Camino hacia la Victoria. Parte 1
- Mi cabeza – gruño de dolor un joven levantándose de la grama, sintiendo un dolor horrible en su cabeza, como si le hubiesen golpeado con un bate hasta el cansancio hacia su cabeza.
Era insoportable.
Levantándose del suelo masajeándose su cabeza para mitigar lo más posible el dolor, vio a su alrededor para ubicarse o por lo menos saber dónde estaba.
El problema era que no sabía dónde estaba.
Lo único familiar, lo que pudo ver, eran montañas a la lejanía, el mismo pasto que estaba besando, el cielo azul con sus respectivas nubes blancas moviéndose lentamente.
Pero no reconocía el lugar… "¿Cómo llegue aquí?" se preguntó, su mente estaba completamente vació, es como si alguien le abriese su cabeza y sacasen todas las memorias que tenía.
"¡John, vamos a jugar!" se agarró la cabeza por el gran dolor que apareció de repente, era tal que lo tumbo de rodillas y casi lo hacía gritar de dolor.
Era una voz femenina, como la de una niña que le hizo provocar ese dolor.
Después de que el dolor se aliviase un poco, se levantó y se cuestionó ¿acaso su nombre era John? "Peor es nada…creo"
Después de suspirar y comenzó a caminar hacia algún lado, esperando encontrar una zona familiar para indicarle donde estaba o por lo menos hallar una población para que le revisen la cabeza con un doctor o psiquiatra.
Pasaron unos minutos de caminata y pudo ver un camino de tierra que, viendo a su alrededor, era artificial que fue creada por la mano del hombre, además de pisadas de zapatos lo indicaban, aunque habían otras cosas como pisadas anormalmente grandes y hasta una especie de un rastro de una gran serpiente.
Siguió con la mirada para ver donde iba ese camino. Al principio solo vio el camino hasta que lo tapo un abultamiento de tierra, pero cuando alzo la mirada para ver si había algo más, como una especie de torre, vio algo que le pareció muy extraño.
Y por alguna razón, familiar.
Vio una estructura de piedra. No era una montaña con forma rara o graciosa, era, literalmente, un mango de una espada.
John trago saliva, casi pareciera que un gigante lo clavo ahí, ya que, fuera de ser de piedra, era bastante realístico a pesar de ser una espada de piedra, o por lo menos lo podía identificar por el mango que se veía a una gran distancia.
Con esperanza de encontrar una cara amiga o amigable, comenzó a correr a dirección de la gran montaña anormal.
Durante la carrera que hizo, pudo ver que las huellas de humanos aumentaban drásticamente como a su vez esas huellas de animales de gran tamaño ¿acaso vino un circo MUY extraño?
Con eso en mente, siguió corriendo hasta que llegó una ligera montaña y vio algo que le sorprendió.
Había una ciudad pequeña, y la espeda que vio…bueno, solo quedaba el mango, aunque a la lejanía pudo ver algunas ventanas y era bastante anormal su estructura para ser un mango de una espada.
Siguió el camino para llegar al pueblo, aunque lo que le llamo eran unas estructuras negras…¿voladoras? Rodeando la ciudad.
Pero al ver a uno de ellos ¿Por qué sintió furia en su interior? Sacando de su cabeza de esa ira…extraña, siguió corriendo para llegar a la ciudad.
Antes era normal, pero ahora se preguntaba ¿Qué era está ciudad? Por el mango o lo que sea que sea esa estructura y esas cosas voladoras ya lo estaba llamando la atención de forma alarmante, junto con su odió extraño.
"¿Acaso conocí está ciudad?"
Eso y que vio a varias oficiales…¿iguales? Que le dejaban en paz y seguían lo que estaban haciendo.
Lo único raro de toda esta gente era que tenían unas pelotas, del tamaño de canicas, en sus cinturas amarradas o sosteniéndola y hablando, con ego, algo llamado "Pokemon" y "Premio" ¿acaso era un juego con canicas llamado Pokemon?
Suspiro. Después de estar varios minutos y que nadie le reconociese de alguna forma, además de pedir indicaciones y pregunto a varios si el hacía familiar de alguna forma.
Solo negativas.
Suspiro y se apoyó en un marco de piedra, viendo la cantidad de edificios de piedra al frente suyo, viendo como gente iba y venía, pero no vio ese torneo llamado "Torneo Pokemon" o como se llamé.
Hasta que, una cosa muy curiosa, paso al frente de John.
Vio a dos jóvenes, como 15 años cada uno, con esas canicas de rojo y blanco en sus manos.
Normal para pasar el rato entre amigos, pero ¿Qué hacia un referi? Entendiese que fuese de su edad, pero era una persona mayor.
El referí estaba hablando en voz alta acerca de los dos contrincantes que se iban a enfrentarse entre sí,, aunque estaba a cierta distancia que no podía escuchar nada de los tres, de seguro era bastante raro ver a un adulto haciendo de referí ante dos niños, pero ¿Qué, acaso se lanzaran canicas hasta que uno de los dos se desmayasen?
Con esa idea rara y ridículo, vio como los dos "Entrenadores" se lanzaban…¿pelotas más grandes?
Antes de que pudiese seguir con sus pensamientos, ocurrió algo imposible.
Ocurrió una especie de rayo rojo de esas pelotas y salieron…"¡¿M-Montruos?!"
El de la derecha era de color verde y era como una serpiente de gran tamaño. Literalmente podía comerse al niño como si fuese un caramelo.
El otro era como un fenómeno de tres cabezas de color negro y azul, además de tener patas delanteras tenía como dos caras más.
Los dos se lanzaron, enfrentándose en un combate de cuerpo a cuerpo. La gran serpiente tenía la habilidad y la flexibilidad como ventaja, pero la cosa de tres cabezas tenía una fuerza muy superior y, a veces, lanzaba llamaradas azules y la serpiente lo esquivaba como si estuviese en un baile extraño.
- Increíble ¿no? – hablo una voz vieja al lado suyo.
John giro su cabeza para ver a un anciano con un bastón. Piel blanca; llevaba un Kimono de hombres de bordados de rojo como una "V"; tenía una mirada calmada, además de tener varias arrugas que demostraban su edad avanzada como su pelo blanco, además de tener los ojos anaranjados…raro.
El hombre, con una sonrisa, esperaba una respuesta de John, que este hablo sin pensar mucho – Si, es increíble – giro su cabeza para volver a ver la batalla de monstruos.
- Dime ¿Qué Pokemon ganara este combate?
- ¿P-Pokemon? – pregunto sin pensar, haciendo que el anciano le mirase un tanto confundido – D-Digo…la serpiente gigante tiene la flexibilidad y la velocidad; y el otro tiene la fuerza…creo que la serpiente le pudiese ganarle.
- … - el anciano, por un instante, le miro muy confundido, es como si estviese mirando a un idiota. Después se rio para mirar la batalla – ¿Acaso está jugando conmigo, hijo? – pregunto de forma graciosa el anciano – El Serperior – comentó, señalando el entrenador de la derecha – Tiene una buena variedad de movimientos, además de que su velocidad y flexibilidad le ayuda para esquivar o atacar a su adversario – ahora estaba señalando a la izquierda – Mientras que Hydreigon tiene mucha más fuerza y tiene algún que otro truco…una batalla muy pareja.
John miro por a la batalla y luego al anciano, para después volver a ver la batalla.
Simplemente, no entendía nada.
Hasta que la batalla giro un brusco giro de 180° para el Hydregon, que agarro con una de sus bocas a la cola de Serperior y le dio a quemarropa una especie de fuego azul, para después terminarlo con…garras brillantes.
- He, una combinación de Fura Dragón con Garra Dragón; sumando que Serperior era muy veloz, se nota que está bien entrenado ese Pokemon.
- Pero le tomó por sorpresa por ese agarre.
- Quizás, pero aun así yo veo a un buen entrenador. Sobre todo si entrenas a un tipo Dragón, son difíciles de conseguir como entrenar.
"Lo que tú digas" vio que Serperior se levantó, agitando su cabeza. Se ve lastimada, pero no tanto como John eperaba.
Solamente la esperaba muerta, no chamuscada.
Los dos entrenadores, con sus respectivos Pokemon a sus lados, se dieron la mano y se retiraron.
- ¿En qué consiste la competencia?
- Muy simple. Tienes un collar – el anciano sacó de su bolsillo un collar de cuerdas – Necesitas encontrar varias para ganar. El que tenga más o todos los entrenadores fueron derrotados menos uno, gana.
- ¿Cuál es el premio? ¿Un Pokemon hiper raro tipo Dios? – pregunto con sarcasmo, y el anciano se rio, entendiendo el chiste.
- A decir verdad, quisiera uno solo para burlarme de los otros pueblos cercanos que tengo un Pokemon Legendario y ellos no.
- … - definitivamente, estaba en una zona loca…o él era el loco.
- Disfruta de la vista o de los combates. Hasta luego, hijo – se iba a retirar el anciano, pero le detuvo John agarrándolo de su brazo - ¿Paso algo?
- …Podemos hablar a solas – el anciano miro un tanto curioso a hombre, que este asintió y John lo soltó.
- Sígueme – John camino siguiéndolo.
Por unos segundos, John seguía al anciano, y aunque la ciudad era hermosa como a su vez la vista, los humos y el sonido de explosiones-aunque pequeñas-le desconcertaban un poco - ¿No temen que estás batallas destruyan la ciudad entera? – ante esa pregunta, el anciano se rio.
- Hijo, de donde saliste ¿de un Refugio subterráneo? – le pregunto de forma sarcástica – En todo caso, la estructura de estas casas están fabricadas de soportar golpes de los Pokemon.
- ¿De verdad?
- Bueno, si alguien diese un golpe directo de…un Cola Dragón podría dejar un buen golpe a la estructura.
- ¿Y si se destruye?
- No se destruirá tan fácilmente.
- ¿Y si ocurriese?
- … - el anciano miro a John, como si estuviese viendo a un loco – Aunque DE esa posibilidad de destrucción, tenemos seguros para este tipo de accidentes.
John suspiro.
O estaba en una zona loca o él estaba loco o el anciano estaba loco.
O todo el mundo estaba loco.
- Llegamos – John pudo ver una casa de piedra dedos pisos, con cortinas de color amarrillo y esas "V" rojas. Además de tener un cartel de "Alcalde" en la puerta.
"¿Voy a hablar con el alcalde?"
Cuando los dos entraron, solo vieron una oficina muy bonita, ya que tiene varias plantas con bayas, la mayoría azules; una colección de trofeos aunque no sabía si estaba relacionado con ese juego de afuera; y papeles encima de un escritorio muy bonito de color anaranjado, casi parecido como el de un atardecer, además de tener una "V" en ella de color amarrillo.
- Vaya, ese alcalde debe de ser un obsesionado con esas "V".
- Pues ESE alcalde está más cerca de lo que crees, hijo – John miró al anciano un tanto confundido. Y para después de sorpresa.
- ¿¡E-Eres el alcalde?!
- Ni más ni menos – le dio una reverencia – Además de que eres el segundo extranjero que veo en estos lares.
- ¿C-Cómo sabes que no pertenezco aquí?
- ¿Me estás tomándome el pelo, hijo? Yo conozco todas las caras de mis habitantes, y la tuya no me suena ¿acaso estás bien?
John suspiro y se sentó en una silla masajeándose las sienes – A decir verdad es que no sé – levantó su mirada para ver a los ojos del anciano – Me acabo de despertar en el medio de la nada, sin recuerdos y un puto dolor insoportable.
- ¿Dolor? – pregunto preocupado.
- Si, como si alguien me diesen unos buenos golpes con un bate en la cabeza.
- Vaya – el anciano se masajeó el mentón – Por lo menos estás bien ¿tuviste algún Pokemon contigo?
- No, además de que si lo recordase te lo diría.
El aciano asintió ligeramente ante las palabras de John – Bien, llamare a la oficial Jenny para ver si te identifica – John suspiro. Esperaba que con su identificación no diesen resultados de ser un criminal o algo parecido.
Y aunque fuese así, se sintirí tranquilo de saber quién era…solo un poco.
- Y ya que vas a estar con nosotros una temporada hasta que salgas de este embrolló, déjame darte un Pokemon para pasar inadvertido – le dijo el anciano.
- ¿De verdad?...¿y si me niego?
- Bueno, estamos en una competencia de Pokemon y si no tienes uno llamarías la atención…o por lo menos te van a mirar cómo el bruto del pueblo.
- Dámelo – lo único que necesitaba en su problema era que lo llamasen el tonto de la clase
"- ¡Desearía tener uno para tener menos cosas que hacer! –" John se sujetó su cabeza por dolor, haciendo que el anciano se preocupase un poco de su visitante.
La voz, en vez de ser como la de una niña, era la de una adulta ¿Qué significaba eso?
- ¿Estás bien?
- Si…solo tráemelo y terminemos con esto – el anciano asintió, yéndose a las escaleras.
John suspiro, poniendo sus dos manos en su cabeza. Esas voces lo mantenían confundido, ya que no sabía si ellas eran familia suya, amigos o simples desconocidos que se había cruzado por ahí.
Simplemente, para John, no le sonaban. Ni siquiera ese ligero pellizco de recordar una voz, conocida o familiar, al estar llamándolo o simplemente hablando al lado. Simplemente, para él, eran solo voces que salieron de la nada.
Pero las voces de esas dos mujeres no sonaban como si estuviesen hablando con un desconocido o una amistad, era más bien familiar. En el caso de la niña pareciera que fuese su hermanita o su hija, y en el caso de la mujer sea su madre o esposa.
Levantó su mirada y miro por la ventana "Acaso…¿acaso tengo familia…familia que recordar?" ese pensamiento de olvidar todo, hasta de su misma familia, le perturbaba y lo hacía ponerse completamente triste ¿y si las encontraba en este pueblo y no los recordaba por nada?
Antes de seguir con esos pensamientos, el anciano bajó con un Pokemon.
John esperaba que ese Pokemon fuese algo espectacular o por lo menos llamativo, ya que era el alcalde.
Pero lo que llevaba era, si no se sumaba por su forma rara de cuerpo y su cola, el de un niño pequeño con un disfraz.
- Te presento a Snivy, un tipo Planta – le comentó presentándole al Pokemon, que este simplemente tenía la mirada completamente apartada. Como si no prestase atención ni al anciano ni a John.
- ¿De dónde la sacaste? – como si fuese un timbre, Snivy giro su cabeza para verlo, y desde de cerrar los ojos y olfatear el aire un poco, Snivy salto de las manos y yéndose rápidamente a John, que este se sentó en las piernas y decía "Snivy" de forma muy amable y amistosa, además de mostrar que era una hembra por su tono de voz.
- Increíble.
- ¿Qué cosa?
El anciano agito su cabeza bruscamente para quitarse la sorpresa, pero aun intentándolo eso, su mirada de sorpresa no salía – Cuando la saque de esa caverna a está Snivy con una cobija desecha, no me dijo ni palabra. Y ahora apareces tú y cambia completamente ¿acaso no será tú Pokemon?
- Pero…¿y si la abandone? – le preguntó, acariciando su cabecita y ella lo aceptaba con gusto.
El anciano negó con la cabeza – Y aunque fuese así. Lo mínimo que te haría sería un Golpe cola. No pidiéndote mimos – John suspiro aliviado, pero si fuese así…
- ¿Me conoces? – le preguntó Snivy, quitando su mano, de su cabecita, que está infló los cachetes de enojo, haciendo un ligero puchero de no sentir los mimos. Ella, respondiendo a la pregunta, primero miro un tanto confundida a John y después lo negó, para después sacar unas lianas de su cuerpo, agarrar la mano que lo acariciaba y que le diese aún más mimos.
- Si no me conoce…"¿De dónde me conocerá?"
- Interesante…raro pero interesante.
- Bueno, me voy entonces – Snivy, sabiendo que su amigo se iba a parar, se metió dentro de su camisa, haciendo reír un poco a John por las cosquillas que le daba, para después salir del cuello de su camisa y montarse en su hombro. Cuando llegó a su hombro, acarició con una combinación de manos y cabeza al cachete de John.
- ¿Estás seguro que no eras el amante de esta Snivy y renaciste? – le pregunto de forma graciosa.
Antes de que John pudiese replicar, el comentario del anciano hizo enojar a la pequeña y le dio un golpe a la cabeza con esas lianas, haciendo reír a John y haciendo que el anciano gruñese de ira.
Por lo menos podía pasearse un poco por el pueblo. Pero antes de salir, pudo ver algo por la ventana. Pequeño y volador y su cabeza tenía la forma como la de una "V"
"…El anciano me hizo adicto, estoy seguro. Ahora estoy viendo "V" voladoras"
Aunque el paseo no fue…tranquilo, por lo menos se divirtió con esos combates.
John no tenía idea en que momento el anciano le metió uno de esos collares en su bolsillo, pero gano tres combates. Claro, Snivy gano esos combates sin necesidad de dar ordenes, como lo hacían ellos con sus Pokemon que le decían cuando esquivar o atacar, pero igualmente Snivy les gano.
Bueno, quizás no fueron combates con Pokemon espectaculares como de esos dos de hace 1 hora atrás, pero no se iba a quejar mucho.
Después de comprar unas golosinas tanto para él como para Snivy. Claro, ayudo de que hoy las tiendas ambulantes de comida iban a dar, por persona, una comida y una botella de agua. Solo pidió algunas golosinas y el agua, ya que no tenía tanta hambre.
John estaba comiendo unas galletas. De 6, le dio la mitad a su amiga que lo acepto con gusto – Por primera vez, mi situación loca me da un buen sabor en el paladar.
- ¡Snivy, vy vy sni! – compartió el sentimiento con su amigo.
Para la sorpresa de John, los Pokemon entendían perfectamente la lengua humana y ellos podían comunicarse con su entrenador con…su forma rara de hablar, repitiendo su nombre. Pero por lo menos podía entender que Snivy estaba contenta.
Antes de que pudiese tomar un poco de agua. Snivy jalo su pantalón y John miro hacia abajo, que se señaló la botella y a si misma - ¿Tienes sed? – Snivy asintió.
John se agachó para darle un poco de agua directamente en su boca, ya que sus manos eran muy pequeñas y dudaba que tenían la fuerza suficiente de agarrar una botella. Ella podía usar sus lianas pero no lo hizo por alguna razón.
Snivy, sabiendo lo que iba a hacer, negó con la cabeza y nuevamente señalo la botella y a sí misma.
John miraba confundido, hasta que recordó las palabras del anciano. Ya que después de presentar a Snivy, dijo "Tipo planta" ¿acaso no será que…
Sin saber qué hacer, alzo la botella directamente encima de su cabecita y dejo que un poco de agua cayese encima de su cuerpo, que ella lo acepto con entusiasmo.
"Si Snivy, literalmente es una planta con patas ¿Por qué comió las galletas?" se preguntó a sí mismo, para después dejar de mojar a su amiga y beber el resto del agua, que está tenía una sonrisa amable, ya que después saltó hacia su amigo y le dio un ligero abrazo.
Lastimosamente, las palabras del anciano, con referente a la rencarnación, vinieron en su mente.
Antes de continuar con su caminata, un entrenador conocido estaba al frente de los dos amigos. Era ese niño de 15 años con ese dragón de 3 cabezas – Hola.
- ¡Combatamos y te ganare!
- …
- …
- …
Todos miraron al joven entrenador, hasta su Pokemon miro de forma avergonzada a su entrenador, aunque se veía que tenía las ganas de reír, aunque no estaba seguro de que fuese de una risa payasa o avergonzada.
Pero John sabía un poco las reglas, ya que leyó un cartel con las reglas ya establecidas. Estos serían un combate 1 vs 1 sin intercambios alguno, además de que se debe aceptar el combate si o si o queda descalificado automáticamente.
John no quería perder, más por ser su primer día, pero conocía a estos dos por ese combate y sabía que no tendría oportunidad contra ese Dragón. Si tuviese a esa cosa llamada Serperior quizás lo tuviese, pero Snivy era pequeña e iba a ser una batalla muy sencilla para esos dos.
Sería como ver la batalla de una hormiga contra una roca con patas.
Antes de decir las palabras mágicas de su derrota, Snivy saltó al frente, viendo a esos dos.
Ahora sí, los dos comenzaron a reírse - ¿De verdad me vas a mandarme a una pre-evolucion, sobretodo una tan débil? Vamos, adelante, te daré una segunda oportunidad y saca a tú Pokemon más fuerte.
- Eh…bueno…Snivy es mi único Pokemon que tengo.
- …
- …
- Oh…vaya…ahora si es incómodo – se avergonzó un poco el entrenador, riéndose un poco – Mejor ríndete, ya que no quiero enfrentarme a un bebe Pokemon.
"Primero me insulta, ahora es considerado conmigo…¿acaso es bipolar? – Lo siento, pero tanto como yo como Snivy estamos enojados con usted por ofendernos. No nos iremos de aquí sin darte unos golpes de educación.
- ¡Snivy!
El Dragón miro de mala manera a su entrenador. Si John lo veía bien, se veía muy cansado y aparentemente no quería dar más pelea. Por eso golpeo a su entrenador con su cola, haciendo que los dos se medió peleasen como si fuesen hermanos o algo parecido.
Después de que se terminase de su discusión, el niño miro a John - ¿Una disculpa bastara? – los dos miraron al niño - ¿Almuerzo? – aún seguía la mirada - ¿Quizás mi Hydreigon te dé una vuelta por el pueblo?
- ¡¿Hy?! – grito estupefacto el Dragón, mirando a su entrenador.
- No, nosotros dos pelearemos – después de decir, un árbitro-aunque no sabía si era el mismo de esa vez-apareció, deslizándose como actor de película de acción, presentándose como el réferi.
De todos los réferi que vio, este pareciera que le gustaba su trabajo…o por lo menos le gustaba lucirse.
- Los dos entrenadores se van a enfrentar. Son los últimos que hay. Si hoy ganan, el ganador podrá pasear por la Espada de Tierra ¿están preparados?
- ¡Estamos listos!
- ¡Sni! – Snivy y John gritaron con entusiasmo, deseando darles unas buenas bofetadas.
- ¡Listo!
- …
- …¿Amigo?
El Hydreigon suspiro, y grito, preparándose para la batalla.
Para después dar un buen bostezo.
- ¡Me estás avergonzando!
Tanto el árbitro como John-como la mujer que atendió a los dos-miraron a la pareja con una sonrisa un tanto nerviosa ante el intercambio mutuo.
- ¡Bien…peleen! – el árbitro bajo las banderas de colores, la verde-para John-que estaba en su mano derecha; la izquierda-para el niño-la roja.
Y los dos comenzaron a pelear. Un entrenador novato sin nada en su cabeza junto a un Snivy que lo conoce pero no sabe por dónde.
Mientras que el, un entrenador con mucha más experiencia que John y un Pokemon más fuerte.
Es una batalla injusta, pero si John podía hacer sudar a un ya sudado Hydreigon podía irse con la frente en alto. Mientras que los dos testigos miraban el último combate de este año.
Junto con uno tercero viéndolos en los árboles.
- Vic.
En una área llena de humo y fuego por doquier, era como ver una zona de guerra recién terminada. No había muchas cosas de ver. Solo había tierra quemada y destruida, escombros de acero y roca, alguna que otra maquinaria y algunas partes de lo que se podía verse como la parte arrancada de un humano, pero estaba lo bastante destruido y quemado que no podía saber a ciencia cierta si era el brazo o una pierna.
Nadie podría sobrevivir a este desastre de destrucción masiva. Ningún humano podría sobrevivir a esto aunque tuviese un escudo alrededor de su cuerpo.
Pero una parte de esa destrucción masiva podía verse un cuerpo levantándose del suelo, mirando a su alrededor y viendo toda la destrucción que se había provocado gracias a la auto destrucción de la base entera.
No había ningún rastro y más bien pareciera como si un meteorito choco contra un pueblo…o un misil.
Se levantó del suelo, viendo que su cuerpo estaba entero y de una sola pieza. Solo tenías rasguños y un poco de sangre seca aunque no estaba seguro su era suya o de los que mato. Además de que vio la ropa…o la falta de la misma, ya que estaba completamente desnudo.
Camino, viendo toda la destrucción de su alrededor. Sabía que dentro de algún tiempo iba a venir la policía o el gobierno, o los mismos pero con más soldados y armas más grandes.
Camino hasta detenerse, ya que pudo ver una cosa que, aunque un tanto destruida, si se podía identificarse como una especie de capsula de tamaño humano.
Su capsula, que estaba encerrado dentro solo sabe Dios cuanto tiempo.
Camino hacia esa capsula y vio como dentro y por milagro había una tableta sin mucho daño con la excepción de mucho polvo y lo que podía verse como sangre.
Toco la pantalla y pudo ver su información.
Información de su vida…y como se la arrebataron toda.
Cerró los ojos y una ligera lagrima resbalo de su ojo derecho…jamás los volverá a ver.
Ya ellos se encargaron de hacerlo, aunque de manera indirecta.
Rompió en dos la tableta y la seguía destruyéndola hasta dejarla identificable. Su vida ya a terminado y no podía estar sentado llorando en una esquina.
Eso no los hará regresar.
Y él jamás los volverá a ver.
Camino, alejándose de la capsula. Cuando estaba a más de 30 metro, se volteó y apuntó a la capsula. Su brazo giro hacia atrás, dejando ver ahora un cañón único pero mortal. Disparo un único proyectil, destruyendo toda evidencia de su existencia…de sus recuerdos.
- …Adiós – camino, yéndose del lugar. No sabía por donde ir o comenzar.
Ahora su sabía lo que era sentirse de verdad solo…completamente solo.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Nota 1: recordad en dejar su voto en la selección del próximo capítulo.
