Baje al Gran Comedor y me senté en la mesa de Slytherin, comencé a desayunar y a mi mente vinieron recuerdos de mis sueños. Desde que acabo la guerra siempre veía esos ojos color esmeralda y una mano que se tendía hacia mí, cuando miraba su cara estaba borrosa y no podía reconocerle. Estaba tan sumergido en mis pensamientos que no note cuando Pansy y Blaise se habían sentado a mi lado. -DRACO-grito Pansy cansada de llamarme lo que provoco que todo el comedor se girara hacia mi mesa incluido cierto ojiverde. -¿Qué?-dije molesto-Y baja el volumen de tu voz, estas llamando la atención de todos-Dije molesto pero sin apartar la mirada de cierto salvador del mundo el cual con una especie de suspiro volvió su mirada al frente. -La profesora Mcgonagall quiere hablar contigo-dijo Pansy hablando casi en un susurro. -¿Para?-dije sin comprender. -Ni idea-contesto ella-Pero dice que es importante. Y que si podrías ir cuanto antes. -Iré ahora-dije levantándome y saliendo del gran comedor. Me dirigí hacia el despacho de la profesora de transformaciones y la nueva directora de Hogwarts. Suspire y toque a la puerta sin muchos ánimos, espere un rato y luego entre. -Señor Malfoy, veo que sus compañeros ya le han avisado de que quería verle-dijo sin apartar la vista de unos papales, -¿Qué desea de mí?-mire deseando de salir de allí lo antes posible. -He oído de que se le dan muy bien las pociones ¿verdad?-me miro por primera vez desde que había entrado. -Si ¿y que tiene que ver eso con lo que me va a pedir?-dije confundido. -Pues que necesito que le de clases particulares a un alumno.-dijo volviendo a sus papeles. -Vale. ¿Quién es el alumno?-dije esperando que no fuera un león. -Harry Potter-mi cara debió ser un poema por que añadió-Solo serán un par de días a la semana. Me quede pensativo un momento y sin saber porque-Vale acepto-dije con una sonrisa irónica.- ¿Cuándo tengo que empezar? -Cuando desees.-Me empecé a marchar-A y avise a Potter, creo haber oído que esta en casa de Hagrid. Me marche sin decir nada. Con que profesor de pociones de San Potter. Me iba a divertir con eso. Le aria sufrir hasta que fuera el mismo el que renunciara a mi ayuda. Sonreí para mi mismo y me encamine a los jardines de la escuela me senté bajo la sombra de un árbol al lado del lago a esperar a ver si Potter pasaba. Paso un rato y al ver que por allí no pasaba nadie, decidí darme un baño en el lago. Me desabroche la corbata y la deje caer encima de la hierba, continué con mi camisa y decidí dejarme el resto de la ropa. Me metí lentamente dejando que mi cuerpo se acostumbrara a la temperatura del agua y luego me zanbulli dejando que mi cabellera rubia se mojara completamente, me dirigí a una orilla y me quede allí semitumbado y cerré los ojos. Al cerrarlos inmediatamente, me vinieron a la mente esos ojos esmeraldas, que poco a poco empezaban a obsesionarme. Me quede cinco minutos mas y salí del agua. Me hice un hechizo para secar mi cuerpo y mis pantalones y me vestí. A lo lejos vi como Potter se dirigía hacia el castillo, me di prisa y en un momento lo alcance. -Eh Potter-dije en un tono arrogante. El se giro al instante clavando sus ojos en mí. -¿Qué quieres Malfoy?-dijo mirándome como si estuviera hablando a una piedra. -Sabes voy a ser tu profesor particular de pociones desde hoy. Su cara se puso blanca al escuchar eso, hasta tal punto que pensé que iba a desmayarse. +++++Narra Harry+++++ Al bajar al Gran Comedor y ver como Pansy le hablaba a un Draco Malfoy, metido en sus pensamientos, se sentó en la mesa de los leones y se dispuso a comer hasta que un grito lo saco de su labor. -DRACO-grito Pansy harta de que su amigo no la escuchara. Todos nos giramos hacia allí, asta pude ver como Malfoy, miraba la situación y posaba sus ojos en mí. Gire rápidamente. ¿Por qué mi corazón se había acelerado solo con que mi mirada y la de Malfoy se cruzaran solo unos segundos? Suspire y seguí comiendo hasta que vi como cierto rubio salía por la puerta del Gran Comedor, lo seguí con la mirada hasta que desapareció de mi campo de visón. Seguí desayunado. Y luego me levante y salí del Gran Comedor, hacia la torre de Gryffindor, para esperar a que Ron y Hermione terminaran su ronda de perfectos, para poder hacerle los tres juntos una visita a Hagrid. Me acomode en uno de los sillones de la sala de los leones y me puse a pensar en que este curso seria el mas tranquilo en Hogwarts. No pude evitar reír al recordar que esa pregunto la hizo en cuarto curso Hermione. "¿Cuándo tendremos un años tranquilo en Hogwarts?" fueron exactamente sus palabras, pues bueno ay tenia mi amiga su año tranquilo, no puede evitar reír al pensar eso. En esos momentos Ron y Hermione entraron. -Bueno, ¿vamos a ver a Hagrid?-pregunte al ver como se sentaban en los sillones de la sala. -Estamos agotados de la ronda-dijo Ron casi tumbado en el sillón. -Bueno este bien iré yo solo-suspire y me levante-Hasta luego. -Harry-me llamo Hermione a mi espalda.- ¿Sabes ya quien va a ser tu profesor de pociones particular? -No-dije encogiéndome de hombros-Luego paso por el despacho de Mcgonagall y se lo pregunto. Hermione asintió con la cabeza y se apoyo en el hombro de Ron. Salí de la sala de los leones, y baje hasta los jardines de Hogwarts. Mientras caminaba, vi como alguien se introducía en el lago. Me quede parado un rato y vi que era Malfoy, sin saber porque me sonroje al ver su espalda desnuda al introducirse en el lago, un escalofrió recorrió mi cuerpo y sacudí la cabeza y sin volver a mirar hacia el lago me dirigí hacia la casa de Hagrid. Al llegar me desilusione al ver que no estaba. Me di la vuelta y comencé a volver hacia el castillo, mientras subía dirigí otra mirada al lago, para ver como Malfoy se recostaba en una de las orillas, suspire. ¿Pero que estaba haciendo?, supuse que seria que estaba cansado o algo. Subí los mas rápido que pude y al pasar por el lago vi que el ya no estaba, me alivie al ver que ya no estaba, hasta que oí una voz a mi espalda. -Eh Potter-oí decir a Malfoy no me hacia falta girarme para saber que era el. -¿Qué quieres Malfoy?-dije mirándole con indiferencia. -Sabes voy a ser tu profesor particular de pociones desde hoy. Sus palabras atravesaron mis oídos, no podía creerlo, si no soportaba estar cinco minutos en la misma habitación que el, se me iba hacer insoportable pasar horas con el. No te como me miraba con cara de burla. -¿Tu?-dije mirándolo con cierto odio, o eso creí -Si yo, y mira vamos a empezar ahora mismo-dijo sonriendo como la serpiente que era. Al momento supe que no había rechazado serlo por el inmenso orgullo que tenia. Lo seguí por los pasillos, hasta llegar a las mazmorras y nos dirigimos hasta la clase de pociones, Entre sin mirarle y me senté en una silla, mirando cada movimiento que hacia, se sentó en la mesa del profesor y me miro analizándome con la mirada. No pude evitar ponerme nervioso cuando sus ojos conectaron con los míos ¿qué me pasaba? ¿Por qué me sentía así cada vez que el me miraba?