Naruto no me pertenece. Se tenía que decir y se dijo.


De alfas e instintos

III

Una niña de cabello negro y ojos aperlados observó a su omega mientras entrenaba. Era la tercera vez que Sakura encontraba a Hyuga Hinata detrás de los arbustos, aún si ella todavía no se había dado cuenta de su presencia.

No sabía mucho sobre el clan más allá de que sus ojos podían ver supuestamente todo y que tenían un gusto exquisito en la ropa, pero estaba casi segura de que Hinata-chan era la heredera. Entonces, ¿por qué estaba allí, escondida entre las plantas, cuando se suponía que tendría que estar haciendo cosas Hyuga?

Sakura resolvió preguntárselo.

— Hola, Hyuga-chan, ¿qué es lo que estás haciendo?—preguntó, adoptando el tono que un alfa podría usar frente a un omega asustado.

La niña se congeló, y muy lentamente se volvió hacia ella, palideciendo como si hubiese visto un fantasma— Haruno-chan—tartamudeó, apretando los dedos juntos—, yo, um—su balbuceo fue interrumpido por la llegada de Naruto.

— ¡Hey, Sakura-nee, Hinata-chan! ¿Qué están haciendo?—con la sonrisa como un sol el Uzumaki acabó con la última línea de defensa de su admiradora.

Hinata enrojeció y, en menos de un parpadeo, se desmayó.

Sakura suspiró, sus instintos comenzando a pulsar con fuerza. Al menos ahora tenía un mejor control, el suficiente para no cargar a la chica y llevársela a su casa. En cambio, la tomó en brazos, tranquilizando a un asustado Naruto con un canturreo, y la trasladó hasta la sombra de un árbol con vistas al campo de entrenamiento.

— Estará bien, solo la sorprendiste—aseguró a su omega, dándole un par de palmaditas en su cabello rubio—. Se despertará en un rato.

Un ceño fruncido adornó el rostro de Naruto— ¿Puedes quedártela como lo hiciste conmigo? No creo que sea feliz con su familia.

Sakura parpadeó, estrechando los ojos— ¿Por qué dices eso?

— Escuchas muchas cosas cuando nadie te presta atención—admitió, encogiéndose de hombros—. Oí a unas viejas que Hinata-chan fue reemplazada por su hermana menor como heredera porque su padre pensó que era un alfa suave. Creo que la palabra fue "roto"—susurró, los ojos azules helados.

Los sentidos agudizados gracias a su cambio le habían regalado hace días la perlita de que la chica era como Sakura, pero no había sentido amenazada por su parte así que lo dejó pasar. Cubrió todas las interacciones que tuvo con la niña pero solo encontró testimonios de su amabilidad. ¿Llamaban a eso "inadecuado", "roto"?

— Pero que idiotas—Sakura murmuró, una tormenta en su rostro—. Hinata-chan es fuerte, lo he visto en clases de taijutsu. Siempre termina la batalla golpeada porque no quiere herir a los demás—en el caso de Sakura, la amabilidad no era algo que le salía con tanta naturalidad, pero la gente como su omega y Hinata eran casos diferentes—. Ese es un tipo de fuerza que me gustaría tener—admitió.

Entonces la niña empezó a llorar.

Naruto reaccionó con rapidez, intentando arrullar como Sakura había hecho muchas veces para él pero Hinata miró con ojos repletos de lágrimas a la alfa y olfateó— ¿De verdad… de verdad crees eso?

Sakura no era la persona más amable, no estaba hecha para eso, pero sí era honesta— Por supuesto que sí. Cualquiera puede entrenar y volverse fuerte. Son muy pocos los que tienen los músculos y el corazón. Felicitaciones—le regaló una sonrisa suave.

— ¡No tienes que hacer caso a nadie que te diga que estás rota! ¡De veras! Puedes quedarte con nosotros y ser parte de nuestra manada. ¡Te cuidaremos! Vamos a entrar juntos, comer la comida de Sakura-chan y dormir en el nido. Es lo mejor del mundo ¡De veras! —dijo, sin detenerse. Dar charlas inspiradoras sin respirar fue un talento propio.

Hinata enrojeció como un farol, frotando las lágrimas de sus ojos— Yo… yo…—intentó decir.

Sakura tomó sus manos y la miró con una expresión suave— No hace falta que aceptes nada, Hinata-chan, ser parte de una manada es un compromiso serio. Pero eso no significa que no puedas entrenar con nosotros, ¿verdad? —le dio una sonrisa alentadora.

La niña de ojos aperlados respiró profundamente y, como el primer golpe de una mariposa dentro de su capullo, sonrió— Me gustaría eso, Sakura-san, Naruto-san.

Naruto saltó con emoción, su mirada tan brillante como el sol de mediodía— ¡Genial! Pero, tienes que soltar el "san", no soy un viejo, Hinata-chan, ¡de veras!

— Bienvenida, Hinata-chan. Con Sakura-chan es suficiente—se incorporó y tiró de la niña sobre sus pies—. Ahora, ¿por qué no empezamos con el entrenamiento?

Así fue como un año antes de graduarse de la Academia Sakura consiguió un segundo miembro, esta vez un alfa –para su total sorpresa-.