Capítulo 3- La verdad tras el corazón (1º parte)
Varios soldados, tanto de la nación del fuego como Dai Lee rodeaban al avatar y Toph, pero Aang apenas notaba su presencia, algo de mayor trascendencia ocurría en su interior
-"¿Qué ocurre?... ¿Por qué?"- citó el joven monje en voz alta estas palabras, totalmente absorto en sus pensamientos
Azula sin más demora lanzó un rayo directamente hacia Aang, pero del suelo brotó un gran montículo de tierra proveniente de Toph. Rápidamente varios Dai Lee atacaron simultáneamente con varios maestros fuego lanzando un ataque fusionado
-"¡¡Rayos, Aang reacciona!!"-gritó furiosa Toph, quien al mismo tiempo bloqueaba como podía todos esos ataques para que no los dañara a ambos, Aang ante esto reaccionó de inmediato y si vacilar más dio un enorme salto hacia arriba donde comenzó a girar en sí mismo emitiendo fuertes ráfagas de aire control, lanzando así a muchos maestros fuegos y Dai Lee a varios metros de distancia. Azula se disponía al ataque nuevamente esta vez junto con Mai y Ty Lee, pero en ese instante un inmenso animal las mandó lejos a volar con un enorme coletazo, haciendo también que una cortina de tierra se levantará en el lugar, impidiendo que los soldados vieran donde atacar
-"¡¡Appa!!"-gritó lleno de felicidad Aang, notando en su lomo estaban Momo y el oso del rey tierra
-"¡¿Hola?!¡¿Es que acaso yo no cuento?!"-dijo en tono sarcástico Sokka, quien era el que conducía a Appa
-"¡¡Oh perdona, es que me fuiste indiferente en el momento"- rió el pequeño monje
-"Mmm…creo que con esto se demostró que mi existencia vale menos que la de un animal…"-mientras decía esto Sokka extendía su mano para que los chicos subieran al bisonte junto con el rey tierra, quien frenéticamente como un buen amante de animales abrazaba a su oso Bozco. Sokka comenzó a mirar a los alrededores, como si buscase a algo alguien
-"¿Dónde esta Katara?"-preguntó preocupado el chico de tez morena
-"Te lo diré en el camino, pero ahora… ¡larguémonos de aquí!"-sugirió impaciente Toph, ya que aquella cortina de humo se estaba disipando.
Emprendieron un rápido vuelo, pero detrás eran seguidos por numerosas ráfagas de fuego, ante tal situación Aang lanzó un enorme torbellino de aire que hizo que todos los ataques se les devolvieran, logrando así escapar en el bisonte, perdiéndose en el cielo.
Azula los miraba desde el suelo, con una expresión tranquila. Mai la observó extrañada a la joven princesa por unos segundos y preguntó-"¿no vamos a seguirlos o algo parecido?"
Azula la miró con un aire lleno de confianza ante tal pregunta-"No te preocupes, sería en vano gastar energía en buscarlos, además tienen una enorme razón para volver aquí sin que nosotros los sigamos"-mientras miraba aquel cielo estrellando con una maliciosa sonrisa
El animal volaba a una velocidad increíble, en tanto Toph y Momo iban aferrados fuertemente al pelo de Appa. A pesar del terror que le infundaba volar la muchacha contó lo sucedido al grupo respecto a Katara
-"¿Qué vamos a hacer, debemos encontrar a Katara?"- dijo Aang sumamente preocupado-"¿Toph acaso no podrías encontrarla?" –preguntó a la muchacha que cada vez se aferraba mas al pelo del pobre Appa
-"Podría, pero depende de cuan lejos se encuentre de mi, sé que esta en ese enorme bosque. De hecho cuando estaba contigo, Aang, en Ba Sing Se, intenté captar algún rastro de Katara, pero no lo percibí con mucha claridad"-dijo la chica no vidente
Aang cerró los ojos por un instante como si pensara en algo, repentinamente los abrió, como si algo iluminara su mente.
-"Por lo que más quieran no podríamos ir más despacio"-sugirió la joven notándose en su voz un tono de pavor que no podía ocultar
-"Lo siento Toph, pero tenemos que ir a ver a un viejo amigo"-respondió rápidamente Aang
-"¿A un viejo amigo?"-preguntó Sokka
-"Si….al guru del templo del aire…"-diciendo estas palabras Aang y su grupo se perdieron en medio de aquel cielo como veloces ráfagas de viento.
--
Los rayos de la luna aún seguían presentes, casi como un fiel testigo de todo lo que ocurría, más estos rayos fueron a parar exactamente en un rostro dormido, que al recibirlos comenzó a abrir sus ojos lentamente, mostrando una expresión triste y desoladora. Aquellos ojos de color ámbar comenzaron a revisar todo entorno notando que estaba en una cueva o algo parecido, más sin reconocer nada, pero precipitadamente se detuvieron ante la imagen de una joven de tez morena, que se encontraba al lado de una fogata secándose, ya que su ropa se veía toda empapada. La joven se percató que aquellos ojos la observaban fijamente sin perderla de vista.
-"Veo que despertaste¿Cómo te encuentras?"-preguntó con un tono algo frió Katara
- "¿Caímos por aquella pendiente no?"-preguntó Zuko, omitiendo totalmente la pregunta que Katara le había hecho con anterioridad al mismo tiempo que se ponía de lentamente de pie
La joven asintió solo con la cabeza, mientras miraba aquella fogata, casi totalmente absorta en las llamaradas de fuego que esta emitía. Katara desvió su mirada por un momento para mirar a Zuko, notando que las ropas de este aún seguían mojadas por la corriente agua que los arrastró hasta aquel lugar, notó que el joven no se acercaba a la fogata, sólo estaba de pie haciendo fuego control para secarse por sí solo.
-"Oye…creo que esto alcanza para más de uno, acércate a secar tus ropas"-le dijo la joven en un tono más suave. Zuko se acercó sin vacilar demasiado ante aquella petición, quedando ambos frente a frente de aquel fuego. Ninguno dijo mucho por un buen rato, sólo reinó el silencio hasta que el joven maestro fuego lo quebró.
-"¿Cómo es que llegamos hasta aquí?"-preguntó en un tono seco
-"La corriente nos arrastró, al parecer lejos… no reconozco en donde estamos, estuve intentando investigar caminando a algunas partes cercanas, pero no reconocí nada".
Zuko la miró un tanto extrañado –"No hubiese sido mas fácil dejarme abandonado, hubieras podido escapar…"-preguntó Zuko con algo de curiosidad en su voz.
La joven maestra agua lo miró algo sorprendida ante tal interrogante, como si no esperara eso, más aún así su rostro no mostraba tal expresión-"Sé que… tú me salvaste de esa caída por la pendiente, aún estaba algo conciente cuando eso pasó, y lo recuerdo…además no podía dejarte abandonado e inconciente después de que me ayudaste, a pesar de que seas de la nación del fuego".
El joven la miró molesto ante aquel último comentario, notándose en aquellos penetrantes ojos ámbares, pero no dijo nada. Katara notó a pesar de todo la expresión de molestia en el rostro de Zuko, percatándose por un segundo que lo dicho antes fue innecesario
-"Lo que quiero decir en realidad…."-al decir esto la chica titubeó, pero aún así continuo- "es gracias…no esperé que te arriesgaras por algo o… por alguien…"
Zuko quedó sorprendido ante esas ultimas palabras, cambiando totalmente la expresión de su rostro a una mucho más serena, como si por un momento su tristeza lo dejara, pero aun así no respondió, sólo la miró por unos segundos a través de aquel fuego, pero nuevamente desvió su mirada y entre ambos volvió a reinar el silencio como un fuerte monarca de la situación, pero no pasó mucho para que esta se quebrara nuevamente.
-"Debemos salir de aquí, solos no podremos, ya que no sabemos siquiera en donde nos encontramos…de alguna forma debemos trabajar juntos"-sugirió Zuko en un tono más calmado.
-"Si tienes razón, pero… ¿cómo sé que no me traicionaras?"- preguntó incisivamente Katara, ya que a pesar de todo en su mente aún seguía presente todo lo ocurrido.
-"No es algo que te pueda garantizar…si quieres puedes confiar en mi o no"-respondió Zuko en un tono prepotente
Katara lo miró algo incrédula, pero ya no tenía mas opción, sabía de antemano que sola le sería más difícil llegar donde Aang y los demás, ya no había vuelta atrás ante tal situación, entonces estiro su mano y dijo-"esta bien, sólo por esta vez…esto será una tregua temporal ¿de acuerdo?".
El joven notó aquella pequeña mano y sin dudarlo mucho también la estiró uniéndose sólo por esa noche de año nuevo dos fuerzas que estaban condenadas por la eternidad a ser opuestas…fuego y agua.
--
-"No puedo entrar en el estado avatar"-esa frase retumbo por los vientos de un pequeño lugar, donde un joven maestro aire se encontraba enfrente de un viejo con ropaje amarrillo y de piel morena, que ante tal afirmación se veía sumamente sereno, más el joven siguió con su diálogo.
-En medio de una batalla en Ba Sing Se escogí entrar en estado avatar sobre mis lazos mundanos…-por un instante en su memoria se reflejó la imagen de Katara, aun así continuó-"pero recibí un ataque cuando estaba en esa condición y…"
-"Ya no puedes entrar ¿no?"-interrumpió el viejo, como si lo dicho por Aang no lo afectara en su tranquilidad-"Te diré la razón de porque ya no puedes…"-hubo un momento de profundo silencio, mientras Aang lo miraba intranquilo esperando que el viejo terminara la frase –"Pero antes ¿quieres jugo de banana con cebolla?"
-"¡¡¿Aah?!!"-exclamó sorprendido Aang
-¡¡yo quiero!!-se escuchó en coro como lo gritaban Sokka y Toph, junto con el rey tierra que solo abrazaba a Bozco, ya que todos ellos no estaban muy lejos de donde se encontraban Aang y el guru-"Amm esta bien, yo también entonces"- dijo el avatar haciendo partícipe de la situación.
Todos tomaron aquella bebida y luego de escupirla inmediatamente Sokka y Toph al contacto con sus labios, el guru miró directamente al avatar a los ojos-"Todos tus chacras se bloquearon automáticamente al recibir aquel daño tan directamente, obstruyendo así todos tus puntos de presión impidiendo que toda tu energía fluya en tu cuerpo"
-"Pero…yo antes podía entrar en estado avatar, ha pesar de que mi chacras estuvieran cerrados"-exclamó Aang con una expresión de duda en su rostro
-"En ese estado eres demasiado vulnerable, a pesar de que tus chacras se cerraron como un mecanismo de defensa ante tal ataque, de todas formas quedaron dañados de una forma antinatural, antes no era así, ya que no controlabas ese estado, pero después de abrir los chacras ese ataque que recibiste llego directamente hacia ellos, dañándolos y a su vez bloqueando tus vínculos de energía"-terminó por decir aquel guru, notando la expresión de preocupación en el rostro de Aang
-"Pero hay una forma de que puedas volver a recuperarte…debes acudir a tus antiguas vidas pasadas, debes estar en un trance para que la energía de los avatares anteriores fluya en conjunto al mismo tiempo, no contactaras a un avatar, sino a todas tus vidas en un mismo momento de esta forma se podrán desbloquear tus chacras, pero esto requiere de mucha concentración, debes ocupar todas tus fuerzas en esto, así podrás liberarte, pero a la vez arriesgaras mucho" -dijo el viejo en un tono sumamente serio
-"¿Arriesgar mucho?" –preguntó sorprendido el pequeño monje
-"Gastarás demasiada energía en esto, de hecho las heridas de tu cuerpo cobraran más fuerza, estarás más débil, al terminar este proceso no podrás usar tus habilidades de avatar, ya sea de maestro aire, agua o tierra más de 4 veces, al menos dentro de este día, sí lo haces… puedes llegar a…morir"-aquellas últimas palabras penetraron como fuertes dagas a través de la piel del joven monje, estupefacto por lo ultimo que había escuchado, pero su rostro reflejaba una determinación tal que solo Aang era capaz de tener.
-"Esta bien, lo haré…"-en ese instante guardo silencio Aang ,pero luego musitó algo que ya no podía aguantar más- "no sé el paradero de Katara, quisiera saber si… podría ayudarme… por favor"-suplicó humildemente el avatar. El guru lo observó con una mirada tierna y paternal, ya que el podía decirle donde se encontraba su amiga
-"Tranquilo, ella está bien"-dijo serenamente el viejo
-"¿En serio, esta bien¿Pero cómo lo sabe?"
-"Tranquilo sólo lo sé, te diré donde esta cuando termines tu entrenamiento, debes concentrarte, así que cuando acabe te diré donde esta tu amiga ¿de acuerdo?"
Aang sonrió y asintió con su cabeza, ya podía estar más tranquilo, las palabras del guru lo reconfortaron, y con este el joven monje comenzó su entrenamiento.
--
Las estrellas desde tiempos inmemoriales indican a los viajeros la ruta a seguir cuando están extraviados, pero lo que la gente no sabe es que también de alguna forma muestran el camino cuando nuestro corazón no encuentra su rumbo.
La luz de la luna delataba a dos figuras que caminaban a paso veloz cerca de la orilla de un río. Sus rostros expresaban un gran cansancio, pero ambos sabían que no podían detenerse, teniendo cada uno un motivo por el cual seguir adelante.
De repente Katara se detuvo, Zuko volteó a mirarla, notando que los ojos de la chica estaban fijamente dirigidos hacia las estrellas del firmamento
-"¿Qué haces?"-preguntó algo inquieto el joven
-"Intento encontrar el camino por medio de las estrellas… es algo bien sabido entre mi gente que cuando uno se extravía te puedes guiar por medio de estas para encontrar las direcciones"-decía con una voz tranquila Katara mientras aún miraba el cielo
La chica luego de unos segundos apuntó con su mano en dirección al norte y ambos siguieron la dirección establecida por la muchacha .
A pesar que llevaban algunas pocas horas, entre una y dos horas de haber salido de aquella cueva, la situación en el aire se percibía tensa, ninguno de los 2 emitía ningún sólo susurro desde que salieron de esta, hasta aquel momento.
Katara iba detrás de Zuko por unos pocos pasos, la chica observaba aquel paisaje, todo teñido por el negro de la noche, no podían ver casi nada, sólo gracias a la luna eran capaces de ver los alrededores. De repente la mirada de Katara se detuvo en la espalda del muchacho, más que nada en su vestuario de "la nación del fuego" que llevaba este. Aun no podía comprender cómo es que ella estaba en compañía de un maestro fuego, no lo entendía… por su mente pasaron un sin número de imágenes de personas que habían sufrido por culpa de aquella gente, de sus amigos que habían sido heridos, de todo el dolor que esta nación ocasionó por años y que aún estaba presente, pero una imagen tuvo más presencia que cualquier otra que cruzara por su memoria…
-"Mamá"…- susurró la chica de tez morena en voz baja
-"¿Dijiste algo?"- preguntó el chico, quien volteó a mirarla algo intrigado
-"No nada… sólo recordé algo…"- luego de esto la chica puso una mirada cabizbaja.
Zuko la miro casi absorto por unos instantes, el había escuchado lo que la pequeña maestra agua había dicho en aquel imperceptible susurro, notando la tristeza que emanaba de la joven, ya que el conocía perfectamente esa mirada, porqué el también la había sentido
-"Yo… también la extraño…"-dijo el joven con su mirada en dirección al frente, mientras ambos seguían avanzando
-"¿Ah?... ¿a qué te refieres?"-preguntó intrigada la joven ante el comentario de Zuko
El joven príncipe, en su mente se retracto de lo dicho, pero ya era tarde, no sabía cómo había dicho eso, nunca había dicho nada respecto a su madre, era un recuerdo tan preciado para el que no quería compartirlo con nadie, solo estaba en sus memorias, pero por una extraña fuerza que ni el mismo conocía muy bien siguió hablando.
-"Que… yo también extraño a mi madre…"- dijo el joven que poco a poco comenzó a elevar su mirada hacia las estrellas- "Hemos pasado de alguna forma por lo mismo, se podría decir…algo doloroso, pero creo… que nos hacemos así más fuertes ante la vida…sin olvidarlas jamás… ¿no es así?"
La muchacha quedó perpleja ante aquella frase, viniendo a su memoria la imagen de la cueva de cristales en Ba Sing Se, donde ellos ya habían hablado antes de aquel tema…
-"¿Acaso intentas consolarme?"-preguntó la joven en un tono muy suave, casi llegando al punto de una dulzura que ni ella misma era capaz de comprender, pero la conversación se vio interrumpida, ya que ambos se detuvieron en el acto, al ver detrás de unos árboles un hermoso arroyuelo que se conectaba con el río, pero que estaba interno a no mucha distancia de aquel bosque.
Era un paisaje alucinante. Hermosos lirios brotaban en aquellas aguas, rodeadas por un sin fin de preciosos árboles de diferentes tipos. Plantas con una exquisita fragancia inundaban aquel pequeño paraíso, pero lo más intrigante era una pequeña cascada que daba no muy lejos de todo aquello. La luna se posaba justo en medio de esta dotándola de una atmósfera enigmática, iluminando todo aquel arroyuelo con aquella luz nocturna, que sólo la noche era capaz de brindar. Los dos se dejaron envolver tan solo por un segundo de aquel paisaje, ambos se internaron en aquel pequeño mundo observando sus alrededores
-"Es un lugar hermoso"-dijo Katara mientras sus ojos brillaban, ante la luz de la luna "pero me siento extraña acá"- dijo la chica en dirección a Zuko
-"Puede ser el efecto de la luna, ustedes los maestros agua tienen una gran influencia de ella" –le respondió Zuko, pero notó que Katara ya no estaba a su lado, la joven se dirigió hacia aquel pequeño arroyuelo, sumergiendo la mitad de su cuerpo mientras esta miraba la luna ,casi totalmente hipnotizada por ella
Zuko sólo la contemplo con absoluta tranquilidad, sin inmutarse ante lo que había hecho la muchacha.
-"Mmm cosas de maestros agua…"-dijo para sí mismo el joven en tono muy bajo y frió
Pero repentinamente, casi como si nacieran de la chica comenzaron a brotar luciérnagas de las hierbas cercanas al lugar. Estas se dirigieron hacia la muchacha rodeándola, iluminándola, bañándola con su luz en una armonía perfecta.
En los ojos del príncipe de la nación del fuego se podía percibir un pequeño destello, mientras miraba casi atónito todo lo que ocurría en aquel escenario, sorprendido ante lo que ocurría, sobretodo ante aquella escena, todo parecía fusionarse con la muchacha que miraba fijamente la luna, siendo parte de ella. Zuko miró casi hipnotizado por unos instantes aquel espectáculo tan poco peculiar, pero justo en ese instante Katara volteó, para mirarlo.
-"¿Qué sucede?"-preguntó la chica notando que el chico la miraba fijamente
-"Am… no nada"-notó que la joven lo miraba algo desconcertada y bajo rápidamente su mirada- "…ah…vamos debemos seguir..."- al decir esto Zuko titubeo un poco y se volteo por completo.
La joven poco a poco comenzó a salir del agua, pero al poner un pie en tierra, notó que esta estaba húmeda y fangosa, lo cual la hizo resbalar, pero en ese instante antes de caer notó que alguien sostenía una de sus manos.
-"Ten cuidado"-dijo el joven príncipe, mientras sostenía con firmeza la mano de la joven para que no resbalara nuevamente
-"Ah… gracias…"- respondió la joven, que sin darse cuenta apretaba la mano del joven suavemente
Casi como si la luna los observara, los baño con su luz, mientras que las luciérnagas poco a poco sin que se dieran cuenta los rodearon casi en calidad de cómplices ante aquella escena, todo formó una sinfonía perfecta. Ellos se miraron tan sólo por unos segundos fijamente, pero aquella escena parecía que duraría siglos y siglos, era una hermosa imagen como pocas que se hayan visto.
-"Ven vamos"-dijo el joven nuevamente, pero esta vez su voz expresaba un tono mucho más suave y amable, mientras que sujetaba la mano de la chica y la miraba directamente a sus ojos.
-"Si, claro"-respondió Katara, casi en un tono plenamente suave, dominada totalmente por aquella atmósfera que los envolvía a ambos.
Dejaron aquel lugar para seguir su camino, todo quedó en silencio, el agua corría tranquilamente y las luciérnagas volvieron a su sitio desapareciendo en las hierbas, ningún ser humano había presenciado aquella escena tan armoniosa, pero sólo unos espectadores la contemplaban con sigilo…las estrellas y la luna.
--
-"Lleven al muchacho a la sala del fondo y al viejo a una celda"-ordenó Long Feng ,a los soldados. Azula miraba sentada desde el trono real toda aquella situación sin siquiera inmutarse. Todos se encontraban ya al interior del castillo real de Ba Sing Se. Aquel viejo patriarca y su hijo estaban prácticamente como prisioneros de guerra en aquel palacio, los soldados que se encontraban detrás de ellos, sin dudarlo siquiera siguieron la orden de Long Feng y escoltaron a los prisioneros, justo en el momento en que estaba saliendo de la sala del trono el joven se dio vuelta repentinamente.
-"¡Qué rayos buscan¿Por qué hacen esto?..."-en ese mismo instante el muchacho giró su rostro en dilección a su padre-"¿Por qué traicionaste a todos padre?... no te das cuenta..¡Entregaste al avatar¿Por qué?"-preguntó casi demandando una respuesta aquel joven, mientras miraba a si padre
El viejo ni siquiera lo miró. Long Feng, quien estaba presenciando toda aquella platica citó-"Créeme muchacho hay cosas que es mejor… no saber". El joven no lo comprendió mientras el y su padre salían de aquella sala por una enorme puerta.
Repentinamente por aquella misma puerta entro corriendo precipitadamente un soldado de la nación del fuego, este se acercó a Azula y le susurro algo en su oído: Ante aquello los ojos de la princesa comenzaron a abrirse de par en par, esta se levantó de su trono con dureza y miro al soldado-"Tomen a una tropa de inmediato y vayan a ese bosque¡¡muévete!!!"- .Aquel hombre en un suspiro salio tan rápido como había llegado
Long Feng la miró preocupado e intrigado-"¿Qué sucedió?"
-"El idiota de Zuko, fue derrotado por las amigas del avatar, y no se sabe su paradero"
-"¿Acaso le preocupa su hermano?"-preguntó el viejo con una mirada maliciosa
-"No me interesa si vive muere en aquel lugar, es su problema, pero aquella chica la maestra agua…ella es importante para el avatar y de seguro el volverá para rescatarla, por eso debemos encontrarla…"
En ese preciso instante Ty lee entró a la habitación con una expresión que denotaba ciertos rasgos de que algo le pasaba, como si estuviera triste, extrañando eso de sobremanera a Azula, por lo poco peculiar de la situación.
-"¿Qué te ocurre?"-preguntó la joven princesa a la chica
-"Es que después de todo lo que ha pasado, ni siquiera hemos podido celebrar el año nuevo, ya pasó de la medianoche y ni siquiera hicimos una pequeña fiesta, además tú me prometiste que veríamos una "lluvia de fuegos artificiales"...y eso aún no ha ocurrido"-dijo tristemente Ty Lee
La joven princesa sonrió de una manera extraña ante tal comentario, como si debajo de aquel semblante se escondiera un pensamiento oscuro en lo mas profundo de su ser.
-"Ty Lee, aún queda tiempo, de hecho este día de año nuevo aun no termina ¿no es así? . Y en cuanto a lo de "los fuegos artificiales", no te preocupes, justamente estaba pensando en eso…los verás hoy mismo, te lo aseguro"- terminó por decir Azula
El rostro de Ty Lee se lleno de felicidad y se lanzó en un fuerte abrazo a Azula, en aquel preciso momento Azula miró a Long Feng con un semblante tan despiadado que hasta el mismo viejo sintió temor con sólo observar esa expresión
--
Mientras tanto cerca del templo del aire del sur se vislumbraba 5 personas, tres de ellas junto con tres animales estaban sumergidos en un profundo sueño, mientras que un joven maestro aire respiraba con agitación en tanto que un viejo lo miraba con absoluta serenidad
-"Bueno Aang creo que eso es todo, ahora ya todo esta bien…pero recuerda… "No debes gastar mas tus energías mas allá de lo que te indique",si te repusieras y descansaras mas unos días mas podrías estar en perfecta armonía con tu cuerpo"-sugirió el guru, quien en ese momento contemplaba al avatar prácticamente agotado. Aang lo miro directo a los ojos negando con su cabeza de un lado a otro, así dio a entender que no retrocedería
-"Lo mejor por ahora será que descanses un poco, así por la mañana podrás partir con tus amigos"-le dijo el Guru a Aang mientras este asentía con su cabeza solamente, quien a su vez respiraba con mas agitación como si el aire se escapara de sus pulmones.
-"Eso si Aang, con esto te ayude abrir tus chacras, pero no significa que no debas tomar una decisión, me refiero a que aun debes decidir entre el amor que sientes por tu amiga o el futuro del mundo"
-"¡¿Qué, pero… acaso… no cuenta… cuando tomé esa decisión en la batalla de Ba Sing Se"-preguntó entrecortado el avatar, ya que aún no recuperaba su aliento
-"Hijo…"-dijo paternalmente el viejo –"cuando entraste en estado avatar en ese momento, no alcanzaste totalmente esa condición, porque al atacarte interrumpieron dicho ciclo…bueno por ahora solo descansa… mi joven monje"-aquellas palabras volaron junto con el viento dentro de aquél pequeño templo.
--
Aquella noche transcurrió lenta y taciturna, como si de alguna forma esperase algo. En Ba Sing Se hacían los preparativos, algo atrasados para el año nuevo por orden de la princesa Azula. En tanto el Avatar y sus amigos descansaban hasta esperar la llegada del amanecer, mientras que Zuko y Katara pasaron la noche en aquel bosque, se refugiaron y descansaron dentro de unas gruesas y enormes ramas que sostenían el peso de un gigantesco árbol de frondosa vegetación. Estas gruesas ramas formaban un pequeño lecho que podía cobijar a cualquiera.
Todos descansaban de alguna forma, pero en los parajes mas escondidos del castillo imperial Ba Sing Se un viejo de ropas sucias y algo gastadas se encontraba sentado dentro de una pequeña celda, aquel individuo poseía un semblante acongojado y taciturno, reflejado en sus pequeños y tristes ojos color ámbar, los cuales se encontraban inmersos en sus propios pensamientos, mientras este solo sujetaba en su mano una tasita de te medio vacía, que apretaba con afecto. Pero un ruido extraño que venia de la celda contigua interrumpió sus silenciosos momentos. Observó por un agujerito de mediana abertura que se encontraba en una esquina de su prisión a un hombre de su misma edad, viéndose este algo viejo y sucio. Mientras lo miraba notó algo extraño en aquel hombre, por unos segundos en los ojos de aquel hombre percibió algo extraño en su mirada, era algo que no todos conocen, un sentimiento que pocos han sentido. Aquellos ojos expresaban una enorme tristeza muy escondida en el interior del alma., un sufrimiento tal que sólo se compartía con la soledad personal
-"Disculpa, pero creo que un buen té seria algo que por ahora te sentaría muy bien"- dijo Iroh, mientras pasaba aquella tasita por medio de aquel agujero con dificultad
-"Gracias…"-dijo aquel hombre mientras extendía su brazo para recibir la taza
El viejo bebió el te con gran rapidez, ya que su garganta se lo pedía hace mucho tiempo. Aquel hombre noto que el viejo que le dio la taza de te lo miraba sin quitarle la vista de encima, estaba algo extrañado, ya que le incomodaba que lo estuviera observara así
-"¿Por qué me miras tanto, tengo algo extraño en mi rostro?"- preguntó algo molesto el hombre
-"Disculpa no quise molestarte"-dijo Iroh notando el tono de molestia del sujeto-"pero no te miraba precisamente a ti, mas bien miraba tus ojos, en ellos se ve reflejada una profunda tristeza…algo muy intimo que te atormenta en lo mas hondo de tu ser"
-"Pero… ¡¿como puedes decirme eso¿de donde haz sacado tu tal idea?!- le dijo indignado aquel hombre, notándose en su actitud una flaqueza extraña, como si algo se hubiera quebrado en su interior
-"Es un sentimiento que solo un padre puede sentir ¿no es así?"- dijo con un tono algo carraspeado-"el dolor de perder a…un hijo… yo alguna vez en mi vida tuve tus ojos, por eso se como eres…"
Aquel viejo quedo atónito, nunca nadie le había dicho algo así, en ese instante un pequeño lugar de su mente se quebró en mil pedazos, y de sus ojos comenzaron a brotar lagrimas sin que el se percatara, en ese momento una sonrisa nostálgica se poso en su rostro…
-"De hecho perdí a mi hijo 2 veces, mi buen amigo…"-dijo el patriarca de aquella aldea perdida en el bosque
