esperabas es imposible –.
– Ya lo se, se que me comporte como un verdadero tonto –.
– ¿Cómo un tonto?, eso te queda corto, muy corto amigo mío – dijo por ultimo.
– Lo se –.
En ese momento se escucho la campanilla de que indicaba el final del almuerzo.
– Tengo que regresar al aula de mi tío, ¿nos vemos a la salida? – dije dirigiéndome a la salida de la sala de maestros.
– Si, ten cuidado con lo que haces con esa chica – me dijo con tono de preocupación, algo raro en él.
– Si, no te preocupes ya no estará en el aula, le toca con otro profesor en esta hora –.
– Bien –.
Después de eso salí de la sala de maestros y me dirigí hacia el aula del mi tío Hiko.
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Al llegar al aula nos acomodamos en nuestros lugares, quedándose Enishi de pie entre mi asiento y el de Tae que esta a mi lado derecho. Unos minutos después entro el profesor y delante de él, el resto del grupo.
– Buenos días– dijo el profesor Gensai, que nos impartía la clase de matemáticas – debe haber un nuevo alumno, ¿Quién es? – dijo mirándonos a todos.
– Yo – dijo Enishi dirigiéndose al frente de la clase.
– ¿Bien cuál es tu nombre? – dijo el profesor sonriéndole.
– Enishi, Yukishiro Enishi – dijo éste haciendo una reverencia al profesor.
– Bien te sentaras detrás de Kamiya – dijo el profesor indicando un lugar vacío detrás mío.
– Si señor – dijo Enishi dirigiéndose a donde le indicaba el profesor Gensai.
– Bien después de esto, tengo que hacerles una aclaración – dijo sentándose en su silla que se encontraba al frente de todos – hoy será la ultima clase que les imparto, dado a que he disidido dejar de dar clases – dijo con un tono un poco nostálgico – les deseo todo lo mejor a todos ustedes y espero que sigan siendo un buen grupo como hasta ahora – al decir esto una sonrisa cubrió su rostro – de mañana en adelante, un joven vendrá a impartirles las clases de matemáticas, este joven no es un profesor titulado, lo mandaran desde la universidad, y nunca a impartido clases así que espero que se porten bien con él – dijo por ultimo para levantarse.
El profesor Gensai daba clases de matemáticas desde que este colegio había sido fundado y ya era viejo. Pero era un excelente profesor, estricto pero no demasiado, sabía convivir con los alumnos y normalmente se llevaba muy bien con todos estos, era una verdadera lastima para todos que el dejara la escuela.
El resto de las clases pasaron rápidamente y sin darme siquiera cuenta ya era hora de salida, después de la campanilla de salida Tae, Enishi, que ya se había convertido en un gran amigo para Tae y para mí, y yo salimos del aula donde nos encontrábamos para dirigirnos a buscar a Misao y a Sayo que compartían las clases. Buscamos unos minutos para encontrar al par de chicas sentadas esperándonos, cerca de la salida del colegio.
– ¡¡¡chicas!!! – gritó Misao al vernos.
– Ya estamos aquí dije al llegar – brindándoles una sonrisa a mis amigas, por algún extraño motivo me sentía muy bien a pesar de lo que paso con Kenshin.
– Nos vamos – dijo Sayo levantándose.
– Si – dijo Tae sonriendo, para después posar su mirada en Enishi – ¿Dónde vives?- preguntó.
– Vivo frente al parque central – le contestó con una sonrisa.
– Bien, por ese lugar vivimos nosotras también – refiriéndose a todas nosotras.
– Eso es muy bueno – sonrió de nuevo.
– Bien vamos entonces – dije yo empezando a caminar hacia la salida del colegio.
Para que después todos me siguieran, y empezar nuestro camino de regreso a casa, con una entretenida platica en la que participamos todos, platicándole a Enishi todo sobre su nuevo vecindario, la primera en separarse fue Sayo, seguida de Tae unas casa mas adelante, y por ultimo al llegar al parque nos despedimos de Enishi.
– Bien yo vivo de aquel lado del parque – le dije sonriendo.
– Bien – dijo devolviendo la sonrisa – yo vivo en la casa Azul – dijo apuntando a una vieja vivienda que había estado desocupada por un buen tiempo.
– Al parecer estaremos cerca – dije.
– Si, eso me alegra mucho – dijo sonriendo de nuevo.
– Bien nosotras nos vamos por que, tenemos unas cuantas cosas que hacer – dije para después acercarme a el y darle un beso en la mejilla – muchas gracias por lo de hoy – dije para después sonreír – vamos Misao o llegaremos tarde a nuestras nuevas clases de kendo – dije a mi amiga.
– Si, nos vemos Yukishiro – dijo Misao moviendo el brazo en forma de despedida.
Misao y yo llegamos por fin a mi casa donde nos esperaba ya Megumi.
– Buenas tardes chicas – dijo alegremente la joven de cabello largo de color oscuro, de muy hermoso cuerpo, que se encontraba en el recibidor de mi casa.
– Buenas tardes – dijimos en unisón Misao y yo.
– ¿Están preparadas para sus clases de kendo? – dijo mientras se miraba en un gran espejo que se encontraba en el recibidor de la enorme casa.
– Si, solo comemos, nos cambiamos de ropa y listas – dijo animadamente Misao.
– Bien, en una hora mas vendrá mi amigo por ustedes, ¿ok? – dijo terminando de acomodar su cabello.
– ¡¡¡Si!!! – dijimos de nuevo Misao y yo en unisón.
– Bien me tengo que ir, nos veremos después chicas – dijo para después salir de la casa.
Misao y yo subimos hasta mi habitación, donde cambiamos de ropa, quitándonos el uniforme del colegio, para usar algo más cómodo y apropiado para hacer ejercicio. Después de eso bajamos a buscar algo de comer hasta la gran cocina de mi extensa casa.
– Buenas tardes – dijo Yumi con una gran sonrisa – su comida esta lista, desde hace un rato, ¿quieren que les sirva? –
– Buenas tardes, si por favor sírvenos ya la comida – dije sonriéndole.
Luego de eso Yumi nos dio una rica comida preparada por ella, era una excelente cocinera, nos acompaño a la mesa y las tres comimos mientras le platicábamos a ella algunas de las cosas que nos pasaron en el día. Para mi Yumi era mi madre, era ella quien me cuidaba, alimentaba, y me escuchaba cuando lo necesitaba, así que sentía un gran cariño por ella.
Un rato después ya estábamos totalmente listas y muy emocionadas por irnos a nuestras clases de kendo, y por fin se escucho el timbre de la puerta principal, Misao corrió a abrir la puerta y yo detrás de ella.
Al abrir la puerta Misao se quedo quieta y callada, observando detenidamente al joven parado del otro lado del umbral de la puerta, el chico era alto, cabello oscuro y unos ojos azules muy hermosos, definitivamente todo una belleza, pero con una expresión muy seria.
– Buenas tardes, mi nombre es AoshiShinomori – dijo con expresión seria y fría – usted debe ser Kaoru –.
En ese momento aparecí yo tras Misao, que aun no conseguía siquiera cerrar los ojos desde que abrió la puerta. Moví a Misao de la puerta para poder abrirla bien.
– Buenas tardes – dije yo con una sonrisa – ¿usted es el amigo de Megumi? –.
– Así es mi nombre es AoshiShinomori – repitió su nombre
– Mucho gusto mi nombre es Kaoru Kamiya, y ella es Misao Makimachi – dije señalando a mi amiga que permanecía inmóvil.
– El gusto es mío – dijo secamente – ¿están listas ya? –.
– Si, espere unos segundos, iré a avisar que nos vamos –.
Después de eso me dirigí a la recamara donde se encontraba Yumi.
Mientras tanto...
– ¿Esta usted bien señorita? – dijo el joven alto mirando fijamente a mi amiga, y repitiéndole la pregunta por décima vez sin haber obtenido respuesta alguna hasta ese momento.
– ¿Qué? – fue lo único que pudo pronunciar una confundida Misao.
– ¿Qué si esta usted bien señorita? – repitió el joven.
– Si – dijo sonrojándose Misao al darse cuenta de que llevaba tiempo hablándole – disculpe –.
– No importa – dijo para formar lo que podría ser una sonrisa, el joven se sentía extraño ante la chica, se veía graciosa, parecía un maniquí sin moverse y siquiera parpadear por tanto tiempo, el mismo estaba asombrado por eso.
Justo en ese momento aparecí tras Misao que se encontraba por dentro de la casa.
– Bien ya nos podemos ir – dije sonriendo.
– Bien – dijeron Misao y el joven en unisón.
Salimos de mi casa hasta llegar a un dojo muy grande cerca del centro de la ciudad. Al entrar al lugar, Aoshi entro a la oficina del lugar, nosotras nos quedamos fuera, se podía observar a algunos chicos entrenando, que al vernos entrar posaron su atención en nosotros, dejando los ejercicios.
– Kaoru, tu nuevo publico te aclama – dijo burlándose, al ver a los chicos que me miraban fijamente.
– ¿Cómo sabes que no te aclaman a ti? – dije sonrojada por su comentario.
– Es lógico que te vean a ti, dado a que tú eres la del cuerpo escultural – dijo para después empezar a reírse sin parar.
– ¡Estas loca! – grité mientras mi rostro tomaba un color totalmente rojizo.
En ese momento todos los jóvenes me observaron aun más después del grito.
– Calma amiga o vas a espantar a todos tus admiradores – dijo para empezar a reírse de nuevo.
Justo cuando lance un golpe directo a Misao, escuche una voz tras de mí que me hizo detenerme.
– Ustedes deben ser las nuevas alumnas, ¿cierto? – dijo.
En ese momento pude observar como la mirada de Misao pasaba de ser alegre a una llena de furia, sabía a que se debía, esa voz, era la voz de Kenshin.
– Calma, por favor – dijo Kenshin asustado por la mirada de Misao.
En ese momento gire mi cuerpo para ver al joven pelirrojo que robo mi corazón.
– Buenas tardes – dije con una sonrisa no muy grande pero sonrisa después de todo, algo que confundió tanto a él como a Misao.
– Buenas... buenas tardes Kaoru-dono – dijo aun sorprendido.
– ¿Volvemos con el dono Kenshin? – dije seriamente.
– Lo siento – dijo mientras desviaba la mirada hacia otro lado.
Era increíble, hacía unos cuantos días ese joven pelirrojo, daba su vida por mi, y ahora me trataba como si fuera una desconocida, y aun peor nisiquiera me podía mirara a los ojos, eso era decepcionarte.
Después de unos largos minutos de silencio, se apareció Aoshi.
– Listo chicas, síganme, ustedes entrenaran en otro lugar – dijo empezando a caminar hacia una puerta a la derecha del gran salón de entrenamiento. Al abrirse la puerta se dejo ver un pequeño salón como la mitad del salón en que habíamos estado hasta ase unos momentos – Bien aquí entrenaremos – dijo Aoshi entrando y asiéndonos pasar a nosotras, dejando fuera a Kenshin que antes de que la puerta se cerrara pude ver se dirigía hacia donde se encontraban los demás alumnos del doyo.
El tiempo paso rápido después de eso, Aoshi resulto ser nuestro instructor de kendo, era muy bueno según mi punto de vista. Al terminar el entrenamiento Aoshi se ofreció para llevarnos de regreso a casa, y Misao feliz acepto inmediatamente la oferta. Al llegar a casa Misao lo despidió alegremente a lo que él contestó con una pequeña, pero, significativa sonrisa.
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¡¡¡Hola!!!
Espero que les este capitulo les haya agradado, dado a que batalle un poco para hacerlo, bueno muchas gracias a todos los que lo han leído, y pues me gustaría que me dejaran algunos comentarios, con: criticas, reclamos, lo que sea, espero sus comentarios y gracias. ^-^. También quiero agradecerle a:
Kurayami no Hime mil gracias por tu comentario, me alegro mucho saber que tomaste tu tiempo para leer mi historia, en cuanto a la actitud de Kenshin se ira descubriendo que pasa por su cabecita loca conforme pase la historia! Cuídate mucho!!
kaora-FGV-16 graxias amiga!, tus comentarios me llenan de ánimos, me alegra que te haya gustado el capitulo, y si Misao se toma muy enserio sus sentimientos y pensamientos jijiji, en cuanto a Kenshin no te enojes con él, ya veras que tiene sus motivos, a lo que se refiere a Enishi tendrás que seguir leyendo la historia para saber que pasara con el.
Bueno espero mejores comentarios con esto, les deseo lo mejor a todos los lectores, cuídense mucho! Besiiiithos!
Kaoru-st
