Capítulo 3: Un pedazo de mi corazón...

Había encontrado en Draco más que solo un amigo, más que un cuerpo lindo y mucho más aún, que un capricho prohibido. Su relación, en estado indefinido, continuó por el corto plazo de un mes, ellos intentaban juntarse un rato todos los días, pero realmente se les complicaba. Cuando no podían se mandaban lechuzas de la sala de una casa, a la otra. Ambos se sentían realmente emocionados por los sentimientos encontrados hacia la otra persona.

Los que ellos consideraban "besos escasos" (los cuales eran de todo, menos escasos) eran tan bellos y estaban tan cargados de emociones que, simplemente confundían y engañaban de vez en cuando, sus pensamientos, superando así, la racionalidad. Se querían, si... Eso era completamente indiscutible. Pero quizás, había algo un poco más fuerte que solo cariño, surgiendo de sus corazones.

Ginny salía de su última clase sonriendo como, últimamente, era rutina. Era viernes y por primera vez en mucho tiempo no tenía estudios ni tareas que realizar. Alguien la rodeó con su brazo por la cintura y se ubicó a su lado para caminar junto a ella.

-Harry- sonrió.

-¿Por qué tan contenta?

-Bueno, es viernes y casi no tengo tarea, es una muy buena razón para notar ¡cuan buena es la vida!

-¡Wow!... aquí hay algo más que solo falta de tarea...- La miró inquisitivamente.

-No seas tonto...- En cierta forma le resultaba un poco raro estar abrazado a él, pero no le incomodaba era su amigo y era muy considerado de su parte tratarla así. De verdad lo apreciaba mucho.

-Bien, si es solo eso¡genial por ti!... dime¿vas a la sala?

-Si¿vienes?

-Vamos- emprendieron la marcha hacia la sala común- ¡Oye!... ¿Has pensado en mi propuesta?

-¿Cuál?

-La de darme una oportunidad...

-Oh... Bueno, a decir verdad no lo he pensado mucho... como te dije, hay otro...

-Y... ¿Te presta atención?

-No lo sé, pero has dicho que no me rindiera... "no te des por vencido ni aún vencido"... es lo que dicen ¿no?

-¡Exacto!... esa es mi chica... No debes rendirte, es por eso que yo no renuncio a ti- le guiñó un ojo.

-No¿eh?... pues¿quién sabe?...- se encogió de hombros y le sonrió sinceramente.

-¡Yo lo sé!- sonrió contento. Se acercó a su oído deteniéndose ante la dama gorda- Vas a ceder Gin, no lo niegues- Le robó un roce de labios y se adentró en la sala. Ella se quedó atónita unos segundos, y luego, volviendo en sí, fue sorprendida por una voz familiar.

Draco, que había espiado aquello desde la sala de encantamientos, decidió desconfiar del morocho y los siguió por su recorrido hasta la sala común. Cuando vio aquella escena, quiso ser tragado por la tierra, ser absorbido por el cielo, desaparecer del mundo o quizás mejor, del universo. No supo cual sería la perfecta forma de reaccionar. Después de todo, no había sido nada intencional por su parte... o, visto de otro modo... No había forma de reprochar nada, ella no era nada suyo... Pero la necesitaba tanto.

-Ginny ¿que...?- Ella se dio vuelta con cara de sorpresa.

-¡Draco!- sonrió algo preocupada- ¿Qué haces aquí?... Será mejor que te vayas, si nos ven arruinarías todo.

-Pues, era viernes y, venía a preguntarte si querías hacer algo pero...- miró por el umbral por el cual había desaparecido Harry- ...no quiero quitarte tiempo con Potter.

-Ahora que lo mencionas, me encantaría hacer algo contigo...

-Pero...- La cara de Ginny se infestó de preocupación en menos de un segundo.

-Gin ¿estás hablando sola?... porque...- Harry salió de la sala y se encontró con aquella escena- ¿Qué haces aquí?

-¡Basta Malfoy!... ¡Déjame en paz!- Lo miró como haciéndole señas que él pareció no captar.

-¿Qué quieres?- Preguntó el morocho. Ginny rogaba en su interior que al rubio se le ocurriera una buena excusa. El semblante de Draco cambió de ternura a altanería grotesca.

-¡No te entrometas, estoy hablando con Weasley!

-Pues me parece que ella no tiene ganas de hablarte...

-¿Se supone que deba importarme?... Weasley ¡quiero que me devuelvas lo que me has quitado!

-Ve a buscar pleito a otro lado... es viernes y no tengo ganas de aguantar tus estupideces- sentenció Harry.

-Sigo sin entender porque te entrometes si estoy hablando con ella y jamás te di pie a estorbarnos...- Ginny le hizo una seña con los ojos y con una de sus manos, para que entendiera que entraría en la sala y saldría unos minutos después.

-Harry vamos, este idiota me está secando...- tironeó su brazo y lo adentró en la sala entrando ella última.

-En el lago...- Le susurró el rubio. Ella asintió y se perdió adentro.

Minutos después, sin poder aguantar mucho allí adentro, Ginny salió con la excusa de ayudar a una amiga con sus estudios. Caminó hasta el vestíbulo y salió por la puerta. Despistada, no notó que alguien la agarraba y la atraía suavemente, si no hasta estar tete a tete con el rubio. Ella sonrió.

-Creí haber oído en el lago...

-Ya estaba desesperándome... iba en camino a buscarte para asegurarme de que Potter te soltara...

-No debes preocuparte tanto por él... Sabe como son las cosas, y hasta que yo no le de indicios de estar interesada, no hará nada... así que despreocúpate, él no es lo que estoy buscando ahora...

-y... ¿Qué buscas?

-Algún rubio al que le guste arriesgarse a compartir su tarde con alguien que lo malinfluecia...

-Pues resulta que acabas de encontrarlo...

-Llévame...- Dijo casi ordenando y le ofreció su brazo.

-Con gusto¿a dónde?

-A donde tú prefieras...- Le sonrió contenta. Todo marchaba bien.

Caminaron, preferentemente, por lugares apartados y por los cuales no fueran vistos por alumnos melancólicos que desearan sentarse a observar sus ventanas. En cierto momento se adentraron en el bosque prohibido. Pero, según la pelirroja era acogedor a la luz del día.

-Si, a la del día... no querrás verlo por la noche...

-¿Has estado aquí?

-Si... en primer año...- suspiró como extrañando aquellos días.

-Nunca me dijiste...

-No es algo que me enorgullezca, y con mi súper ego no puedo explicarte como reaccioné, por favor no me hagas avergonzarme enfrente tuyo...

-¡Vamos!... que tan malo puede ser...

-¡Salí corriendo del susto Ginny!... ¡Imagínate!- sonrió. La chica rió con ganas- ¡No te rías!... era más pequeño... ahora sería diferente...

-¿Tu dices?- continuó riendo- Basta, basta...- sonreía- Lo siento.

-¡Bah!... esta bien, por lo menos te saqué una sonrisa...- Ella volvió a sonreírle- Dos...

-Oye... en que estabas pensando allá arriba cuando me dijiste en frente de Harry, que te devolviera lo que te quité... ¿tenías alguna excusa en mente o solo lo dijiste?

-Lo que pensé no hubiera servido de excusa...

-¿Por qué?... ¿Qué es lo que te robé Malfoy?- Dijo en tono de burla.

-Gran parte de mi corazón...- dijo sin más. Ella detuvo la marcha y soltó su brazo, mirándolo enternecidamente. Sus ojos habían tomado un adorable brillo.

-¿Qué dices?

-La verdad... no sé porque te sorprende si ya lo sabes... después de todo...- Ginny se le colgó del cuello y lo besó con deleite. Prolongó el beso lo más que pudo. Pero cuando el aire ya les hacía falta, se separó solo lo necesario, quedando casi juntas, sus narices.

-Porque es lo más tierno que me han dicho en toda la vida, Draco...- él le sonrió y volvió a besarla.

Luego de entretenerse allí por casi media hora. Emprendieron la marcha de vuelta.

-Ginny, tenía la esperanza de poder ir contigo a Hogsmeade para San Valentín... ¿aceptarías?

-Draco, tu sabes que si mi hermano o Harry se enteran, mi familia entera lo haría y... ¡me matarían!...

-¿Los pondrás siempre como excusa?

-Solo cuando considere que es muy obvio...

-No quiero excusas entre nosotros...

-¡No es un excusa Draco!... Ambos tenemos prohibido esto por nuestras familias... A ti te prohíben los lazos con impuros...

-Tu no eres...

-Pero así me considera tu familia y no lo niegues... y a mi me prohíben con mortífagos...

-¡¡Pero yo no...!!- tomó su rostro entre sus manos.

-¡Lo sé!... Créeme que lo sé, pero mi familia no lo entiende... Mis padres le han pedido expresamente a Ron y a Harry que me cuiden y vigilen, y si voy contigo lo notarían.

-¡Nunca podremos hacer nada entonces!- se quejó separándose.

-Haremos esto... tú ve con alguien más, al igual que yo, y allí nos veremos- él sonrió con un dejo de tristeza.

-¿Será siempre así?

-Al menos por ahora, si... solo un tiempo, luego...

-¿qué?

-Podría mejorar o... empeorar... Pero hay que ser positivos- Le sonrió y lo besó fugazmente- yo me voy primero, te quiero...- Dijo y caminó hacia el castillo.