Pareja: PruHung.

Situación elegida: Cumpleaños.

Palabras: 903 (Según Word)


Egy.


Estaba soleado ese día.

Cuando llegó a su casa se vio envuelta de un abrazó de Italia, quien, muy emocionado, le felicitaba por su cumpleaños. Ella no pudo más que sonreír y devolverle el gesto. De verdad que la había sorprendido ver a Italia del Norte ahí. Pero cuando el joven chico dejó su afecto vio como no era el único que estaba ahí, sino varias naciones más. Arriba, colgado, estaba una gran tela que afirmaba la idea que todos habían venido por su cumpleaños.

Ella sonrió bastante feliz con todo eso. Y saludo a cada persona que estaba ahí.

Pero, cuando le vio a él, sintió como su corazón latió rápido por un segundo y ella quedó en blanco. Pues Austria había asistido. Estaba sentado en un sillón, con la mirada perdida en su taza de café. Ella se acercó a él algo dudosa y así consiguió que sus mejillas se tornaran de carmín. Cuando él la saludo, ella se puso feliz.

—Espero la estés pasando bien. Hubiera querido tocar algo para ti, pero alguien —Vio a Alemania— no quiso traer mi piano hasta aquí.

Ella rió un poco con esa información.

—Quizás podría pasar por tu casa y así escucharte tocar.

—Sería perfecto, podría hacer algo de té para cuando vengas.

Y sí, con esto era el mejor cumpleaños del mundo.

En un punto del brindis, ella quiso agradecer al italiano por la hermosa velada, más este negó con la cabeza diciendo que esta no fue su idea. Ella quedó sorprendido y confundida y vio con cierta duda a Austria, pensando que quizás él hubiera hecho tal cosa, pero no, también negó con la cabeza.

—¿Entonces quién lo hizo?

Por unos segundos quedó en silencio el lugar. Habían ciertos susurros que discutían quién era el organizador, pero parecía que todos estaban bastante perdidos en el tema. Pero fue ahí, que entre la multitud, aparecieron España y Francia.

—Fue Prussia —Exclamó el ibérico como si estuviera orgulloso de saberlo.

—Fue lo único que habló durante un mes entero—Acotó Francia.

Ante eso, hizo una leve mueca. Prussia… de seguro que lo había hecho solo para arruinar la fiesta con su presencia. Solo suspiró.

—¿Dónde está él?

Sus amigos se encogieron de hombros y ella levanto las cejas curiosa.

—Yo lo mismo pregunté, ni siquiera me contesta el teléfono. Tampoco cuando Francia le llama. Es como si se le hubieran comido la tierra.

Y, con eso, ella quedó confundida. Ella pensaba que en verdad Prussia había organizado eso solo para molestarla. Arruinar todo, como siempre lo hacía. Y estaba tan metida en sus pensamientos —de confusión— que no se dio cuenta cuando Alemania se había acercado a ella. Los ojos verdes vieron confusos a los orbes azules, ya que este tenía un regalo en la mano. Antes, cuanto todo el mundo le llenó de regalos, Italia le había dicho que Alemania no sabía muy bien que le podría regalar, así que decidió que el bellísimo vestido que él le compró, sea de parte de ambos. Por eso, no entendió esa caja que llevaba en manos.

—Mi hermano, no sé muy bien por qué no quiso venir —Habló como disculpándose de la rareza del mayor— Sin embargo me dijo que te diera esto.

Ella vio el regalo. Estaba muy mal envuelto —podría asegurar que Prussia lo había hecho— y en este había una tarjeta que decía: «Lee esto marimacho: No fui a tu fiesta de cumpleaños porque el regalo que te estoy dando es casi tan asombroso como yo, así que tanta genialidad junta haría explotar al mundo. Por eso te digo que abras la caja cuando estés sola. No sea que los demás tengan envidia de lo que te di. De parte del asombro Prussia».

Con eso, ella frunció el ceño molesta y agradeció a Alemania el haberle entregado aquello —aunque la verdad hubiera deseado no haberlo visto—. Dejó el regalo en algún lado, algo molesta. Y la fiesta continúo sin ninguna dificultad. Hasta que todos se fueron y ella quedo sola con esa caja.

Pensó en botarlo antes de siquiera abrirlo, ya que conociendo a Prussia, de seguro que solo era un foto de él con su autógrafo. Sin embargo, antes de hacerlo —con la tan mal envoltura que tenía— se dio cuenta que adentro no había una foto, sino algo de… ¿Tela?

La abrió y pudo atesorar una vestimenta muy contraria a lo que Italia y Francia le habían dado. Pues ambos le habían dado vestidos hermosos, mientras que el traje que ella estaba agarrando ahora, era una de caza, uno que antes ella usaba. Quedó estática por un momento, viendo cada detalle de esa prenda. Ahí se dio cuenta que dentro de la caja había otra carta y está decía: «Cuando vayas a cazar conmigo, quiero que uses esto ¿Me entiendes? Hace un montón de tiempo que no lo hacemos y genialmente se me ocurrió que deberíamos hacerlo pronto».

Vio a un lado, luego al otro. Como si temiera que algún invitado seguía adentro y luego de darse cuenta de su soledad, se probó el vestuario —apretando con una tela sus senos— y al verse ahí, en el espejo. Pudo sonreír —dejo de pensar en todo el día y solo se sintió feliz por ese momento— y no deseo quitárselo por nada del mundo.

Esa noche, ella… él, quedó dormido en su cama, mientras abrazaba el traje que usaba.


¿Qué tal?

Espero que les guste.

Espacio dedicado a mis comentarios:

ASKNB

Gracias por el comentario.

Espero que te guste está nueva parte de PruHun. Y no te preocupes, hasta ahora no tengo la intención de matar a nadie. —Por favor lee de nuevo el "hasta ahora...", jajaja, nah, no va a morir nadie.

Ya deseo leer lo que opinas de esta parte.

Mr-nadie:

Hey, gracias por los dos comentarios, espero que disfrutes este —no te preocupes, muy pronto pondré el capítulo de Spamano—.

Espacio dedicado a los que me ponen en favoritos o me siguen:

Lisacar3:

Gracias por dejarme en tus favoritos, en verdad que es un honor estar ahí con tan cortos capítulos. Espero que te guste este capítulo.

Miranda Rorschah:

Hola, es agradable saber que me sigues, espero que con este capítulo llegue a pasar a tus favoritos o me dejes un comentario para saber qué opinas de estar parte.