Disclaimer: Los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto . Las situaciones presentes en esta historia provienen de mi imaginación, por lo tanto es solo mía. No está permitido tomar la historia sin una previa autorización.

Disfruten

Gracias por leer – Diálogos de los personajes

Gracias por leer Pensamientos

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Aferrándome a la verdadera Luz

Capítulo 2: "Asumir el dolor"

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"Es preferible asumir algún dolor y conmover nuestras conciencias, que apagar la luz y vivir en la oscuridad"

Otto Boye Soto

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Sakura caminaba desganada entre los aldeanos que la miraban curiosos, ¿Tal vez era su tan abrumado ánimo? ¿O quizás por su siempre llamativo pelo rosa? O simplemente el hecho de que Sasuke Uchiha el traidor, criminal de rango S, caminaba lentamente a su lado, con el ceño fruncido, ante tanta revuelta.

Al fijarse en el moreno, algunos arrugaban el ceño y miraban atentamente creyendo que era una broma, otros se espantaban, daban peños saltos y corrían rápidamente del lugar, otros sin embargo maldecían por lo bajo y lo miraban con odio, pues sabían que no podían contra el portador del Sharingan.

Esto al pelinegro lo molestaba de sobremanera, hasta ahora lo tenía en cuenta, sabía que debía soportar todas aquellas miradas, algunas de desprecios, otras incrédulas o las que más le molestaban, llenas de miedo, ¿Acaso era un monstro? de todas maneras se le hacía difícil. Antes jamás debió pasar por una humillación tan grande, pero sí querría recuperar un poco de su vida debía soportar todo aquello. ¿Desde cuándo le importaba las miradas de unas cuantas personas? ¿A que le llamas tu fortaleza, Uchiha?

Sakura notó que Sasuke se encontraba incómodo ante la situación y la verdad que ella también, era bastante insoportable, las miradas de aquellas personas. ¡Si hasta ella recibió miradas de desaprobación! Seguramente solo estar con el traidor, te convertía en blanco de bombardeos. Por lo que decidió aumentar el ritmo para llegar más rápido a casa. El ojinegro reacciono a su acción acelerando el paso.

La pelirrosa disminuyó el paso cuando se encontraban cerca de unas construcciones, a su alrededor habían dos pequeños parque cubiertos de árboles de cerezo, que en esta época del año pronto florecerían, habían también unos cuantos juegos para niños y bancas para descansar, era un lugar era bastante lindo y sobretodo muy acogedor. Muy Sakura, pensó el moreno.

La ojiverde se dirigió a uno de los pequeños edificios, no poseían más de tres pisos, el pelinegro la siguió hasta el tercero, sin duda ella era propietaria de este, cuando la chica abrió por fin la puerta, el Uchiha se sorprendió, la verdad es que esperaba ver todo rosado, no sabía el por qué, pero siempre que pensaba algo relacionado a Sakura, pensaba en rosa.

El lugar era bastante cómodo, las paredes blancas, contrastaban con las cortinas verdes manzana y el piso de madera clara. Todo parecía tan fresco y natural, pero sobretodo muy acogedor, supuso que era la sala, pues tenía un sofá, una pequeña mesa de centro y una televisión, algunas plantas adornaban el lugar y en las paredes fotografías de su familia y de ella y Naruto, aquello lo hizo sentir una sensación bastante particular, pero solo un poco, pero lo que más le llamó la atención, fue un estante que ocupaba toda la pared lateral, absolutamente repleta de libros, desde novelas hasta libros de medicina y el correcto uso del Chakra.

Bueno esta es mi casa, espero que sea de su agrado Uchiha-san – Lo distrajo la pelirrosa.

Hmp- bufó el moreno. No le gustaba su actitud, porque siempre tenía que ser tan molesta – No es necesario tanta formalidad, Sakura. – agregó, enfatizando su nombre.

Pues entonces, Sasuke. A este lado encontrarás la cocina – respondió esta de la misma manera, mostrando la habitación aledaña. Era una cocina no muy amplia pero lo suficientemente para tener también un pequeño comedor, todo estaba perfectamente limpio y ordenado, eso le causó gracia al chico, aunque no sabía exactamente por qué. Simplemente así era ella.

Tan pulcra y ordenada como siempre – se burló el Uchiha.

Pues si no te gusta, Sasuke-san, tendrás que acostumbrarte – se defendió la ojiverde. No estaba de ánimos para aguantar sus provocaciones.

Y por aquí – habló nuevamente la pelirrosa, caminando por un pasillo que daba a tres puertas - está de la derecha es mi habitación – señalo la puerta, al moreno se le revolvió el estómago al escuchar esas palabras – te diría que cuando necesites algo, solo toques, pero no estás en condiciones de pedirme nada – él chico suspiro, si ella siempre lograba arruinarlo todo – está de aquí es el baño – dijo señalando la puerta al final el pasillo. La abrió y se dejó ver, un baño bastante espacioso y perfectamente limpio, todo blanco a excepción de las cortinas de la bañera que a pesar de ser blancas tenían estampado la silueta de un árbol Sakura, y unas cuantas flores en rosado, y con la misma temática una especie de armario donde por lo que le dijo estaban las toallas y sus útiles de aseo.

Y por último, está será tu habitación – mencionó entrando a la puerta izquierda. Estaba llena de cajas y cosas viejas – lamentablemente aún no he termino de organizar todas mis cosas, me mudé aquí hace solo 3 meses y mis padres me obligaron a traer absolutamente todo – dijo lo último un poco molesta y divertida, al recordar que cuando sus padres por fin le permitieron mudarse sola, le pusieron como condición, que debía llevarse también su "desorden" como le llamaban ellos, pues tenía tantas cosas antiguas de las que no se quería deshacer, y al llegar a su nueva casa como tenía una habitación libre, simplemente las arrojo, no tenía tiempo para ellas. – Así que deberás esta noche dormir en el sofá. – finalizó cerrando la puerta.

Hmp – fue lo que único que soltó el azabache había dormido en peores lugares, un sofá no le parecía del todo mal, sobre todo si era su sofá.

Mientras puedes dejar tus cosas aquí, si quieres, después de todo, estarás aquí un buen tiempo – suspiro la pelirrosa, por lo menos no quería vivir en guerra con el chico.

Gracias – casi susurro Sasuke, la pelirrosa dio un pequeño saltito, no esperaba que él le agradeciera, pero así fue.

No lo menciones, estoy obligada hacerlo, así que espero que no me des problemas – escuchar esa palabra de su boca, para ella no era buena señal, se dirigió a su cuarto – En aquella pieza detrás de hay un armario, el cual puedes usar, deberás mover unas cuantas cajas, no te preocupes por lo demás me encargaré de aquello, pero por ahora, debo archivar algunos historiales médicos, si tienes hambre en la cocina hay un poco de Okaka. Puedes comerlo si quieres – agregó Sakura bastante rápido parecía querer salir de ahí pronto. Dicho esto entró en su cuarto y cerró la puerta.

Se quedo estático por un momento ni siquiera él recordaba cuanto le gustaba comer Okaka cuando vivía en Konoha, ¿Cómo es que ella lo recordaba? ¿Cómo es que acaso lo sabía? Sonrío, quizás la vida si estaba de su lado esta vez, quizás si se esforzaba un poco todavía podría recuperar su ¿confianza?

Decidió hacer lo que la pelirrosa le había dicho y ordeno sus cosas. Que nostalgia sentía, veía todas las cajas con llenas de sus recuerdos de infancia y adolescencia, de las cual él había sido una ínfima parte, pues prefirió seguir una endemoniada venganza. El jamás tendría aquello, pues de su pasado solo recordaba, entrenamiento, el duro entrenamiento que paso por llevar a cabo su cometido, que jamás imaginó que lo dejaría tan vacío. Él era un hombre hábil, fuerte y sobre todo poderoso, pero ¿De qué le servían si su pecho seguía vacío? Probablemente había conseguido lo que quería, pero aquello no había sido lo que necesitaba. Los únicos recuerdos alegres que conservaba era haber sido parte del equipo 7, quizás eran los únicos recuerdos que tenía y todos los había compartido con Naruto, Kakashi y la molestia. La misma con la cual el destino había decido que permaneciera, la que a pesar de estar en una misma casa, parecían estar a kilómetros de distancia. A la cual él en algunas ocasiones había intentado matar y por lo mismo ahora desconfiaba totalmente de él. ¡Maldición pero él tenía sus motivos! Los cuales nunca nadie podría entender, daba gracias al cielo que no había cometido tal locura.

Y sin embargo él no podía pedirle disculpas, no podía plantarse ahí y decirle que estaba feliz de estar de vuelta y con ella. Que llenaba un poquito del vacío que sentía. Simplemente no podía, había dejado su orgullo para regresar, pero nada le costaba más que estar con ella, simplemente lo superaba. Cuando estaba con la pelirrosa, él sentía algo totalmente diferente, un sentimiento de vergüenza invadía su ser y eso era algo a lo que él no estaba acostumbrado. No era capaz de mirar aquellos orbes, sin sentirse un ser despreciable, inconscientemente creía no merecerla. ¡Y por Kami! Él era tan contradictorio, no podía demostrar sus sentimientos, de hecho tampoco sabía, y como resultado salía a relucir su frialdad característica y actuaba a la defensiva, ¡Bravo Uchiha eres excepcional! Se reprocho mentalmente.

Suspiro cansado, si quería conseguir entablar algo con la chica, primero tendría que pasar encima suyo, contra sus propias convicciones. Suspiró, finalmente optó por terminar su tarea.

Se encontraba revisando aquellos mencionados historiales médicos, habían sido una excusa a medias, pero la verdad es que tan solo necesitaba respirar. Había sufrido un pequeño quiebre emocional, pero ahora estaba más tranquila, la vida le había pasado una mala jugada, pero fue la simple sorpresa, la que la desconcertó. Todos absolutamente todos la habían ignorado por completo, habían escondido una verdad tan importante como para perdonar al Uchiha. Eso era lo que más le dolía. No importaba que ella hubiera sido parte de aquel equipo, o que estuviera involucrada de alguna manera, de todas formas, decidieron no contárselo.

Y ahora sin más tenía a Sasuke en su casa y ella tendría que ser la encargada de ¿supervisarlo? Era simplemente absurdo, por una parte había sido totalmente pasada a llevar, omitiéndole información y sucedía que después tenía que cargar con todo el problema. Frustrante esa era la palabra en que desembocaban sus pensamientos.

No quiera tener más que ver con aquel sujeto, llevaba años sin verlo, años en los cuales ni siquiera se detuvo a pensar en lo que podría ser de él. Si Sakura Haruno, había prácticamente olvidado a Sasuke Uchiha. Y ahora no tenía ni siquiera la intención de mantener una amistad otra vez con él, quizás si se daba, después, pero ella no lo forzaría. Suficiente tuvo alguna vez con todas las humillaciones que paso bajo sus manos. Había gastado aquel tiempo en mejorar cada día.

Tal vez ella no fuera una ninja excepcional, ni maestra del Ninjutsu, estamos de acuerdo con que no pertenecía a ningún clan y pues lamentablemente no fue bendecida con ninguna técnica especial, pero a pesar de todo aquello, desafió su naturaleza incompetente, y gracias al entrenamiento otorgado por su sensei, su estudio constante y perseverancia, logró desarrollar su control de Chakra a la perfección y se especializó en el arte médico. Contra todo pronóstico, ella era, útil. Por fin podría decirse a sí misma que estaba orgullosa de sus logros. Todo el sacrificio de pasar horas enteras sumergida en aquellos pergaminos, prácticamente olvidados, llenos de jutsus médicos, el duro entrenamiento vivido con Tsunade-sama, las largas jornadas en el hospital, durmiendo muy poco y quitándole prácticamente su vida social, si Haruno debía sacar cuentas, habían valido totalmente la pena, pues la habían convertido en una mujer totalmente capaz, y por lo menos la necesitaban.

Y el hecho que nuevamente la hubieran nuevamente ignorado, la desalentaba.

¡Al diablos con todos ellos! – Se dijo a sí misma.

Este ahora, no era su problema, había sido lo suficientemente capaz, para desligarse de ello. Y no iba a permitir, que nuevamente por la misma razón, su ánimo decayera. Prefirió dejar las cosas así. Seguramente ella no era la única que lo ignoraba, de seguro el resto de su generación tampoco lo sabía y de algún modo ellos también habían estado involucrados. Y llegó a la conclusión de que cada vez estaba más fuera de la vida de Sasuke y a todo lo que respectaba a él y le parecía bien. Pues él, tampoco figuraba en la lista de personas importantes para ella, no más. Desde que casi le hizo perder a Naruto, resto de sus amigos y a su querida Aldea. Su corazón se congelo por pensar en aquello, desde aquel bendito día, El Uchiha pasó a ser un simple renegado en su corazón.

Suspiró, bien simplemente debía tomarse las cosas con calma. Ya no se sentía nerviosa enfrente de su presencia. Ni siquiera la distraía el olor que emanaba de aquel hombre, que inevitablemente le seguía pareciendo totalmente provocador, al igual que su cuerpo, era realmente atractivo. Pero cuando no puedes admirar al sujeto que tienes enfrente, su atractivo pierde su valor.

En fin tenía todo los puntos a favor, el Uchiha tampoco hablaba mucho y seguramente atesoraría el poco orgullo que había conservado y no sería capaz ni de acercarse a ella, ni muchos menos de pedirle algo.

Se estiró con bastante efusividad, soltó un pequeño grito para alentarse y sonrió. Dejó por fin sus papeles de lado y se dispuso a tomar su relajante baño, con solo un sentimiento en su interior.

Se sentía bien con sus logros realizados, Sasuke Uchiha, no había sido un simple enamoramiento para ella, lo sabía, había sido capaz de dar su vida, dejar a su familia y hasta traicionar a la aldea. Había estado dispuesta a aceptar sus humillaciones, con solo tenerlo cerca. Eso era un poco más complicado que un simple enamoramiento. Pero todo cambió, cuando se dio cuenta de que, ella no merecía aquellos tratos y sobretodo de alguien que la había abandonado, ella merecía amor, tanto como ella entregaba. Y no iba seguir perdiendo el tiempo enfocada en alguien que ya ni siquiera estaba y que nunca podría entregarle lo que ella merecía. Y se lo propuso y lo logró.

Si Sakura Haruno había conseguido dejar de amar al Uchiha, el día que había conseguido amarse más a sí misma.

Había aceptado su dolor. Aprendió a vivir con él, dejo a un lado el papel de víctima. Ella ya no era más una niña, ahora era una mujer.

Se despertó del mejor sueño que había tenido en la vida, estaba irónicamente, feliz. Feliz de haber dejado al pasado, por fin donde realmente pertenecía, en el pasado.

Se arregló lo más rápido que pudo, hoy era sábado después de todo, no tenía trabajo y cierto rubio tampoco y aunque estaba aún un poco enfadada con él, tendría que ayudarle a acomodar a Sasuke. Esa era su venganza, sonrió con la idea de molestar al chico temprano en la mañana, solo para acomodar unas cuentas cajas. Se coloco un simple vestido blanco que le llegaba hasta las rodillas, era un tanto vaporoso y muy liviano, se sentía realmente cómoda con él. Bajó y preparó algo muy rápido de desayunar y le dejó un poco al moreno, estaba acostumbrada a hacerlo con Naruto y la verdad ni siquiera se dio cuenta de sus actos. Ella simplemente era así. Maternal.

Se disponía a salir y lo que vio le saco una pequeña sonrisa. El Uchiha, estaba profundamente dormido, parecía que era la primera vez de muchas que se permitía dormir literalmente sin importarle nada, pues tenía una de sus piernas estirada sobre el respaldo del sofá, y la otra colgaba graciosamente, al igual que uno de sus brazos y sin embargo el otro descansaba simplemente atrás de su cabeza, la manta que lo cubría apenas tapaba su pecho y parte de sus piernas. Parecía totalmente ajeno al mundo, Sakura rió bajito creyó que era la primera vez que lo veía así. Quizás esta vez sus palabras eran sinceras. Despejó ese pensamiento rápidamente, pues con él, no se podía bajar la guardia, al menos no más de 20 minutos, lo justo que le tomaría ir por el autoproclamado Futuro Hokage.

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Sasuke saltó con el sonido de la puerta al cerrarse, la verdad es que había bajado completamente la guardia, estar en aquella casa, le producía un sentimiento de tranquilidad, como siempre que estaba con ella. Se permitió su última perdida de la "compostura" del día. Y se estiró de una manera que no había hecho hace años. Que cómodo se sentía y era solo su primer día en Konoha. Sonrió al pensar que había sido una buena decisión. Se dirigió a la cocina, su estómago rugía por alimentos después de un tan reponedor descanso. Sonrió aún más cuando vio, que la pelirrosa se había tomado la molestia de dejarle algo preparado. Sonrisa y Uchiha en una oración, ¿Qué tanto podría lograr Konoha en su actitud? ¿Y sobretodo ella? Volvió a perderse en sus recuerdos en el grupo 7 y la manera en que lo habían sacado de su pozo de soledad, para divertirse con ellos, sus amigos. Hasta que tuvo que aparecer de nuevo Itachi, y con equivocadas razones, lo confundió. Recordar a su hermano siempre lo sumergía en un agujero de tristeza, lo había adorado y odiado, pero de todas maneras había sido la persona que más había llegado amar en su vida. ¡Maldición! ¿Por qué todo había sido de esa manera? Ya no podía seguir cuestionándoselo más, tenía que agradecerle a Itachi, que lo hubiera salvado de toda aquella mierda, aunque no de la mejor manera. Pero ahora lo entendía. Y si quería volver a ser feliz, tendría que recuperar a las personas que también llegó a querer.

Decidió tomar una ducha, pues Sakura no tardaría mucho en volver, después de todo su misión era vigilarlo y él sabía que ella no le dejaría por mucho tiempo, o al menos, no podía.

Termino su labor y cuando salió del baño ya por fin arreglado. Se encontró con unos ojos azules observándole.

¡TEEEEEEME! – Gritó desesperado Naruto y se lanzó a abrazarlo – Por un momento había pensado que había sido un sueño.

Sasuke sonrió. Siempre estaría agradecido de aquel "intento" de ninja, claro que a bajo su percepción, pues sabía que era extraordinariamente poderoso – Dobe, también te aprecio pero no me dejas respirar. – le dijo apartándolo un poco.

¡Escuchaste Sakura-Chan! – Gritó eufórico el rubio, apartándose y dejando ver a una pelirrosa un tanto incrédula – El Teme dijo que me aprecia – agregó el ojiazul soltando unos lloriqueos.

Sasuke se detuvo a observar a la pelirrosa, mientras esta, con un poco de sorpresa regañaba al rubio, por su poca dignidad. Llevaba un sencillo vestido blanco y su pelo rosa suelto, al aire, se sonrojo un poco, jamás había visto a la pelirrosa con algo que no fueran sus indumentarias ninja y otras un poco más formales, pero no así. Ahora más que nunca él quería estar con ella, ahora y para siempre. Pero tendría que empezar por recuperar su confianza.

¡Por supuesto que lo hago Dobe! – se ánimo a decir con una pequeña sonrisa – Aunque odie admitirlo, eres mi mejor amigo - añadió haciendo que Naruto lloriqueara más – Y a ti también, Sakura.

Ella pareció quedarse paralizada, tenía la certeza de que Sasuke se seguiría comportando como el idiota insensible que era, pero de pronto le salía con estas palabras a Naruto, haciendo que este llorara de felicidad y luego le decía que ¿la apreciaba también?

Y gracias por el desayuno – finalizó el moreno.

Sakura asintió y finalmente sonrió e hizo un gesto de que no importaba. No iba a analizar cada acto que Sasuke cometiera, no más, suspiro, de todas formas, era mejor así, a que estar en guerra.

Naruto chilló más fuerte, sintió su corazón rebozar de alegría, tanto fue que los tomó por el cuello y los aferró a él con tanta fuerza, haciendo que sin querer sus cabezas se golpearan.

A la pelirrosa se le escapo un pequeño gemido de dolor la cabeza del Uchiha era bastante dura, No pudo evitar golpear al rubio por su torpeza, con él su paciencia se iba de sus manos. – Naruto compórtate quieres, además te traje a aquí para que nos ayudes a trabajar, no a perder el tiempo – Sasuke sonrió internamente. Algunas cosas simplemente, nunca cambiaban.

Ah –suspiro la ojiverde, había pensado que sería un día fácil, pero el ojiazul, siempre encontraba manera de hacerla enfadar.

Sasuke fue el primero en reaccionar y por las palabras dichas por la Haruno, supuso que quería usar el tiempo para ordenar aquella habitación. Así que se dirigió a ella y abrió la puerta.

Naruto y Sakura le siguieron – Bien, manos a la obra – exclamó la pelirrosa, dándose a sí misma ánimo de mover todas aquellas cajas.

La chica corrió las cortinas y abrió las ventanas, para dejar entrar la luz, el lugar fue invadido por el aire limpio, lo que hizo de la tarea un poco más agradable. Partieron sacando las cajas del lugar para dejarlas en la sala de estar, tendría que terminar de correr todo para poder limpiar y desinfectar el lugar y hacerlo habitable para el portador del Sharingan.

Y así transcurrieron las horas, bromas entre los chicos, regaños de parte de la pelirrosa hacía Naruto por su estupidez, debido a que este había dejado caer unas cuantas cajas.

Sasuke observaba aquella escena totalmente alejado, le dolía todavía todo lo que se había perdido, ellos dos parecían tan unidos, se jugaban bromas, reían tan fuerte. Naruto siempre la abrazaba o la tocaba de alguna manera y debía admitir que eso le estaba pareciendo un poco molesto, porque ella simplemente le correspondía sus abrazos y no parecía molestarle tenerle cerca. Si no fuera porque había escuchado del mismo Naruto que tenía algo con la chica Hyuuga, pensaría que estos dos tenían algo. Si, estaba celoso de aquella conexión especial que ellos habían desarrollado con los años.

Y así después de que por fin la habitación estaba vacía y las cajas apiladas en la sala de estar, se dispusieron a desinfectar el lugar. Sakura llegó con baldes y cubetas con agua y unos cuantos productos de limpieza, le entregó uno a Naruto para que este se dedicara a limpiar el suelo del lugar, y un limpia vidrios a Sasuke para que este se encargará de ellos. Ella por su parte sacaría el polvo de unos cuantos muebles, que habían permanecido allí, que el chico podría tener a su disposición.

Todo parecía bastante tranquilo, la tarea se hacía menos pesada trabajando en grupo y las cosas parecían pronto acabar. Naruto que habiendo terminado su labor lanzó su cubeta con euforia hacía el rincón, pero calculó mal, y está se derramó por gran parte del piso de la habitación, Sasuke que se encontraba sobre una silla limpiando los últimos recovecos de aquellos altos vidrios, salto con gran fuerza, pero no contaba con que estaría cubierta por el producto de la pelirrosa para pisos y el resultado fue inevitable.

¡PAF! Un fuerte e estruendoso sonido irrumpió la habitación, el pelinegro había pisado en falso y en ausencia de piso firme y seco, cayó con todo su peso sobre aquel charco de agua.

Naruto y Sakura voltearon sus cabezas rápidamente, para encontrarse con el Uchiha prácticamente sentado, con sus ropas mojadas. El ambiente se volvió tenso, ninguno tan solo siquiera respiraba. El rubio por miedo, el moreno, pues, tenía solo pensamiento, Humillación. Y la pelirrosa estabaanonadada. Pero fue ella quien no pudo contener el deseo y con un sonoro graznido, explotó en una incontrolable risa, el ojiazul incapaz de contenerse más tiempo, la siguió con la misma fuerza.

Sasuke avergonzado les dirigió unas miradas de odio, que espantaron un poco al chico, pero al parecer incrementaron las risas de la chica, Naruto no se volvió unir a la estruendosa risa de Sakura. El pelinegro bufó, tenía un leve color, cubriendo sus mejillas, de rabia, pero prestó atención a aquel sonido, y se dio cuenta que estaba escuchando sus risas como no las había escuchado hace tanto tiempo, eso lo alegró profundamente y finalmente sonrió, su sonrisa se fue agrandando más hasta acompañarlos con una sutil risilla. A los cuales los presentes se detuvieron en seco. ¿Era su idea o el Uchiha estaba riendo?

Este al ver su reacción, no pudo evitar nuevamente mirarlos con odio, en ellos se formo una mueca de confusión, El Uchiha no pudo evitar, soltar nuevamente una carcajada, a la que se unió Naruto y finalmente la ojiverde se rindió, la escena le parecía realmente divertida. Ahora si Sasuke tenía el orgullo en el piso, literalmente.

Las risas se apaciguaron y los tres sintieron un sentimiento de nostalgia, recordando sus tiempos como equipo siete, en donde, el moreno era todavía capaz de mostrarse alegre, en ese en el cual estaban, juntos como grupo, unidos. La pelirrosa corrió la cara, aquello jamás volvería. Debía tenerlo claro, no se dejaría otra vez engañar, no por Sasuke, ella simplemente ya no confiaba en él. Había perdido la esperanza. El pelinegro sintió como ella, se revolvía incómoda, y dejó de sonreír. Realmente quería hacer las cosas bien. ¿Cómo podría hacer que ella lo perdonara? Iba a remediar todo el daño que causó, una por una, así como se llamaba Sasuke Uchiha.

Naruto que también había sucumbido en melancolía, observó a sus amigos, ambos estaban ahí, pero parecían estar a cientos de kilómetros de distancia, el moreno se vía choqueado y ella, lastimada.

Pero fue ella misma, la que los distrajo de sus pensamientos – Bien, creo que está listo, pero lamentablemente, creo que tendrás que pasar esta noche otra vez en el sofá, Sasuke –

Naruto levantó una ceja confundido - ¿Porqué Sakura-chan?

Pues, ¿donde dormirá? – le contesto la pelirrosa.

Podíamos ir a buscar mi cama en mi antiguo apartamento, hay suficiente espacio para dejar las cajas también – habló el moreno – Me gustaría poder sacar unas cuantas cosas, que alguna vez dejé allí y que ahora quiero recuperar – sonrió melancólicamente.

Bueno así se arreglaría fácilmente el problema – concluyó la pelirrosa, ignorando la mirada que el portador del Sharingan le había dado.

Bueno, adiós Sasuke-teme – los interrumpió el rubio le tendió la mano y Sasuke la sello – Iré a comer ramen con mi Hina-Chan – ¡Adiós Sakura-Chan! – volvió a gritar, pero esta vez se dirigió a la chica, la abrazó con efusividad y esta le respondió con un beso en la mejilla.

Saludos a Hinata de mi parte, Naruto – terminó de decir cuando este la bajo.

Sasuke bufó internamente, ¿Por qué diablos, ese maldito siempre se acercaba tanto a ella?

Naruto volvió a darle una sonrisa al portador del Sharingan y se volteó para darle la última mirada a le pelirrosa, esta lo evitó, sabía lo que el rubio quería conseguir, leía en sus ojos su suplica – Anda Sakura-Chan no seas tan mal con el teme – le susurró bajito – hazlo por mí – terminó de decir, guiñándole el ojo, ¿Por qué Naruto tenía que ser tan encantador cuando se lo proponía? Ella jamás pudo negarse a algo que el chico le pidiera pero esta vez era diferente y las cosas no le iban a resultar tan fáciles. Simplemente rodó lo ojos y le acarició la mejilla, tenía una conversación pendiente con él.

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Se encontraban caminando en dirección hacia su antiguo departamento en busca de la dichosa cama, llevaban algunas de las cajas consigo, ambos marchaban en silencio, él no sabía que decir y ella simplemente no tenía nada que agregar, él apresuro el paso y llegaron a otro de los pequeños edificios que rodeaban esa parte de la ciudad, no quedaba tan lejos. Sasuke guió a Sakura hasta el último piso de uno, ahí, había sido donde había vivido cuando los terrenos Uchiha quedaron vacíos.

La ojiverde sintió como se retorcía un poco su estómago, la verdad era muy extraño lo que le producía estar ahí a pasos de entrar al mundo que era solo de Sasuke. Muchas veces en su infancia soñó con visitar ese lugar ¿Cómo sería? Y ahora lo haría, pero irónicamente ahora ya no quería responder esa pregunta, quería saber lo menos posible de él pero él parecía querer dejarla entrar en su vida. No pudo evitar sentirse sofocada.

El Uchiha abrió la cerradura y se adentro al lugar, la llamó en señal de que pasara, la pelirrosa suspiro, debía armarse de valor, no quería revivir el pasado, debía dejar de lado aquellos pensamientos que alguna veces albergó en su conciencia.

Finalmente entró la recibió una pequeña sala de estar, no había mucha luz, pero se notaba que el lugar no había sido habitado hacía mucho tiempo, pero aparte de ese detalle, era como si el chico jamás la hubiera abandonado el lugar. El moreno sintió un vacío, recordando cuando solo había estado en su pasado, las noches en vela y los días totalmente solos. Hasta que apareció el engendro de Naruto y la Molestia de Sakura. Todavía no podía creer que los había abandonado, pensó en Itachi y la sombra de su clan. Y lo recordó, estaba totalmente cegado por el dolor.

¿Podría alguna vez Sakura perdonarlo?

Se giró hacia ella, la notó un poco incómoda, no entendió la razón del por qué, sin embargo, dejó las cajas a un costado y avanzó a la que había sido su habitación. Volvió a llamarle la atención a la pelirrosa, esta dio un respingó, dejó rápidamente las cajas y lo siguió.

Sasuke entró a su habitación, ¿Hace cuanto no estaba ahí? ¿6 o 7 años? La nostalgia nuevamente lo invadió.

Sakura recorrió la habitación detalladamente, observando cada rincón del lugar. Reflejaba la personalidad práctica de Sasuke, pues se componía de una cama, un pequeño escritorio, un armario y mueble que le llegaba a la altura de la cadera, las paredes eran azules y tenía un balconcito como ventana. Todo perfectamente ordenado a pesar del polvo, que por los años, se había acumulado. El muchacho se dedico a revolver el armario y el escritorio en busca de algo. La ojiverde se detuvo enfrente de aquel mueble, algo había llamado su atención.

Una foto, estaba recostada en la cima de aquella madera. Se acercó con curiosidad y no pudo controlar la curiosidad de alzarlo. Se llevo una sorpresa al ver que era la antigua foto del equipo 7 ¿Había estado ahí siempre? El pelinegro se volteó, vio que ella estaba concentrada observando algo, se acercó y también se sorprendió al ver lo que tenía, había olvidado que antes de irse la había dejado boca abajo. Aunque no le creyeran, a él le había dolido mucho irse de aquella aldea, pero Itachi. Se volvió a sentir frustrado como siempre que ambos recuerdos se veían a su cabeza, pero algo lo distrajo, la pelirrosa miraba la foto con un tierno brillo en los ojos, no pudo evitar la melancolía que le producía aquella imagen con un aura tan inocente, todavía eran unos pequeños niños y sin embargo ella se veía tan feliz.

Sasuke sonrió – Sakura tengo algo que decirte – la sacó de su letargo y enfocó sus orbes en ella.

Ella lo miró como si estuviera avergonzada de haberse perdido en sus memorias. Sin embargo lo clavo sus orbes con determinación en sus ojos.

Y-yo de verdad lamento haberme ido así – dijo por fin el moreno, luego de aquel silencio que perduraba en la habitación

Sasuke, no debes darme explicaciones, ya te lo he dicho –

¡Maldición! No actúes así – la interrumpió el chico perdiendo la paciencia. Aquella chica enfrente, no era más que una cara. Probablemente lo haya olvidado, pero no podría serle del todo indiferente. No, definitivamente no.

¿Así? ¿Así cómo Sasuke? - estalló ella ¿Qué más quería? Debía agradecer que no lo hubiera intentado matar. Si no hubiera estado en aquella situación, ese pensamiento le hubiera parecido gracioso. Vaya ironía. Era lo único que merecía.

Así, como si no te importara nada – le contestó hosco. No le gustaba que ella no lo mirara, que no le dirigiera la palabra, a no ser que fuera estrictamente necesario. Que fuera así tan fría. Si definitivamente la vida era toda una ironía.

Pues lo hace, Sasuke – le respondió serenamente – Sinceramente ya no me interesa – añadió, todo había estado tranquilo, hasta que él se había dignado a parecer. Ahora ella quería su vida de vuelta a como era antes y no podría mientras tuviera que hacerse cargo de aquel chico.

No actúes como si no estuvieras involucrada – le refutó él, dolido.

Soltó una risa hipócrita - Pues si no lo estoy- le debatió ella con veneno en sus palabras. Estaba herida, no podía permitirse olvidar todo el sufrimiento que él había causado, tal vez podría perdonar, pero no caería de nuevo en aquel error - Todos se encargaron de dejármelo claro, especialmente tú.

Tan solo escúchame – Le rogó por última vez ¡Diablos! Lo sabía y estaba tan endemoniadamente arrepentido, se sentía una literalmente una mierda. No había hecho nada más que causar daño, dolor. Todo lo de que el ahora estaba arrancando. Había sido un maldito bastardo insensible. Traicionado a todos los que quería ¡Y por Kami, juraba que ahora tenía todo el peso de su culpa en su espalda!

Golpeó aquel estante con fuerza, frustrado. Era un imbécil ¿Cómo iba a pedirle a la pelirrosa que lo perdonara cuando él, efectivamente, no lo había hecho?

Se sentía como un vil demonio, había sido tan cruel, que en mucho tiempo no pudo ni cerrar los ojos. Había sido una bestia, un despiadado ser humano, estaba totalmente loco. Jamás pensó lo que podría ser capaz de hacer, había sentido tanto miedo de él mismo, no era él. Simplemente, no era él, no recordaba cómo había llegado a ese nivel, solo recordaba a Itachi, aquel hombre que lo había hecho odiar, que le había dado razones para alejarse de todos, quién había matado a sus padres y quién no sintió ningún remordimiento en mostrárselo, la imagen de sus padres muriendo a manos, del que había sido su héroe. Pero no se imaginaba lo realmente turbia que había sido la historia y con sus propias manos, le dio fin al hombre por él cual su vida giraba. Lo había amado y odiado. Para finalmente siempre seguir siendo la razón por la que vivía su vida.

Miedo, Frustración, Injusticia.

Eran los únicos pensamientos que ocupaban su cabeza, se sentía tan vacío, un sentimiento de angustia y soledad lo había domado por completo. Había hecho cosas terribles, motivado por la rabia. Había perdido totalmente el norte, su vida había sido una mierda y él solo había contribuido a hundirse más en soledad, llevaba el peso de la muerte de su hermano y de todo su clan, confundido y sobretodo arrepentido trato de echarle la culpa a cualquier cosa, solo así podría vivir. Y no había nada, ¡Maldición! No había nada, no quería tener que enfrentar semejante dolor, aquel que no lo dejaba respirar ¡Su vida valía una mierda!

Danzō, había sido uno de los pensamientos que se apoderaron de su cabeza. Konoha debía pagar por lo que habían hecho a su familia, pero nuevamente estuvo equivocado, dominado por falsas razones, quiso destruir lo único que en la vida había sido una luz de esperanza. La ambición había marcado su destino, su vida, tanto como de la "Perfecta Familia Uchiha" y de algunos pocos de Konoha, pero lo único que supo hacer, fue arrancar del dolor. No quería tener que asumir sus actos, sus errores, lo que lo llevó a estar tres años en la peor de las miserias, llevando una batalla interior, donde difícilmente se llegó a una conclusión. Lo único que tenía claro, era su débil carácter, había sido totalmente manipulado, siempre, un estúpido crío que había creído ser dueño de la verdad, era poderoso, pero no menos imbécil, seguía siendo completamente débil, en él no había fortaleza, no había nunca lidiado con aquellos traumas que tenía y aquel orgullo que lo caracterizaba no era más que su manera de huir ante sus errores, ante las personas, aquellas que le habían hecho tanto daño y sin embargo había una persona que tenía el poder de salvarlo de aquella mierda y estaba en ese momento mirándolo con aquellos jades expectantes a lo que diría, aquellos ojos tan puros, inocentes, alejados de tanta mierda, aquellos orbes que le daban paz. No pudo evitar al ver aquellos ojos tan radiantes que toda la culpa, la carga llevada durante años se viniera encima, lo sintió tan fuerte como nunca antes.

Se alejó de ella rápidamente, desconcertándola. Sakura al ver la reacción del pelinegro pensó que huiría, pero al intentar acorralarlo, se dio cuenta de las verdaderas intenciones del moreno. Vomitaba. Si el poderoso Sasuke Uchiha, había somatizado todo aquella mierda en su cuerpo y no pudo evitar expulsar todo ese manojo de sentimientos que tenía en su interior de una mejor forma.

La pelirrosa lo observo por un instante, jamás lo había visto así. Algo se revolvió en su estómago, pero no era nada más que lástima, aquel hombre que tenía enfrente, era todo un miserable, una pobre escoria que había hecho tanto daño a su corta edad, traicionado, matado, había sido desleal totalmente egoísta y ahora estaba tan hundido. Por alguna razón de la cual no se sentía orgullosa se sintió bien consigo misma, si bien no todas las decisiones que había tomado en la vida, habían sido del todo correctas, pero al menos era feliz, tenía una familia y amigos que la apoyaban, con eso se daba por pagada, Sasuke Uchiha en cambio, no contaba con la misma suerte. Y por primera vez lo vio como la persona que era, no el hombre de sus sueños que había sido alguna vez, tan lejano y superior, no más. Ahora lo sentía igual e igual, de hecho a pesar de su humildad, se sentía superior a él, quizás el pudiera destruir a todos en Konoha con su asombroso poder, ¿Pero de que le servía, si aquel poder lo llevo a destruirse a sí mismo? Por más que fuera el mejor ninja del mundo, carecía de toda templanza y lo más importante amor. Era un alma en pena, totalmente vacía y solitaria. Sakura se estremeció, no lograba sentir más que lástima por él.

Sasuke se removió, se sentía por segunda vez en el día, humillado, pero no había podido contener aquellas malditas ganas de exteriorizar todo aquella culpa que no lo dejaba vivir.

¿Estás bien? – Fueron las palabras que salieron de aquellos dulces labios.

La volteó a ver y pudo ver en sus ojos la lástima, sin embargo no pudo ver en ellos ningún deje de preocupación, era simplemente pura cortesía. Jamás pensó que tenía que aprender muchas cosas de aquella frágil mujer. Se mostraba con templanza, la seguridad en sí misma no se había escabullido a pesar de la muestra de sensibilidad de él.

Perdóname- Fue lo único que logró articular

Será mejor que nos vayamos a casa – lo interrumpió ella. El ojinegro ante aquella frase respiró tranquilo, tenía la esperanza de que algún día se lo dijera en otra ocasión, pero de todas maneras aquel simple acto le dio fortaleza de seguir con su nuevo cometido.

Escucha – suspiro la ojiverde, interrumpiendo sus pensamientos - no tengo confianza Sasuke es verdad y si fuera por mí no haría esto – el sintió una pequeña aguja en su corazón, Sakura apretó los puños en señal de frustración, ¿Cómo podía hacerlo Naruto? Se preguntó pero finalmente agregó – Pero no soy una desalmada, creo que ahora estas demasiado confundido y no creo que seas capaz de soportar más dramatismo, ni yo tampoco.

El Uchiha se acercó a ella violentamente agarrando fuertemente su muñeca, la pelirrosa se sintió asqueada, pudo percibir el hedor de su reciente actividad, pero él pareció no importarle, bajó su cabeza a la altura de su oído y le susurro – Prometo hacer que vuelvas a confiar en mí, es más haré que te sientas orgullosa.

Sakura no pudo evitar abrir los ojos de par en par – Sasuke – se le escapó de sus labios, en un suspiro ahogado.

Recuperarla era la única esperanza que lo mantenía con vida y él iba a luchar por aferrase a aquella luz.

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¡SIENTO LA DEMORA!

Muchas gracias por los Reviews a setsuna17, UchihaHaruno, Animedia, Vicky y en especial a Bloody-Rose-SaYo-Yuuki (ya te respondí por interno *-* lo feliz que me hizo tu review ^^)

Espero que les haya gustado el capítulo :). Perdón si va lento, pero no puedo hacer que Sakura perdone a Sasuke así como así ! con todo el daño que le ha hecho, Ella tiene su dignidad !

Eso.., Cariños y nos leemos :D!

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By-Sakura