SÍNTOMAS
La joven comenzó a llorar como una niña a la que le habían quitado su juguete favorito; yo por mi parte puse una expresión de "are you kidding me?", estuve así por unos segundos hasta que mi cerebro logró registrar lo que había pasado y como en cámara lenta, vi pasar la escena anterior cuadro por cuadro hasta el momento en que atravieso su cuerpo por completo hasta golpearme con el sofá; es ahí donde mis instintos y el pánico se apoderaron de mi y terminé por esconderme detrás del mismo sofá, como si el mueble pudiera protegerme; creo que en ese instante mi lógica se estaba dando de golpes contra alguna pared; repitiendo casi en un susurro "es solo mi imaginación, es solo mi imaginación".
Cuando ya no escuche ningún sollozo, me asome por detrás del respaldo del sillón y no vi a nadie extraño en la habitación, tomando más valor, me levante por completo y decidí inspeccionar mi apartamento, con una gran miedo en cada paso que daba, sin encontrar nada. Habiendo decidido que esa "cosa" se había marchado, fui a la cocina y tome una lata de cerveza del refrigerador para tratar de apaciguar mi propio corazón y a mí misma, tomé una bolsa de frituras de la alacena y me senté a ver la televisión hasta que me quedé dormida; definitivamente las jornadas de trabajo que me cargo me están afectando, literalmente.
Fue extraño como sucedieron las cosas, en un instante estaba en la sala de un hospital siendo atendida por una hermosa doctora de ojos verdes y al siguiente me encontraba en su apartamento; ni siquiera recuerdo como llegue al lugar, solo abrí la puerta y cuando di el paso aparecí en su apartamento, tal vez solo este soñando, eso explicaría los extraños sucesos.
lo que más me aterro fue el hecho de que la joven en su intento por tomar mi brazo, lo traspasara junto con mi cuerpo; definitivamente estoy soñando, o tal vez soy una proyección astral y mi cuerpo se encuentra en... ¿en dónde podría estar?, ahora que lo pienso no logro recordar nada antes de todo esto, ni siquiera sé porque estoy en esta calle rodeada de rascacielos, ¿tendrán algún significado para mí? y si me paso algo¿, si me golpee la cabeza, si estoy teniendo episodios de amnesia, ¡oh Dios mío ¿qué me está pasando?!
Ya pasaron dos días y no he vuelto a ver a la joven de cabello castaño, ni en el hospital ni en mi casa, es un alivio, otro sobresalto como ese creo que no lo soportaría, tal vez solo fue mi imaginación, una forma en que mi cuerpo me dice que modere mi ritmo de vida si no quiero morir de un paro cardíaco, aunque sería una muy rara forma de hacerlo, pero mientras descifro los síntomas de mi cuerpo, seguiré atendiendo a los pacientes, cortadas, ojos morados, narices sangrantes, torcidas de tobillos, creo que será otro día tranquilo en la sala de emergencias.
Después de veinticuatro horas continuas, mi superior me mando a mi casa, con la esperanza de que descansara como es debido, pero simplemente eso ya no es posible, mi trabajo es lo último que me queda y desde hace meses es lo único por lo que vivo.
Llego a casa y aviento mis cosas en el pasillo y me dirijo a la cocina, tomo una bolsa de frituras de la alacena y una lata de cerveza del refrigerador, cuando me dirigía al sofá me lleve el susto de mi vida.
- ¡Aaahhhh! - grité como nunca en mi vida, dejando caer la bolsa de frituras y abriendo la lata por reflejo y dejando escapar el liquido a presión sobre todo mi rostro. La chica frente a mi tuvo una reacción similar, de hecho una reacción muy graciosa en ella - ¡¿qué haces aquí?! -
- ¿Disculpa?, yo vivo aquí -
- Perdona, ¡yo vivo aquí! -
- ¿Ara?, ¡si esta es una broma pesada de Haruka y las demás...! -
- ¿Haruka y las dema...?, ¿Quién es Haruka? oi, oi, no cambies el tema, ¡¿Qué haces aquí?, ¿cómo es que lograste entrara a mi casa?! -
- a ver, escucha, se que tuve unos episodios raros y tal vez me aleje un poco pero eso no te da derecho a invadir mi apartamento - se sujeto la cabeza como si le estuviera dando un dolor de cabeza.
- ¡¿invadir... yo... qué?! -
- escucha, yo no soy una mujer violenta, así que permitiré que te vayas tranquilamente - se dirigió hacia la puerta principal por el pasillo mientras yo me quede como tonta en el mismo lugar tratando de entender.
Cuando no escuche ningún sonido de la puerta al abrirse o pasos sobre el piso de madera, reaccione y me asome al pasillo para ver que había pasado.
- ¿Hola? oye disculpa... - pero no la encontré, me dirigí a la cocina y no había nadie, revise cada habitación pero ya se había ido.
- Ok, definitivamente algo me está pasando, si comienzo a escuchar la canción de dimensión desconocida, yo misma me internaré en psiquiatría -
Al darme cuenta que aun tenía la lata en mi mano y seguía empapada con cerveza, decidí tomar una ducha, una ducha caliente para relajarme y olvidar esta tonta psicosis.
Salí de la regadera y limpie el espejo empañado por el vapor - creí que te había dicho que te marcharas - cuando vi su rostro reflejado en el espejo y escuchar sus palabras voltee inmediatamente, tirando todo lo que había en el lavabo - Ara, aunque debo agradecer la hermosa vista que me ha brindado -
- ¿vista? - voltee hacia abajo y me percate de mi desnudez, me giré hacia el cancel de la regadera para tomar la toalla que había dejado, me cubrí con ella y cuando ya no había nada más que mostrar me volví a enfrentarla - ¡escúchame bien intrus...! - se había esfumado, de nuevo.
- ¡¿es en serio?! ¡¿A qué estás jugando?! - salí del baño y volví a registrar cada habitación sin encontrar rastros de ella.
Después de vestirme, fui a la bodega por unos pasadores para la puerta y el destornillador y me pase los siguientes veinte minutos reforzando la entrada del apartamento; tal vez era una vecina con un pésimo sentido del humor que tomo las llaves y les saco copias, tal vez este sola y esta fue su única idea que le vino para alegrarse un poco, o tal vez sea una vagabunda que anda buscando un lugar donde quedarse, aunque por sus ropas y su forma de hablar dudo que así sea.
Al día siguiente comencé mi rutina con normalidad, tome un baño y me cubrí con la toalla antes de salir, solo por si acaso; desayune y me dirigí al hospital y todo parecía ir normal hasta que la volví a ver, en medio de la sala, con sus manos al frente sobre su regazo, observando cada movimiento sin que nadie le prestara atención.
Decidí imitar a mis colegas e ignorarla, tal vez así se canse y me deje en paz. Hice todo lo posible para evitarla, tomaba otra rutas, les asignaba mis pacientes a algún residente que se atravesara en mi camino o cualquier cosa que se me ocurriera hasta que no pude evitarlo.
Iba caminando por un pasillo con una historia clínica en mis manos sin prestar atención a mi alrededor, cuando estaba a unos centímetros de ella levante la mirada y me sorprendí, reacciones a tiempo y me día la media vuelta y me aleje a paso veloz; voltee para ver si no me había visto pero había desaparecido, de nuevo; cuando volví la vista estaba justo frente a mí, con una enorme sonrisa como si se alegrara de verme; por el sobresalto, hizo que perdiera el equilibrio y me lanzara hacia atrás, tratando de sujetarme instintivamente de lo primero que tuviera a la mano, desafortunadamente lo único que había cercano era un estante con varios cómodos metálicos, al tocar el suelo, estos cayeron sobre mi cabeza uno por uno, casi en cámara lenta; creo que había contado al menos diez, antes de que me desmayara.
- Ara -
