Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es de imma vampire. Espero que les guste, y dejen muchos reviews.

Capítulo2: Como en casa

Escuché unas risas que fueron las que me despertaron. Fruncí el ceño. ¿Quién se estaba riendo y por qué sentía un cuerpo presionado en mi espalda? El pánico comenzó a apoderarse de mí. Oh no. No esto. No de nuevo. Abrí mis ojos y salté de la cama, chocando con una figura alta. Miré hacia arriba para ver a Jasper, Emmett, Alice y Rosalie mirándome. Alice y Rosalie se estaban tapando la boca con sus manos. "¿Qué están hacienda chicos?" Susurré. Miré de vuelta a la cama para ver a Edward recostado, aun dormido. Oh. Entonces era él con quien desperté. Oh. Miré alrededor hasta Alice. Estaba tratando, y falló, en esconder su risa.

"Bella debiste ver tu cara." Emmett susurró, riendo. Rodé mis ojos, tratando de calmar el ritmo acelerado de mi corazón.

"Si, si. Solo salgan de aquí." Dije sacándolos a todos de la habitación.

"¡Pero queríamos hablar!" Alice reclamó. La fulminé con la mirada.

"No hablo hasta que estoy bien y lista. Y estaré bien y lista cuando me despierte apropiadamente. Así que adiós." Dije cerrando la puerta de la habitación con seguro. Suspiré y me giré para ver a Edward sentándose en la cama, sobándose la cabeza. "Hey," Dije suavemente. Miró hacia mí y sonrió.

"Hey. Encontraste mi cama anoche." Sonreí débilmente.

"Un hábito." Admití. "Espero que no te moleste." Dije suavemente. Él sonrió, su sonrisa torcida y negó con la cabeza.

"Como los viejos tiempos." Sonreí.

"Como los viejos tiempos." Acepté. Caminé hacia la cama y me senté, haciéndome bolita a su lado, viéndolo a la cara. Él sonrió.

"¿Dónde has estado?" Preguntó. Me encogí de hombros y me congelé. De pronto sentí una ola de nauseas a través de mí. Me pare y corrí hacia el baño y vomité en el excusado. Escuché ruidos detrás de mí y sentí como mi largo cabello era retirado de mi rostro. Vacié mi estómago hasta que no pude más. Suspiré y le bajé al baño. Me giré hacia Edward quien me guió hasta el lavabo. Me alcanzó un cepillo de dientes y lo tomé sin hacer preguntas. Me senté y lave mis dientes por un buen rato, hasta que no pude sentir u oler el vómito. Enjuagué mi boca y me paré. Me sentía mejor. "¿Estás bien?" Edward preguntó suavemente. Asentí.

"Lo siento, no sé qué fue lo que me pasó." Dije en un tono bajo. Él sonrió lentamente, pero no llegó a sus ojos.

"¿Quieres que bajemos para buscar algo de comida?" Asentí. Estaba muy hambrienta. Mientras salía del baño me di cuenta de todo lo que había corrido para llegar al baño a tiempo. Sonreí y me giré para ver a Edward.

"¡Mira todo lo que corrí sin caerme!" Dije emocionada. Edward se rió y rodó sus ojos.

"Lo note. A parte de estar asustado y preocupado, estaba impresionado." Sonreí y salí por la puerta. Tan pronto como estuve fuera me tropecé y comencé a tambalearme. Dos fuertes brazos me sostuvieron, pulgadas antes de golpear el piso. Sentí que me levantaban y me giré para agradecer con una sonrisa a Edward. "Si, como en los viejos tiempos." Dijo bromeando, sin quitar sus brazos de mi cintura. Se sentía bien estar en sus brazos y eso me asustó.

"¡Edward! ¡Bella! ¡Desayuno!" Alice gritó. Sentí que Edward me soltaba y me separé de él suspirando profundo. Cálmate Bella. Solo respira. Me apresuré a llegar abajo tan rápido como pude sin caerme. Caminé a la cocina y sonreí. Olía increíble. Todos estaban sentados alrededor de la mesa, comiendo panqueques. Tomé el mismo asiento de la noche anterior y también Edward.

"Bella. ¿Cómo dormiste?" Esme preguntó amablemente. Sentí como mis mejillas se ponían rojas.

"Bien, gracias." Susurré. Podía escuchar a Alice y Rosalie riendo. Golpeé alguna de sus piernas y se callaron las dos.

"¿Y qué tienen planeado para este día?" Carlisle preguntó sonriendo. Todos nos miramos entre sí, sonriendo.

"¡Quiero llevar a Bella de compras!" Alice gritó.

"Quiero enseñarle a Bella como reparar un auto." Rosalie dijo asintiendo.

"Quería hablar con Bella acerca de libros." Jasper sugirió.

"¡Quiero llevar a Bella a patinar!" Emmett gritó.

"Quiero que Bella descanse hoy." Edward dijo en alto. Se escuchó sobre todos. Lo miré y fruncí el ceño. Él solo asintió. Sabía que no iba a salir de ésta. Demonios. Desearía que no me hubiera visto vomitar. Aunque era lindo tenerlo ahí.

"¿Descansar? ¡Que! ¡Eso no es divertido!" Emmett y Alice protestaron.

"De hecho chicos, no me siento muy bien. Pero tan pronto como mejore prometo que haré todas esas cosas con ustedes. Excepto tú Emmett. Solo quieres llevarme a patina para verme caer." Dije apuntando a mi hermano mayor con el dedo. Fingió una cara de inocencia que no me creí. Todos los demás se rieron.

"¿Quieres ir a recostarte?" Edward preguntó. ¿De verdad lucía tan enferma? Asentí despacio y me puse de pie. Él levantó nuestros platos y se puso de pie.

"Creo que me voy a recostar. Sigo muy cansada." Dije suavemente. Todos asintieron y Alice puso mala cara. "No te preocupes Ali. Estás en mi lista." Ella sonrió mientras subía las escaleras hasta la habitación. Entré al baño de Edward y me miré frente al espejo. Levanté mu vestido y acaricié y estómago plano. Tomé un suspiro profundo y luché contra las lágrimas que querían salir. Me bajé el vestido y me moví a la cama. Suspiré. Me dormí con el vestido la noche pasada. Me fui al closet de Edward y saqué un pantalón de deporte. Me quité mi maya y me puse el pantalón. Después saqué una de las playeras de Edward y me la puse después de sacar mi vestido y mi blusa de manga larga. Suspiré, eso se sentía mucho mejor. Me giré hacia la cama y me acomodé debajo de las cobijas. Como los viejos tiempos.

Me desperté poco tiempo después. Se escuchaba música suave y fruncí el ceño. Me levanté algo adormilada. "¿Cómo te sientes?" Miré alrededor y encontré a Edward el su sofá negro mirando a la computadora. Sonreí lentamente.

"Mejor, gracias" El asintió y regresó a su trabajo. Me puse de pie y me estiré. Lo vi mirarme con sorpresa. Miré hacia abajo para descubrir que aun traía su ropa puesta. Sonreí tímidamente y lo miré. "Lo siento, esto es más cómodo que mi vestido." Dije sonriendo. El sonrió y asintió.

"Está bien Bella." Me dirigí al baño y me lavé los dientes.

Cuando volví Alice estaba ahí. "¡Hola Bella!" Dijo saltando y abrazándome. Sonreí.

"Hey Alice." Se hizo a un lado.

"¿A donde fue tu ropa?" Dirigí mi mirada hacia el closet. Ella sonrió. "Bueno por más que me guste tu atuendo, no creo que a Emmett o a tu padre les gustaría." Me sonrojé de un color carmesí y ella sonrió.

"Alice, no seas mala." Edward dijo poniéndose se pie. Sonreí para agradecerle.

"Creo que me vestiré entonces." Dije tomando mi ropa.

"No lo hagas. No te preocupes. Llamé a Charlie. Vamos a tener una noche de películas y ya que faltan dolo unas horas para la noche, ¿Por qué no te quedas así?" preguntó sonriendo. La fulminé con la mirada.

"Bien." Resolplé. Ella sonrió y me sopló un beso antes de salir danzando de la habitación. "¿No te cansas de una bola de energía interminable como hermana?" Pregunté girándome para mirar a Edward. Él se rió y negó con la cabeza.

"Te acostumbras. Lo prometo. Claro que haberte ido por siete años no ayuda, es como si volvieras a empezar." El sonrió asintiendo y yo gruñí.

"Genial, justo lo que necesitaba." Él rió por lo bajo mientras me sentaba a su lado en el sofá. "¿Y cómo has estado?" pregunté suavemente. Él se encogió de hombros.

"Bien, eso creo. No me había dado cuenta de cuánto te extrañé hasta que apareciste la otra noche." Admitió. Sonreí suavemente y asentí.

"Si, sé a lo que te refieres."

"¿En serio?" Preguntó suavemente. Fruncí el ceño y lo miré.

"Claro que sí. Edward eres mi mejor amigo. Lo has sido desde el jardín de niños. La peor parte de mudarme con mi madre a Arizona, aparte de perder a la mitad de mi familia, fue perderte a ti. Tú eras mi roca. Estaba completamente fuera de mí en Arizona. Me tomó tres años para estar bien realmente sin ti, y aun así no me sentía completamente bien. Te necesitaba más de lo que creía." Admití. Él estudio mi cara por un momento y me dejé sonrojar ante su mirada.

"Siento mucho que pasaras por eso." Él finalmente susurró. Me encogí de hombros. "Pero si te hace sentir mejor me sentí exactamente igual, solo que nunca encontré la forma de estar bien." Dijo suavemente. Mis ojos se toparon con los suyos y sentí que mi corazón se sacudía. Sus ojos eran tan hermosos, tan claros. Justo como eran cuando éramos niños. "Creo que Alice estaba a punto de darse por vencida en mí." Lo dijo como broma pero pude escuchar la seriedad en su voz.

"De verdad lo siento mucho." Dije suavemente. Él sonrió de una forma débil.

"No es tu culpa." Dijo simplemente. Negué con la cabeza.

"Tengo una idea." Me miró y tomé aire profundamente. "No me iré. No te dejaré si tu no me dejas." Susurré la última parte. Instantáneamente mi sonrisa torcida preferida apareció en su cara. Cuantas noches soñé con esa sonrisa y ahora, ahí estaba, mejor de lo que me la pude imaginar. Esa sonrisa torcida, yo sé que solo me dejaba ver a mí.

"Creo que acaba de hacer un trato Miss Swan." Dijo sonriendo. Le sonreí de vuelta. "Ahora estás atrapada conmigo." Bromeó y yo reí.

"Edward, no hay otra forma en la que me gustaría estar." Me sonrojé ante mi comentario. Wow, ¿de verdad eso acaba de salir de mi boca? Edward solamente sonrió y se puso de pie.

"¿Tienes hambre?" Sonreí y asentí. Se estiró y tomó mi mano para ayudarme a ponerme de pie. "Te vez algo mareada. ¿Estás segura de que estás bien para caminar?" Asentí y caminé un paso. Temblé y casi me caí pero él me atrapó, de nuevo.

"Oh, bien, um gracias." Dije sonrojándome de un rojo brillante. Edward se rió y me tomó en sus brazos. Jadeé por la sorpresa y me agarré fuertemente de su cuello. "Edward ¿qué estás haciendo?" dije con voz temblorosa y él solo se rió.

"Bella, esto es más seguro que tú tratando de enfrentar las escaleras sola." Dijo sosteniéndome más fuerte contra su pecho. Lo fulminé con la mirada.

"Edward, te vas a lastimar. Bájame." Le ordené. Él sonrió.

"Bella, me siento ofendido. ¿Crees que no te puedo bajar cargando por las escaleras?" negué con la cabeza.

"Dudo que puedas incluso medio camino. Ahora, bájame antes de que te lastimes." Edward se rió.

"Bella, ¿Cuánto quieres apostar a que te puedo bajar, subir y volver a bajar sin caer?" preguntó, yo lo fulminé con la mirada.

"Te apuesto la manejada a la escuela." Frunció el ceño. "Si puedes hacerlo, puedes manejar. Si no puedes, yo manejo el Volvo." Dije en un tono triunfal, él rió.

"Es un trato." Y con eso comenzó a bajar las escaleras. Cuando llegamos al final comenzó a subir, llegó al Segundo piso y comenzó a bajar otra vez. Ni siquiera estaba respirando con dificultad o sudando. Entre cerré mis ojos mientras caminaba hacia la cocina y me ponía sobre una silla. Tenía una sonrisa en su cara pero no dijo nada. Me paré de la silla y me dirigí al refrigerador. Abrí la puerta y suspire. Nada sonaba bien en estos momentos. Entonces vi algo que si me apetecía. Agarré el frasco y sonreí.

"¿Pepinillos?" Edward preguntó, sorprendido y yo asentí. "Pero tu odias los pepinillos. Siempre los has odiado." Me encogí de hombros tratando, y fallando, de abrir el frasco.

"Tengo antojo de pepinillos ahora." Dije alcanzándole el frasco. Le quitó la tapa sin esfuerzo, lo fulminé con la mirada. "Gracias." Dije rotundamente. Él sonrió y vio como pescaba un pepinillo en el frasco y me lo comía. Sabía asombroso. "Edward, de verdad. Tienes que probar esto. Está muy bueno." Dije meneándolo en su cara. El rió y negó con la cabeza.

"¡Ew, de ninguna manera!" Dijo riendo.

"Edward." Grité. Se rió más fuerte y negó con la cabeza. No sé porque pero estaba determinada a hacer que probara el pepinillo. Brinqué frente a él y sostuve el pepinillo en frente de su boca. "Solo una mordida. Pruébalo." Le dije suavemente, poniendo mi cara mejor cara triste que pude fingir. Suspiró y rodó los ojos pero mordió el pepinillo. Sonreí victoriosamente. Fue justo en ese momento en el que me di cuenta de que estaba presionado contra su cuerpo. Me hice para atrás con un paso, no me gustaba lo cómoda que me sentía. La cara de Edward se torció y corrió al fregador a escupir el pepinillo. Comencé a reírme con ganas, estaba doblada de la risa. Vi como Edward lavaba su boca con agua y se giraba hacia mí riendo.

"Eso fue la cosa más asquerosa que he probado jamás." Dijo riendo. No podía controlar mi risa. Me calmé tan pronto como vi la cara de Edward volverse blanca, excepto por su sonrisa estúpida y el brillo en sus ojos.

"Edward, ¿Qué estás haciendo?" Pregunté retrocediendo lentamente. No dijo nada mientras se acercaba a mí. Me giré y corrí fuera de la cocina gritando. Fui transportada cuando Edward me atrapó y volamos hasta el sillón. Aterrizamos con un sonido alto y Edward sobre mí. No sentí su peso sobre mí aun así, solo el calor de su cuerpo, radiando hacia mí. Sonrió antes de comenzar a hacerme cosquillas en mis costados. Comencé a reír y gritar.

"¡Me rindo!" Lloriqueé entre risas. "¡No más!" Rogué. Estaba riendo tanto que las lágrimas recorrían mis mejillas. Edward se detuvo y me sonrió.

"¿Vas a obligarme a comer más cosas desagradables y a reírte de mí?" Dijo bromeando. Tomé aire profundamente y sonreí.

"Probablemente." Él se rió de nuevo y me hizo cosquillas otra vez.

"Eso luce divertido." Edward y yo levantamos la vista para ver a Alice sonriéndonos. Edward rodó sus ojos a Alice y se alejó. Me levanté de prisa y me alejé de Edward, en caso de que no hubiera terminado de hacerme cosquillas. Le mandé a Alice una mirada de agradecimiento y ella sonrió.

"¿Así que, qué película veremos ésta noche?" pregunté notando que Rosalie y Emmett venían bajando las escaleras.

"Orgullo y Prejuicio." Alice dijo sonriendo y yo le respondí con una sonrisa también.

"¡Amo esa película!" Dije emocionada. Alice sonrió y bailó hacia la cocina.

"Voy a ayudar a Jasper con las botanas." Dijo antes de entrar.

"¡Oh hey Alice trae los pepinillos!" Llamé. Ella se detuvo y me miró. Me encogí de hombros. "He tenido ansias de pepinillos." Dije mirando lejos de sus ojos que en todo se fijan. Rosalie y Emmett se sentaron en el sillón para dos y sonrieron.

"Así que enana, ¿Quién te atacó?" Emmett preguntó sonriendo.

"¿Cómo?" Pregunté frunciendo el ceño.

"Tu cabello es un desastre y te escuchamos gritar." Rosalie dijo sonriendo. Los fulminé con la mirada a ambos.

"Si, gracias por venir a rescatarme." Emmett se encogió de hombros.

"Cuando quieras, exigente." Sentí que el sillón se hundió cuando Edward se sentó a mi lado. Puso una cobija sobre mí y sonrió. Puse el resto del cobertor sobre él y tome su mano.

"Como en los viejos tiempos." Susurré. Él asintió sonriendo.