En Aquel Espeso Bosque
(Advertencia: en este capítulo, me tomaré la libertad de hacer que los pokemon's se comuniquen entre sí, usando nuestro idioma español para hacerle entendible a los diálogos y que este capítulo tenga sentido)
En algún lugar del mundo, no en nuestro tiempo, sino en uno muy distante y lejano al nuestro, dormido debajo de la sombra de un gran árbol en un frondoso bosque, se encontraba un pequeño pokemon de color verde y con negro alrededor de los ojos; este pokemon era Celebi, el legendario pokemon viajero del tiempo.
El pequeño pokemon parecía no verse del todo bien, había algo que lo perturbaba en su sueño—ah… ah…—gemía el pequeño pokemon—AH—gritó mientras se despertaba abruptamente
Celebi estaba agitado, acababa de tener lo que parecía ser una visión y no le había gustado—Ash…—dijo suavemente mientras trataba de tranquilizarse
Ash y Celebi ya habían tenido dos encuentros, uno en la región Jotho cuando el chico impidió que el oficial de Elite del Equipo Rocket, Vicius, lo esclavizara para fines malvados; tiempo después, cuando celebi había vuelto desde el futuro a ciudad Corona, Ash lo había ayudado a evitar que el empresario Kodai tomara control total de sus poderes. Desde esos dos grandes sucesos el lazo de unión entre Ash y el pokemon legendario se había unificado y fortalecido, a tal punto que Celebi siempre velaba por el entrenador sin que este lo supiera—Está en problemas… lo presiento—el pokemon se mostraba preocupado… comenzaba a presentir lo que estaba pasando con Ash y lo que le podría pasar en muy poco tiempo
Celebi comenzó a volar a pocos metros del suelo, luego comenzó a concentrarse, iba a usar sus poderes para encontrar a Ash en alguna parte del tiempo. El pokemon comenzó a rodearse de un aura amarillenta que se hacía cada vez más grande—Ash… donde estarás… no te veo—se decía mientras lo buscaba. La búsqueda era incesante, y por un momento no parecía tener resultados… hasta que oyó algo en particular
¡Ash!—eran los gritos de una chica—Ash donde estás¡ Ash¡—
Esa chica—se dijo celebi—ella lo acompañaba mientras estaba en ciudad Corona
¡Ash!—esta vez era una voz masculina—Ash¡—
¡Es Brock!—dijo el pokemon admirado, reconocía a ese joven entrenador que igual había acompañado a Ash—no ha de estar lejos, si lo andan buscando por ese bosque es por seguro que por allí anda—
Celebi buscó más profundamente hasta que lo encontró, el chico estaba bajo un árbol, tratando de recuperar el aliento—Allí estás—se dijo Celebi al encontrar al entrenador
Ash volteó la cabeza para ver detrás de él, parece ser que escuchó las voces de sus viejos compañeros. Al reconocerlos comenzó a correr nuevamente forzando así su cansado cuerpo
¡Que te ocurre Ash! tus amigos… te están buscando—decía Celebi confundido
Celebi notó que Ash murmuraba algo—amigos, amigos… no son más que escoria humana—el joven entrenador dejó escapar nuevamente sus lágrimas de amargura que caían en el suelo
Celebi se sorprendió al ver esta reacción de Ash—no es una reacción normal. Algo debe estar pasándole—el pokemon comenzó a concentrarse un poco más pronto su aura amarillenta comenzó a tornarse de color morada debido a que estaba usando más de su poder para ver lo que le había pasado a Ash momentos antes. El pokémon comenzó a hacer una expresión de sorpresa, lo sorprendía lo que estaba viendo y escuchando
—"Es un inepto…"—
—"No sé cómo pudimos haber creído que lo lograría…"—
—"¡Él no es nuestro amigo!"—
No puede ser—dijo Celebi al darse cuenta del porque sufría Ash, para aquel muchacho nada era más doloroso que saber que no le importaba a las personas que él más apreciaba
Una misteriosa aura oscura como el cuerpo de un Darkrai comenzó a rodear el cuerpo del pequeño pokemon, eran los oscuros sentimientos de los acompañantes de Ash; Celebi había estado observado tanto que comenzó a materializar aquellas sentimientos, aquellas palabras en un aura que comenzaba a sofocarlo poco a poco—AAAAH—gritó antes de caer al suelo exhausto. Celebi estaba respirando pesadamente, su ser no pudo soportar la enorme cantidad de energía negativa que generaban los compañeros de Ash.
Por eso Ash está tan mal—se dijo tristemente—no puedo… no puedo dejar que se siga torturando de esa manera, él no merece sufrir así—luego se levantó y comenzó a elevarse—debo hacer algo¡—
Comenzó a abrirse un portal interdimensional, del tamaño justo para que él pudiese pasar, tenía que llegar con el pokemon más poderoso de todos: Arceus.
/
El pequeño portal se abrió en un lugar donde las leyes de la física no importan, donde no se ve alterado por las leyes del espacio y tiempo, en el reino del Pokemon creador. Allí, el omnipotente Arceus miraba a la tierra desde su palacio con seriedad, fue cuando Celebi le interrumpió
Celebi se puso detrás de su superior y desde allí le dijo—¡Señor! Tengo un problema con un humano—dijo con desesperación esperando a que Arceus le hiciera caso
¿Un humano?—respondió Arceus sin mirar a su creación—oh… creo que sé de quién… ¿Es sobre Ash Ketchum de la región de Kanto?—
Celebi quedó impresionado al oír las palabras de Arceus—usted… ¿ya lo sabía señor?—
Arceus duró un par de segundos sin responder—desde aquel día en que él me salvó de morir, desde aquel momento en que interfirió… lo he estado observando, he estado al pendiente de él cerciorándome que su vida no tuviese obstáculos… pero por desgracia hoy no ha sido así—
Si usted conoce a Ash, ha de saber que es un alma pura en este mundo de humanos tan obstinados y arrogantes—
Arceus duró otro par de segundos sin responder—humanos crueles; egoístas que solo velan por su bien y olvidan a quien les ha ayudado tanto… sí; sé sobre sobre la pureza del chico, quiere más a los pokemon y a sus seres queridos más que a su propia vida… lástima que sus seres queridos no lo quieran como él a ellos—
¿Qué hacemos señor?—Celebi estaba preocupado—no podemos dejarlo así, vulnerable a cualquier daño allá en la tierra
Arceus lo pensó detenimiento—no… no puede quedarse más tiempo allá junto a la impureza del ser humano, ellos no merecen estar junto a un alguien así… ve Celebi, tráelo a donde se merece estar—
Celebi sonrió al pokemon creador, sin más preámbulo volvió a abrir otro portal y voló en él, queriendo llegar a tiempo antes que Ash cometiera una locura
/
Ash corrió hasta donde su cuerpo le permitió, se había detenido bajo la sombra de un gran árbol con Pikachu al lado, frente a ellos había un acaudalado rio. Él estaba de pie, respirando pesadamente, tratando de recuperar el aliento con grandes bocanadas de aire; de sus ojos aún seguían saliendo lágrimas que iban cayendo al suelo, no tenía las intenciones de parar puesto que venían de lo más profundo de su ser.
Pikachu estaba igual de cansado que su entrenador, había corrido igual que él con tal de seguirlo y velar por él. Ellos dos se habían jurado permanecer juntos hasta el final ya sea en las buenas o en las malas, ganando o perdiendo, si él tenía un problema siempre podía contar con Ash para solucionarlo y viceversa; todo eso lo tenía bien en claro desde ese día en que Ash quiso sacrificar su cuerpo para salvarlo de aquella peligrosa parvada de Spearow
Ash no podía tranquilizar su respiración, estaba agotado pero quería continuar corriendo—vamos… Pikachu vámonos…—dio un par de pasos algo pesados
¡Pika pi!—dijo el pokemon igual d agotado, no se movió ya que quería dejar de correr
Ash se detuvo al oír a su Pokemon gritarle, se quedó en silencio un par de segundos y le dijo—¿Tú también amigo? ¿Tú también quieres abandonarme?—dijo sin mirar al roedor
¡¿Pika?!—Pikachu estaba sorprendido por lo que su entrenador decía
Tú también te has hartado de mí, ¿No es cierto? Solo quieres alejarte porque te doy vergüenza, ¿Cierto?—Ash lo decía quietamente mientras que de sus ojos salían unas cuantas lagrimillas—bueno… no te culpo, yo también siento vergüenza de mí mismo por fallarte—
Pikachu estaba impresionado por las palabras de Ash, estaba demasiado deprimido hasta el punto de creer que todos estaban en su contra, cuando en realidad lo que quería Pikachu era dejar de huir sin sentido-¡Pika Pi!—
No solo te he fallado a ti, sino a los otros pokemon's, Torterra, Charizard… y a todos los que han estado esperando en pueblo Paleta… todos ustedes han estado luchando duro por años… pero yo soy su único obstáculo—
¡Pika pi!—pikachu se acercó violentamente a su entrenador y comenzó a agitar su pierna—¡Pika Pi!—
Ustedes son geniales… son dignos de ser campeones y merecerse todo… pero mientras sigan atados a mí nunca lograrán nada… lo mejor será—Ash comenzó a llorar levemente, pero ya estaba decidido a lo que haría
¡pika!—Ash pateó al roedor, alejándolo a casi tres metros de él; Pikachu estaba sorprendido, nunca antes su entrenador había hecho semejante cosa con él
Ash metió su mano en su chaleco, de allí sacó una pokeball diferente puesto que esta pokeball tenía un pequeño rayo dibujado en ella, era la pokeball de Pikachu—Pikachu vuelve—con eso se puso firme, poniendo la pokeball de frente para que capturara a Pikachu
Pikachu se espantó al ver la intención de su amo, pero él no quería regresar a su pokeball así que esquivó el rayo de luz roja—¡Pika pi!—
Ash se frustró por la desobediencia de Pikachu, así que volvió a intentar—¡te he dicho que vuelvas a tu pokeball!—
Uno tras uno, Pikachu iba esquivando los rayos de luz de la pokeball, con cada salto se iba cansando más y más hasta hacer cada vez más lento sus movimientos. Ash por su parte comenzaba a hartarse—maldita sea—susurró—QUEDATE QUIETO ESTUPIDO POKEMON—gritó
Pikachu quedó en shock al oír las palabras de Ash, una pequeña lágrima salió de los ojos del pokemon mientras el rayo de luz rojo lo alcanzó y lo introdujo a la pokeball.
Ash miró la pokeball de su pokemon—lo siento Pikachu… pero es lo mejor para ti—el entrenador sacó su cinturón de pokeballs y puso allí la pokeball de Pikachu, luego se acercó al rio. Ash puso el cinturón frente al rio—los quiero mucho amigos…—decía mientras las lágrimas salían sin control de sus ojos—pero ustedes son geniales, y necesitan a un mejor entrenador que yo… lo siento si no fui digno de ustedes—con eso soltó el cinturón. El cinturón cayó sobre el rio, y su acaudalada corriente lo fue arrastrando hasta hacerlo desaparecer de la vista de Ash
Una vez que el cinturón de pokeballs se alejó, Ash se quitó la mochila y la abrió, de allí sacó una navaja que Brock le había regalado en Sinnoh (con esa pelaba las frutas y verduras para la cena :v), luego de tomarla lanzó la mochila al suelo. El chico miró el fila de la navaja, estaba tan limpia, tan reluciente y tan afilada que se podía ver su reflejo en ella—solo soy una carga para ellos. No soy más que un objeto inservible en este mundo—
Ash acercó la navaja a su cuello lentamente, estaba atemorizado pero aun así quería hacer eso.
¡ASH NO!—se oyó desde lejos
Ash se sorprendió al oír aquella voz que se le hacía familiar, pero más se sorprendió cuando vio que el dueño de aquella voz se había abalanzado hacia él, tomando su mano con la daga y alejándola de él—Celebi…—dijo sorprendido
Celebi había llegado en el momento justo para evitar una catástrofe, estaba tratando de abrir la mano de Ash para quitarle el objeto afilado pero el chico era demasiado fuerte en su agarre
Celebi… tu…—decía Ash aturdido. Ash se puso serio—tú también déjame…—e joven empujó con fuerza a Celebi y lo lanzó lejos de él—¡Tú también aléjate de mí!—estaba decidido
Ash volvió a acercar la daga a su cuello, pero esta vez fue detenido por un par de látigos verdes que reconocía perfectamente—ug… látigo sepa… pero si…—Ash volteó a ver de donde provenían los látigos, se sorprendió al ver que se trataba de su Torterra, a quien había lanzado al rio junto al resto de sus pokemon
¡Pika pi!—las sorpresas para Ash aún no terminaban, puesto que en la cabeza del Torterra se posaba su pequeño amigo amarillo
Pikachu… ¿Tú también?—
Ash se enfureció al ver a los pokemon haciendo eso por él—¡DEJENME YA!—Ash tomó la navaja con su otra mano que estaba libre, pero nuevamente alguien lo sujeto, ahora era Greninja que, con su larga lengua que usaba estil bufanda, sujetaba la otra mano de Ash impidiéndole lograr su cometido
¿Tu también?—Dijo Ash al ver a uno de sus pokemon más recientes unirse a ese tipo de resistencia—¡Qué no comprenden que ya me harté!—Ash seguía llorando puesto que le dolía ver como sus pokemon hacían eso solo por él—¡Que no entienden que no necesito…—fue interrumpido bruscamente… esta vez fue por un rugido fuerte y feroz que solo uno de sus pokemon podía hacer; Ash solo bajó la cabeza apenado—Charizard… todos…—
Charizard, su imponente Pokemon que tanto había estado con el casi el mismo tiempo que Pikachu igual había salido de su pokeball como sus otros tres compañeros. Charizard había llegado volando de entre los árboles, aterrizó de pie justo al frente de Ash
Tú también has venido… tú también…—dijo Ash quien continuaba con la cabeza agachada, pero de inmediato se sorprendió al ver que en la garra de Charizard estaba su cinturón con las últimas dos pokeball que faltaban por abrir—chicos…—
Las últimas dos pokeball se abrieron solas, de allí salieron sus últimos dos pokemon que rugieron al verlo. Ash no vio a sus otros dos pokemon por la misma razón que no veía a Charizard, por vergüenza—Glailie… Heracross… ustedes también están aquí…—
Vez Ash—dijo Celebi mientras se acercaba lentamente a Ash—les importas a ellos. Ellos son tus amigos al igual que yo, y nos preocupamos por ti—
Ash seguía sin mirar a nadie, ni siquiera pronunciaba una sola palabra. Las lagrimas volvieron a salir de sus ojos pero esta vez no fueron tan abruptas como anteriormente; se podía oír como el chico se lamentaba de lo que estaba a punto de hacer—lo siento… lo siento chicos…—
Todos miraron a su entrenador desmoronarse. Ash soltó la navaja que cayó al suelo, Torterra y Greninja igual lo soltaron con cuidado pero este no quería ver a nadie—lo siento mucho…—
No tienes porque disculparte Ash—dijo Celebi mientras se acercaba a su rostro—todos te comprendemos
Ya estoy harto—fue lo último que dijo Ash antes de guardar un silencio sepulcral
Celebi sonrió levemente—no te preocupes. Ya no volveras a tener que pasar por esto—el pokemon toco la cabeza de Ash y cerró los ojos, de su cuerpo comenzó a emanar un fuerte aura de color azul brilloso que comenzó a rodearlo a él y a Ash, pronto todos los pokemon fueron rodeados por esa aura brillante—te juro que nunca más volverás a pasar esto—
….
El aura misteriosa se desvaneció, pero ya no había nadie al rededor, todos habían desaparecido. Solo quedaba en el suelo la mochila de Ash que había arrojado con anterioridad y la navaja que pudo haber sido la causando de un suicidio
/
¡Ash!—
¡Ash!—
La búsqueda de Ash seguía en pie por parte de los únicos dos interesados en encontrarlo, Brock y Dawn, quienes ya casi se rompían la garganta gritando el nombre de su amigo para encontrarlo
¡Piplop!—y como no, también el pequeño pokemon de Dawn ayudaba en la búsqueda
¡Ash donde estás!—dijo Dawn al detenerse un momento—no está por ningún lado—
Brock se acercó a la chica al ver que se había detenido—no te preocupes Dawn, lo encontraremos—
Dawn permaneció quieta sin mirar y sin hablarle al moreno. Brock se percató de esto y se le acercó a la chica, le puso la mano en el hombro y le dijo—tranquila, ya aparecerá. Ash de seguro está por aquí cerca, quizá se ha detenido a tomar aire y descansar un poco—
Dawn guardó silenció otro par de segundos—ellos fueron muy crueles—dijo con la voz bastante seca—todos ellos… Misty, May, Serena… todos ellos dijeron cosas muy crueles de él—
Brock suspiró, podía entender la frustración de la chica—lo sé. Pero no podemos hacer nada por ellos, solo podemos ayudar a Ash. Sí fue lastimado por las palabras de los chicos, entonces es nuestro deber ayudarlo y reanimarlo—
Dawn sonrió levemente al oir a Brock, luego le miró y le dijo—gracias Brock, eres un gran amigo para mí y para Ash—
Brock sonrió—ni que lo digas, sin mi ustedes se hubiesen perdido en Sinnoh. Ven, sigamos buscando hasta encontrarlo—
¡Si!—dijo la chica con ánimos
¡Piplop! ¡Piplop!—Gritaba el pequeño pokemon tipo agua mientras corria apresurado hacia su entrenadora
¿Qué pasa Piplop?—preguntó Dawn alarmada por la alteración de Piplop—¿Encontraste a Ash?
Piplop negó con la cabeza—¡Piplop!—le señaló a su entrenadora a donde debería de ir
Dawn corrió hacia donde Piplop le indicaba, detrás de ella iba Brock quien no corría tan rápido como ella. Se detuvieron al llegar a un claro junto a un acaudalado rio
¿Dónde está Piplop? ¿Qué fue lo que viste?—preguntó Dawn mirando hacia todos lados, fue entonces cuando la vio—es… es la mochila de Ash…—
La chica se acercó a la mochila, se agachó y la revisó—sí, es esta la mochila de Ash. ¿Pero porque la habrá dejado aquí?—
La chica comenzó a revisar todo el lugar a su alrededor, pronto dio con la navaja que le había visto a Ash en Sinnoh. La coordinadora se acercó, tomó la navaja y dijo—¿Por qué esta cosa está afuera? ¿Por qué?—fue allí donde se dio cuenta. Dawn abrió los ojos de par en par cuando tuvo una idea de lo que pudo haber pasado con el chico y aquella cuchilla—¡ASH! ¡ASH DONDE ESTÁS!—comenzó a gritar desesperadamente mientras buscaba en los alrededores
Brock llegó a donde Dawn—¡Dawn! ¿Qué encontraste?—se acercó a Dawn, fue cuando vio la navaja que ella cargaba—es la navaja de Ash, pero porque está aquí tirada
¡Brock!—Dijo Dawn repentinamente—¡Algo le ha pasado a Ash! Sus cosas están aquí tiradas y no hay rastros de él por ninguna parte. Algo le ha pasado, lo sé—una cuantas lagrimas comenzaron a formarse en los ojos de la coordinadora
Brock estaba consternado al ver a Dawn así—tranquila Dawn, él de seguro—
NO PUDO TRANQUILIZARME SI NO ENCONTRAMOS A ASH—gritó para luego ponerse a llorar con sus manos cubriendo su rostro. Sus lágrimas eran de dolor y tristeza ya que extrañaba al chico, o quería y necesitaba saber que estuviera bien.
Borck se quebró al ver a Dawn así, lo único que pudo hacer fue agacharse y abrazar a la chica para consolarla—lo encontraremos Dawn, te lo prometo—
Del cielo comenzaron a caer unos pequeños copos de nieve, nuevamente iba a nevar dentro de poco, pero eso no le importaba a la chica que yacía llorando con su amigo abrazándola
Ash… ¿Ash dónde estás?—era lo único que decía la chica tratando de consolarse imaginando que Ash estaba bien, que estaba con ella y que estaban felices
Continuará…
