Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, es propiedad de Yamaha y Crypton Future Media. Historia hecha sin fines de lucro
Capítulo 3: La boda
—Eso lo veremos, querido hermano— Allen también sonrió de igual forma. Allen se dio la vuelta regresando al salón donde se estaban afinando aun todos los detalles.
—wow, que miedo, te lo juro sentí escalofríos, el sí que sabe cómo intimidar— le dije a Rinto quien aún permanecía plasmado frente a mi
—No te dejes llevar por el Rinny, solo es un tipo mal encarado con cabeza dura, no lo culpo, después de todo un rey no puede demostrar sus emociones abiertamente— me miraba con ternura, esos feroces ojos que estaban en él hace 2 minutos se esfumaron por completo
—Nunca te había visto tan así ¿seguro que nunca recibiste educación imperial? Cualquiera que te viera hablando así no dudaría en que eres un príncipe—
—Digamos que recibí lo básico, pero todos esos modales prefiero dejarlos en estas 4 enormes y lujosas paredes, siento todo esto tan falso— miro hacia el cielo y cerró los ojos —aún recuerdo la primera vez que salí de aquí, como ya te dije, solo tenía 6 años, no tenía la menor idea de que sucedía—
Flash Back
Un pequeño niño rubio se encontraba correteando a otro niño rubio igualmente de más o menos la misma edad, todo parecía ser risas y demás hasta que llego un mayordomo
—solicitan la presencia de sus altezas en el salón principal— ambos niños dejaron de correr y entraron al palacio, recorrieron varios pasillos y llegaron a su destino en el cual se hallaban 4 imponentes figuras y una de ellas a pesar de ser su abuelo a uno de esos niños le daba escalofríos.
Allen, quien fuese el menor de ambos corrió a hacia los brazos de sus padres y abuelos, mientras que el mayor, Rinto, se quedó estático en su lugar haciendo una ligera reverencia. Él no quería estar ahí, el solo quería jugar con su hermano, tenía la ligera sospecha de que ninguno de esos adultos quienes decían ser sus abuelos le tenía aprecio en lo absoluto. Así que procuraba mantener toda la distancia posible entre ellos, al igual que con su padre quien parecía tenerle un poco de afecto y quizá ¿lastima?
—Hemos hablado al respecto de ti estos últimos días Rinto, tu madre fue expulsada del palacio desde que tú eras un bebé— el niño no comprendía a que querían llegar pues él ni si quiera recuerda el rostro de su madre —pero la polémica que generas aun no cesa, decidí como el emperador y como tu abuelo que lo mejor es que te vayas— okey, eso sí lo había entendido. Rinto tenía unas infinitas ganas de llorar pero lo soporto
— ¿A dónde me voy? — dijo con la voz quebrada
—Iras a donde te guste ir, recibirás la mejor educación en donde decidas hacerlo— Hizo una breve pausa y con un ademan pidió la presencia de alguien —Ella es Shizuoka, te acompañara a donde quieras ir, te cuidara y brindara lecciones que también recibirías en el palacio— el niño aún seguía confundido.
Al día siguiente salió un coche del palacio imperial de Tokio, en él iba un niño rubio y una mujer de edad media con cabello cobrizo que observaba tristemente como aquel niño observaba por la ventana trasera del automóvil.
Fin del Flash Back
—He de admitir que fue difícil al principio. Allen y yo éramos unidos, pero mis abuelos siempre me vieron con desprecio y la reina siempre me miraba con lastima. Al rey nunca pareció realmente importarle lo que harían conmigo, siempre envió presentes en mi cumpleaños a través de mensajeros o cartas— titubeo un poco —pero siempre los vi… vacíos— suspiro —después de un tiempo me acostumbre y decidí aprovecharlo, viajar por el mundo y demás, deje que mi institutriz se quedara donde le apeteciera en cuanto pude volar solo. Conocí mucha gente e hice amigos, sentí que hablar con ellos como lo hacían aquí era un poco ¿falso? Después de todo yo no había nacido para el palacio imperial, y la verdad me gusta mucho más así. No quiero etiquetas, formalidades ni nada por el estilo, solo deseo una vida tranquila al lado de alguien que ame y tener un trabajo normal. Por lo tanto, si me intentan comprometer y dejar adentro de esto, voy a declinar, aun si me quitan mi título— seguía mirando al cielo
—Nunca creí que hubieses tenido que vivir todo eso, lo lamento enserio Rinto— le dije sinceramente
—Yo no Rin, es decir, por todo eso pude conocerte y hacerme tu amigo, eso fue bueno ¿no crees? — me miro con unas sonrisa muy sincera, quizá la más sincera que ha tenido conmigo
—Quizá si lo ves de esa manera— sonreí ligeramente, el tiempo pareció detener en ese momento, nos quedamos en silencio mientras mirábamos al jardín, pero no fue un silencio incomodo, sino más bien, reconfortante…
—Rilliane, Rilliane— voltee a ver quién había irrumpido mi momento de paz interior, era mi madre quien me buscaba
— ¿Qué paso madre? — Respondí acercándome hacia donde ella se encontraba, Rinto me siguió de cerca
—Es hora de irnos, tenemos que volver lo más pronto posible a Taipéi— volteo a ver a Rinto, inclino ligeramente su cabeza y dijo —su majestad, disculpe— Rinto le devolvió la reverencia y mi madre me jalo fuera de ahí, voltee a ver a Rinto y solo le hice un ademan de que le mandaría UN mensaje más tarde.
El camino de regreso fue muy silencioso, estaba tan absorta en mis pensamientos, Allen de alguna forma lograba molestarme sin si quiera conocerme, pero en el fondo parecía una persona triste, sola, su mirada me intrigaba, era tan fría, tan insensible ¿que escondía debajo de esos ojos azules? Entonces levante mi mano y observe la sortija en mi dedo, un crisantemo con el centro dorado y los pétalos llenos de piedras preciosas, era el emblema de la familia real, una joya sumamente hermosa; recordé como fue que lo obtuve.
Flash Back
Estábamos todos en una de las salas de reuniones del palacio, mis padres estaban sentados en un sillón, los emperadores en otro y para mi desgracia yo estaba sentada junto Allen, justo en medio de ambas familias, el emperador llamo nuestra atención y dijo
—Sé que esto parece una práctica muy occidental, pero en el mundo moderno se ha vuelto muy necesario, de no hacerlo, podrían correr rumores— le hizo una seña a Allen, el cual asintió y de su bolsillo saco una pequeña caja de terciopelo negro, la abrió y en ella reposaba una pequeña sortija, era muy bella, un crisantemo hecho con diamantes y oro, solo una persona en este país podía ocupar tal anillo. La princesa sucesora al trono, si así es, esta era la clara señal pública de que yo estaba comprometida con la casa imperial de Japón.
Estaba anonadada ante la joya, así que no pude articular ni una sola palabra, tampoco me pude mover, estaba metida en mis pensamientos
—Dame tu mano— dijo Allen, voltee a verlo confundida y una vez procesada la información, asentí y levante mi mano derecha. Allen deslizo el anillo sobre mi dedo anular
—La casa imperial, pide formalmente la mano de Rilliane Fujiwara, como princesa de la corona y sucesora al trono, uniendo así su vida y alma al príncipe de la corona, Allen Kagamine— menciono el emperador —Esta joya se ha convertido en una tradición desde hace un siglo, cada príncipe de la familia debe dar un anillo a su prometida con el emblema real, pero este debe ser diseñado por él. Espero de todo Corazón que su matrimonio sea tan fuerte y duradero como esa joya— sonrió cálidamente
—Deberás portar el anillo en todo momento, en especial cuando estés en público, no es nuestra intención ocultar que eres la futura reina, debes mostrarlo con orgullo y decoro— dijo dulcemente la reina.
Después de eso se pusieron a hablar de más cosas y yo salí del recinto hacia el jardín sin decir nada
Fin del Flash Back
La sortija pesaba mucho, no en un sentido físico, sino uno de responsabilidad ¿era yo realmente capaz de dirigir una nación? ¿Qué tan difícil será vivir con Allen sabiendo que no hay nada de afecto entre nosotros? El coche se detuvo frente a nuestra puerta, el chofer del mismo bajo a abrirme la puerta, camine hacia mi casa mientras él me seguía de cerca, fue una sensación muy rara. No tuve que abrir la puerta, pues dos personas estaban dentro de mi casa
—Bienvenida a casa, su alteza— las dos inclinaron pronunciadamente su cabeza, sentí muy raro ese prefijo
— ¿Ustedes quiénes son? — Pregunte tratando de ignorar la incomodidad que sentía
—Soy la dama de la corte, Hirasawa Ayane, 3er rango, a su servicio majestad—
—Dama de la corte 2do rango, Sakine Meiko, su dama personal e institutriz, a su servicio— ¿tan pronto habían mandado damas de la corte? Creí que tendría al menos una semana más de "libertad". Incomoda solamente asentí, me quite los zapatos y estaba por subir a mi habitación
—Ayane, ayúdala a cambiarse, pediré al cocinero le prepare algo alteza— hizo una reverencia y se fue probablemente a la cocina.
El hecho de que alguien me haya ayudado a cambiar, preparado mi baño y cepillar mi cabello fue lo más incómodo que he experimentado en mi vida; espero de verdad que esto no continúe así por el resto de mi vida. Tan pronto termino eso fui a comer, pero entonces sucedió algo, mientras comía, Meiko me veía con total desaprobación, para cuando termine lo único que dijo fue "tendrá que recibir clases de etiqueta urgentemente". La mañana siguiente no mejoro nada, me llevaron en auto a la escuela y para esa mañana la noticia del compromiso se había difundido por todos lados, toda la escuela sabía quién era yo, no estaba acostumbrada a llamar la atención, es decir, en la academia real todo son influyentes, pero la nobleza si es algo mucho más grande que un montón de gente con dinero. Fue incomodo caminar por los pasillos y que la gente se detuviera a saludar o me hiciera reverencias; afortunadamente a mis amigas no pareció importarles en lo más mínimo, todo siguió como siempre, mi día era regular, extraño sí, pero regular, hasta que…
— ¡Rilliane! — Escuche la voz de una persona que no me quería encontrar, Allen. Me detuve un momento, puse una sonrisa irónica y voltee
— ¿Qué se le ofrece su alteza real? — Dije irónicamente
—Ayer nos interrumpieron, pero me gustaría que supieras que no quiero que hables informalmente con Rinto— su cara tan seria e inexpresiva como siempre
—Conozco a Rinto desde que tengo 14, yo no sabía que era el secreto mejor guardado de Japón, lo descubrí hasta que nuestro compromiso fue filtrado y lo encontré cerca de mi casa— cruce los brazos
—no me interesa tu pasado con él, solo no le hables fuera de asuntos oficiales—
—pretenderé que no escuche aquello, es uno de mis mejores amigos, así que no, haré caso omiso de tu petición, buen día, su alteza— me di la media vuelta con la decisión de irme de ahí, escuche a Allen acercarse a mí, me tomo bruscamente del brazo y me giro —vaya, el príncipe de la corona tiene emociones— intente disimular la mueca de dolor que me había provocado su movimiento brusco, al ver lo que había hecho me soltó el brazo y siguió su camino —Adiós su alteza— moví mi mano en señal de despedida. Esperaba que ese tipo de encuentros no siguieran ocurriendo, por lo que los siguientes días seguí evitando a toda costa.
Rinto entro en la academia real, estaba en mi clase, todos nos llevábamos muy bien, era muy divertido que perteneciera a nuestro grupo de amigos. En mi casa comenzaron clases de etiqueta, protocolo, idioma, historia y mil cosas más. Todo se me hacía muy absurdo, no podía mostrar inseguridad, no podía sostener los palillos mientras sorbía la sopa de mi plato, tampoco tomar algo y luego dejarlo, comer un solo tipo de alimento no era permitido tampoco; eran demasiadas reglas, comenzaba a fastidiarme.
Así pasaron cerca de 3 semanas, estábamos a unos cuantos días de la boda. Yo sería arreglada en mi casa, posteriormente seria movida al templo de la familia real donde se llevaría a cabo la ceremonia religiosa, después seriamos llevados al palacio, donde me cambiaría por un vestido y se realizaría una ceremonia en el salón principal del palacio.
El día de la boda, yo estaba sumamente nerviosa, es decir, no todos los días me caso, y menos con un príncipe, sin contar que el procedimiento a seguir era sumamente riguroso y tenía miedo de equivocarme y quedar en ridículo.
Me comenzaron a arreglar por eso de las 10 de la mañana, yo llevaría algo denominado junihitōe, un tipo de traje tradicional utilizado por las damas nobles del periodo Heikan. El traje tenía 12 capas de ropa, para cuando terminaron de vestirme y trate de caminar, me di cuenta de lo mucho -en verdad- que pesaba; la última capa y la más visible era de color verde, según Meiko simbolizaba la buena fortuna, este también estaba estampado con el crisantemo característico de la familia real.
Bajar las escaleras fue una odisea, el peso era tanto que a veces me tambaleaba y sentía que mi iba a caer. Finalmente subí a un carruaje, como el de la princesa diana de gales cuando se casó, y una comitiva esperaba justo frente al carruaje, una vez listo todo partimos rumbo al palacio. Mientras nos alejábamos, voltee a ver fugazmente mi casa, pues esta vez me iba para no volver, la melancolía me atrapo y justo en ese momento sentí una pequeña y furtiva lagrima en mi mejilla, cerré los ojos para que evitar más, di un leve respiro, subí mi cabeza y mire al frente durante el resto del camino, al parecer habían cerrado algunas vialidades y esto era un tipo de desfile, así que había gente con pancartas y algunas vitoreaban.
Al llegar al templo donde se llevaría a cabo la ceremonia, vi a Allen a lo lejos, en cuanto llegue, comenzaron a avanzar él y su comitiva, iban algunos músicos tocando música tradicional. Poco después avance yo, a paso lento y pausado mientras unas pequeñas niñas, sostenían el largo de mi vestido. Llegamos y el primero en entrar fue Allen, seguido por mí. Fue una ceremonia normal en general, el tradicional san san kudo, después de esto fuimos al santuario donde descansaban los restos de la familia real a rendir culto, una reverencia por parte de ambos y fue todo.
Fuimos al palacio, ahora íbamos juntos en el mismo carruaje. No nos dirigimos la más mínima palabra en todo el camino, el saludaba a la gente y yo únicamente me limite a mirar hacia el frente y sonreír volteando ocasionalmente hacia la gente.
Al llegar al palacio, me llevaron a otro lugar, donde me cambiaria. Un vestido blanco con unas pequeñas mangas, en el corsette había incrustaciones de pequeñas piedras plateadas, mi cabello fue recogido en un peinado alto, unos aretes de perlas, una banda de color rojo con amarillo y para rematar, una hermosa tiara, hecha con diamantes y algunos zafiros, por último se me dio un abanico, muy hermoso con algunos brillantes y parecía pintado a mano.
Caminamos por el palacio hasta llegar a lo que yo deduje como el salón principal. Me dijeron que me pusiera frente a la puerta, me pregunte si iría a entrar sola, hasta que llego Allen, quien se colocó justo a la derecha, no me miro, no hablo, no hizo ningún gesto; sus expresiones eran solemnes y apacibles. Escuche hablar a lo que parecía ser un tipo de anunciador "Él Príncipe de la corona, Allen Kagamine y su esposa, Rilliane Kagamine", justo después se abrieron las puertas, y como se me había enseñado, avance a paso lento pero firme con Allen, al llegar a la mitad del salón, nos inclinamos, después continuamos caminando hasta llegar enfrente de los reyes, nuevamente una segunda reverencia y después de esta, mantuve la cabeza gacha
—Felicidades por su matrimonio— comenzó a hablar él emperador con voz clara y fuerte, esta resonó por todo el salón —antiguamente, se daba un sermón sobre que deberías ser sumisa, leal y caminar a la sombra de tu esposo, pero los tiempos son otros, lo que diré ahora será para ambos; cuídense mutuamente, conviértanse en los grandes gobernantes que están destinados a ser, gobiernen con justicia y recuerden que están aquí para él pueblo, no busquen sus propios intereses. Sé que Japón estará en buenas manos— inclinamos la cabeza en señal de aceptación y agradecimiento, después nos colocamos frente a la reina
—Felicidades jóvenes príncipes, él matrimonio es una de las cosas más importantes y hermosas de la vida, espero que nunca olviden que de ahora en más, nunca estarán solos, siempre se tendrán él uno al otro, olviden las circunstancias de su matrimonio y aprendan a quererse mutuamente, sólo así, la nación estará en paz. Busquen hacerlo mejor que nosotros y enseñen a sus hijos a ser mejor que ustedes— nuevamente asentimos, posteriormente Allen se retiró a una mesa que estaba perpendicular a la de loa reyes. Mientras yo me quede ahí
—Yo, León Kagamine, emperador de Japón, 48 generación de los Kagamine. proclamó y ordeno, a Rilliane Fujiwara, esposa del Príncipe Heredero, como princesa heredera, sucesora al trono y futura madre de la nación— hizo una pausa —De hoy en adelante, serás Rilliane Kagamine, Princesa de la corona— hice una pronunciada reverencia y finalmente dije —aceptare sus órdenes con gusto, portare él nombre de la familia real con orgullo y seré una esposa filial, caminando hombro con hombro, al lado del príncipe — hice una reverencia y me fui caminando a la mesa en junto de Allen, sin darle la espalda a los reyes. Me senté y el resto del día paso con "naturalidad". Hubo un banquete con los funcionarios y la familia real. Ahora era oficialmente, la princesa y esposa de un futuro rey.
Baile algunas piezas con Allen, mi padre, él rey y algunos funcionarios. Un viejo ponzoñoso quería pasarse de listo, pero llegó Rinto vestido elegantemente
— ¿Me permitiría Bailar con la dama?— él miembro del comité aceptó de mala gana y Rinto me tomó de la cintura
—Gracias, me estaba apretando demás ese viejo ponzoñoso—
—no es nada ¿disfrutas la velada? —
—Si bailar con todos y no comer nada es disfrutar, pues si, la estoy disfrutando — soltó una risilla
— ¿Querría su alteza ir a platicar con este humilde príncipe al jardín? —
—Por supuesto— dejamos de bailar y nos dirigimos al jardín. Fuimos a los jardines que no están abiertos al público, nos paramos en un puente, ambos viendo hacia el lago artificial en el cual se podía ver reflejada la luna.
— ¿Que se siente? digo el estar casada— me pregunto Rinto, observando el reflejo de la luna en el agua
—No lo sé, creo que aún no me golpea ¿sabes?— Rinto soltó una pequeña risilla—Es curioso ¿no te parece estar en una película? es como volver en el tiempo, un palacio, los vestidos, los títulos, me parece casi un sueño— le dije mirando al cielo
—Uno donde tú eres la princesa, pero Rin, esto es realmente tu vida ahora— soltó un suspiro
—Mi vida está en la completa incertidumbre, aún no sé qué me depara el destino ¿acaso no viste? hoy no me hablo, ni si quiera me miro. De verdad no pido que me ame y no sé si yo pueda amarlo, pero al menos me gustaría no vivir con el apellido de un completo extraño— suspire muy fuerte
—Rin, quizá no sea el mejor momento pero yo...—
—Rilliane— oí la voz de Allen llamándome e interrumpiendo abruptamente a Rinto, ambos nos enderezamos rápidamente — ¿Acaso es tan difícil ser mi esposa al grado de que huyes a mitad de la noche para quejarte con mi hermano?— se veía un poco molesto
—No sé a qué se refiere, alteza— le dije sin mirarlo
—Los honoríficos no son necesarios entre nosotros, ahora estamos casados— volteo a ver a Rinto y después se acercó a él de manera desafiante —Espero eso haya sido lo suficientemente claro para ti, hermano— se volteó, me tomo del brazo y comenzamos a caminar
—También soy hijo del emperador y soy mayor que tú, que no se te olvide, hermano— Allen vacilo un poco, pero al final seguimos caminando, voltee a ver a Rinto y me despedí con la mano.
Allen me soltó y camine detrás de él, a pesar de verse molesto, caminaba con ese porte elegante que lo caracterizaba. Entonces me di cuenta en donde estaba y con quien, creo que no había procesado nada de esto hasta este momento. Este era el palacio, este era el príncipe y por el anillo en mi dedo, esta era mi vida ahora.
Meiko nos intercepto y dirigió por los largos pasillos, entramos en una Ala un poco alejada del palacio principal, abrió una gran puerta de papel y había varias puertas más justo al lado, enfrente de estas varias ventanas, la iluminación de estos pasillos era tenue, daba la impresión de estar completamente iluminados por velas.
—Esta será su residencia de ahora en adelante, el rey ha pedido que sea un lugar más privado y sin tanta seguridad— Nos dirigió por el pasillo, se detuvo en la 2 puerta —Este es el cuarto del Príncipe, todavía no ingrese por favor su alteza— le dijo a Allen, quien estaba dispuesto a ir a su cuarto. Avanzamos, la puerta siguiente era mi cuarto -el cual por cierto no pude ver-, después estaba un comedor y contiguamente una sala de estar, y al fondo, muy misteriosamente una puerta solitaria, tenía un mal presentimiento. Ingresamos a la habitación, que para mi sorpresa, era muy tradicional; había una mesa con alimentos, un kotatsu, dos biombos y un gran futon, todo el piso era por completo de tatami, había un ligero aroma a incensó de lavanda y todo estaba iluminado tenuemente, simulando velas.
Meiko me llevo tras el biombo, me ayudo a cambiarme el estorboso vestido, me puso un camisón muy lindo, aunque normalmente no utilizaría eso, y una yukata encima, al salir detrás del biombo, me percaté de que Allen tenía un look similar. Todas las damas de la corte se retiraron y nos dejaron solos, cerrando la puerta.
Fui a sentarme a comer algo, tenía mucha hambre, no había probado bocado desde el desayuno, Allen hizo exactamente lo mismo. Ambos comimos, sin hablar, sin mirarnos, nada, ni un sonido más que los palillos rozando los platos. Termine mi comida y me disponía a dormir, estaba por quitarme la yukata hasta que por fin dijo algo
—Se supone que yo debería hacer eso— voltee a verlo con una cara sarcástica
—Estás jugando ¿no? es la primera cosa que me dices en todo el día— empecé a deshacerme de mi peinado
— ¿Estás diciendo que no sabes por qué estamos aquí?— se levantó de la mesa
—Claro que lo sé, pero eso no cambia nada, tu y yo somos dos desconocidos que se casaron, pero solo eso— había terminado de deshacerme el peinado e iba a quitarme el obi de la yukata, pero fui detenida por Allen, quien lo saco abruptamente, me tomo por la cintura y me miro muy fijamente, mi corazón se aceleró en demasía, me sentí hechizada.
—Escuche lo que le dijiste a Rinto, tienes el apellido de un completo extraño, quizá este sea un buen paso para ya no ser extraños— el comentario me molesto
—Tal vez no ignorarme en todo el día sea una mejor idea— le respondí desafiante, entonces me quito el resto de la yukata, pero no me moví
—No lo creo, esto será mucho más rápido ¿no crees?— el me empujó hacia el futon, caí sentada y el me obligo a acostarme poniéndose encima de mí, sentía su aliento en mi boca, pero no me inmute.
—Si juega con fuego, se puede quemar, no sé si lo que desea es que lo rechace, o me moleste ante esto, pero eso no sucederá, porque sé que no es capaz— se me quedo viendo —Tu no me amas, no te gusto ni un poco, puede que incluso me odies por apartarte del amor de tu vida, pero mejor resígnate, esta es tu vida ahora— le dije entre molesta y sarcástica
— ¿Cómo tú te resignaste a no ser nunca nada de Rinto?— sus ojos eran muy desafiantes
—Rinto no es más que un amigo— dije sinceramente
—Sé lo que sucedió entre ustedes el verano pasado, sé que no soy el primero en esta situación, quizá por eso no te ves asustada—
— ¿Alguna razón por la que deba estar asustada?— ignore lo que le había dicho antes, después me encargaría de Rinto
—Dime solo una cosa ¿Sería tan difícil entregarte a mí?— me quede en silencio —Eso pensé— se quitó de encima mío, se quitó su yukata y se metió al futón a dormir, acomode mi pijama y me propuse a hacer lo mismo
—A veces dulce, a veces frió, a veces molesto, realmente no te entiendo Len ¿Cuál es el verdadero tú?— me acosté en junto de él y me entregue a los brazos de morfeo
Éramos dos extraños durmiendo en el mismo lecho...
N/A: Hola! este capitulo me costo muuucho trabajo terminarlo, de verdad, fue horrible, se me borro y borro y borro, todo un caos, pero termine por fin.
Este capitulo marca una nueva etapa en la historia, de aqui en mas, ya no habra tanta formalidad y sabremos que piensa al respecto la novia de Len ¿sera el inicio de una guerra?
Espero sus reviews, los amo, nos vemos pronto!
Abrazos kagaminosos y Besitos Gemelosos
bye!
