Ya saben los derechos de los personajes no me pertenecen si no a Naoko Takeuchi-sama!
Los derechos de la historia le pertenecen a mi querida Dayana.
Yo solo lo adapto a Sailor Moon. Espero que les guste el capítulo tanto como a mí.
"EL REFLEJO DEL AMOR"
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Majadera
Después de llamar al doctor personal de Serena, todos los empleados de la casa estábamos afuera de su habitación esperando noticias.
Era increíble como la apreciaban, era como si el dolor de ella fuese el de todos.
La puerta de la habitación de Serena se abrió y todos a la vez coreamos
"¿Cómo esta Sere?"
El doctor tenía el rostro afligido.
-Setsuna puedo hablar contigo unos minutos-pidió pero la aludida negó con la cabeza.
-Mire Doctor, nosotros lo respetamos mucho, y todos estamos al pendiente de Serena y si algo le pasara créame que no tendríamos ningún motivo para estar en esta casa, así que si tiene algo que decir será en frente de todos nosotros.
-Hay Setsuna ya no sé ni para que te propongo que hablemos a solas si siempre me dices lo mismo... Bueno volviendo al tema, Setsuna hace ya un tiempo te pedí que cuidaras estrictamente la alimentación de Serena, Ha bajado considerablemente de peso, Voy a darte una lista sobre lo que debe consumir, Y si no la sigues estrictamente podríamos estar hablando de Anemia- Dijo el doctor y todos soltaron un jadeo.
-Pero Doctor estos últimos tiempo Yo me encargado de verla que coma, solo esta última semana que se ha llevado la comida a su habitación, pero le prometo estar más al pendiente de su alimentación- Cuando el médico termino de explicarnos el estado de Serena, todos se dispersaron, y yo me dirigía a mi habitación pero había algo que no me dejaba tranquilo.
Decidí que verificar que ella estuviese bien no era malo.
Yo era el encargado de su seguridad así que entre a su habitación, la cubrí con la manta, y me agache en el suelo para levantar la sabana que se había caído y ahí se encontraban cuatro platos con la comida intacta
-Hay majadera si sigues así terminaras por enfermarte.-susurre, y tomé los platos, los coloqué uno sobre otro para poder llevármelos.
-Creo que no entendiste que te quería fuera de mi vista, estas invadiendo mi privacidad-dijo con voz patosa.
-¿Sabes? No deberías ser tan desconsiderada, todos aquí estuvieron muy preocupados por ti- al decir eso escuche un bufido- Aunque no lo creas majadera ellos te quieren, y tú ni siquiera lo mereces, deberías dejar esa actitud tan frívola y agradecer que ellos están contigo-le dije llegando hasta la puerta.
-¿Y tú qué sabes? No me conoces, no puedes juzgarme, Y que te quede claro que no tienes ningún derecho a hablarme, ¡Lárgate!- gritó
Y yo solo la mire. ¿Cómo alguien tan linda puede tener una lengua tan soez?
-¡Que te largues!-gritó nuevamente levantándose de la cama, o al menos intentándolo pero con lo débil que estaba cayó sobre las mantas
Me apresure a llegar a ella y deje los platos en el suelo, le toqué la mejilla, y noté que ya se le había bajado la temperatura, tal y como lo había dicho el doctor.
Ambos estábamos muy cerca, su piel era suave y delicada, sus ojos eran como un enorme pozo que me invitaba a perderme en un mar de sensaciones.
Pero como siempre su bocota arruinaba todo.
-¿Que tanto me ves acaso te gusto?-preguntó y con un movimiento brusco alejó mi mano de su cara.
-Que pena que seas tan hermosa pero con unos sentimientos de porquería-dije y salí de allí con los platos.
Quizá mañana ya no tenga empleo... pero al menos esa niñita debe entender que no puede ser grotesca con todos.
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