En unas instalaciones de un enorme hospital, que tiene aproximadamente 13 pisos repletamente llenos de personas que necesitan atención hospitalaria, ya sea pobres discapacitados, algunas personas con trastornos psicológicos que piden ayuda y lo más seguro tragedias sin límites que ocurren sin que uno lo quiera en verdad. Pero dentro de ellas se encuentran las personas que son la esperanza de estas pobres almas sin rumbo, hombres y mujeres que cada uno tiene una función de trabajo y poder servir a las personas que realmente lo necesitan. Sin embargo hay que recordar que estas mismas personas también pueden tener problemas que llegan afectar seriamente a los demás, ya que todos somos seres humanos que podemos cometer errores, desde luego no porque queramos, si no porque la vida entera esta llena de pruebas para cada quien. Y para estas personas que son llamados doctores y enfermeros, con mayor razón es aun más grande la carga, pues si cometen un error podría ser su ruina total.

Aunque algunos no lo admiten abiertamente hay tantos secretos ocultos en su corazón que pueden afectar severamente a los demás incluso a sus propios seres queridos.

Los casos a seguir son infinitos, nunca se sabe que pasará.

Una joven muy hermosa , de cabello negro que le llega hasta la cintura, con un perfecto maquillaje y tonalidades a la medida, su perfume invade cualquier sitio donde va y solo una persona que no tiene olfato lo ignora, camina profesionalmente debido a que es su deber, su nombre era Yusrura Hisakawa Matsumoto y es la humilde asistente de varios doctores para archivar sus documentos de los pacientes y poder ordenar las citas correspondientes de todos ellos. La belleza de esta mujer es tan cautivadora que dificilmente un hombre lo puede ignorar, incluso tiene un gran admirador secreto.

Pov de Azusa.

Siempre me ha gustado Yusura desde que la conocí y entró a este hospital, incluso me pongo demasiado nervioso de solo estar cerca de ella, pero realmente me le quiero confesar y este será el día en que declararé mis sentimientos de una vez por todas, pongo todas mis esperanzas en ello.

Azusa decidido se fue directo con la chica y se armó de valor para hablarle, entonces le dijo.

-Yusura-chan etto yo solo veníiiia por aquia y pen-sa—ba que tal vez te gustaría salir conmkkgo- lo malo es que era difícil por su tartamudez, le era imposible hablar claro.

-Lo siento Azusa pero ya tengo otro compromiso esta noche. Así que con tu permiso me retiro- Yusura se fue siendo completamente indiferente ante Azusa.

Mientras que por parte de Azusa se miraba completamente deprimido se fue caminando con la mirada por abajo.

Pov normal

Azusa no se sorprendió tanto de haber sido rechazado, le cuesta mucho trabajo hablar con la gente, pero lo intenta de todas las formas posibles, desgraciadamente esto trae muchas consecuencias, entre su caminata, de repente llega exactamente a fuera a los baños de damas y este hace un eco debido a que es un pasillo tranquilo, pudo escuchar una desagradable conversación.

- Nee Yusura-chan , no quisiste hablarle Azusa-kun ¿porque? No se ve de mal ver- dijo una muchacha dudosa de las actuaciones de su mejor amiga.

-Por muy lindo que sea , el no es de mi estilo, aparte ¿a qué mujer le gustaría estar con un hombre que no sabe hablar? jajajajaja- dijo en un tono burlón.

-Que cruel Yuura-chan-dijó también entre risas pero sintiendo mal las palabras de su amiga.

-No me mal interpretes, me cae bien Azusa pero realmente nunca podría verlo como hombre, a decir verdad dudo mucho que alguien pueda.

Azusa al escuchar eso quedo devastado y muy dolido, tanto que sus emociones empezaron alterarse hasta marearlo y dejarlo confundido.

El pobre chico completamente avergonzado y con una rabia combinada de tristeza se fue corriendo en las afueras del hospital, como un rayo veloz, se sintió como un verdadero idiota sin remedio. Logró encontrar un lugar bastante solitario, idéntico como el se parece. Y mientras las lagrimas le salían hasta más no poder logró sacar entre su bolsillo un afilado pero pequeño cuchillo de plata genuina.

-snif, -corte-.

-Rayos si no fuera tan patético podría ser una persona normal, pero ustedes si me quieren verdad Justin, Melissa, Cristina jejeje ¡JAJAJAJA!, no tengo nada que temer, mientras ustedes estén aquí tengo la total seguridad de que estoy vivo- Decía entre risas a unas cicatrices que parecían viejas pero gracias que se esta cortando vuelven intactas y frescas por la sangre que brota de él.

El chico siguió cortándose suavemente la muñeca y una que otra parte del brazo repetidas veces, sonriendo satisfecho. Tranquilizándose y olvidándose del bochorno que sintió hace unos minutos atrás. Mientras que cerca de la misma salida del hospital se acercaba alguien, corriendo a toda marcha.

Pov de Yui

Oh cielos se me hizo muy tarde, se supone que tenía que estar puntual para este día, me voy a meter en serios problemas con mi jefa y pero bueno lo soportaré. Debido a que seguía pagando los intereses que debo para así por fin pueda quedarme con mi casa, pero resulta que cuando iba hacer mis respectivos pagos el banco al que fui, estaba a reventar de personas, lo más seguro es que sea por que hoy es quincena y todo el mundo esta alborotado por eso.

Mientras la chica corría como alma que lleva al diablo pudo darse cuenta de algunos gritos que se presentaban cosa que no pudo ignorar y por una fuerte curiosidad que le invadió decidió dar un vistazo encontrándose al muchacho ahí sentado en el suelo lleno de heridas cosa que la asusto de sobre manera, esto no lo había visto en su vida pero volviendo en si, decidió ir con el para ofrecerle su ayuda.

- Hola, disculpa ¿Estás bien? ¿te puedo ayudar?-dijo corriendo con el y dándole la mano.

gr- yo ¡ah! corre- no terminó de hablar y se fue corriendo dejando a la rubia con la palabra en la boca y rechazándola.

-¡Oye espera, quiero ayudarte no tengas miedo!- le dijo persiguiéndolo por toda la calle hasta cruzarse en el estacionamiento del hospital, parecía una carrera bastante pareja, pero no lo suficiente ya que mientras un chico puede correr bastante veloz una mujer usando tacones es considerado un milagro el hecho de correr a una fuerte velocidad, sin sentir dolor.

El chico solo estaba molesto y seguía huyendo de ella, lo que menos quiere es estar cerca de alguien que le pueda hacer daño o peor aún que lo juzguen por su manía que tiene de gustarle cortarse.

-Eso fue extraño. Pero espero que se encuentre bien, pobresito parecía muy solitario y dolido, aunque esto definitivamente esta fuera de mi alcance.

Pero mientras ella estaba pérdida en sus pensamientos sonó su celular y rápidamente lo contesto, era muy fácil saber quien era.

-¡Yui-san donde demonios te metes los niños están como locos esperándote!- dijo su querida amiga bastante regañona hacia la rubia.

.Lo siento Yujin-san es que tuve algunos contratiempos y bueno ya estoy afuera del hospital de inmediato entraré.

-Bueno le informaré a la directora de inmediato- en eso colgó. Así que sin perder más el tiempo Yui llego a la puerta mostrando su identificación al guardia que vigilaba la puerta, enseñándole que era una maestra del kinder del que trabaja e inmediatamente tomo el ascensor a toda marcha.

Mientras esto ocurría en un salón exclusivamente para niños, solo pasaban puras locuras.

-¡QUEREMOS CUENTO!- decían un grupo de niños bastante enojados ,que estaban haciendo puchero por no tener su preciado cuento y sobre todo estaban haciendo tanto escandalo que parecía que iban a dejar sordos a toda persona que se acercara por ahí, era un terrible escandalo insoportable. Aparte los niños esperaban que su maestra favorita fuera la que se los contara, no querían que cualquiera lo hiciera, debido a eso todas las maestras no tenian control sobre esta situacion, incluso llego un policia para solucionar esto y reclamarle a las maestras

Hasta que de pronto por fin llego Yui a toda prisa disculpándose con todos sus compañeros de trabajo. Naturalmente su jefa la señorita Makoto estaba con el ceño fruncido hacia la oji-rosa, pero como esto es una emergencia dejo su enojo para después.

Los niños estaba tan contentos de que su maestra favorita por fin haya llegado y Yui empezó con su deber. Les estuvo contando varios cuentos a los niños como la Caperucita Roja, los tres cerditos, Hansel y Gretel entre otros. Sin mencionar que se la paso jugando con todos y cantando pequeñas canciones, incluso haciendo manualidades con papel y palitos de madera con pintura, naturalmente se pintaron mucho hasta sus respectivos uniformes.

Por fin todo había acabado y en la tarde muchos padres aparecieron para recoger a sus hijos. Pero una mujer de apariencia de 36 años llego ahi muy alterada debido a que detuvieron a su hijo por su mal comportamiento que estaba ocasionando anteriormente, ya que molestaba mucho a sus compañeras y tuvieron que castigandolo, dejándolo en un salón sólito, afortunadamente aprendió la lección gracias a severas platicas y regaños por parte de sus maestras.

-Es difícil mantener a los niños quietos hoy en día, siempre quieren entretenerse con todo y por esa razón se les hace fácil estar pataleando por ahí- dijo la señora aliviada pero con el ceño fruncido hacia su niño.

-No se preocupe suele pasar, si necesita mi ayuda para apoyarla en cuestión de la conducta de su hijo, no dude en avisarme- respondió amablemente la rubia, pues estaba totalmente dispuesta ayudarla amablemente.

-Muchas gracias, lo tendré en cuenta- dijo de la misma forma sonriente la madre.

Pero en lo que se iba con su niño de vuelta a su casa, una pregunta se le vino a la mente, muy repentinamente.

(-mmm, me parece que ya he visto antes a esa mujer pero ¿en dónde?)- se preguntaba muy dudosa la mujer.

Nota: Bueno espero que les este gustando la historia MIL GRACIAS POR LEER