Una muchacha castaña se removió incomoda en la cama cuando un rayo de sol le pegó en la cara.

Trató de taparse la cabeza con la almohada, pero le fue imposible bloquear la maldita luz, por lo que con un gemido abrió los ojos.

Permaneció mirando el techo impecablemente blanco, cuando notó algo extraño.

Esa cama era demasiado cómoda, no como el duro colchón de su casa, y el techo, no se encontraba descascarillado como el de su habitación, y ¿De dónde provenía ese olor a pan tostado que la hacía gruñir de hambre?

Isabella Swan se incorporó de golpe, haciendo que la cabeza le dé vueltas, pero no le importó. Sin esperar un minuto, se bajó de la cama, y se dio cuenta que estaba desnuda.

¡Esto se ponía cada vez peor!

A la carrera, tomó la sabana y se cubrió con ella.

No había tiempo para buscar su ropa, debía saber en dónde demonios se encontraba.

Salió de la habitación casi corriendo, y tembló de frió al sentir el mármol del suelo bajo sus pies descalzos.

Caminó con decisión hacia el apetecible olor, y se encontró con lo que menos se había imaginado.

De espaldas a ella, en una cocina demasiado lujosa, se encontraba un hombre con el mejor físico que Bella había visto en su vida.

El hombre solo llevaba puestos unos vaqueros, dejando todo su torso a la vista de Bella, que se quedó embobada durante un par de minutos.

Pero el chico repentinamente se dio vuelta, haciéndola volver a la realidad.

Los recuerdos le golpearon como una ola, mientras recordaba el paseo por el parque, la lluvia torrencial, la casa de Edward, y el momento en el que decidió mandar todo al diablo.

Edward Cullen.

Me he acostado con Edward Cullen.

Bella abrió los ojos desmesuradamente, y el cobrizo sonrió, se acercó a ella y estampó un beso en sus labios.

La castaña se alejó de él como si su tacto quemara, y Edward la miró sorprendido.

-¿Qué sucede?-le preguntó el cobrizo.

-No, lo siento, yo…-Bella tartamudeaba.

La castaña comenzó a caminar hacia atrás, pero cada paso alejándose de Edward que daba, él se lo rebatía acercándose a ella, hasta dejarla acorralada contra una pared.

-¿Tu qué?-Preguntó el cobrizo, mientras Bella lo miraba como un corderito a punto de ser degollado.

-De verdad, no sé que hice anoche. Yo no soy así, no me acuesto con alguien que acabo de conocer-Bella ahogó un gemido contra sus manos-Dios, debes pensar que soy una ramera…

-Isabella, no digas eso, yo solo…-Pero Bella no lo dejó contestar.

-Por favor, solo, déjame, necesito pensar…-Bella se giró sobre sus talones y camino con decisión hasta la habitación.

Buscó como una desquiciada su ropa, y se vistió en menos de dos minutos.

Cuando volvió a la sala, se encontró a Edward apoyado contra una columna de marlos, mirándola dubitativo.

-¿Eso fue todo? ¿Ahora simplemente te marcharás?-Edward no sabía por qué, pero no quería que Bella se fuera.

Él era el tipo de hombre, que luego de una noche de placer, se cambiaba y se iba sin decir ni una palabra, y parece que estaba probando un poco de su propia medicina.

-Edward, lo siento, de verdad. Necesito pensar, necesito…-Bella se calló, mirándolo impotente, y Edward soltó un suspiro.

-Te entiendo, ve…-Edward abrió la puerta, y Bella la cruzó en un abrir y cerrar de ojos, susurrando un suave "adiós" y dejando a Edward nuevamente solo.

..

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-¡Soy una idiota, una estúpida!-Chillaba Bella mientras enterraba la cara en las almohadas.

-No creo que sea para tanto Bells…-Le respondió tranquilamente Alice mientras se sentaba a su lado-Solo tuviste sexo casual…Todos en nuestra vida lo hicimos alguna vez..

-¿Tú lo hiciste?-Le preguntó Bella, levantando levemente la cabeza de la almohada.

-Así conocí a Jasper-Le respondió Alice guiñándole un ojo, y Bella abrió los ojos como dos platos-pero no estamos aquí para hablar de mí. Cuéntame ¿Quién es el famoso Edward? ¿Tiene apellido?

-Cullen. Edward Cullen-Bella suspiro y volvió a enterrar la cara en la almohada.

Por más que le costara aceptarlo, le había encantado. Oh si.

-¿Cullen? ¿Estás segura?-Bella levantó la vista intrigada y miró a Alice.

-Muy segura-Le respondió, y notó la mueca en el rostro de su amiga.

-¿Qué sucede, Al?

-Bella, ¿recuerdas el hombre del que el Sr. Floyd se vive quejando?

-¿El que quiere comprar la empresa?-Pregunta Bella, ¿Qué tenía que ver su jefe en esto?

-Ese hombre es Edward Cullen-Le dijo su amiga, dejándola dura en su lugar.

-¿Qué?

-Lo que escuchaste, Bells. Ese hombre ha estado siguiendo al Sr. Floyd desde hace meses para comprar su empresa, sabe los problemas por los que estamos atravesando, y según he oído, ese hombre es el demonio en persona. Dicen que siempre que quiere algo, lo consigue, sea como sea.

-¿Aún si es necesario acostarse con la secretaria de su rival?-Preguntó Bella mientras bajaba la cabeza.

Alice suspiró y abrazó a su amiga con fuerza.

-Quizás él no sabía que tú…

-¿Qué yo era la secretaria de Floyd? Se lo dije justo antes de que me invitara a irnos de esa maldita fiesta-Bella soltó un resoplido-¿Porqué siempre juegan conmigo, Al?-Le preguntó a su amiga mirándola con los ojos grandes, y haciendo que a Alice le diera un vuelco el corazón.

-Pronto llegará alguien a quién quieras de verdad, y él te amará también, ya lo verás, cariño…-Susurraba su amiga mientras la abrazaba protectoramente.

Definitivamente, esta sería otra noche de películas tristes y comida chatarra en compañía de la incondicional Alice, quien a pesar de no estás tan sola como ella, era capaz de cancelar sus planes con Jazz para estar con ella.

Y Bella se lo agradecía más que a nada en el mundo.

…..

..

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Hola! Si, yase, es cortito, no me maten porfavor.

Les prometo que el próximo será largo e interesante (todo lo que este no fue :p)

Disfrutenlo gente!

Besotes!

Emma