Disclaimers: Los personajes y crepúsculo pertenecen a Stephenie Meyer. Lo demás es lo cura mía
Regreso y Mentira
Capitulo 2
Bella pov
Estaba en los bosques de forks. Perdida buscaba algo pero no sabía que era. Al segundo pase a caminar por el estrecho pasillo que conducía a la recamara de los Volturis. Logre ver a mis padres que caminaban, llevados por Heidi, pero no pude gritar.
Un segundo después, Edward estaba en el bosque el día de nuestra despedida. Y desperté.
No quise abrir los ojos, pude notar el agarrotamiento de mi cuerpo, como si hubiese dormido en una misma posición muchas horas. Mi mente luchaba por conservar el último segundo del sueño. La cara del ángel.
Me concentre para averiguar en que día de la semana me encontraba y no lo logre. Un cierto alivio me lleno al recordar que me esperaba Jacob.
El más frio de los roces toco mi frente y me tense al imaginarme a que se debía, pero me negué a siquiera considerarlo.
De alguna maquiavélica manera mi mente se esforzaba por hacerme pasar malos ratos. Me grite, tenía que abrir los ojos y ver por mi misma que él no estaba conmigo.
Pero me equivoque… otra vez.
-¿Te he asustado?-
Ahora sí que me había vuelto completamente loca. La perfecta alucinación a mi lado me miraba alarmado.
Desesperada busque en mi mente el último recuerdo que creía fiable. Entonces me pregunte si Alice había vuelto después de todo. Y recordé que había regresado el día de mi salto del acantilado.
-¡Oh mierda!-
Dije con la poca voz que me salía por tantas horas de sueño.
-¿Qué pasa Bella?-
La alucinación a mi lado me miraba más ansioso todavía.
-Estoy muerta ¿no es cierto?- Me ahogue de verdad. ¡Mierda, mierda, mierda! El disgusto va a matar a Charlie.
Edward me miro enojado.
-No estás muerta.-
-Entonces ¿por qué no me despierto?-
-Estas despierta Bella-
Entonces lo supe, nada había sido un sueño.
Tanto el hombre que estaba a mi lado, como las razones para sacarlo de mi vida. Rápidamente me incorpore en la cama, apartando de paso sus manos de mi cintura.
-¿Así que fue todo verdad? No lo puedo creer.-
- Lo mismo te pregunto ¿Trataste de matarte tirándote del acantilado?-
-Por supuesto que no. Íbamos a ir con Jake pero se retraso y no lo quise esperar.-
-Así que solo te divertías.-
No pudo esconder su decepción.
-Bueno, tú no eres el único con derecho a distraerse.-
-Eso fue parte de la mentira mi amor.-
Me tense, no quería escuchar lo que vendría a continuación. Sabía que trataría de enmendar el hecho por el que habíamos terminado en Italia.
-Edward, no sé lo que te traes en mente, pero quiero que sepas que no tienes que sentirte culpable.-
Me miro frustrado como cuando trataba de leer mis pensamientos y fracasaba.
-Solo quiero que sepas la verdad, es lo único que te pido.-
Inspiro hondo y levanto su mirada.
-Todo fue mentira, trate por todos los medios de protegerte de lo que soy. Y la única manera de lograrlo fue irme.-
Sonreí ante la ironía. Con su ausencia lo único que había hecho era echarme a las garras de Victoria. Pero dudaba, era tan típico de Edward.
-No tienes que decir nada, tengo todo bien claro.-
Hice el ademan de levantarme pero me tomo de la muñeca y me sentó de nuevo.
-Al menos déjame explicarte.-
Se quedo en silencio un rato, sabía que trataba de encontrar las palabras para no herirme.
-Yo…Te debo una disculpa. No, sin duda, te debo mucho más.-
Hablo rápido, estaba nervioso.
-No me di cuenta del desastre que dejaba a mis espaldas. Pensé que te dejaba a salvo. Totalmente a salvo. No tenía ni idea de que volvería Victoria.-
Contrajo sus labios dejando ver sus hermosos dientes al pronunciar su nombre.
-Sea por la razón que sea, te fuiste y eso es lo que importa.-
Me observo por un largo rato, entrelazo nuestras manos y se quedo así, una estatua en medio de mi cama.
Me estaba impacientando, dijese lo que dijese, estaría de más. Observo mi cara y suspiro: Iba a comenzar la retahíla de mentiras que esperaba que me creyera.
-Mi amor, me fui porque quería protegerte de mi mundo. Que tuvieras la posibilidad de una vida humana, con todo lo que ello implica. Un amor, una carrera, matrimonio, hijos, nietos. Sobre todo el no estar en un constante peligro a mi lado.-
Jadee de la impresión. La extraña necesidad de abofetearlo recorrió todo mi cuerpo hasta llegar a mi mano. ¿Como se atrevía a pensar por mí? Y lo que es más importante ¿De verdad pensaba que me tragaría el cuento?
Borre de mi cabeza si me estaba diciendo la verdad o no, a estas alturas no importaba. Tenía que acabar con esto de una vez. Iba a sacarlo de mi vida y volver al infierno.
-¿Por qué estás aquí?-
Llevo su mano a mi mejilla, dejándola ahí. Su helado contacto se volvió tibia caricia.
-Porque te amo… ¿No me crees verdad?-
-Tengo infinitas razones para no hacerlo.
En sus ojos vi que esperaba esta respuesta pero no se movió ni un ápice de mi lado. Parpadeo una vez y un brillo que conocía muy bien pasó por sus ojos. Estaba determinado a que le creyera.
-¿De qué manera te puedo explicar esto para que me creas? No estás dormida ni muerta. Estoy aquí y te quiero. Siempre te he querido y siempre te querré. Cada segundo de los que estuve lejos, estuve pensando en ti, viendo tu rostro en mi mente. Cuando te dije que no te quería… esa fue la más negra de las blasfemias.-
Trate de no caerme a pedazos, las palabras que había soñado escuchar ya no tenían sentido. Retire mis manos entre las suyas y me puse de pie.
-Mentira o no ya no importa. No hay espacio en mi vida para ti.-
-No te creo y te probare lo mucho que te amo.-
Tomo entre sus férreas manos mi cara y se acerco a mí. Vi lo que pretendía hacer, porque era lo que más deseaba en el mundo. Pero se detuvo al ver que me esforzaba en esquivarlo.
-¿Todavía me amas Bella?-
-No.-
Esta había sido en verdad la más negras de las blasfemias. Su semblante se endureció y aparto sus manos de mi rostro
-Solo me resta una pregunta ¿Quieres que desaparezca?
-Sí, quiero que te vayas. Cumple tu promesa, COMO SI NUNCA HUBIERAS EXISTIDO¨-
No sé cuánto tiempo estuve en la misma posición, observando la ventana. Me obligue a cambiarme la ropa por mi viejo pijama y me metí en la cama. Podía sentir el viejo agujero en el pecho, abrirse y parecía más grande. Di vueltas en la cama y no me pude dormir, así que resignada espere a que amaneciera. Un nuevo día nublado en Forks…
Como si se tratase de una señal, al instante Charlie estaba golpeando la puerta.
-Buenos días papa.-
-Hola Bella, no sabías que estabas despierta.-
Me miro avergonzado. De seguro venia a ver si no me había fugado otra vez. Me levante.
-Espera.- Y prendió la luz.
Al acercarse a la cama, recordé que no tenía una excusa que justificara mi ausencia. ¿En dónde estaba Alice ahora que la necesitaba?
-Estas metida en un lio, ya lo sabes.-
-Si lo sé.-
-Estos tres últimos días estuve a punto de volverme loco. Vine del funeral de Harry y tú habías desaparecido. Jacob solo pudo decirme que te habías marchado con Alice Cullen y que pensaba que tenías problemas. No me dejaste un número ni me telefoneaste. No sabía en dónde estabas ni cuando ibas a volver, si es que ibas a volver. ¿Tienes una idea de cómo…?
No pudo seguir hablando se ahogaba con las palabras.
¿Puedes darme algún motivo por el que no deba enviarte a Jacksonville este semestre?
-Hubo una emergencia.-
Tenía que ser concisa, tratando de no mentirle demasiado.
-Veras, Alice le dijo a Rosalie que yo practicaba salto de acantilado.- Ops, eso Charlie no lo sabía.
-Supongo que no te comente nada de eso.-
-No fue nada solo para pasar el rato, nadar con Jacob…En cualquier caso Rosalie se lo dijo a Edward, que se altero mucho. Ella pareció dar a entender de forma involuntaria que yo trataba de suicidarme o algo por el estilo. Como el no contestaba el teléfono, Alice me llevo hasta… esto… Los Ángeles para explicárselo en persona.-
Charlie me miro helado.
-¿Intentabas suicidarte Bella?-
-No, por supuesto que no. Solo me estaba divirtiendo con Jake practicando salto de acantilado. Los chicos de la Push lo hacen continuamente. Lo que te dije, no fue nada.-
-De todos modos ¿Que importa Edward Cullen?. Te ha dejado aquí tirada todo este tiempo sin decirte ni una palabra.-
Bramo volviéndosele el rostro escarlata. Vi que dudaba en lo que iba a preguntarme.
-Pero entonces ¿va a volver?-
-No sé lo que planean hacer.-
-Quiero que te mantengas lejos de él, Bella. No confío en el. No te conviene. No quiero que vuelva a arruinarte la vida de ese modo.-
-Perfecto.-
Me observo un momento y suspiro asombrado.
-Pensé que te ibas a poner difícil.-
-No te preocupes, no pienso tropezar con la misma piedra dos veces.-
-Por cierto, estas castigada hasta nuevo aviso. Saldrás para ir al instituto y al trabajo. Olvídate de lo demás.-
Dicho esto, me beso en la frente y se retiro con la sonrisa más grande que le había visto en mucho tiempo.
.
