Hola que tal. Feliz año nuevo para comenzar. Disculpen la tardanza, pero he tenido una emergenia familiar muy severa y delicada y pues he estado algo desconectada de todo y no tenia ni ganas de seguir escribiendo, pero ya me volvio la inspiracion y logre terminar el 3er. capitulo. Espero que les guste, por cierto... diganme, quiero llevar este FanFic tranquilo con bastante historia, pero si desean que la cosa se acelere... pues me avisan y pondre la cosa mas rapida. xD Gracias por los comentarios, espero les este gustando. Un saludo. :)
CAPITULO 3 - "Malos Primeros Pasos"
Alguien estaba tocando la puerta… Demasiado temprano para su gusto. Pero tenía que comenzar a acostumbrarse a estar de pie a primeras horas del día.
Se levanto con pereza, mientras se arreglaba un poco el cabello y caminaba lentamente hacia la puerta. La abrió para poder observar al invasor que la había despertado.
- Lamento haberte despertado tan temprano. – comento Yukio, mientras desviaba su vista a otro lado. Eloise, estaba ligeramente vestida. Un suéter que le llegaba un poco más debajo de sus muslos y nada más.
- No importa. Disculpa por abrirte la puerta en paños menores. – dijo sonriendo. Sabía que el chico con lentes tenía las mejillas algo rosadas de la pena. - ¿Se te ofrecía algo? – añadió mostrándole una mirada de somnolienta.
- Quería entregarte unos papeles de mucha importancia que debes repasar hoy, antes de irme hacia la academia y dejarte tu uniforme de maestra. – replico Yukio, mientras le entregaba una caja rectangular sellada y un sobre de papel manila sobre esta misma.
- ¿Uniforme de maestra? No sabía que se utilizaba alguno en particular. En fin, gracias… espero poder entregarte los papeles a tiempo. Si los reviso antes, llegare a entregarlos a tu clase. – dijo mientras tomaba los paquetes.
- Muchas gracias. Me retiro, espero verte más tarde. – respondió antes de hacer una pequeña reverencia hacia ella y cerrar la puerta detrás de él.
Eloise lo veía cada vez más lindo. Pedía perdón al cielo por querer acorralar en una esquina a ese puberto de quince años y abusar de él en todas las maneras posibles.
- ¡Dios! ¿Qué pensamientos son estos? – exclamo Eloise, mientras tiraba la caja sobre su cama, despertando ligeramente al dragoncito sobre ella.
Necesitaba despejar su mente llena de suciedades. Ese niño que iba a saber de pasiones, ni de amores, ni mucho menos de complacer a una mujer. Apostaba que seguiría siendo un adolescente virgen… y su imaginación volaba más alto todavía, tenerlo para ella sola, ser su primer amor… Eso la volvía loca.
- Petifire, ¿Crees que estoy loca? – le pregunto al dragoncito, el cual movía la colita, observando a su dueña caminar de un lado hacia otro.
En fin, tenía que mejorar la estrategia para poder llegarle a alguna manera a Yukio, sin asustarlo con la idea de que ella fuera mayor que él y más experimentada.
Es cierto que no era la primera vez que tenía un chico en su vida, pero por alguna extraña razón a ese adolescente de quince años lo quería en su vida amorosa.
Se acerco a la cama, y tomo la caja para abrirla. Interesante uniforme para una maestra de exorcismo. Saco la camisa blanca impecable, una falda la cual midió sobre sus piernas y tenía la altura exacta para quedar un tanto arriba de sus rodillas. Un saco parecido al que llevaba Yukio puesto, pero más corto y un fajón que lo amarraba por encima.
Recordó que su padre le había dado el emblema de Meister en Fuegos Demoniacos y Dragones, debería de estar en alguna esquina de sus maletas. Tenía que buscarlo para colocarlo sobre su saco de vestir.
- En serio, ¿Corbata? – exclamó, mientras sacaba la ultima prenda de la caja. La misma que llevaba Yukio Okumura puesta. Pensaba que solo sería un requisito para los hombres, pero por lo visto no se pudo escapar de ella.
Dejo todo sobre una de las camas y se sentó en otra para poder sacar los papeles del sobre papel manila. Eran sobre los temas que impartiría en las clases. Fuegos Demoniacos 101 y Dragones [Convocación, Control y Manejo].
Supo que tendría bastante material para arreglar y dejar todo agendado para entregarlo en Dirección, así que se acomodo y comenzó a leer.
Tenía que hacer demasiadas cosas en tan poco tiempo. Sus clases comenzaban en un lapso de media hora y aun tenía que ir a buscar algunos documentos que el Director le debía dar. Cerró los ojos por un momento, se quito los anteojos y recostó su cabeza en el respaldar de su silla de escritorio.
Lo primero que se le vino a la cabeza fue la imagen de Eloise en Suéter, cuando le atendió la puerta. Se miraba tan provocativa, tan hermosa, tan ligeramente desnuda.
Tenía muchos pensamientos en su mente. Hasta cierto punto, se sentía algo ultrajado y engañado por su propia cabeza, es cierto que era una persona madura, pero su certificado de nacimiento exclamaba a gran voz que solo tenía quince años.
- Yukio, necesito hablar contigo. – replico Rin, mientras abría con brusquedad la puerta de la clase y enviaba al chico de vuelta a la realidad.
- ¿Qué quieres? – pregunto, levantando su cabeza y volviéndose a poner sus anteojos.
- Elle te estaba buscando. Dice que necesita darte unos papeles. – respondió, mientras se sentaba en una esquina del escritorio.
- ¿Eloise? ¿Dónde está? – pregunto, recogiendo algunos papeles de su escritorio y metiéndolos en una carpeta.
- A ver, déjame recordar. Me tope con ella en el pasillo del sector Este de la Academia. Creo que Mephisto también la mando a llamar. – dijo sonriendo.
- Rin, le hubieras dicho que viniera a mi clase. – exclamo mientras se levantaba de su escritorio.
- En realidad que no se me ocurrió. En fin, ya cumplí con darte el recado. Me voy, tengo hambre. – comento Rin, mientras se levantaba, acomodaba su espada y salía del aula, seguido de Yukio.
Casi ahorcaba a su hermano. Que pensaba en irle a decir algo así. No lo entendía, tal vez su voluntad para molestarlo seguía ahí. Se apresuro para llegar a la Ala Este de la Academia, pero por más rápido que camino no la encontraba por ningún lado.
Se detuvo para observar el largo pasillo, solo uno que otro estudiante y algunos maestros. Eloise no estaba en el panorama. Resignado, camino hacia la Dirección, que no quedaba tan lejos.
Puso su mano en el picaporte, pero esta se abrió bruscamente por el lado contrario, tomándolo inadvertido y dejo caer sin querer la carpeta llena de papeles.
- Demonios. – exclamo en sigilo, mientras se agachaba para recoger algunos papeles.
- Oh disculpa Yukio, no sabía que estabas afuera. – dijo una voz conocida.
Yukio lentamente comenzó a ascender la mirada… botas altas, piernas descubiertas, falda pegada a las caderas, y subió más rápido después de la cintura de la persona. Era Eloise en su uniforme de Maestra.
Se miraba endemoniadamente elegante y hermosa. Tenía su saco amarrado a la cintura, la camisa blanca y su corbata amarrada perfectamente. Llevaba su larga cabellera suelta y algo de lipstick en sus labios.
- Eloise. No importa, me dijo Rin que me buscabas. – dijo mientras recogía el ultimo papel y se levantaba para verla mejor.
- En efecto, te buscábamos. Elle ya me entrego los papeles de sus clases y necesitaba que me dijeras las horas disponibles para incluir las dos nuevas asignaturas. – dijo el director, detrás de la chica.
- Mephisto. Me esperaba ese requerimiento de parte suya Director, así que ya le traía las horas adecuadas para cada una de las asignaturas nuevas. – dijo Yukio, mientras sacaba un papel de su carpeta y se la pasaba al Director.
- Tu siempre tan preparado Yukio, no por nada eres uno de mis mejores maestros. Eso es todo chicos, los veo más tarde. – dijo Mephisto, mientras despedía a los dos maestros.
Ambos salieron de la oficina del director. Caminaron un largo tramo de pasillo sin mascullar palabra.
- ¿Dormiste bien Eloise? – pregunto Yukio, mientras caminaba al lado de ella.
- Si. Un poco de frio, pero logre descansar muy bien. – respondió regalándole una sonrisa.
- Veo que ya estas usando tu uniforme. Recuérdame que debo entregarte dos mudadas más. – dijo mientras la observaba de reojo.
- Oh, está bien. Nada más la corbata sigue siendo algo extraño para mí. No estoy del todo acostumbrada. - dijo mientras trataba de arreglarla.
- Espera. Déjame ayudarte. – dijo Yukio, deteniéndose y tratar de acomodar perfectamente la corbata.
Eloise se posiciono estática frente a él. Mientras Yukio acomodaba su corbata. Por un momento todo se detuvo alrededor de ellos. La corbata, o estaba mal puesta, o Yukio estaba tardando más de lo esperado por alguna razón.
Eloise no soporto más, y tomo la corbata de Yukio con fuerza, atrayendo al chico más cerca de su cuerpo. Yukio la observaba algo desconcertado, pero no se detuvo ahí… lo acerco mas y mas, obligándolo a quedar muy cerca de su rostro. Acerco sus labios a sus mejillas, muy cerca de sus labios y planto ahí un pequeño beso.
- ¿A qué se debe ese muestra de afecto? – pregunto asombrado.
- Gracias por arreglarme la corbata. – respondió Eloise con una sonrisa, mientras soltaba la corbata del joven y retomaba su rumbo hacia su habitación.
- Esta mujer me va a matar. – pensó Yukio, mientras caminaba un tanto detrás de ella, con las mejillas pintadas de un lindo tono rosado.
Continuara...
