Pisé un charco y mis zapatos se congelaron hoy al volver de la escuela, por lo que tuve que quitármelos y cargarlos en la mano. Papá se rió de mí y mamá lo regañó. Ten eso, viejo.
La planta de fresas está como durmiendo, no veo que se ponga verde. Yuzu dice que debe ser el frío.
Este fin de semana, cuaderno extraño al que le cuento mi vida, volvió Orihime acompañada de Sora. Está muy pálida, muy callada y volvió a cortarse el cabello. No sé qué pasó donde estaba.
Fui a casa de ella horas después de que llegara, le entregué la tarea de todo el mes y me sonrió y me dio las gracias. Le pregunté dónde estaba y por qué se fue cuando comenzaron las clases, Sora respondió por ella y me dijo que estaba visitando a unos familiares al otro lado del bosque que rodea Karakura, y que no me preocupara porque había hablado con la maestra.
Orihime se fue a su habitación luego de eso y yo volví a casa. Todo está raro.
Uryū, Chad y yo somos el trío monstruoso del dojo según los otros niños, pero están mal. Uryū evita pelear, Chad es inofensivo y yo siempre estoy aburrido. Seguro no han visto pelear a Tatsuki. Ella es el monstruo, aún con su yeso.
Es en serio, ella da miedo. Una vez la vi golpear a otro niño por la cabeza y el niño cayó dormido.
Hoy descubrí que ver tele con la cabeza colgando del sillón es más divertido, si te levantas te mareas.
Apareció un ridículo programa de un hombre raro que caza fantasmas y hace una pose estúpida para reírse. A todos les gusta, pero no sé qué le ven. Es muy estúpido. Incluso a Uryū le gusta.
Vi pasar a Yoruichi la gata por mi ventana anoche, y estoy seguro de que se rio de mí. En serio. Yo sé que los gatos no se ríen, pero ella lo hizo. Yo sabía que ese señor extraño del sombrero verde era un científico loco, seguro cambió el cuerpo de alguien con la gata.
No me asustó, pero para estar seguro me escondí debajo de mi cama con la linterna apuntando a la ventana a ver si volvía. De alguna forma amanecí arropado en mi cama. Magia.
Le conté a mamá lo de la gata y papá entró riéndose a la cocina. Me dijo algo así como que tenía una gran imaginación y un poco de cosas extrañas. Mamá lo regañó, y cuando se fue de la cocina, me dijo que ella también sospechaba que Yoruichi la vigilaba por las ventanas, pero que no me preocupara, que los gatos negros no atraen la mala suerte.
Le dije que no es eso porque yo no creo en esas cosas de la suerte, es para bobos como los que ven el programa de Don Kanonji.
Hoy llamé a Orihime por la ventana y le di la planta de fresas. Me miró raro y le expliqué que yo me comí las fresas que tenía antes, y que como seguro la planta murió por eso, le conseguí otra.
Me sonrió como antes de que se pusiera rara y me dio las gracias.
También me preguntó si vi en la noche un gato negro de ojos amarillos mirándome por la ventana igual que a ella.
Le dije que sí, pero no le dije que era Yoruichi ni que estaba riéndose. Esto da miedo.
EL PELUCHE DE YUZU ESTÁ VIVO.
EN SERIO.
LO VI CAMINAR POR EL PASILLO CON ESE RIDÍCULO VESTIDO ROSA DE BRILLITOS Y CUANDO ME ACERQUÉ SE TIRÓ CONTRA LA PARED COMO SI NADA.
Salí corriendo y me encerré en mi habitación. No sé qué pasa, ni por qué, pero todo está raro.
Hoy en el receso les pregunté a mis amigos si han visto cosas raras últimamente. Todos excepto Orihime me miraron raro y me dijeron que no. Ella mencionó lo del gato en la ventana.
No sé si decirle lo del peluche.
Orihime me llamó hoy al salir de la escuela y me entregó el peluche de Yuzu. Me dijo que lo encontró en su habitación y que recordó que era de ella. Le di las gracias y lo guardé en mi bolso mientras íbamos a casa.
Al llegar, saqué esa cosa del bolso en mi habitación, lo agarré por las orejas y le dije que me dijera quién era, por qué estaba en mi casa y por qué había ido a parar donde Orihime.
La cosa me gritó que le dolía que le halara las orejas y que lo soltara.
Escuché que alguien venía, así que le tapé la boca con cinta, le amarré las patas y lo arrojé al fondo de mi armario.
Estoy seguro de que ese científico raro amigo de papá está detrás de todo esto.
Que loco, llevo dos meses sin escribir en esta cosa.
Para resumir, quien sea que esté en el peluche de Yuzu es un tal "Kon" que pelea con "esa mujer loca de cabello morado" y que ahora está atrapado en el cuerpo de un peluche. Que estúpido, se dejó atrapar y ahora es un peluche.
Tatsuki, ahora sin yeso, asusta a todos en el dojo. Incluso a mí. He aprendido cosas nuevas en este tiempo, justo cuando ya me estaba aburriendo, voy por el cinturón naranja.
Sora le compró a Orihime una bici nueva y ahora ella sale a pasear en las tardes siguiendo el recorrido del río. Cuando le dije a papá que quería una bici sin rueditas buscó mi vieja bici y le quitó las rueditas. No sabía que eso se podía hacer. Ahora la llevo a la escuela, es más rápido.
Ahora duermo con la ventana abierta. Yoruichi va casi todas las noches y se sienta ahí a mirarme. Le gusta mirarme mientras leo unos libros que me dio mamá, creo. No he vuelto a escuchar que se ría, así que todo está bien.
Las flores de primavera me dan alergia, lo descubrí este último mes. La planta de fresas está verde, creció algo y está más alta que mi cactus, tiene una flor pequeña en una rama.
Decidí salir en la bici las tardes que no voy al dojo, igual que Orihime. Jugamos a las carreras. Ella es muy rápida, a veces no logro alcanzarla. Necesito repotenciar mi bici para que vaya más rápido.
Ya tengo un cinturón naranja. Papá dice que combina conmigo. No entiendo.
Chad me regaló un trébol de cuatro hojas. Como siempre, no dijo nada. No creo en esas cosas de la suerte, pero es genial porque es distinto a los otros tréboles. Lo tengo guardado en mi caja de cosas personales donde guardo esto debajo de mi cama para que papá no lo agarre.
MI CACTUS TIENE UNA FLOR.
NO SÉ DE DÓNDE LA SACÓ, PERO TIENE UNA FLOR. NO ENTIENDO.
A la pequeña planta de fresas le tomó dos semanas, pero donde estaba la flor ahora hay una fresa. Es emocionante. Orihime le tomó una foto con la cámara de Sora.
Dejé ir al feo peluche de Yuzu, y le dije que si volvía a saber que trataba de huir por mi ventana llamaría a la "mujer de cabello morado."
Lloró (creo, no sé cómo llora un peluche) y me dijo que todo menos Yoruichi.
Yoruichi es una gata. Que vi reírse de mí una noche. Y pasa por mi ventana casi siempre. Y vive con el loco del sombrero.
Son como piezas de un rompecabezas que estoy seguro que voy a armar. Detective Ichigo entra en el caso.
"Faltan cuatro meses aún, no te preocupes."
"¿Y si le pasa algo?"
Él, como siempre, recostado en el marco de la puerta, la miró con desespero.
"Rukia, suelta ese espejo. Ella está bien. Estará bien. Es allá donde debe estar, no aquí. En este momento ni debe acordarse de nosotros. Sora la cuida. Ellos la vigilan también. No le pasará nada."
Ella deja el espejo en la pequeña mesa mientras una lágrima se desliza por su mejilla y camina hacia la ventana, admirando el eterno paisaje invernal alrededor de su palacio. No por nada era conocida como la Reina de las Nieves.
Un pequeño alboroto se escucha por los pasillos y un joven de cabello negro se detiene en la puerta.
"Majestad, el señor Urahara llegó y solicita su presencia en el salón."
nota: HOLAAAA:D volví a cambiarme el user, que no se note mi reciente obsesión con Zoro T-T Debido a que estoy de vacaciones y tengo MUCHO tiempo libre, decidí darme una vuelta por acá y a petición de ustedes, terminé este capítulo. Espero con esto aclarar un poquitín. El pequeño Ichigo ya no escribirá tan seguido, ya casi cumplirá once años y pues, se distrae con otras cosas, pero no se preocupen, tengo bastante planeado para esto :D mil gracias por sus reviews, sus favs y sus follows, me alegran los días infinitamente!
