Aquí va la continuación, espero la disfruten y perdonen mis faltas de ortografía, no saben lo feliz que me hacen sus comentarios, me motivan bastante.
Los personajes de Inuyasha no me pertenecen sino a la gran Rumiko.
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- Kagome – Sango me miraba preocupada, imaginando tal vez el cómo me sentía.
- Ve Sango – Ni siquiera voltee la mirada hacia ella – Enseguida te seguiré – Solo quería un momento a solas, un momento para desahogar todo lo que llevaba en el alma.
Subí mi mirada alcielo, hoy en particular permanecía nublado, el viento golpeaba fuertemente, solo era cuestión de tiempo para que se desatara la lluvia, un ambiente gris.
No sé cómo fue que mis amigos llegaron aquí, en realidad puede que me lo explicaran, pero tan afectada como me encontraba, no les di la atención necesaria, sus palabras se perdieron en la habitación sin ser asimilada, solo recuerdo que después de haber estado en inconsciencia por lo menos dos días, lo primero que hice fue ir a verlo, aun cuando no quisieron permitírmelo, de una u otra manera me las arregle para que mi objetivo se cumpliese, y no pude retener mis lágrimas que recorrían por mis mejillas, por que verlo allí, que aunque pareciese que solo descansaba, su energía demoniaca era muy inestable, y casi no se podía sentir siquiera, es obvio que si no se hacía algo el moriría. Livani me menciono que extrañamente su herida no estaba sanando con la rapidez que normalmente lo haría un Youkai, y eso solo hizo que se acrecentara el peso en mi corazón, la culpa fue mía.
A pesar de querer quedarme allí todo el tiempo posible, sabía que no me lo permitirían, y no estaba equivocada, luego estaban las explicaciones a mis amigos, y uno que otro informe sobre la situación del castillo, que no sufrió grandes destrozos, hubieron algunas bajas, sin embargo, mis amigos habían llegado después de aquello, se ocuparon de mis heridas y sin importar nada más ayudaron en todo lo concerniente al castillo del oeste, luego Lady Irasue llegó, eso nos lleva a la situación actual, en la que de repente algunos youkais irrumpieron en la modesta habitación que me habían asignado cuando llegue aquí, mis amigos se veían sorprendidos, probablemente se preguntasen que querían aquí, aquellos seres eran nada más ni nada menos que la madre de quien fuera el Lord de estas tierras, acompañada de algunos de los Youkais más poderosos en el castillo de la luna, sabía que tendría que responder algunas preguntas, sin embargo fueron mis amigos los que explicaron por mí, e increíblemente eso no pareció molestar a la diablesa, que imponía con su youki, luego todo pareció una pequeña reunión tratando de dar una solución a los problemas que se avecinaban.
- No sabemos quién ataco Lady Irasue – Uno de los generales mencionó.
- No fue ninguno de los otros puntos cardinales – Ese rostro imperturbable incluso después de lo de su hijo – No tiene caso discutir sino sabemos quién es el adversario y con respecto a mi hijo, eso representara un gran problema – Fría como siempre.
- Esto podría ser aprovechado por otros por la conmoción – Miroku añadió, nadie refuto.
- Así es monje – Irasue-sama frunció el ceño, en otras circunstancias ella tal vez hubiese mantenido aquella personalidad burlona y sarcástica – Me hare cargo de las tierras del Oeste mientras hallamos una solución.
- Sin el bastardo aquí, esto se pone feo – Lo miré, me devolvió la mirada preocupado, él tenía conocimiento de la culpabilidad que estaba sintiendo, por eso fue que me dio mi tiempo, de no haber sido así, Inuyasha me hubiese dicho que nos fuésemos de este lugar, que este no era nuestro problema, en realidad entre hipidos y lágrimas ellos fueron los únicos a los que les explique lo sucedido, fue Sango y Miroku quienes comunicaron a grandes rasgos lo del símbolo y Sesshoumaru, ellos omitieron que fui yo a quien salvó, tan solo tal vez estaban preocupados por mí, lo entendía, estaba siendo egoísta pero si se sabía puede que me sacasen de aquí, yo solo quería ayudar, permanecer y solucionar de alguna manera esto.
- Mi señora, la única solución es buscarla a ella – Satoru-sama dio su opinión al respecto, antes de que yo preguntase por esa opinión Sango se me adelanto.
- ¿Ella?
- Satoru-sama, acaso se refiere a la hechicera de la isla de la muerte – Uno de los generales, el más joven cuestionó.
- Ella – Sango abrió los ojos con incredulidad – Pensé que solo eran historias.
- Aun entre los Youkais se tiene esa creencia, no es fácil de hallar, pero hay quienes conocemos la ubicación de esta isla – Los demonios restantes también parecían conmocionados, entonces caí en cuenta que era la misma demonio de quien me platicó Jaken, al final recurríamos a ella.
- Parece ser la opción más sensata – Cerró los ojos por un instante – Sin embargo, se debe tener en cuenta que no podemos dejar el castillo desprotegido, además Satoru, la persona que vaya ante esa mujer tiene que tener algo muy grande que ofrecer, además debes recordar el otro pequeño detalle.
- Irasue-sama – Llame la atención de todos, mentiría si dijese que una parte de mí no se alegró, si aquella Youkai podía hacer algo por Sesshoumaru, haría lo posible por conseguir su ayuda, al igual que para Rin – Iré yo.
- Kagome – Musito Inuyasha, no quería mirarlo, no tenía el valor ni siquiera para enfrentarlo y decirle que me había enamorado de su hermano, en este preciso momento sé que me estaba exigiendo una explicación, incluso mis amigos tal vez, pero yo estaba decidida, iría al mismo infierno por el ser quien me salvo la vida, no le permitiría morir.
- Entonces te acompañare yo – Satoru-sama me dirigió una mirada de ¿Comprensión? No lo sabía – El resto de ustedes protejan el castillo – Una orden clara para el resto de los generales.
- Una hora – Irasue-sama se acercó a mí, con ese caminar elegante – Partan en una hora – El resto de los demonios salieron tras ella, en la estancia solo nos quedamos mis amigos y yo.
- Kagome – Inuyasha avanzo hacia mí y me tomo de la mano, aun así evite mirarle, rayos su presencia aun me afectaba – No tienes por qué ir, puede ser muy peligroso.
- Señorita – Miroku quiso decir algo pero no se atrevió, esto era difícil, muy difícil.
- Chicos, Inuyasha – Por fin mencione palabra en esta situación – Yo debo ir, se lo debo, si alguien debería de estar en las condiciones de Sesshoumaru debería de ser yo, ese ataque era para mí, es mi responsabilidad.
- ¡No iras! – Inuyasha me impuso lo que pensaba – Si el bastardo está a punto de morir es su problema, ya hiciste bastante, se lo merece.
- Inuyasha – Reprendió Sango molesta - De no ser por tu hermano Kagome estaría muerta ahora mismo, ella solo quiere retribuirle por haberla salvado – En realidad ni siquiera estaba pensando en compensar, solo quería que despertase y disipar esta sensación de culpa, además también estaban mis sentimientos de por medio.
- No importa lo que me digas Inuyasha – Salí apresuradamente de esa habitación, pare un momento cuando estaba a unos pasos de la salida – iré sin importarme nada mas – No vi ninguna de las expresiones de mis compañeros, ahora mismo mi único deseo consistía en que todo esto terminara, camine por los pasillos, esta vez vestía un Kimono simple, mi uniforme se había destruido con el ataque, prepare lo necesario para el viaje y el tiempo pareció trascurrir muy rápido.
- Kagome – Inuyasha casi me asusto, estaba apoyado sobre la pared, miraba hacia el frente, eso antes de acercarse y abrazarme fuertemente, como si se negara a dejarme ir, y yo instintivamente correspondí – Nosotros volveremos a la aldea, no pienso soportar esas miradas que me dirigen.
- Inuyasha
- Recuerdas tu promesa, ¿Verdad? – Respingue ante aquello – Que siempre estarías a mi lado y la última fue que regresarías a mí para estar juntos otra vez – Baje la mirada con tristeza, no sabía si podía seguir manteniendo aquellas promesas que yo hice, sin embargo en aquel pasado nunca hubiese imaginado que todo cambiaria.
- Lo recuerdo – Mencione con todo el dolor de mi corazón.
- Cuídate – Me soltó y me dejo ir hasta donde se encontraba aquel demonio.
- ¿Estas lista? – Satoru-sama se preparó para emprender vuelo, yo me subí sobre Ah-Un, el viaje seria largo, aun si llovía no me importaba en lo más mínimo, llevábamos sobrevolando por más de seis horas el cielo, ¿Qué tan lejos se encontraba esa isla? El frio calaba en mis huesos, una encrucijada en la que yo misma me metí, nunca pensé que las cosas se tergiversaran tanto, las promesas eran importantes, sin embargo con mi sentir ya estaba rompiendo una.
- Kagome
- Dígame – Mientras volaba disminuyo la velocidad y se situó a mi lado
- Aquella hechicera te pedirá algo a cambio, lo más preciado que tengas, ese hecho va más allá de lo que puedes imaginar – Hizo una breve pausa - ¿Estas dispuesta a pagar ese precio?
- Yo estoy dispuesta a correr el riesgo – Si era por Sesshoumaru lo haría. Solo me preguntaba que pediría, ¿una cosa material?
- Dime pequeña – Era la primera vez que Satoru-sama me llamaba así, aun con el rostro serio preguntó - ¿Estas enamorada del príncipe de la casa de la luna? – No pude evitarlo, mis ojos se mostraron sorprendidos, un suave sonrojo se instaló en mi rostro.
- Con que si ¿Eh? – Retomó la velocidad de antes y se colocó por delante – Tu camino va a ser muy difícil, solo no te rindas, en realidad a mí no me importa que seas humana, te trataría con el mismo respeto, ojala y te convirtieses en la Lady de las tierras de Oeste.
- Satoru-sama – Era fácil decirlo, eso no dependía solamente de mí, no puedes obligar a alguien a sentir lo mimo que tú, Sesshoumaru tal vez me tenía aprecio, mas no me amaba.
- Ya llegamos – Vislumbre una isla y a menudo que nos fuimos acercando, el bajo a tierra, me pregunte por que no seguíamos volando y encontrar más rápidamente el palacio de la hechicera.
- No es dable volar, ella ya sabe que estamos aquí, en realidad el solo hecho de estar tocando tierra ya es un gran avance, muchos otros ni siquiera pueden ver la isla - Eso me sorprendió, era por eso que Jaken me había dicho que era muy difícil encontrar a esa mujer.
- Entonces quiere decir que a partir de aquí tendremos otras pruebas que superar – Me miro sonriente, mientras yo solo podía pensar cuanto nos tomaría llegar hasta el palacio.
- Eres muy inteligente, lo que debemos hacer es llegar a ella por este medio – En ese momento no me imaginaba las cosas que tuviésemos que pasar para obtener nuestro objetivo, nos enfrentamos a extrañas criaturas, nos lastimamos, nos perdimos una y otra vez por el sendero, este parecía un laberinto, pasamos hambre, frio, incluso tuvimos que cuidarnos de algunos frutos venenosos, seguramente yo hubiese muerto de no ser por Satoru-sama, él estaba familiarizado con este ambiente hostil, entramos a un bosque en el que nuestro valor se puso a prueba y nos enfrentamos a nuestros más grandes miedos, además también nos quedamos atrapados en una ilusión en la que se te mostraba la vida que deseabas tener, de alguna manera fue muy difícil liberarse de ella, incluso perdimos la noción del tiempo, pero finalmente una mañana fuimos capaz de ver el palacio, casi juraría que nos tomó demasiado tiempo llegar a él.
Me encontraba débil, incluso el demonio que me acompañaba se veía muy afectado, justo al llegar a la puerta de aquel imponente palacio, yo me desmaye por todo lo soportado en el camino.
Eso nos lleva hasta este momento en el que abrí los parpados, me levante bruscamente, estaba en una habitación que no reconocía, era muy lujosa, inmediatamente salí de la habitación, recorrí el palacio hasta llegar a ellos, que yacían sentados, uno era el general y la otra era una mujer pelirroja, ojos violeta, muy hermosa, mas no pude reconocer sus vestimentas, pero lo más extraño es que a pesar de que yo era una sacerdotisa no podía sentir la presencia de aquella Youkai, como si no existiese, y por si fuera poco no tenía ningún rasgo parecido a la de una demonio, no estaban las orejas puntiagudas, ni siquiera las garras, ella parecía una humana.
- Así que has despertado ¿Eh? – No me miró, se tomaba su té con toda la calma del mundo – ¿Ya estas lo suficientemente mejor para continuar con lo que han venido a pedirme? – Sus palabras estaban llenas de serenidad, esta mujer era tan difícil de descifrar más que cualquier otra.
- Si – Cuando cruce miradas con Satoru-sama este me sonrió - ¿Disculpa, pero que clase de Youkai eres? – Mi curiosidad era más grande.
- Uhm, me habían dicho que posees poderes sagrados, en pocas palabras eras la protectora de la Shikon no tama – Dirigió su mirada a mi compañero – Pues estoy empezado a dudar.
- No era la protectora de la perla por que quisiese, las circunstancias se dieron así – Mencione molesta, porque medio mundo cuestionaba mis poderes, digo yo solo tenía dieciséis años, no me crie en este mundo, y por lo tanto ignoraba un montón de cosas de la era feudal – De todos modos eso que tiene que ver con mi pregunta – En estos momentos me rodeaba un aura siniestra.
- Eres una humana interesante - Se paró y camino hacia mí con una elegancia innata – Eres una sacerdotisa, alguien como tu debería de saberlo.
- Kagome ella es una Youkai ancestral, la última que queda en su especie….
- Ya entendí – Lo interrumpí, enserio quise que la tierra me tragara por haber preguntado eso, ser la última en su especie no debía ser nada bonito, no me gustaría imaginar ser la última humana en el mundo, eso es espeluznante.
- Dejando eso de lado – El general puso un rostro serio – Es momento.
- Antes quiero dejar una cosa en claro, mis poderes tienen un límite y para empezar debo verlos – Fue clara, por un momento mis esperanzas decayeron, hasta que caí en cuenta en algo.
- ¿Verlos? – Espera, no era imposible de remediar, solo que como procederíamos con eso.
- Eso se puede solucionar – Al acercarse a mi lado tomó mi rostro delicadamente con ambas manos y me hizo mirarle, sus ojos color violeta perdieron brillo, fue solo unos segundos antes de que volvieran a su estado natural – Eres un alma pura, una de las muy pocas que existen, irradias luz jovencita, esa determinación en tu mirada me indica que estas preparada para lo que se viene. Debes saber que muy pocos deseos se cumplen y a veces no puedo hacerlo directamente, ¿Entiendes la magnitud de un deseo u pedido?
- ¿Por qué me está diciendo esto? – No comprendí del todo sus palabras, pero extrañamente esa voz suya me tranquilizaba, me daba una calma única, ella era completamente diferente a cualquier demonio que haya conocido, su voz era dulce y me transmitía amabilidad.
- Ella dice que el precio a pagar debe compensar nuestro pedido, así funcionan los poderes de Tomoyo-sama – Hasta ahora caí en cuenta del nombre de este ser, pero además me di cuenta que el general, ya le había platicado de lo que sucedía, debieron haber charlado mucho mientras permanecía dormida.
- ¿Cuál es el precio a pagar por nuestro pedido? – Tuve miedo, ojala y no me respondiesen, algo me decía que sería muy malo para mí.
- Tergiversación, contradicción y olvido - Mire a Saturo-sama para que me explicase a lo que Tomoyo se refería, no fue posible, este me esquivo la mirada, eso solo me hizo ponerme peor de lo que ya me sentía, ¿Sería tan malo? En vista de que yo no parecía comprenderlo, la hechicera procedió a soltarme, al parecer ella me lo explicaría.
- Lo más importante que tienes en este momento, Estas enamorada ¿No es así? – Me quede en shock, aquella mujer enserio me está pidiendo eso, no, seguramente solo lo estoy malinterpretando, porque yo no quiero – El precio a pagar son tus sentimientos.
- ¿Como? – No era cierto, como podían arrebatarme mis sentimientos, ¿Cómo era posible aquello? - En el momento en el que tu pedido haya sido cumplido totalmente, se te arrebatara ese sentimiento especial que tienes, olvidaras a quien se lo profesabas, olvidaras a esa ser en sí, incluso se tergiversaran tus recuerdos, se reemplazaran por otras para que no puedas recordar, es por eso que contradicción, tergiversación y olvido son palabras que mejor resumen lo que sucederá. Los hechizos tiene un alto precio, solo así funcionan - ¿Lo olvidaría? Ni siquiera lo recordaría, todo lo que tuviese que ver con Sesshoumaru se borraría, mi mente haría como si nunca lo hubiese conocido, mis sentimientos por el desaparecerían, ¿Estaba eso bien? No, no quería olvidar, no quería perder este sentimiento, agache la mirada y unas lagrimillas resbalaron por mis ojos, trate de limpiarlas rápidamente, de todos modos, ¿Tenía otra alternativa? Tomoyo fue la última opción, si me negaba a esto el demonio peli plateado y Rin, ambos morirían, mi alma quedaría destrozada, pero yo quería que viviesen, y el precio a pagar era muy alto, olvidaría a Sesshoumaru mas no a Rin, de todos modos esta era la única solución.
- A-Acepto - No sabía que pensar, retrocedí unos pasos y me apoye en la pared, quería decaer, más Satoru-sama no me lo permitió, me abrazo fuertemente brindándome su apoyo.
- Vamos a empezar – La vi hacer unos movimientos con las manos, su cuerpo se rodeó de un aura color rojo, en el aire se formó una especie de luz brillante – Comunícate con cualquiera que desees, que sea rápido – El general me soltó y avanzó al centro.
- Mi Lady, ¿Me escucha? – Yo mire sin decir palabra, aun no procesaba todo lo que acababa de pasar.
- ¿Satoru? – Esa era la voz de la dueña del castillo de las nubes.
- Así es – Procedió a seguir mientras me miraba de reojo – Esta todo listo, solo necesitamos trasladar el cuerpo de ambos hasta aquí por medio de los poderes de Tomoyo-sama.
- Entiendo – Su voz se oyó más seria de lo normal – Pequeña humana, ten valor – Fue lo último que menciono antes de que aquella luz desapareciera. Luego la demonio prosiguió, esta vez saco un extraño dije, menciono algunas palabras en un idioma que no reconocí, aquel dije emanaba una luz roja, esta se conectó con mi pecho como un rayo láser, al poco tiempo de esto, dos cuerpos empezaron a materializarse, esa mujer los estaba tele transportando desde las tierras del Oeste.
- Sesshoumaru, Rin – Mis cavilaciones quedaron en segundo plano, apresurada corrí a su encuentro, ambos permanecían con los ojos cerrados, parecían dormidos, lo cierto es que no lo estaban.
- Los giros de la vida – La pelirroja observaba al Daiyoukai como si ya lo conociera – Otra vez ¿Eh?
- ¿Conoce de algún lado a Sesshoumaru-sama? – Incluso el demonio general pensó lo mismo que yo.
- De momento dejemos ese tema para otro día – Se acercó a ambos cuerpos, una vez más mostro aquel dije, era una especie de hexágono, lo cierto es que se sintió una ráfaga de viento, la energía maligna se hizo presente al igual que el símbolo que apareció aquel día.
- Imposible – Tomoyo mostro un rostro pasmado - Es una maldición de un pasado muy lejano, se supone que no existe ser que pueda usar ese tipo de magia en estos tiempos, todos murieron en aquel entonces.
- ¿En aquel entonces? – No estaba entendiendo del todo lo que trataba de decir.
- Es magia antigua, la maldición en la niña es menos fuerte que en el demonio, al paso que va, el morirá en dos semanas – Eso nos intranquilizo a ambos, Livani hizo todo lo posible para curar las heridas del Inu, pero entonces lo que realmente lo mataría, era la maldición, ¿Cuáles eran los verdaderos objetivos de quien sea que esté detrás de todo esto? – La maldición por sí sola, drena su energía demoniaca y su energía vital, en la niña no sucede lo mismo, sin embargo no importa lo que hiciesen no despertaría y además mis poderes no son lo suficientemente fuertes para romper una técnica de tal magnitud.
- ¿No puedes hacerlo? – Por favor que haya una solución, no quiero que todo termine así.
- Al menos no directamente – parecía pensar – Existe una única solución, pero para ello debo romper con uno de los tabúes que existe, sin embargo yo no poseo un poder tan grande como aquella joya creada por aquella sacerdotisa.
- ¿Qué piensa hacer? – Era el cuestionamiento que yo deseaba hacer, empero, el demonio se me adelanto, lo bueno es que existía una forma, pero la dificultad era muy grande, de eso estaba segura.
- Salisdir, para algunos conocido como el medallón dorado.
- Eso es un mito – El demonio salto a la defensiva – Es cierto que se decía que aquella gema podía romper cualquier hechizo, maldición o magia, sin embargo nadie sabe verídicamente si existía, aun así, puede que yo fuera muy joven pero poco después se dijo que Salisdir fue destruido.
- Existió, lo cierto es que en el pasado todos la querían para sus fines al igual que la joya de Shikon, sin embargo esta poseía una diferencia, aquellos que quisieron apoderarse de el con intenciones malignas, simplemente morían, los únicos que podían sostenerlo eran aquellos que poseían un corazón noble y puro.
- De todos modos esa gema ya no existe ¿No es así? - ¿Por qué discutir sobre una joya que ya no existía? Yo estaba más preocupada por saber que Sesshoumaru podría morir en dos semanas y el que Rin nunca despertase.
- Puede que tengas razón – Tomó asiento para seguir tomando su té – Cuando se vio el deseo por el medallón, y la forma de como buscaban tenerla en su poder para sus propios medios, fue que mi raza la sello en una cueva, protegida por criaturas únicas, sin embargo el sello tenía una deficiencia, no sé cuáles fueran las razones, pero cada 50 años, la presencia de la joya se podía sentir solo tres veces en un año, generalmente por las noches, yo solía sentirla fuertemente, la verdad es que nunca me intereso. Desde La última vez que la sentí han pasado casi 700 años, después de aquello se dijo que la joya se destruyó o puede que sucediese algo con su sello.
- ¿Cuál es la razón para contarnos esto? – Los demonios siempre eran ¿desconfiados? Satoru estaba molesto, para mí era obvio que debíamos buscar esa joya, pero como encontrarla si se había dejado de sentir su presencia.
- Es simple – Su dije brillo una vez mas aunque tenuemente – Kagome, tu tendrás que buscarla.
- ¿Yo? – Confundida, así me sentía – y si no puedo encontrarla en dos semanas, si ni siquiera se puede sentir su presencia.
- Yo te brindare mi poder, eso debiera de ser suficiente…
- No me gusta para dónde va la conversación, de todos modos debe haber riesgos, ¿No? – Esa cara de desconfianza estaba plasmada en el rostro de mi amigo.
- Pero Satoru es la única manera de salvarlos, a Sesshoumaru solo le queda dos semanas y Rin nunca despertará si no se hace nada al respecto.
- Kagome es de suma importancia saber los riesgos sobre lo que sea que esa mujer está planeando
- Solo voy a mandarla casi 700 años en el pasado
- ¿¡Que!? – Gritamos ambos al unísono, ambos nos quedamos en shock, ¿Era enserio? Me mandaría aún más al pasado, prácticamente a la prehistoria, bueno estaba exagerando, empero, eran muchos años.
- Por las dos semanas no se preocupen, tengo mis medios para ello, sin embargo el límite de tiempo es para ti pequeña, lo máximo que puedo mantenerte halla es un año – Se tomó todo su té de golpe – La pregunta correcta es, ¿Estas dispuesta a hacerlo?
- Es la única manera – No quería recordar las condiciones sobre las que había pactado este hecho es solo que me aterraba ir a un lugar peligroso y completamente sola.
- ¿Estas segura? – Satoru me miraba con preocupación – Esa era fue la más sangrienta, el peligro es muy grande, ahora las cosas son muy diferente a aquel entonces, puede pasarte algo, no tienes que arriesgarte de esta manera.
- Gracias, pero estoy decidida a hacerlo.
- La decisión está tomada – La pelirroja se levantó de su asiento y me lo cedió – Bien pequeña, yo no puedo manipular libremente el tiempo, por lo que mis métodos son diferentes, tu cuerpo se quedara aquí, no te preocupes lo cuidare muy bien.
- Espera, ¿Acaso solo mandara mi alma o espíritu? – La verdad eso me daba escalofríos, como mi cuerpo se quedaría en este lugar, además como viajaría al pasado sin mi cuerpo, acaso sería un fantasma o una especie de alma en pena.
- Algo así, de cualquier forma eso no es el punto más interesante, recuerda esto muy bien y asegúrate de no romperlas – Nunca dejaba de lado esa serenidad con la que hablaba, ojala y todo saliera muy bien, ya que al volver quiero platicar de tantas cosas con ella, que sea mi amiga – Debes tener mucho cuidado, ya que si mueres allá, te quedaras atrapada y eventualmente tu cuerpo morirá aquí, además ten cuidado con revelar el hecho de que vienes del futuro, de hecho ten en cuenta que estoy rompiendo uno de los tabúes, los viajes en el tiempo no deben tomarse a la ligera.
- Entiendo – Esta vez no sería igual que con la perla de Shikon.
- Llévate esta daga, asegúrate de que nadie la vea – Era pequeña, su brillo era hermoso, juraría que su mango era de oro puro, lo que más me llamaba la atención era la extraña energía que se podía sentir de ella – Aun tengo mis dudas con respecto a la maldición de ambos – Su mirada se trasladó al Lord de las tierras del oeste y la pequeña azabache – Me comunicaré contigo en cuanto averigüé todo lo concerniente a su estado.
- Yo también ayudare en ello – El demonio general me transmitió una mirada resignada, estoy segura de que no estaba de acuerdo con mi decisión, no es como si pudiese impedírmelo tampoco, por el momento era la única solución, ya intentamos de todo, nada dio resultado.
- Otra cosa más - La demonio volvió a darme otra advertencia – Tus poderes sagrados no funcionaran donde vayas.
- ¿¡Como!? – Un momento, mis poderes eran muy necesarios para mí – Voy a morir – Hice un puchero, mientras un aura de depresión me rodeaba.
- Preví eso – La hechicera junto sus manos, al separarlas una especie de luz celeste blanquecino se emitió - Te servirá para defenderte, si llegases a tener algún problema.
- No se ofenda Tomoyo-sama, pero como se supone que voy a defenderme con esto – En mis manos tenía una especie de daga pequeña completamente del color celeste incluida su mango, podría medir unos quince centímetros, es solo que parecía una especie de daga de juguete, porque este no tenía filo, lo que si podía rescatar era su funda, era hermosa, con tallados de flores en él.
– Solo hará el ridículo con eso, si intenta apuñalar a alguien con la daga, casi podría asegurar que no penetrara en la carne, dado que tiene la punta plana – Satoru-sama también se había quedado con el ojo cuadrado.
- Es una de mis armas favoritas, es una de mis creaciones especiales, lo que ustedes debería hacer es no juzgar un libro por su portada – Nos miró como quien mira a un ignorante – Supongo que valdrá una demostración – Tomó la supuesta arma en sus manos, el resto la miramos fijamente.
- Recuerda esto, si entras en batalla, no se te olvide mencionar la palabra "ilumina" – En cuanto menciono aquella palabra, eso se convirtió en un báculo, un "wow" salió de nosotros – Y si lo que quieres es protegerte, menciona la palabra otra vez y golpea el báculo contra el suelo – Cuando maniobro aquello, inmediatamente se formó un campo de energía en forma circular, estando ella en el interior.
- Vaya es impresionante – Cuando me la devolvió no pude evitar enamorarme de este objeto – Creo que es más útil que el arco – Aseguraría que se amolda perfectamente a mí, de hecho podría usar el báculo solo para golpear, digo a mi no me agrada matar.
- Eso no es problema, si lo que quieres es un arco, o cualquier otro objeto de batalla, solo concéntrate, piensa en lo que deseas en que se convierta y lo hará.
- Digno de una hechicera – El demonio elogio sarcásticamente.
- Bien, solo tienes tres oportunidades de conseguir Salisdir, estate atenta al sentir su presencia, ahora guarda eso – Ignoro olímpicamente al demonio a su lado.
- Espera, ¿cómo la guardo? – La verdad es que no podía descifrar las palabras de ella, seguro que ya la estoy cabreando, es que tampoco soy una experta en las batallas, es decir en quince años ni siquiera había tocado las armas de guerra.
- Menciona la palabra "desaparece" y si quieres invocarla has lo que te dije – Seguí sus indicaciones y extrañamente desapareció emitiendo otra vez la misma luz celeste blanquecina, sin embargo me recorrió un escalofrió al sentir como pareció introducirse en mi cuerpo, eso no es todo, también lo hizo la anterior daga que me había dado, los métodos que tenían las hechiceras me asustaban – Ahora cierra los ojos y relájate – No me dio tiempo a preguntar, entonces decidí seguir sus indicaciones, cerré los ojos, ya era momento, me preguntaba cuál sería la sensación de ser enviada al pasado.
- Abre la puerta, obedece a mi mandato – Aun con los ojos cerrados ahora si podía sentir el youki emanando de ella, seguidamente menciono palabras inentendibles para mí, por otro lado yo sentí que caía en un profundo sueño, lo último que alcance a escuchar fue un "Ten cuidado" proveniente de mi amigo y todo se volvió negro.
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Aún seguía negro, mi cabeza me dolía, hice un esfuerzo sobrenatural para abrir los parpados, sentía mi cuerpo débil, como se me hubiese arrollado un camión, ¿Qué habría pasado? Y esta sensación de que algo pesado estaba sobre mí, ¿Que era?
- ¿Dónde estoy? - Trate de incorporarme y un ruido se ocasiono, me apoye sobre mis manos tratando de reconocer el lugar, enfocándome en lo que se mostraba ante mis ojos, estaba confundida, hasta que algo volvió a mi mente – El pasado, casi 700 años atrás – Entonces funcionó, este era al lugar al que debía ir para conseguir aquella joya, aun ignoraba muchas cosas, lo cierto es que estaba bajo un montón de maderas rotas y un tronco estaba sobre mí, seguramente era la razón por lo cual sentía mi cuerpo adolorido, trate de inspeccionarme a mí misma y lo primero que me llamo la atención fue la gran mancha de sangre que se podía apreciar en el kimono, exactamente en mi pecho, iba a mirar si no tenía alguna herida cuando…
- ¡Auxilio! – Eso retumbo en mis oídos, solo entonces me di cuenta del bullicio que sucedía fuera de esta cabaña, las risas de hombres, los gritos desesperados de niños y mujeres, además del crepitar de fuego y el olor a humo inundando mis fosas nasales. Oh no, estaban saqueando esta aldea, quedarse aquí no era buena idea, yo debo ayudarlos, debo hacer algo, con eso en mente me levante como pude, estaba nublado, pero lo que vislumbre me hizo congelarme, mis ojos perdieron brillo observando aquella escena, cuerpos tendidos bañados en sangre, cabañas destruidas y otras quemándose, bandidos en sus caballos mientras arrebataban las vidas de las personas como si no fuesen nada, esa escena solo me hizo enfurecer, al mismo tiempo que me llenaba de tristeza, ¿Era tan fácil arrancar la vida de los demás?
- Basta –Susurre, antes de que hiciera algo que seguramente me hubiese costado la vida, el grito de un niño me llamo la atención, este venia corriendo tan rápido como podía, cabello negro y ojos marrones, había polvo en su ropa, seguramente habría escapado como pudo, ya que yo estaba en un lugar alejado de donde atacaban aquellos bandidos.
- ¡Kotarou! – Espera. De donde sabía yo ese nombre, me sorprendí, ¿Qué estaba pasando?
- ¡Señorita Mika! – Gran error, eso fue lo que alertó a un bandido, si antes nuestros gritos fueron ignorados, ahora si estábamos en graves problemas, porque uno de ellos nos vio e instó a su caballo a galopar en nuestra dirección – No se quede ahí, vámonos – El niño me tomó de la mano, yo me deje guiar por el menor cual muñeca manejable, ni siquiera tenía conocimiento de a dónde nos dirigíamos, era correr o morir.
- ¿A dónde vamos? – Pregunté, más pronto sentimos los galopes cada vez más cerca, estábamos en desventaja, nos alcanzaría, voltee con terror, la velocidad a la que íbamos no era suficiente, a este paso ambos moriríamos, si no hacía algo, este era el fin.
- Por aquí – Me aproveche de mi fuerza y jale al niño hacia la derecha, esta dirección estaba llena de malezas y florestas, si teníamos suerte podríamos perder a nuestro perseguidor, ambos seguimos corriendo, solo que esta vez era yo quien guiaba al niño, nuestra respiración se hizo agitada, no podríamos correr siempre, éramos humanos y el pequeño se cansaría antes que yo, mi corazón latía apresuradamente, y maldije cuando llegamos a un campo abierto, nada nos cubriría. Tenía razón dado que al poco tiempo sentí como si algo se hubiese enrollado en mis pies, caí abruptamente al suelo haciendo trastabillar a Kotarou.
- ¡Huye! – Grite con todas mis fuerzas, el niño tenía miedo, pero lejos de correr se mantenía parado, como debatiéndose – ¡He dicho que corras, vete! - Debía hacer algo para detener el avance de aquel bandido, afortunadamente este bajo de su caballo, eso de alguna manera podría permitirme algo.
- Creyeron que escaparían – Era un hombre robusto, castaño y alto, lo que más destacaba en su rostro, es esa cicatriz que cruzaba su mejilla izquierda, en un arranque tome cuidadosamente una piedra del suelo – Eres una perra bonita – Me asqueo la mirada que me daba. Apenas se me acerco le di un golpe en la cabeza, inmediatamente después trate de huir, tal vez el golpe no fue lo suficientemente fuerte, este hombre me tomo del cabello, cada hebra sujetada me dolió.
- Maldita mujer – Me golpeo la mejilla, el impacto fue tan fuerte que me partió el labio inferior.
- ¡Mika-sama! – Aun mientras forcejeaba, aquel pequeño estaba corriendo hacia nosotros con un palo en sus manos.
- ¿¡Que estás haciendo!? – Porque no se había ido, él no le haría frente a este hombre, era demasiado fuerte para nosotros, no estaba fuera de la realidad, dado que este malnacido lo mando varios metros para atrás de una patada.
- ¡Kotarou! - ¿Cómo pudo hacerle eso? Mi preocupación se incrementó más al ver como el niño no se incorporaba, en un intento desesperado golpee con mi codo a aquel hombre, gruño en respuesta me dio un rodillazo en el estómago y me lanzo haciéndome rodar en el suelo, no fue tan fuerte pero mi cabeza golpeo contra un tronco caído, por un instante perdí los sentidos, además me entro polvo al ojo derecho.
- Quería jugar, pero no lo hare – No lo veía, sin embargo sentí como desenfundaba la espada - ¡Los matare a ambos! – El tiempo se hizo eterno, mientras trataba de levantarme, y falle vanamente.
- ¡Suéltame! – Sentí que algo me levantaba, al cabo de unos minutos en los que inútilmente trataba de hacer algo.
- Ningen…. ¿Qué sucedió? – No me importaba quien fuese, aun mantenía los ojos cerrados, al sentir una de sus manos cerca de mi boca, no lo pensé dos veces mordí uno de sus dedos y me solté de un manotazo.
- Auch – Salió una voz diferente, al abrir los ojos, nunca hubiese pensado que se me presentase aquella figura, me perdí en mis pensamientos ante aquella visión, no era muy alto, tal vez solo unos dos o tres centímetros más alto que yo, sus rasgos no eran maduros, tuve ganas de llorar, lo peor es que no sabía el por qué, solo que una gama de emociones se desataron en mí, hasta que caí en cuenta del hombre que nos atacó, lo busque con la mirada, este estaba inconsciente bajo la raíz de un árbol, seguramente impacto en el. Volví mí vista hacia la figura de antes, el me miraba entre enojado y aburrido, un momento, ¿Cómo podía yo leer sus emociones tan fácilmente? Y esperen acaso cuando lo mordí dijo….
-¿Aunch? – Lo repetí en voz alta, aun mirando fijamente al demonio aquel, baje la cabeza, no, solo debía ser una imagen que formo mi mente, él nunca se quejaba de una herida, siempre actuaba como si no le hubiese sucedido nada, entonces como podía haberlo hecho ante una mordida, y si no era lo que mi mente creo, debía ser un impostor.
- Te hice una pregunta – Levante el rostro, su voz era tan parecida, esos ojos, esas marcas en su rostro, ese cabello peli plateado, podría ser que fuera el – Me estas…. – No lo deje terminar, fue un impulso de mi mente, corrí hacia él, lo estaba abrazando fuertemente, era posible, claro que era posible, estaba en el pasado, hace siglos atrás, en esta era él era muy joven, parecía un chico que acababa de cumplir 14 años o 15 tal vez, sin embargo caí en cuenta en algo, él ni siquiera me conocía, además podría ser que ya era un demonio sanguinario, y lo más importante nadie de aquí debía saber que yo vengo del futuro, con eso en mente me separe abruptamente de él.
- ¡Mika-sama! – El grito de Kotarou, que ya estaba recuperado me hizo darme cuenta aún más de mis acciones.
- Lo siento, veras me golpeé la cabeza tan fuertemente contra el tronco – Debía maquinar una respuesta rápido – Pensé que eras….ah sí, mi ¿hermano?, ah si eso mi hermano – Tan rápido como lo abrace, use todas las fuerzas que me quedaban para huir desesperadamente, tomando de paso la mano del niño, ya no tenía mis poderes, por lo tanto no podía sentir su youki, no sabía si nos estaba siguiendo, solo que debía reprimir mis sentimientos, en esta era el no tenía por qué involucrarse conmigo.
Continuara…..
