Capitulo 2: Empeorando

Ya han pasado cuatro meses, estamos a mitad de Enero, fue hace un año, un año que lo conocí, cada día mi mente se a ido nublando mas, Charlie llamo a René y ella se preocupo mucho, trate de tranquilizarlos pero no funciono, me dijeron que me habían visto comportarme extraño, yo no los entendía, ¡No me comporto extraño!, alegan lo de las pesadillas, cada vez han ido peor, pero eso es lo de menos, ya comenzaron a notar que casi no como, René dice que estoy en los huesos, pero yo me veo igual, Jessica si dice que me veo mejor y Ángela me grita que deje esas tonterías, tampoco la entiendo, ¿de qué me habla? Hay veces en que estoy con la gente y de repente ya no los escucho, solo los veo moverse pero no les prestó atención, desde noviembre he escuchado una hermosa voz llamarme, me habla y me habla de él y yo le respondo, es muy agradable.

"Bella, ¿te acuerdas como el tocaba él el piano?"

—Sí, tocaba hermoso, me encantaba cuando tocaba mi nana para mí— le conté a la dulce voz que me hablaba

"si era muy bonita"

—Lo extraño— confesé

"tranquila, yo no te abandonare como el lo iso y cuando seas más bonita el volverá" me aseguro

—Si, tienes razón…— la dulce voz desapareció y Charlie entro por la puerta de mi habitación

—Bella, ¿con quien hablas? — pregunto mi padre

—con nadie papa— una vez intente contarle de mi amiga, pero Charlie me dijo que eso no estaba bien y que le avisara si volvía a oírla, así que ya no le cuento o me enviara con los locos y me abandonara como él lo hizo

—Bella, ya no soporto esto, ¡tienes que comer!— se sentó junto a mi

— ¡yo como papa! —

—No Bella, hablo enserio— en ese momento deje de oírlo como tantas otras veces, no me di cuenta de que ya era de noche y que Charlie se había ido, me acosté y me dormí y mi amiga la vocecita regreso.

Desperté cansada y me arregle para el instituto, me seguía viendo igual pero no perdía las esperanzas, ya vencí mi récord, tenía ya dos días sin probar absolutamente nada significa que pronto seré flaca y bonita de nuevo y el volverá. Como todos los días fui al instituto y no escuche nada, ahora ya casi no oía a nadie y mi vocecita me decía que no dijera nada cuando ella me hablara en la escuela así que yo la escuchaba hasta que se acababan las clases. Como ya tenía dos días sin comer me sentía un poquito débil y por eso cuando llegue a mi casa quería irme directo a dormir, iba subiendo las escaleras, cuando sentí una molestia muy grande en mi cabeza, un palpitar extraño y un ardor en todo mi cuerpo, empecé a sentir que me desvanecía y entonces… todo se esfumo.

Charlie POV

Ya habían pasado casi cinco meses desde que ese desgraciado dejo a mi hija en estado cataléptico, pero las cosas han empeorado mucho, Bella ya no tiene amigos, ya no come y estoy preocupado, esta en los huesos, realmente se le nota, no puedo estar todo el tiempo con ella por mi trabajo y eso me hace sentir culpable, una vez me comento algo sobre una "vocecita" como le dijo ella, me hija no puede estar perdiendo la cabeza, no, me resisto a creerlo… pero si las cosas siguen igual, me voy a ver en la necesidad de llamar a un psicólogo.

Eran las cinco, Bella debió haber salido del instituto hace un par de horas, conduje hasta mi casa y abrí la puerta.

— ¿Bella? — llame, me adentre en la casa y casi muero cuando vi a mi hija tirada bajo las escaleras, tire todo lo que traía conmigo y corrí hasta ella — ¡Bella! ¡Bella hija! — le grite, pero nada, estaba desmayada, la tome y la recosté en el sillón y llame a una ambulancia, regrese e intente por todos los medios que despertara, mi hija parecía… muerta.

La ambulancia llego en menos de diez minutos, gracias a dios era un pueblo chico, nos dirigimos al hospital y unos doctores se llevaron a Bella y no me permitieron pasar ¡estúpido Edward Cullen! ¡El tiene la culpa de esto!

Pasaron dos horas y no supe nada, llame a René y le informe lo ocurrido, se puso a llorar incontrolablemente y me dijo que estaría aquí para mañana, ella realmente estaba muy preocupada ya que en una ocasión que nos visito se percato del estado alarmante de nuestra hija, le agradecí y me despedí con lagrimas en los ojos, no podía controlar que salieran, hacía mucho tiempo que no lloraba por nada y pensé que la próxima vez que lo aria seria por felicidad, de ver a mi hija casarse y ser feliz, estúpidamente llegue a considerar, muy a mi pesar, que esa felicidad podía dársela Edward Cullen, ¡que equivocado estaba! El fue su perdición, su muerte en muchos sentidos, pero ya no más, mi hija jamás volverá a ver a ese... Tipo.

Un doctor salió de la puerta del cuarto donde tenían a mi hija y corrí desesperado hasta el.

—doctor ¿Cómo esta mi hija? Dígame que esta bien por favor— dije desesperado

—Tranquilo, jefe Swan, Isabella esta…—dudo

— ¿Qué? ¿Qué? ¿Cómo esta? — casi grite

—señor Swan no le voy a mentir… su hija tiene, grandes problemas, tanto físicos como… como mentales—

— ¡NO! ¡NO! ¡NO PUEDE SER! ¡MI HIJA NO! — llore.

—Lo siento mucho, de verdad—

— ¿Qué tiene? — pregunte y el doctor negó con la cabeza

—no lo sabemos muy bien, despertó y no contesto a nada de lo que le dijimos, empezó a hablar sola y tararear una canción, después miro un anillo de otro de los pacientes y lo tomo, no lo ha querido soltar desde entonces, no sabemos porque pero vamos a traer a psicólogos y especialistas, no se preocupe, aremos todo lo que esté a nuestro alcance— trato de tranquilizarme

— ¿y si no es suficiente? — plantee preocupado

—esperamos que lo sea pero si no… tendremos que internarla en un hospital psiquiátrico, lo siento pero no podemos exponernos, en ese estado pueden pasar muchas cosas, podría herir a alguien o a ella misma—sentía que moriría, Bella se había transformado en lo más sagrado de mi vida —además de sus problemas mentales, tiene una muy fuerte y avanzada anorexia y anemia, su cuerpo se resiste a la comida y por ahora la alimentaremos por medio de tubos (lo siento no sé cómo se llaman esas cosas por donde alimentan a los pacientes) pero después ella tendrá que alimentarse por sí sola o… mejor no hay que pensar en ello—

El doctor salió y yo me quede ahí hundido en mis miedos y preocupaciones, are todo lo que esté a mi alcance para salvar a mi hija, no me importa si me cuesta una deuda por el resto de mi vida, are cualquier cosa, lo que sea.

Después de media noche el doctor me permitió entrar a hablar con Bella a ver si podía hacerla reaccionar antes que los especialistas llegaran mañana.

— ¿Bella? —la llame después de entrar y verla sentada en posición fetal en la camilla, no respondió y tenía la mirada perdida e algún lugar de l pared— hija ¿te sientes bien? — Aun no respondió, me senté a su lado y después de unos minutos empezó a tararear una canción — ¿hija? ¿Hija me oyes? — dije esperanzado pero no contesto solo siguió tarareando esa canción y sujetando con fuerza un pequeño objeto en sus manos, me acerque para ver que era y divise el anillo del que el doctor me había hablado, era un aro plateado con un pequeño diamante arriba.

—Sí, tienes razón— dijo mi hija y la mire esperanzado de nuevo, pero no me miraba a mi si no al vacío —lo sé, pero no puedo evitarlo…. Exacto — dios no, esto no puede ser.

Llame al doctor y me saco del cuarto dejando a mi hija sola, me explico que no podía hacer mucho, que había estado así desde que reacciono, pero unos momentos después oí a mi niña gritar.

— ¡AYUDA! ¡AYUDA ALGUIEN! — corrí esquivando al doctor y entre al cuarto de Bella, ella rápidamente salto hacia mi con una sonrisa inocente en su rostro

—papa, me vas a sacar de aquí ¿verdad? Papa, no tengo nada, no estoy loca— dijo sonriente y ansiosa

—hija, temo que tendrás que permanecer aquí un tiempo— confesé

— ¡NO! ¡NO! — comenzó a patalear y a gritar fuerte, dos enfermeras y el doctor entraron y la sedaron, contemple la escena asustado, me daba miedo todo esto, Salí de ahí y mi celular sonó, era René y me pidió que fuera por ella al aeropuerto, le dije al doctor que me iría y me advirtió que mañana nadie podría ver a Bella hasta las cuatro de la tarde, acepte a regañadientes y fui por René.

La lleve a mi casa y le dije que podría dormir en el cuarto de Bella ya que el de huéspedes no lo había organizado, me despertó en la mañana exigiéndome que la llevara al hospital, ya le había dicho que no podríamos ver a Bella, pero aun así quiso ir y la entendía yo también quería estar ahí, llame a mi trabajo pidiendo disculpas y partimos al hospital.

Entramos y René busco al doctor, al parecer tenía mucho trabajo con Bella y no durmió en toda la noche, nos presento al especialista que trataría a mi hija.

—hola, mucho gusto, soy Alberto Gonzáles y llevare el caso de su hija, créanme que esta en buenas manos— dijo el hombre alto y de aspecto amigable, eso le debe ayudar con sus pacientes

—mucho gusto igualmente, gracias por todo y ojala pueda ayudar a nuestra hija— respondió René

—eso espero yo también, revise su expediente y se ve un poco confuso hay muchas cosas que no entiendo pero voy a investigar— nos prometió a ambos

—De nuevo gracias— dije yo

—No se preocupen, si me disculpan, empezare con mi trabajo— se despidió y se fue a su oficina donde pronto llevarían a mi hija.