When she was just a girl
She expected the World
But it flew away from her reach
And she dreamed of Paradise
Every time she closed her eyes
- Coldplay.
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"Belleza Eterna"
— Abuela ya me voy, te deje la cena preparada.
Me reí de Frannie. — ¿Tan arrugada estoy que parece que no puedo prepararme la cena yo sola?
Fran sonrió y me dio un beso en la mejilla. — Deja que te cuide como tú me cuidaste cuando era niña.
— Todavía eres una niña. — Le respondí. Porque siempre sería mi niña.
— Soy una niña grande abuela Sae.
Miré el reloj y noté que aún no era su hora de irse a clases. — ¿Por qué te vas más temprano hoy?
Frannie estaba estudiando para ser maestra, amaba interactuar con los niños. Pero usualmente sus clases iniciaban más tarde.
— Katniss y Peeta me pidieron que les cuidara a los niños hoy.
Asentí enternecida. Cuando la guerra dio fin, y el distrito empezó a levantarse una nueva era dio inicio. Katniss y Peeta se casaron y tuvieron dos hijos, y en ellos nació la esperanza de que Panem y el distrito doce se levantarían de las cenizas.
— ¿Cómo están los pequeños? Hace días que no voy a visitarlos. — Le pregunté recordando los hoyuelos que se formaban en las mejillas del pequeño Connor cuando sonreía y los hermosos ojos azules de Mayselee. Me había encariñado con los dos pequeños, la niña me recordaba a Katniss, con su actitud valiente y el cariño que le tenía a su hermano menor. Y Connor era tan encantador como Peeta. Incluso el gruñón de Haymitch había abierto un espacio en su corazón para esos dos.
— Están muy bien, este año Connor irá por primera vez a la escuela.
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Nunca me había despertado tan feliz como lo había hecho en mis últimos años de vida. Sin miedo a que el Capitolio matara a las personas que aprecio, sin miedo a que un día mi distrito fuera bombardeado.
Mi Frannie formaba parte de la nueva era. Estudiaría lo que amaba, viviría en paz y sus derechos humanos serían respetados. Crecería feliz y formaría una familia, y no viviría los traumas de sus antepasados.
No conocería la guerra más que por los vagos recuerdos de su niñez, y por los cuentos que yo a veces le relataba. Mi muchacha cada día me enorgullecía más. Al igual que mi distrito y las personas que lo conformaban.
Por eso para mí, el distrito doce, con sus cicatrices, con sus tierras que fueron escenario de sangre derramada, con sus bosques, con sus minas, con sus animales, con las personas que lucharon por su paz. Y por la forma en la que se desenvolvieron los acontecimientos: Era belleza eterna.
