Asistente personal
Espero qe todos hayan tenido una muy feliz navidad, y si no mencioné nada de eso en el chap anterior fue porque pensé que el 25 iba a haber actualizaciones, así qe gomen! Y ante la duda ¡Qe tengan un muy feliz y próspero año nuevo! Ahora, sin más preámbulo… capítulo III
Se da por entendido qe los personajes de CCS no me pertenecen, la historia si n.n
Capítulo anterior:
"…Lo fulminó unos segundos con la mirada.
-Es muy fácil juzgar a personas desde su trono, señor Li. Por lo menos tómese la molestia de conocer las situaciones antes que opinar idioteces desde lo más profundo de su ignorancia –sentenció para luego desaparecer tras la puerta. Y otro ruido se escuchó de afuera que se estrellaba contra la superficie de roble de ésta.
-Pobre libro, que infantil resultó ser mi jefe –susurró para sí y luego se dirigió a su oficina.
-...No sólo infantil –continuó diciendo para sí una vez sentada frente su ordenador-, por supuesto también es engreído, es superficial, egocéntrico, es altanero, mujeriego (porque sabía que lo era), caprichoso… y, por sobre todas esas cosas… es descaradamente atractivo…"
Capítulo 3: Entre terquedades y confesiones
Estaba por terminar aquel extenuante día y debería volver a su casa para cancelar los planes que tenía con Tomoyo para el fin de semana y empacar sus cosas. CONOCERÍA PARÍS, largó un profundo suspiro de ilusión. Estaba muy emocionada, sería toda una nueva aventura tener que intercambiar opiniones con gente especializada y asistir a un lujoso cóctel. Nunca lo hubiera pensado. Debería telefonearle a Touya y a su padre para contarles.
-Esto sí… esto no… esto si –decía mientras aventaba la ropa a sus espaldas.
-Sakura todo esto no va a entrarte en la valija –anunció divertida la voz de su mejor amiga, quien estaba sentada en la cama.
-¿Tú dices? –inquirió confundida y observó como toda la ropa de su armario reposaba ahora sobre su cama, se rió de sí misma y comenzó a seleccionar todo de nuevo.
-Así esta mejor –concluyó la amatista luego de colocar en la maleta la última prenda y cerrarla.
-Muchas gracias por venir, Tomoyo –sonrió la castaña.
-¿Cómo no iba a ayudar a mi mejor amiga a preparar las cosas para su primer viaje en avión, y encima a París?
-Pero no es un viaje de placer –acotó sentándose en la cama junto a la amatista-. Debo ir a trabajar allá, conoceré gente nueva y especializada, iré a cóctel de alto linaje…
-...Con el bombón de tu jefe –interrumpió divertida.
-Hoe?... No es un bombón Tomoyo… o por lo menos si lo es está podrido por dentro.
-¿Y como lo sabes¿Ya lo has probado?
Odiaba los juegos de palabras que hacía su amiga en todo momento, pero hay que admitir que lo odiada especialmente en ese momento. Siempre encontraba la forma de hacerla poner de mil colores alterando las ideas de lo que le decía.
-No es difícil darse cuenta, conozco a los tipos como él… es igual que Yue.
-Hay que admitir que los dos son extremadamente guapos –bromeó su amiga al ver que la joven se había desanimado-. No lo juzgues tanto, conozco a Syaoran Li, asiste a una de mis clases y he tratado con él.
-Entonces deberías de entenderme, lo vieras no más es un engreído, un caprichoso –comenzó a enumerar con los dedos-, un superficial, un altanero, un Don Juan…
-¿Y qué tiene eso de malo? –interrumpió.
-Dejemos de hablar de él ¿Quieres? –sentenció levantándose y yendo a la cocina.
-No permitas que el recuerdo de Yue te siga confinando a no volver a creer en un hombre, promete que no juzgarás a Syaoran por ver en él su reflejo.
-Vamos Tomoyo, tengo hambre –continuó ignorando a su amiga y atacando indiscriminadamente todo aquello comestible que había en su refrigerador.
o-o-o-o-o-o-o
-No exagero –aseguró molesto observando con gran interés el techo de su habitación.
-... –suspiró algo aburrido- Si si, ya te entendí no exageras –aceptó resignado luego de escuchar la para nada afable descripción que su amigo hacía sobre su nueva asistente personal.
-Lo digo en serio Eriol…
-Si si, lo dices en serio Syaoran –continuaba mientras trataba de cerrar la maleta de su amigo que estaba por demás cargada.
-Tengo la leve impresión de que no me crees –estalló molesto y sarcástico.
-¿En serio? No logro entender por qué… -mascullaba irónico mientras hacía un esfuerzo sobrehumano para vencer a su osada retadora (entiéndase la pobre valija)- Mejor ven a ayudarme con esto, va a ser más productivo.
-¡Listo! –anunció victorioso luego de unos minutos.
-Muchas gracias por ayudarme Eriol.
-No hay de qué –rió el zafiro mientras observaba el enorme jardín que se extendía del otro lado de la ventana de Syaoran.
-Sabes, volviendo al tema de Kinomoto –comenzó como muy pensativo y serio nuevamente. Recargado en una de las paredes de su habitación.
Sintió entonces como una superficie algo flexible impactaba contra su rostro y caía al suelo. Levantó la vista y divisó las amenazadoras pupilas zafiro de su atacante.
-Estoy harto de oírte hablar de Kinomoto. Vas a ir a París a un cóctel alucinante y sólo hablas de Kinomoto. Kinomoto es esto, Kinomoto es aquello. Mi padre le dijo a Kinomoto tal cosa y por eso es una -----… ¡Estoy cansado de Kinomoto! Deja de juzgar a la pobre chica sólo porque haya hecho buenas migas con tu padre.
-No la juzgo, sé muy bien cómo es. Además no es por eso…
-¿Es por estar brillando en tus insuperables "quince días…"?
-¡No! Es porque… tienes esa forma de ser, tan… tan… ¡Apática!
Tuvo entonces la misma sensación que minutos atrás con una superficie muy similar a la anterior, alzó una ceja y frunció el seño tras entender que su amigo no se cansaba de tirarle almohadas¿Estaba loco? Si él decía la verdad.
-Me tienes h-a-r-t-o de Kinomoto¿Si? La última vez que vine me hablabas de tu vida, ahora solo de ella… será que –y lo miró jocosamente.
-Ella ARRUINA mi vida –decretó tajante-. La odio.
-Jajaja –rió sonoramente tirándose en la cama-. Hacía muchos años que no lo veía a Xiao Lang Li con un berrinche como este, pero hacía más años que no lo veía así de enamora…
-¡No digas idioteces¿Cómo podría yo fijarme en una… una cosa como esa? –indagó despectivo, tirándose a la cama.
-Pues bien Syaoran ¿Sabes cuántos pasos hay del odio al amor?
-Si de ella estamos hablando hay kilómetros, millas de distancia.
-Millas que su enamorado recorrería con gusto para ir a su encuentro –rió de nuevo mientras imitaba jocosamente a su amigo.
Esta vez el almohadonzazo fue para el zafiro.
TOC-TOC
-Adelante –dijo el ambarino recuperando la compostura y sentándose en el suelo.
-Permiso –sonó una voz dulce, a penas unos años más grande que Syaoran. Su figura se dibujaba a contraluz de una forma muy bella y sensual, definitivamente esa mujer era hermosa.
-¡Shiefa¿Qué haces aquí? –indagó abalanzándose sobre su hermana y estrechándola en un fuerte abrazo.
-¡Xiao Lang¡Hace tanto tiempo que no te veo! Te extrañé mucho hermanito –saludó para comenzarle a estirar las mejillas-. Hiragizawa, también es un gusto verlo.
-El gusto es mío señorita Li –saludó el zafiro observando la escena divertido.
-¡No hagas eso! –rugió alejando las manos de su hermana- ¿Qué no estabas desfilando en España e Inglaterra? –interrogó ya mas calmado.
-Terminé hace una semana y fui a Hong Kong, visité a toda la familia pero no puedo volver a Europa sin pasar a saludar a mi hermanito –sonrió.
-¿Pasaste por Hong Kong¿Y cómo están mis hermanas¿Y mamá?
-Por si no lo sabías, yo TAMBIÉN soy hermana tuya –fingió enojarse y se cruzó de brazos-. Están todos bien, Aiko está hermosísima –agregó sonriente.
-Y me imagino a Fanren muerta de amor por su hija, inundando la casa entera de toda la baba perdida desde su nacimiento –sonrió también el ambarino.
-Y te imaginas bien hermanito ¿Qué tal si vamos a comer algo? Me enteré que mañana viajas a París…
-Ni lo menciones –dijo mientras todos bajaban por las enormes escaleras de su casa-. Wei ¿En cuánto estará la comida? –indagó al ver al mayordomo mientras se sentaban en la sala.
-En media hora ya estará lista, es un placer que nos visite –agregó mirando hacia la hermana menor de los Li. (NA: no se bien el orden pero sirve que sea la menor n.n)
Y así pasaron la noche con largas charlas entre papeles de oficinas y lujosos desfiles en las pasarelas más famosas del mundo, si hay algo que era cierto es que a ambos les iba muy bien en lo que hacían y bueno, el joven Hiragizawa no se quedaba atrás.
o-o-o-o-o-o-o
Dio una vuelta y otra más, colocó su cabeza por debajo de la almohada en un intento desesperado de poder obviar el estruendo que producía el maldito reloj despertador. Se frotó los ojos con delicadeza luego de comprobar que el condenado artilugio no estaba en la mesita de luz ya que había tenido la buena idea de alejarlo de su alcance la noche anterior, porque sabía que iba a pasar eso y no podía retrasarse en el vuelo…
-¡El vuelo! –gritó asombrada al recordar quién era, dónde estaba y por qué se tenía que levantar (entre otras cosas).
Se dirigió al baño y prendió el agua de la ducha, aventó toda su ropa por los aires y dejo a cuidado de Dios el lugar donde éstas caerían.
-¡Está helada! –exclamó al momento en que su cuerpo hacía contacto con los despiadados chorros de agua que la atacaban.
Salió de la tina y recordó que había apagado el calefón la noche anterior por lo que se colocó una toalla alrededor del cuerpo y notó que sus cabellos estaban un poco húmedos.
Corrió hasta llegar a la cocina y encendió con rapidez el artefacto que le impedía bañarse.
RIN
Dio un salto detrás del cual casi termina en el suelo y, luego de maldecir todo aquello que pasaba por su cabeza, llegó a la puerta.
-Buenos días –saludó una figura detrás del umbral muy ocupado en leer una lista como para reparar en la muchacha.
-Muy buenos días –saludó ella-. ¿Ocurrió algo? –indagó ya que le llamaba poderosamente la atención la presencia del portero a esas horas de la mañana. (NA: apoco pensaban que era Syaoran? Muajaja)
-No sólo que… -y ahí fue cuando la esmeralda vista del muchacho dio con el cuerpo cubierto de Sakura.
-¿Qué que? –preguntó para traerlo a Tierra nuevamente.
-Que… es usted muy hermosa –susurró como para sí ahora viéndola a los ojos.
-¿Qué? –interrogó algo sonrojada por lo que creyó oír.
-Nada, nada. Era para pedir una contribución para los porteros y conserjes del departamento.
-Espere un segundo ahí le traigo…
-No hace falta, señorita. Su sola presencia es suficiente contribución para mi esta mañana, procuro poner algo en su nombre bella dama –terminó besando la mano de la muchacha y desapareciendo por el pasillo.
Hirviendo, así estaban las mejillas de Sakura en aquel momento, y sus oídos expulsando quién sabe cuantas toneladas de humo.
Regresó a la realidad minutos después y se dispuso por meterse a bañar, pero antes fue a consultar el reloj y preparar bien la ropa que se pondría después, ya que no iría a trabajar, como habían acordado. Cuando vio que eran las 11 y media (su vuelo salía a la 1:30 hs) optó por apurarse y tomó algunas cosas que podrían servirle para su bolso de mano. Terminó con él unos minutos después y ahora sí derechito a la bañera.
Era tan relajante, ser conciente que ese baño antecedía unos de los viajes más maravillosos con ella podría soñar… en ese momento ni siquiera le importaba el hecho de que tenía un importante parcial de contabilidad el viernes próximo y a penas tenía tiempo de estudiar, ni que al volver tendría pilas de injusto trabajo acumulado (cortesía de su jefe, por supuesto)… ni siquiera que temía el volar en avión. Un segundo… es verdad ella tenía fobia a los viajes de altura! Bueno la causa es noble ¿No? Iba a superarlo. Se tomó una media hora en ducharse y salió tarareando una suave melodía mientras volvía a pasar la toalla en su cuerpo.
Se dirigió a su habitación y se sentó en la cama mientras se calzaba la ropa interior.
RIN
Un salto la dejó en el suelo ¿Qué acaso era el día de molesten a Sakura antes de su vuelo? Se levantó a regañadientes mientras escuchaba nuevamente el sonido del timbre.
Se cubrió el cuerpo con la toalla nuevamente y fue hacia la sala, abrió la puerta.
-Buenos días –saludó la muchacha mientras la abría.
-Mi padre me envía a buscarte Kinomoto así que vayámonos de una vez –dijo un gruñón Syaoran recargado en el marco de la puerta y observando las escaleras, regalándole a la joven su hermoso perfil.
-¿Qué? Pero si falta más de una hora –acotó la muchacha.
-Sí pero es que en los aeropuertos es bueno llegar unas horas antes…
No le daba mucho crédito a lo que veía, pero se quedó atónito observando a la muchacha, cada centímetro de esa hermosa joven que estaba frente a él. Sus piernas descubiertas aún algo húmedas, la toalla que resaltaba una muy delicada figura, sus hombros al aire que denotaban ser tan suaves como la seda y cada una de las facciones de su rostro subrayadas por los mechones de cabello mojado que se adherían a su rostro.
No podía negar que era terriblemente bella, no en ese momento. Y, por suerte o por desgracia, tampoco podía disimularlo.
-¿Tengo algo? –preguntó tocándose la cara al ver como el muchacho no dejaba de mirarla.
-Eh… No. ¿No estás lista todavía?
-No, dame cinco minutos y lo estaré.
-De acuerdo Kinomoto pero que no sea más de ese tiempo ¿Entendido?
No contestó a su pregunta y le señaló para que entrara.
o-o-o-o-o-o-o
Tenía sueño y estaba tenso, eso era indiscutible. Pero aquella visión no le permitía pensar en otra cosa que en su asistente… pero no. Lo importante de la gente es cómo son por dentro y ella era una arpía, así que no importaba cuanto disfraz de princesa hermosa tuviera.
Lo había invitado a pasar y observó en aquella sala rectangular la presencia de un sillón doble con una tele y un DVD en frente. Luego había algunos retratos en las paredes, una biblioteca y hacia la izquierda estaba la cocina, se podía ver que era bastante acogedor.
Luego había dos puerta que el definiría como el baño y su habitación.
Llevaba quince minutos sentado lo que le había bastado para ver todos y cada uno de los cuadros, ella cuando era pequeña, ella cuando era pequeña con dos hombres (uno su padre y el otro algún hermano o primo), ella de todas las edades con otra joven de cabellos azabaches, ella en un numeroso grupo de jóvenes junto a otra muchacha, ella cuando…
-Ya estoy Li –anunció algo atolondrada saliendo de su habitación con una valija y un bolso de mano.
-De acuerdo, nos vamos –decretó acercándose a ella.
-¿Qué haces? –preguntó-. La salida es por allá –dijo señalando la puerta a escasos metros de ellos.
-Yo llevo la maleta, supongo que debe estar pesada. Seguramente habrás cargado en ella un montón de insulsos objetos que no van a servirte para nada relacionado con lo laboral por lo que no creo que sea muy liviana –agregó yendo hacia la puerta.
Lo fulminó con la mirada y optó por no contestarle.
De todas formas suponía bien, durante todo el trayecto de la habitación al ascensor y del ascensor al auto Syaoran tuvo una gran discusión interna acerca de cómo había hecho esa mujer para que elefantes cupieran en esa valija. Cuestión que obviamente no solucionó.
Ninguno habló en todo el camino, cosa que a él no le molestaba en absoluto. Se había quedado dormido por estar estudiando hasta altas horas de la madrugada y había tenido que apagar su celular porque desgraciadamente su número telefónico se había filtrado por algún lado y llegado hasta sus compañeras de curso, quienes lo atormentaron y acosaron telefónicamente toda la tarde y ya le dolía el dedo de tanto colgar llamadas.
Pero para su infortunio (como si todo no fuera suficiente) al día siguiente una despiadada Meiling llegó para sacarlo de su corto sueño y recriminarle el no haberla atendido en toda la noche y luego siguió con uno de sus insoportables sermones acerca de que ser su prometida le daba derecho a… y a… y a…
Estaba por ir a la empresa cuando su padre le ordenó que fuera directamente a buscar a Sakura, y bueno, no hace falta recalcar lo que pasó después.
Y helo ahí en la limusina de la empresa yendo hasta el aeropuerto con su "adorable" asistente.
Llegaron y estuvieron media hora compartiendo el amargo silencio sentados en las butacas esperando, diez minutos antes de abordar llegó el dueño de Hoteles Li para las últimas recomendaciones y detalles.
-Padre el vuelo se irá sin nosotros –anunció el castaño al ver como se entretenían hablando Hien y Sakura.
-Syaoran, está muy bien que Sakura ultime ciertos detalles conmigo, ya que no estará en los próximos tres días y hay temas importantes que tratar…
Los fulminó con la mirada. "Claro como en qué hotel barato será su próximo encuentro" pensó para sí enojado, la muchacha no era imprescindible. Habían podido subsistir muy bien antes de esos últimos tres días sin su presencia ¿Qué detalles tendrían que ultimar? Peor... ¿Por qué tenía que ultimar detalles con ella y no con él?
-Atención, los pasajeros del vuelo 114 con destino a París, Francia por favor reportarse para abordar el avión en la pista 16.
-Es nuestro vuelo, nos vamos –decretó, acomodándose la chaqueta.
-Esta bien Sakura, muchas gracias por todo. Lo demás lo dejaré en manos del Gerente General.
-...No hay un gerente general padre. Yo ocupo ese labor con el nombre de vicepre… -lo miró anonadado, no podía ser que…
-Syaoran –comenzó entendiendo que se le había escapado la lengua-. Bueno hijo es que…
-No me digas que piensas reemplazarme ¿Qué acaso ahora Kinomoto ocupará mi lugar en la vicepresidencia? –indagó irónico algo y alterado.
-No no, para nada hijo, es que pensé que sería buena idea otra autoridad para poder dominar todos los cambios que se están produciendo y se producirán…
-¡Cambios! Padre jamás hemos efectuado tal cantidades de cambios en años, algo está pasando y más te vale que me lo digas ¡A-H-O-R-A!
-Sí hijo, lo sé… pero todavía no es el momento.
-La cena de inauguración en Hong Kong, las nuevas tierras que quieres, nuestra presencia en ese cóctel cuando no es necesaria, sé bien que todo tu equipo de publicidad se mueve en busca de una nueva campaña cuando la que tenemos es tradición desde hace más de 10 años… ahora la presencia de un futuro "Gerente General"; no soy un tonto padre, vas a decirme en este mismo momento qué es lo que está pasando porque tengo derecho a saberlo.
Notó algo incómodo como un montón de miradas ajenas se posaban en aquella discusión, por lo que descendió un poco el volumen de su voz.
-Syaoran…
-Último aviso para los pasajeros del vuelo 114, por favor asistir a la plataforma 16. El despegue está por realizarse.
-Ese es su vuelo, dejemos esta charla pendiente.
-Sí, y más te vale que la tengamos en cuanto vuelva a poner un pie en Japón –contestó filoso para luego dar media vuelta y dirigirse con Sakura al avión.
20 minutos después ya estaban surcando el cielo de Tomoeda y dejando esa ciudad por todo el fin de semana. Estaba en el lado de la ventanilla, por supuesto. Aunque esta vez no tuvo que discutir mucho esa posición ya que su acompañante accedió de buenas a primeras el sentarse del otro lado.
El silencio dominaba de nuevo el ambiente y sólo se escuchaba el murmullo de enredador, les habían llevado algo para tomar y para comer. Y él si había comido, pero notó que la joven no había probado bocado.
- ¿No comes? –indagó sin siquiera mirarla minutos después.
-...N-No, es que… no tengo hambre –contestó vacilante.
-No creo que engordes demasiado por eso –agregó tajante.
-N-no es por eso –aseguró.
El avión comenzó a producir ciertos movimientos poco usuales, es decir, turbulencias.
o-o-o-o-o-o-o
No podía ser peor. Estaba nerviosa desde el momento en que puso un pie en el aeropuerto y sus nervios llegaron al límite al presenciar la "discusión sana" entre los integrantes de la familia Li. Agradeció al cielo en el momento en el que Syaoran pidió el lado de la ventanilla y aceptó gustosa, reduciendo sus probabilidades de un desmayo.
Luego obviamente no había comido nada, ya que a penas resistía ante el hecho de ESTAR ahí en ese avión como para tener que agregar indigestiones y vómitos. Y ahora esas malditas turbulencias, aferró sus manos en los apoyabrazos y cerró con fuerza los ojos ¿Era eso tan normal? Pues parecía, ya que nadie se inmuta demasiado por lo que ocurría.
No duraron mucho, luego de unos segundos cesaron pero fue suficiente para aniquilar despiadadamente las últimas esperanzas que la muchacha tenía de disfrutar el vuelo.
-¿Me devuelves mi mano?
Una voz sonó a su derecha y fue cuando recordó que tenía a su simpatiquísimo jefe a un lado, analizó su pregunta unos segundos y dirigió la mirada al apoyabrazos, donde encontró que su mano estaba apretando la de él.
-Eh… s-sí, lo siento –respondió nerviosa y completamente ruborizada por la situación, dirigió la mirada hacia las pupilas de su acompañante y notó que comenzaba a formarse una suerte de… ¿Sonrisa? Un segundo, sus mejillas no podían estar coloradas ¿O si?
-¡Ja! Con que eso era, la gran Sakura Kinomoto le teme a los viajes en avión –comentó sin muchas ganas de una charla dulce y alentadora, sosteniendo la mirada con su acompañante.
-Ese tema no es de tu incumbencia, no creía que tu perfil fuera tan idéntico al de la amarillista chusma de barrio –contestó filosa, aun sonrojada y desviando la vista hacia otro lado.
Y volvieron a sumergirse en un silencio que duró hasta aterrizar en París, donde definitivamente Sakura estaba más perdida que Adán en el día de la madre! Aunque hay que admitir que también estaba maravillada con cada cosa que veía a su alrededor, todo era tan nuevo y tan hermoso.
-¿Y ahora dónde iremos, Li? –indagó emocionada al desembarcar en el aeropuerto.
Entonces sintió como las cálidas manos del aludido tapaban por completo su boca.
-Nada de mencionar mi apellido, recuerda que es un secreto –ordenó.
-Asintió moviendo la cabeza de arriba a bajo y el joven retiró su mano de los labios de la muchacha.
-Iremos a una casa nuestra que tenemos aquí ¿Sí? Por la noche al cóctel y el domingo a la subasta ¿No te aviso acaso mi padre acerca de nuestros movimientos?
-Sí, lo hizo –afirmó minutos después antes de seguirlo por un estrecho sendero-. ¿Y cuándo iremos a conocer la Torre Eiffel? –preguntó observando todo su alrededor.
-Ya conozco la Torre Eiffel, y aquí en Francia se dice "Tour Eiffel" –recalcó indiferente colocándose unos lentes oscuros y encaminándose por entre la gente.
-Pero quiero ir a conocerla, además… ¿L… digo Syaoran¿Syaoran? –indagó mientras lo buscaba entre el tumulto de gente- ¿Dónde estas? –continuaba comenzando a alterarse.
Miró hacia todo su alrededor, gente de todos los lugares del mundo iba y venía. Todos apurados, como si todo el mundo estuviera llegando tarde, diferentes razas y culturas…
-¿Syaoran dónde estás?
-Kinomoto no te vuelvas a perder, no conoces el lugar y no sabes hablar francés –sonó una voz apareciendo a sus espaldas.
-Pero si usted se fue, no yo –acotó algo irritada.
-En fin, traje las maletas –anunció notando una en cada mano-. Ahora ya podemos irnos.
Se instalaron, era un lugar muy acogedor y amplio, muchos cuartos y habitaciones extensas. Estaba un poco alejado de la civilización por lo que el aire era tranquilo y sereno. Había admirado emocionada la mayoría de las habitaciones y notó como un absorto Syaoran recorría cada una de ellas con una mirada que no conocía en él… cómo le gustaría saber en qué estaba pensando.
-Dejaron todo impecable –comentó mientras observaba la ventana de la sala… una suerte de bosque era todo con lo que limitaba la parte trasera de la casa.
- ¿Hacía mucho que no venían a esta casa? –indagó acercándose donde su acompañante y reposando sus codos en la ventana.
-La última vez que visitamos este lugar… mis padres aún estaban juntos –contestó con un dejo de nostalgia.
Lo miró confundida, ese no era el Syaoran Li que conocía… ¿Sensible? No podía ser, seguramente es que…
-Para ser sinceros no recuerdo mucho, sólo los partidos con mis hermanas de baloncesto en el patio… –la voz del joven interrumpió sus pensamientos y siguió su mirada a través del claro que se formaba del otro lado del vidrio, encontrando allí los aros que se necesitan para practicar ese deporte- Es que era muy pequeño, tenía seis años… –agregó con lo que parecía ser una sonrisa sarcástica.
-No sabía que tuviera hermanas –le dijo confundida ¿Qué le pasaba a Li?
-Sí, son cuatro. Una más revoltosa y entusiasta que la otra… son todas mayores que yo pero lo disimulan muy bien –volvió a sonreír, esta vez de una forma más sincera-, su actitud y apariencia es la misma que cuando tenían 15. Están en Hong Kong…
-¿En Hong Kong? –preguntó confundida observando el perfil del muchacho, quien aún admiraba los aros de balón cesto.
-Sí, nací en Hong Kong y mi dinastía proviene de ese lugar. Pero cuando mis padres se separaron Hien fue a Japón ya que sus más productivos negocios estaban allá, y ambos estuvieron de acuerdo en que yo continuara con la empresa familiar, por lo que no pude negarme… a penas era un niño. Veo a las mujeres de mi familia de tanto en tanto, la relación con mis hermanas es muy buena a pesar de la distancias… pero no es lo mismo.
Syaoran se había criado sin la presencia de una madre en su vida… y viendo el trato que llevaba con su padre ¿Había estado solo todo este tiempo? Es decir, ella tampoco se había criado con una madre, pero su padre y hermano eran su familia y nunca le habían permitido sentirse sola... siempre fue muy feliz con ellos, una relación totalmente distinta.
-Mis hermanas, en cambio –continuó, desconcertando cada vez más a la joven con su actitud- pudieron quedarse allí con mamá y elegir sus carreras. Una es modelo y otra es actriz, son muy conocidas especialmente en América, les ha ido muy bien. Mientras que Fanren decidió ser abogada y Fuutie es fotógrafa.
-Un momento, Shiefa y Feimei Li son tus hermanas? –interrogó reconociendo a las artistas.
-Así es…
-No lo sabía –confesó sorprendida-. Li, si te criaste con tu padre… ¿Por qué esa relación con él? –se animó a preguntar luego de unos segundos.
La miró sorprendido por la inquisición y luego optó por responderle, esta vez un poco más incómodo, algo que Sakura pudo notar.
-Vivo con él y Wei, mi mayordomo, desde hace más de diez años y puedo decirte que si a alguno tuviera de llamado verdaderamente "padre" sería a Wei. Coexisto en la misma casa con el hombre y ni siquiera lo cruzo, y más desde los últimos tres años. No es que no perdone lo que le hizo a mamá, es sólo que… su forma de ser y la mía no son compatibles y… él no nació para ser el mejor padre, ni yo el mejor hijo -resumió con amargura.
Pero si la forma de ser de Hien le caía mejor que la de Syaoran… además eran muy parecidos (lo que no quería decir que él le cayera bien¿O si¡No!) ¿Qué estaba diciendo? Que ni siquiera lo cruzaba? Eso no puede ser si de verdad viven juntos...
El ambiente se había tensado notablemente.
Trataba de repasar la confesión en su mente ¿Por qué a ella la llamaba "mamá" si hacía años que no la veía? Tan mala era la relación con Hien? No sabía exactamente qué decir ni cómo contenerlo, era evidente que se estaba sintiendo mal por recordar tanto y algo le tenía que decir pero… ¿Qué?
-Lo mejor va a ser que no preparemos, mira la hora que es –señaló el artilugio que señalaban las cinco de la tarde-. Ya sabes cuál es tu habitación –concluyó desapareciendo por las escaleras de madera.
Miró a su alrededor sorprendida y divisó tras ella un sofá y un televisor, más allá una suerte de barra que dividía la sala del comedor, y a la derecha la cocina. Todo sumamente amplio y al mejor estilo rústico. Observó la escalera de roble a su izquierda, (por la que se había ido anteriormente su jefe) y se hundió en el sofá.
-Syaoran Li… -suspiró- Entre una cara bonita y una caja de Pandora.
o-o-o-o-o-o-o
Consultaba el reloj impaciente al tiempo que volvía a observar a través de aquel cristal plagado de recuerdos. Complemente impregnado de lo que, para su desgracia, eran maravillosos recuerdos. Ya habían pasado alrededor de cuatro horas desde que le había contado todo eso a su asistente y nunca estuvo más arrepentido de algo en su vida. ¿Por qué tenía que haber abierto esa inmensa bocota¿Por qué tenía que romperse justo con ella, ese filtro que separaba sus palabras de sus sentimientos¿Por qué ella tenía esa facilidad? Estar con Sakura era como dejar a su cerebro fuera de funcionamiento (por más tonto que suene). Además la nostalgia lo había acorralado contra aquel ventanal y necesitaba desahogarse, lo necesitaba. La imagen de Shiefa corriéndolo por aquella escalera seguido de una Fuutie sumamente enojada arrojándole un almohadonzazo que terminaba en el rostro de Fanren, sucedido por un sonoro reto de su madre eran demasiado fuertes como para arremeter con eso. Y él, especialmente en aquel momento, era más débil que nunca. ¡Vaya ideas las de su padre! Mandarlo ahí…
Acomodó el cuello de su frac negro y miró nuevamente hacia las escaleras, rogando porque la figura de aquella mujer bajara de una vez por todas y poder encaminarse hacia el cóctel y así terminar de una buena vez con eso y volver a Tomoeda, donde no había recuerdos que lo acosaran y lo persiguieran por cada rincón. Aunque claro, el tener cuatro hermanas no le alcanzó para poder traducir el lenguaje femenino, y saber que cuando Sakura le dijo "en una hora estoy lista, no te preocupes" significaba "Empieza a jugar un solitario amigo, porque me quedan alrededor de tres horas más"…
Subió la mirada nuevamente por la escalera y encontró en el pie de ésta una de las visiones más bellas y exquisitas que en su vida había tenido el privilegio y el placer de contemplar. Cuando él le había dicho que vistiera algo "elegante" nunca imaginó que tanta belleza y sofisticación podrían caber en ese término. Era un vestido de gala de color rosa pálido con encajes y bordados magenta, le llegaban hasta casi las rodillas y resaltaban con gala su delicada figura. Sus hombros eran invadidos únicamente por dos pequeñas tiritas que correspondían al vestido y por un par de suaves rizos que caían del semirecogido cabello de la castaña. Su maquillaje era mínimo, esas dos profundas lagunas esmeraldas tan solo contaban con algo de sombra que los hacía resaltar y ver aun más hermosos y sus labios un suave color y algo de brillo. Perfecta… sí, ese era el mejor adjetivo que podía encontrar para aquel momento. Lo único que no podía distinguir si ese tinte rojizo en sus mejillas era causado por un excedente de rubor o era que la muchacha se había sonrojado por la forma en la que la estaba viendo… un segundo ¿Por qué la estaba viendo así? Desvió la mirada y regresó al paisaje del bosque mientras notaba un fuerte calor en sus mejillas, volvió a darse vuelta segundos después y se encontró con que la muchacha ya había bajado las escaleras y se había acercado hacia el.
- ¿Nos vamos? –indagó sonriente al tiempo acomodaba en su hombro una delicada y pequeña cartera.
Flaquean sus barreras pero ni lerdos ni perezosos vuelven a resguardarlas… eso es lo que estoy intentando plasmar n.n espero qe el chap haya sido de su agrado y lo siento pero este va a ser un laaaaargo fin de semana jeje.
Espero qe lo hayan disfrutado tanto como yo escribiéndolo y de verdad se agradece el dejar reviews, alienta a mucho a continuar con la serie el saber qe se tiene la aceptación de los lectores )
Necesito qe me digan si qieren algo de Tomoyo ♥ Eriol! Pero ya de por sí con algo de retraso porque el chap 4 está escrito n.n (inesperados reencuentros, celos, acusaciones y disculpas mediante… por supuesto)
Muchas gracias y como ya dije, muy feliz y próspero año nuevo para todos.
Florencia.
