See-more: Simón, porque no le encontré el nombre. Les actualizo todo lo que ya tengo listo porque después me voy a ocupar y eso va a ser cuento difícil actualizarles.
La pobre muchacha estaba atónita. Esas palabras no debieron salir de la boca de su jefe nunca. Podría ser casi un sueño. Pero no lo era, realmente estaba sucediendo.
Tomó aire de manera pausada, para no olvidar como respirar y luego miró fijamente los ojos del de cabellos rojos que la miraba expectante.
- Realmente…No creo que eso sea buena idea.
- ¿Idea?- él bufó- ¿realmente crees que esto es algo que planee?
- No, pero…
- ¿De verdad crees que quiero sentir esto?
- Entonces no lo sienta-susurró, audiblemente, molesta
-No, no, no… no quise decir eso- se enredó el chico- Si quiero sentirlo, lo que pasa es que no debería ¡Ah! ¡Eso tampoco es!
- ¿Por qué?
- Disculpa
-¿por qué no debería sentirlo?- repitió Jane mordiendo su labio inferior "es por lo que yo soy ¿no es verdad?" respondió para si en su mente.
Él se quedó mirándola fijamente. La conversación era un completo absurdo. Pero esta pregunta en especial, le consternaba constantemente.
-Pues es verdad… no hay ninguna razón para que yo no sienta esto ¿oh si?- se dijo Wally más para así mismo que para ella. Con esas palabras todo su cuerpo sentía una calma extraordinaria. Sus músculos se relajaron, dejó caer sus hombros y dirigió su mirada a la cara de consternación que tenía su interlocutora.
- Por favor, váyase ahora- le volvió a decir McAllen, esta vez con tono suplicante.
- Escúchame, por favor.
- Ya escuche bastante.
- Yo no me supe expresar.
- Váyase y voy a hacer como de que esto no paso nunca…
- … Soy un imbécil ¿no es verdad?
-… Volveré al trabajo… lo prometo- le dijo sin pararse a escucharlo- sólo váyase y no diga tonterías como las de hoy, nunca más.
Wally suspiró, una mujer de cabeza cerrada, era obvio que no lo escucharía, así que se dirigió a la puerta.
-Me voy, pero déjame decirte una cosa más Jane… - ella observaba el suelo- Soy el imbécil que soy, porque estoy idiotizado por ti.
Dicho eso cerró la puerta. "Que estupidez"- repetía una y otra vez la voz de la señorita McAllen en su cabeza
- No soy una colegiala, para tragarme esos cuentos- refunfuñó en un susurro y se dirigió a su alcoba. Se tiró en su cama mullida de sabanas negras con estampado de unicornios blancos y trató de conciliar el sueño, pero no podía. Dentro de sí, en cada rincón de su cabeza, se repetía una y otra vez todo lo que le había dicho Wally.
- ¡Duérmete de una buena vez, tonta!-se dijo peleando consigo misma…
A la mañana siguiente los rayos del sol la despertaron, no podía recordar a qué hora había perdido la conciencia, pero sí podía recordar por que se le había hecho tan difícil quedarse dormida.
Sacudió la cabeza con ira y se fue a bañar.
Eran las diez de la mañana, hacía mucho que no había dormido hasta tan tarde.
Después de meditarlo mucho decidió que si no quería tener de nuevo a Wally West en su casa, debía irse a trabajar enseguida, así que olvidó el desayuno.
Antes de salir, rogando que no la reconocieran los paparatcis, se colocó una gorra, unas gafas oscuras. Se saltó la barda del vecino y una vez estuvo segura de que no había cámaras de televisión a la vista voló a la mansión de su jefe.
-Lamento llegar tarde- dijo McAllen abriendo la puerta del lugar, como si nada hubiera pasado la noche anterior, sin embargo no hubo respuesta.
- ¿Señor West?- preguntó nuevamente, aun sin respuesta. "¿Estará corriendo a esta hora?"
Entonces escuchó la puerta abrirse nuevamente detrás de ella, volteó la vista y allí estaba él. Wally West, con sus cabellos rojos y sus pómulos salidos, sonriendo de oreja a oreja. Tenía una camiseta de algodón roja con amarillo y unos jeans, no parecía que fuese a trabajar ese día, o más bien no iban a trabajar ese día.
-Me alegra que vinieras, Jinxie, tenemos mucho que hacer.
-¿A sí?- exclamó la aludida.
- Huy, estas fuera de base- se burló Wally lanzando una carcajada, la de peli-rosa se ruborizó y sacudió la cabeza bruscamente
-No, perdón, sí… es decir, ¿Por qué esta vestido así?
- Porque me tomare un día libre y te invitare a salir.
- ¿Eh?
- Como escuchaste
-Pero, señor ¿Qué pasara con la junta con el productor de Shuriken school? ¿El ensayo de Amores de Barra? ¿La audición para girlfriend's Blood?
- Ya me encargue de todo eso – señaló el actor mientras se encogía de hombros "Lo que hace la gente por mil dólares" pensó y dejó salir un suspiro.
-¿A sí?, entonces me voy a casa- resolvió la chica en dirección a la puerta.
- Oye, Oye- le frenó el pasó el actor moviendo los brazos cómicamente- ¿Ni siquiera me aceptarías un desayuno?
- Mmm… No gracias- dijo, aunque su estomago se estaba quejando.
-Oh, vamos- le suplicó el pelirrojo- hoy no aceptare un no por respuesta…
Dicho esto la jaló de la mano y la dirigió a la cocina, en donde el aroma del pan tostado inundaba el ambiente mezclándose con el de chocolate caliente.
La mesa estaba puesta para dos personas. Era obvio que él la estaba esperando.
Muy a pesar de que le hubiera encantado negarse a tan descarada emboscada, Jane tuvo que rendirse y no sólo porque tenía hambre, sino también porque sabía de ante mano que era imposible decirle que no a Wally West.
Se sentaron a la mesa y empezaron a comer.
El de cabellos rojizos no dejaba de sonreír y le miraba con una expresión triunfante en el rostro, para ella resultaba algo molesto. Realmente le frustraba ser tan débil.
-¿No es tan malo o sí?- le dijo después de que ella hubo dado el ultimo bocado.
-No lo era, hasta que habló.
-Ouch, que pesada- se quejó el actor con dramatismo.
-Era solo un chiste, señor- mintió su asistente.
- ¿Qué señor?... ¡Oh, vamos! Es nuestro día libre.
-Eso no quiere decir que haya dejado de trabajar para usted.
- Wally no es un nombre tan difícil de pronunciar.
- No me va a convencer en eso- le debatió Jane más diciéndoselo a ella misma que a él, y la comisura de sus labios se apretaron.
-Bueno, Vale, no necesita ser ahora mismo- concedió él, de una manera muy relajada.
- Bueno…Detesto comer y correr, pero…
- ¿A dónde vas? Estamos en una citan Wally.
- Vamos, no me lo haga tan difícil- suplicó la peli-rosa.
-No lo hare, iremos a un lugar en donde nada es difícil-le prometió su jefe tomándola de la mano con una mirada totalmente irresistible.
Sin prestar atención a sus quejas la llevó hasta el auto, colocó de su CD favorito en la canción Sacrifice de Elton John y encendió el motor.
- ¡Esto esta hiendo demasiado lejos!- dejo salir la muchacha al sentir el impulso del auto avanzando. Al abrirse la puerta de la cochera miles de flash le segaron la vista a la de ojos rosados. Lo siguiente que escuchó fue el sonido de los neumáticos contra el asfalto a toda velocidad.
El actor no había frenado al ver a los paparatcis en frente de su garaje, todo lo contrario, había aumentado la velocidad a 120 K/h.
Ya cuando llegaron a la autopista principal dejó descender la aguja del velocímetro inmediatamente.
- ¡Wally!- reprendió la muchacha.
-¿Sí, Jinxie?- preguntó el aludido sonriente y fresco como una lechuga.
- ¿Cómo que "sí, Jinxie"? ¡Pudiste haber atropellado a alguien!
-No son tan estúpidos, Jane. Se saben quitar del camino tan rápido como saben aparecer- respondió Wally con algo de desprecio en sus palabras.
-Pero…- quiso quejarse la chica.
-Sh… Además valió la pena el susto- le interrumpió él.
- ¿Por qué lo dice?
- Porque me llamaste por mi nombre- respondió el actor con picardía.
- ¡Increíble!- resopló ella y dejo caer todo su peso en el asiento del auto. Estaba sorprendida, sin embargo ahora que le parecía que no había peligro no podía dejar de pensar, muy dentro de su cabeza, que le alegraba que él hubiera hecho eso. Los periódicos amarillistas la tenían harta, tal vez, si lo hubiera hecho ella hubiera sido más divertido. Ese pensamiento malicioso le hizo aflorar una sonrisa en el rostro.
- ¡Oh! Por fin una sonrisa- le dijo Wally lanzándole una mirada cómplice- Te vez más linda cuando sonríes, ¿ya te lo había dicho?
No tuvo respuesta. La muchacha sintió que su corazón latía con fuerza.
Él no la quería forzar a nada, pero al ver sus hombros caídos se dio por bien servido. Ella estaba cómoda.
Wally condujo el silencio el resto del camino.
Después de un par de horas, de carretera pura, llegaron a un establecimiento con decorados en balsonas de baño.
Estaba aun cerca del mar pero bastante lejos de la civilización.
Justo arriba de las taquillas de entrada había un letrero pintado en azul con delfines en varios colores.
El letrero decía: "Acua park Les dauphins"
- ¿Un parque acuático de delfines?- cuestionó Jane extrañada después de traducir.
- Así es, casi nunca puedo venir a este lugar, pero pensé que te gustaría.
- Me encanta ¿verdad que si podemos entrar?
- Claro, Jinxie, de hecho… tendremos el parque para nosotros solos hoy- le respondió el pelirrojo con entusiasmo.
- ¿AH?- exclamó ella aterrada, la boca no se le podía volver a encajar en la mandíbula.
- No me pongas esa cara que no he comprado el parque.
- ¿Entonces?
- Es día de semana y la gente normal está trabajando… por eso lo digo- explicó West y cuando dijo esto la chica se echo a reír con verdaderas ganas.
- ¿La gente normal? ¿Eso nos hace anormales?- señaló ella entre carcajadas.
-Bien, tienes que ser anormal para salir conmigo- jugó su amigo.
-¡Pero si estoy secuestrada!
- ¿Y es que a poco no te gusta?
- Pues… Déjeme pensarlo- dijo Jane y puso una cara graciosa, fingiendo que eso hacía y él se rió, le puso la mano en el hombro y caminaron hasta la taquilla.
Típico, como es, que los establecimientos para niños bajen los precios cuando no va a haber clientela, la entrada costaba solamente 2.00 dólares por persona.
Una vendedora despistada de dieciséis años les atendió amablemente, sin siquiera percatarse de la cara del famosísimo actor.
Sin darle la oportunidad de que lo reconociera, Wally pagó las boletas y entró con Jane al parque.
Realmente era un magnifico lugar, con varios juegos que aseguraban el no salir seco del parque, aun si no te subías a ninguno.
- Vamos, Jinxie, A que te ganó en una carrera a la montaña rusa- dijo Wally y salió disparado hasta la atracción.
- ¡Eso no es justo!- se quejó la peli-rosa sin ser escuchada. Pasado menos de un segundo mando al diablo los prejuicios y corrió detrás de él- ¡Espérame!
- ¡Perdiste!- se burló el de cabellos rojos en el asiento del juego, el cual tenía forma de un delfín rosado y poseía asientos dobles. La muchacha se sentó a su lado con un puchero en su rostro
-Pero hiciste trampa.
- Es verdad- aceptó West con descaro y le dio un beso en la mejilla- ¿Me perdonas?
- Eh…- La chica no tuvo suficiente tiempo para formular palabras coherentes, ya que el juego empezó a funcionar y el pequeño delfín comenzó a subir el altísimo carril de color blanco.
Cuando estuvieron en lo más alto del juego ambos sonrieron emocionados por la larguísima bajada hasta una piscina llena de agua
- ¿Trajiste tu vestido de baño?- apresuró inteligiblemente Wally justo al empezar el descenso.
- ¡NO!- gritó sonriendo la muchacha durante la caída.
Con un fuerte Chapuzón perdió velocidad el magnífico juego…
Mientras tanto en un apartamento en la ciudad de los Ángeles una muchacha de cabellos rojos y hermosas curvas, llamada Kory Anders, discutía animadamente sobre los escándalos de "Hot and fresh" con su hermana, la despampanante modelo Komi Anders.
- Tengo que admitir que estas fotos de Wally con la mosquita muerta, son bastante favorables para ella- decía con desprecio la peli negra.
- En realidad yo creo que ella es muy bonita, hermana, no creo que sean las fotos- le debatió la muchacha con reproche en su mirada.
-¿Tú de qué lado estás?- se quejó Komi fulminándola con la mirada.
-Pues de tu lado hermana, pero hay que decir las cosas como son y la verdad no creo que estés haciendo lo correcto.
-¡Ah! No me estas ayudando- se quejó su hermana mayor.
-Llevas llorando la misma noticia una semana ¿no crees que ya es suficiente?- insistió la peli-roja.
- ¡No! ¡Wally es mío! No me lo voy a dejar quitar de esa, esa…
- ¿Muchacha?- sugirió Kory con una sonrisa amable.
-No era lo que tenía en mente
- Lo sé, pero suena mejor.
-Muy graciosa, cachorrita, muy graciosa
-Ya… Es que no me gusta oírte hablar así pareces esas locas de las telenovelas baratas
-¿Loca, yo? Oh no, querida hermana, sólo quiero proteger lo que es mío.
-¿y desde cuando Wally West es tuyo?
- Tú sabes que él y yo tenemos nuestro envuelto
-Cosas de una noche
- Una noche fantástica- corrigió la de ojos verdes- no quiero dejar que ese bombón se me escape. Hace el amor como los dioses
-No creo que los dioses hagan el amor- le espetó su hermana menor ruborizándose, y Komi se rió con la melodía de las campanas
-Bueno… de todas maneras no dejare que me cambie y mucho menos por algo de tan bajo nivel- exclamó la mayor como si escupiera en la cara de esa secretaria de cuarta
-Está bien, supongo que no puedo detenerte - le concedió la pelirroja con una voz bastante coqueta, aun sin tener intención de serlo, y dirigió su mirada a las ventanas- ¿Cómo lo piensas hacer?
-Pues, he estado pensando que si por escándalos se marca territorio es hora de tirar algunos trapitos al sol- explicó Komi maliciosamente tomando el teléfono.
- ¿Hermana? ¿No pensaras inventar un chisme sobre ti misma o sí?
- No es mentir, es más como… embellecer la verdad
-Bueno, pero como esa cirugía plástica no te salga bien vas a salir muy mal librada, piensa en tu carrera- le advirtió molesta su hermana menor.
- Tu sabes que a nadie le importa si la modelo tiene chismes, les importa que tenga buenas curvas y yo de eso tengo mucho- decía la peli-negra jugueteando con las teclas del teléfono.
- Pues en eso si tienes razón, pero…
- No te preocupes tanto por mí, Kory y mejor dime si ya te decidiste en trabajar con Dick Grayson.
- ¿Eh?- exclamó la aludida fuera de base.
- Sabes de lo que hablo, creo que si no te decides podría buscar a otra modelo pelirroja.
- Sí, ya lo sé – susurró su hermana tomando un pinta uñas de una de las repisas del lujoso lugar y empezando a pintarse de color crema las uñas de las manos- pero no creo que pueda hacer ese trabajo, jamás he sido actriz antes.
-¿Y quién te ha dicho que no puedes hacerlo ahora?
-No es que alguien me lo haya dicho…
- Vamos, mi vida, no me vas a negar que lo que te da vergüenza es quedar mal enfrente de ese bombón de Grayson.
- … No sé de que hablas- mintió la aludida.
- Sí, claro, como si a leguas no se notara que te mueres por ese tipo.
- Ya basta, Komi.
- Esta bien, Esta bien… de todos modos creo que deberías decidirte rápido.
- De todos modos no creo que sea buena idea que dañes tu reputación por un hombre- dijo la pelirroja saliéndose por la tangente.
-¿y quién hablo de dañarla?- preguntó su hermana mayor con malicia marcando un número de marcado rápido en su celular.
Una voz masculina le contesto con fastidio del otro lado
- ¿ Mikron O'Jeneus? ¿Así saludas ahora?
-¿Komi Anders?
- La misma
- Lo siento cariño, pero acaban de casi arrollar a mi mejor fotógrafo, see-more.
- ¿Quién le pudo haber querido hacer eso al dulce Simón?
-¿Quién más si no tu queridísimo Wally?
-¿Mi Wally?
- Sí, parece que iba con la cenicienta y tenía mucha prisa
- No me hables de la nueva Hillary Duff- se quejó la modelo envenenada- y escucha, que creo que tengo algo que te puede interesar
- Te escucho…
- ¿Qué me dirías si te dijera que en realidad esa mosquita muerta es un pretexto de Wally para sacarme celos a mí?
- Que necesito algo para la portada.
- Fotos e Historia- anunció ella degustando de cada palabra- sólo para ti
- ¿Qué hice para merecerte, lindura?
- Quien sabe, tal vez un pacto con el diablo
- Uf… a ese ni me lo menciones, que me tiene la de malas, ¿Te importa si voy para hayaa ahora?
- Mi vida, me extraña, tú sabes que mi casa siempre será tu casa
- Bien, iré con Simón para poner tu hermoso rostro en la portada del número de mañana.
-Te espero
- Adieu- dijo aquel hombre en un terrible francés y cortó.
- Eres perversa amiga- le elogio la chica con el pintauñas
- Gracias, es talento puro
Las dos sonrieron y volvieron a soltar melodiosas carcajadas.
Entre tanto, Wally y Jane tenían uno de los mejores días de su vida.
Continuara... a eso de las 12 pm porque voy al gimnasio y luego al centro comercial jajajaja chao
¿Sera suficientemente fuerte ese lazo que están formando para resistir los desagradables trucos de Casandra?
