3. EL REGRESO (PARTE II)

Once caballeritos recién devueltos a la vida vagaban por el bosque en busca de sus compañeros faltantes, mientras que no muy lejos de donde ellos se encontraban, un hombre de apariencia juvenil, moreno y de larga cabellera castaña se encontraba sentado en un montículo rocoso viendo el cielo azul que se extendía sobre su cabeza, reflexionando sobre asuntos de suma importancia.

-Mmm…- un rejuvenecido Dohko (NA: Sip, de él hablaba) seguía mirando el cielo perdido en sus pensamientos.

Y junto a él se encontraba otro hombre de apariencia joven de larga cabellera verde (NA: Ya saben quién, ¿no?).

-¿Y bien, Dohko?- Shion observó seriamente a su amigo esperando su respuesta sobre los delicados temas de los que platicaban.

-Pues… ¡No logro recordarlo!- Dohko se llevó una mano detrás de la cabeza sonriendo inocentemente.

-¡Dohko, ¿cómo es posible?!-

-Lo siento, pero es que ha pasado mucho tiempo, ¿estás seguro de lo que dices, Shion?-

-¡Claro que estoy seguro! Tú estabas bien pasado de copas y apostaste que podías conseguir una cita con una joven muy bien dotada, pero ella te ignoró, ¡y tú nunca me pagaste por haber perdido esa apuesta! -

-¿Estás completamente seguro de eso?- preguntó el santo de Libra rascándose la cabeza con expresión de duda- No recuerdo a esa chica que dices y yo siempre recuerdo a las jóvenes hermosas- agregó sonriendo pícaramente.

-Estábamos en un bar de Atenas. Habíamos entrenado todo el día y salimos a tomar un trago, aunque tú tomaste bastante más que uno. Esa chica era una mesera. Morena, piel bronceada, cabellos largos, ojos aceitunados, exuberantes curvas, ¿no te suena?-

-Ay, ya recuerdo- exclamó el chino con mirada soñadora- De verdad era tan hermosa-

-¿Entonces ya recordaste que me debes algo?- insistió el Patriarca.

-¿De veras? Te juro que no me acuerdo haber apostado. Quizás porque había bebido demasiado, jeje-

-Pero bien que te acuerdas de la chica a pesar de las copas, ¿verdad?- Shion vio con malos ojos a su amigo pero finalmente suspiró resignado- De cualquier forma ya no importa, ya todo es cosa del pasado-

-¿Y ahora qué te pasa? ¿Por qué te pusiste triste?- preguntó Dohko notando el cambio de expresión en su antiguo camarada.

-Tuvimos tiempos gloriosos, mi buen amigo. Nuestra generación de caballeros dorados fue maravillosa- comentó Shion con tono nostálgico.

-Sí, nadie nos superaba al organizar fiestas- se jactó Libra- ¿Recuerdas aquella fiesta en el coliseo? Pensé que Atena se infartaría cuando vio cómo lo dejamos. ¡Qué hermosos tiempos!-

-¡Pero Atena nos castigó cruelmente!- se quejó el peliverde con ojos llorosos.

-Sí, no sabes lo aburrido que es tener que quedarte sentado tantos años junto a una horrible cascada con todo el ruido que provoca y la humedad y el constantes splash del agua y el montón de bichos rondando cerca y…-

-¡Ya párale!- Shion golpeó en la nuca a su amigo.

-Ah, ah, ah… Lo siento, es que… ¡¡fue horrible!! ¡¡Me dejó abandonado a mi suerte, solo y desamparado junto a esa mugrosa cascada!!- el antiguo y ahora de nuevo joven maestro comenzó a llorar desconsoladamente.

-Nah, no te fue tan mal- comentó Shion sin inmutarse.

-¡¿Qué dices?! ¿Puedes decirme que es peor que estar solo y abandonado por más de 200 años sin más compañía que una apestosa cascada?-

-¡Pues tener que hacerla de niñera de 13 niños malcriados que desde antes de la adolescencia armaban más jaleo que todas las generaciones anteriores de santos dorados juntos!-

-¡Oh, vamos! No pudo ser tan malo-

-¿No? ¡¡¡Eran insoportables!!! Saga y Kanon peleaban todo el tiempo entre ellos y se la vivían haciéndome bromas y molestando a los más pequeños; Aioros y Shura también se la pasaban molestando a los otros y escapándose al pueblo; y todos los demás hacían travesuras al por mayor: me escondían cosas, armaban fiestas en secreto, destruían todo… ¡¡una vez hasta derrumbaron la estatua de Atena!!-

-Pero Shion, eran sólo niños, ¿cómo pudieron hacer eso?- preguntó Dohko sorprendido.

-A esos pequeños demonios se les ocurrió probar quién controlaba mejor sus poderes, utilizándolos contra la estatua esa, pero como no se decidían quién iría primero… ¡los lanzaron todos al mismo tiempo! ¡¡Fue un logro volver a levantar la bendita estatua!!-

-Pero no pudieron ser más desastrosos de lo que lo fuimos nosotros mismos- opinó el castaño.

-Dohko, ¡¡no llegaban ni a los 10 años cuando ellos ya hacían fiestas como las de nosotros!!-

-¿En serio?- los ojos de Dohko se abrieron bastante debido a la sorpresa- Je, je, qué niños tan precoces-

-Fue un infierno- suspiró el Patriarca.

-Pero ellos ya han madurado, Shion. Ya no son los mismos niños inquietos que eran antes- lo consoló el santo de Libra.

-No, ahora son jóvenes más fuertes y ágiles que antes… ¡¡capaces de causar 100 veces más problemas!!- gimió Shion comenzando a llorar tristemente.

-Te digo que no, son buenos muchachos y de seguro ya saben comportarse-

Pero la plática de estos viejos amigos fue interrumpida por un alboroto que se venía escuchando cada vez más cerca y en cuanto la causa de todo ese bullicio quedó a la vista de ambos bicentenarios, los dos se quedaron con los ojos como platos y cada uno con una enorme gotota deslizándose por su rostro.

Lo que ellos vieron fue lo siguiente:

1) Shura corriendo como alma que lleva el diablo, hombro con hombro con Mu, Camus y Milo.
2) Aioros siguiéndolos también corriendo y cargando a Aioria bajo el brazo
3) MM siguiendo de cerca al arquero y con Afrodita guindado de su cuello y gritando como loco.
4) Saga y Kanon también a la carrera intentando cada uno rebasar al otro y ambos profiriendo maldiciones contra Aldebarán, quien venía tras ellos corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitían.
5) ¡¡Una gran roca rodando tras ellos y a punto de aplastarlos!! XD

Los santos dorados, al ver a Shion y Dohko sobre el montículo en el que se encontraban, saltaron hacia ellos segundos antes de que la roca los aplastara y esta siguió rodando por una pendiente que pasaba a un lado del dichoso montón de piedras que los había salvado de morir aplastados. Claro que cayeron unos sobre otros y así, se podía ver a Shura, Mu, Camus y Milo, que eran los que venían adelante, aplastados por Aiorios, Aioria, Máscara Mortal, Afrodita, Saga y Kanon y a todos ellos "aplanados" literalmente bajo la gran mole de Aldebarán.

-¡¡Ahora sí me rompí algo!!- se quejó Afrodita con lágrimas en los ojos.

- Alde… ba… rán… quí… ta.. te- Shura intentaba moverse ya morado por la falta de circulación debido al peso sobre él.

-¡¡Maldito mastodonte, ya párate!!- bramó MM intentando quitarse de encima todo el peso que lo sofocaba.

-¡¡Ayuda!!- gimió Mu con ojitos llorosos.

-¡Demonios, Aldebarán, ya bájate de nosotros!- bramó Saga molesto.

-Lo siento- se disculpó el torito intentando levantarse.

Pero el chico de Tauro tropezó con una piedra y volvió a caer sobre sus amigos.

-¡¡¡Aaaaahhhh!!! ¡¡¡Aldebarán!!!- gimieron todos al unísono.

-Perdón- se disculpó el brasileño más que apenado.

-¿Qué estabas diciendo, Dohko?- Shion vio con mala cara a su amigo.

-Je, je- el santo de Libra se limitó a reír nerviosamente con muchas gotitas sobre su rostro.

-¿Me pueden explicar qué fue lo que pasó?- preguntó el Patriarca viendo cómo sus caballeritos comenzaban a levantarse- ¿Mu?-

-Aaahhh, pues verá maestro- empezó a explicar Mu acomodando sus cabellos y tomando aire- Nosotros estábamos buscándolos y para ver mejor a Shura se le ocurrió que subiéramos a una colina-

-Una cabra tenía que ser- comentó MM viendo con mala cara al santo de Capricornio.

-Parecía fácil, gran maestro- interrumpió Shura- Sólo había que trepar por una pared rocosa, no era nada del otro mundo-

-Sí, bueno- continuó Mu- El caso es que comenzamos a subir sin problemas pero…-

-Las rocas no soportaron el peso de Aldebarán- continuó MM.

-Y la colina entera se fragmentó…- agregó Aioria.

-¡¡¡Y se nos vino encima esa gran roca!!!- lloriqueó Afrodita.

-Y por eso veníamos corriendo- terminó de explicar el santo de Aries.

-Créanme que nunca entendí cómo se las ingenian para meterse en tantos líos tan rápido- comentó Shion viéndolos con muchas gotas sobre el rostro.

-Ah, sólo es cuestión de práctica- dijo Milo sonriendo inocentemente.

-Cállate, Milo- Camus le dio un codazo a su amigo.

-¿No falta alguien?- preguntó Dohko contando a los santos.

-¡¡Shaka!!- exclamaron todos al mismo tiempo.

-Con la carrera se me olvidó que lo estábamos buscando también- comentó Kanon.

-¿Y ahora qué le hicieron a Shaka?- preguntó el Patriarca con una venita comenzando a pulsar sobre su sien.

-¿Por qué asumes que ellos le hicieron algo?- inquirió Dohko viendo a su amigo con un signo de interrogación sobre su cabeza.

-Es que tú no los conociste cuando pequeños, Shaka era su víctima favorita-

-Ah, qué tiempos aquellos- suspiró Saga.

-Sí, Shaka era tan inocente- agregó su gemelo.

-¿Recuerdan cuando se cayó por las escaleras por su afán de no abrir los ojos?- preguntó Milo.

-¿O cuando los bañamos en pintura mientras arreglábamos el templo de Atena?- agregó Aioria.

-¿No que había sido un accidente? – Shion vio con mala cara al santo de Leo.

-Lo fue, Gran maestro- se apresura a responder Aioria poniendo su cara más inocente.

-¿Y también fue un accidente cuando se cayó al lago mientras estaban todos allí?- interrogó Shion.

-Claro, maestro Shion, él se cayó accidentalmente- respondieron todos a coro con sus caritas más angelicales.

-Nosotros quisimos evitarlo, pero se nos resbaló de las manos- comentó MM aguantando la risa.

-¿Y recuerdan el día que Shaka accidentalmente les quitó su sentido del gusto para que se quedaran callados y lo dejaran meditar en paz?- dijo una voz muy particular.

-Cómo olvidar ese día- respondió Milo sin notar quién hablaba- ¡Nos dejó 20 horas sin poder hablar! ¡¡¡Y yo tenía una cita!!!-

- Al menos no pudiste decir ninguna de tus tonterías- comentó MM.

-¡¡¡No volví a ver a esa chica!!!-

-¿Shaka los dejó sin habla por 20 horas?- preguntó Dohko sorprendido.

-Sí, sólo porque estábamos platicando tranquilamente en la casa de Virgo- respondió Kanon seriamente.

-Que yo recuerde, estaban planeando cómo molestarlo pensando que él estaba dormido- dijo la misma voz de antes.

-No es fácil distinguir cuando es que Shaka duerme y cuando está despierto- comentó Aioria- Como nunca abre los ojos…-

-Pero hacía más fácil tirarlo y fingir que había sido un accidente- comentó MM sonriendo maliciosamente.

-¡¿Cómo dices?!- Shion lo vio con mala cara.

-¿Alguien dijo algo?- MM empezó a voltear para todos lados haciéndose el desentendido.

-Y luego se quejaban de quedarse sin algún sentido- prosiguió aquella voz tan particular.

-Shaka no tiene sentido del humor- opinó Milo.

-Cierto- concordaron todos sus compañeros.

-No me digan-

Fue entonces cuando todos notaron de quién era esa voz que llevaba rato hablando con ellos. Los chicos de oro sintieron que un sudor frío les bajaba por la espalda a la vez que volteaban lentamente hacia el lugar de donde provenía esa voz.

-Ho… hola, Shaka, amigo, tiempo sin verte- saludó Milo riendo torpemente.

El santo de Virgo caminó lentamente hacia ellos con los ojos cerrados y una expresión no muy agradable en el rostro.

-Shaka, no me digas que a tí no te gusta recordar viejos tiempos- dijo Aioria con muchas gotitas sobre su rostro.

-Oh, claro, me encanta. Recuerdo perfectamente el día que por fin pude realizar mi Tesoro del Cielo, ¿ustedes no?-

-Imposible olvidar ese día- comentó Shura estremeciéndose ligeramente.

-¿Por qué?- preguntó Dohko con curiosidad.

-Pues porque lo primero que hizo fue utilizarlo contra nosotros- respondió Aioria.

-Y luego dicen que los Escorpio somos vengativos- murmuró Milo.

-¿Venganza? Te juro que no sé de qué hablas Milo, yo sólo quería mostrarles lo que había aprendido- dijo Shaka con su cara más inocente.

-Y lo mostraste muy bien quitándonos el sentido del gusto a todos, ¡¡y yo ni siquiera te había hecho nada!!- se quejó Mu.

-¿Y de qué te quejas?- intervino Kanon- A ti te tuvo consideración, lo mismo que a Aldebarán, Camus y Afrodita, a todos los demás nos quitó también el sentido de la vista para que dejáramos de burlarnos de él por andar con los ojos cerrados-

-Ay, sí, qué bello día fue aquél- comentó Saga con una gran sonrisa- Yo me libré de todo porque el Patriarca nos había puesto a Aioros y a mí a organizar su biblioteca-

-Cierto, fue el día más tranquilo de toda mi vida como Patriarca sin nadie gritando ni haciendo travesuras- comentó Shion también sonriendo- Pero ya estuvo bueno de recuerdos, que si siguen como van pronto estarán peleando, ¿bien?-

-Sí, gran maestro-

-Por cierto, maestro, ¿usted sabe en dónde estamos?- preguntó Mu.

-Pues…- todos lo miraban expectantes esperando su respuesta- …no, no tengo ni la más mínima idea de dónde estamos-

-Ya ven, ni el gran maestro lo sabe- exclamó Saga.

-Pero estamos vivos, ¿verdad?- insistió Milo al respecto.

-¡¡Milo!!- MM le dirigió una mirada asesina.

-Estamos vivos, de eso no hay duda- sentenció el Patriarca.

-¿Pero cómo es eso posible, maestro Shion?- preguntó Camus.

-Pues al parecer los dioses deben habernos perdonado y nos han regresado a la Tierra-

-Al menos se hubieran tomado la molestia de dejarnos en algún lugar conocido- se quejó Dohko.

Los 14 caballeros dirigieron sus miradas hacia todos lados buscando algún modo de orientarse.

-Pues por la vegetación y el aire podemos decir que estamos en un lugar elevado- comentó Aioros.

-Sí, estamos en alguna cordillera montañosa o algo por el estilo- coincidió el Patriarca.

-¡¡¡Los Pirineos!!!- sugirió Shura esperanzado.

-O los Alpes- fue la opinión de Camus.

-Pues bien podríamos estar en los Andes también- sentenció Aldebarán.

-O en el Himalaya, quizás- sugirió Mu.

-También hay montañas con bosques en América del Norte, ¿no?- preguntó Kanon.

-Aaahhh, lo cierto es que podríamos estar en cualquier parte del mundo- suspiró Shion apesadumbrado.

-Pero en el mundo de los vivos, ¿cierto?- insistió cierto escorpión dorado.

-¡¡Milo!!- todos lo vieron con mala cara.

- ¡Oh! Yo sólo preguntaba-

-Gran maestro, ¿y qué no puede teletransportarnos a todos directamente al santuario de Atena?- sugirió Camus.

-Nop, no puede hacerlo- se apresuró a responder Dohko.

-¿Por qué no?- preguntó Aioria.

-Ya lo intenté hace un rato y no pude teletransportarme ni un miserable metro. No tengo idea de qué pasa conmigo- se lamentó el Patriarca.

-A mí me pasó lo mismo, maestro- comentó Mu.

-No me digan que no lo han notado- dijo de pronto Shaka.

-¿Qué cosa?- preguntaron todos viéndolo confundidos.

-Ya veo, por lo visto ninguno ha intentado utilizar ninguna de sus técnicas especiales-

-¿A dónde quieres llegar, Shaka?- preguntó Shion viendo seriamente al santo de Virgo.

-Pues a que… hemos perdido gran parte de nuestros poderes-

-¡¡¡¿QUÉ?!!!- exclamaron todos más que sorprendidos.

-¡¡Mientes!! ¡¡Eso no puede ser verdad!!- protestó Milo.

-Yo nunca miento- se limitó a contestar Shaka- ¿Acaso de verdad no lo notaron? Desde que desperté en este lugar he sentido que algo me falta-

-Es cierto, yo sentí lo mismo- recordó Saga- Pero luego me puse a intentar despertar a Kanon y luego alguien estaba gritando así que lo olvidé por completo-

-Estaba tan confundido con estar vivo que ni siquiera lo noté- comentó Camus.

Todos asintieron alegando algo por el estilo.

-¡¿Qué fue lo que nos hicieron los Dioses?!- gritó Milo con lágrimas en los ojos.

-Eso ya no importa: lo hecho, hecho está- sentenció el Patriarca- Lo único importante ahora es descubrir dónde estamos y ver cómo le hacemos para regresar al santuario en Grecia-

Cada santo observó a su alrededor deteniendo su vista en los enormes árboles de denso follaje que no permitían ver ningún rastro de vida civilizada hasta donde alcanzaba su mirada. Una racha de viento helado hizo tiritar a los dorados y algunos grillos se dejaron escuchar.

-Si los Dioses nos perdonaron, nos están jugando una broma muy cruel- se lamentó Dohko con ojos llorosos.

Santuario de Atena

Y allí se podía ver a la llamada "Diosa de la Sabiduría" paseándose por los escombros de lo que alguna vez fuera su templo a la vez que le dirigía una que otra mirada a su reloj de vez en cuando. Allí mismo, sentada en unos escalones, se encontraba Artemisa viendo cómo su hermana estaba por hacer un canal en el suelo de tantas vueltas que daba y Apolo se limitaba a ver a ambas recargado en una columna que de milagro se mantenía en pie.

-Como que tus santos no conocen la puntualidad- comentó Artemisa fastidiada.

-Artemisa, es la décima vez que dices eso…- respondió Atena intentando conservar la calma- ¡¡No es mi culpa que mi papá aún no los haya enviado de regreso!!-

-Por cierto, Artemisa, ¿y dónde se supone que están tus ángeles?- preguntó Apolo.

-¡¡Es cierto!! ¿A dónde habrá enviado mi papá a mis angelitos?-

En algún lugar de África…

La sabana africana se extendía hasta donde la vista alcanzaba. Algunos leones dormían tranquilamente mientras grandes rebaños de cebras pastaban en paz. Todo lucía tranquilo, pero a lo lejos se podía ver una estela de humo que se desplazaba a gran velocidad y al inicio de ella, un chico de cabellos cortos y oscuros y otro de largos cabellos rubios corrían desesperadamente.

-¡¡Corre, Theseus!! ¡¡Correeeee!!-gritaba Odysseus corriendo como alma que lleva el diablo.

-¡¿Qué hicimos para merecer esto?!- se lamentaba el rubio corriendo al lado de su camarada.

Y atrás de estos dos lindos angelitos se podía ver a una tribu entera de caníbales que vieron en ellos un suculento banquete.

-¡¡Mamaaaaaaaaaa!!- lloraba Thesseus sin dejar de correr.

-¡¡¡Ayudaaaaaaaa!!!- suplicaba Odysseus también al borde de las lágrimas.

¿Los Dioses podrán recobrar a sus guerreros caídos? ¿Habrá helado de generales marinos para el siguiente capítulo? ¿Los espectros obtendrán un buen bronceado? ¿Qué pasará con los santos de oro? ¿Obtendrán los caníbales su bocadillo celestial?

Lo sé, lo sé, escribo puros disparates, jeje. Espero sus reviews n.n