¡Hola!

¡Lo siento! Debía haber subido este capítulo antes, pero es que he estado estudiando por que tengo muchas pruebas. Mi colegio esta en toma con toda la cosa del movimiento estudiantil aquí en Chile y eso me ha tenido bastante atareada XD

Otra cosa: De verdad siento lo del prólogo. Es verdad que no lo debía hacer y prometo no hacerlo más. En todo casa gracias por mencionarlo c:

El Fic se parece mucho al libro y a la serie, pero varias partes las agregue yo XD

Bueno sin más molestias ahí va XD

Capítulo II

"Nobody's Perfect"

(Nadie es perfecto)

—¿Cuánto más se va a tardar?— refunfuñaba por lo bajo Temari.

Ya llevaba más menos 20 minutos esperándolo en el aeropuerto y nada. ¡Maldición! Ese inepto siempre se hacía de rogar. Nunca llegaba a tiempo a ninguna parte, ni siquiera de niño. Y su padre, por mucho que lo negara, eran casi idénticos tanto física como sicológicamente.

Se encontraba donde salían las personas del avión y él aún no aparecía. Pareciera que ya todos habían bajado del avión, porque ella era la única que quedaba esperando allí. Jodido idiota. Cuando lo viera, lo haría trizas.

—Nunca fuiste buena con las direcciones. Salí por la puerta del otro lado— una voz a su espalda hiso que se le erizara el vello de la nuca.

Esa voz era de Shikamaru. Estaba segura.

Se volteo y casi se desmayo. Ella recordaba solo a un menudo muchacho metiche que era un flojo empedernido. No se imaginaba que los años lo hubieran cambiado tanto... y para bien. Había crecido bastante, mucho más que ella. Sus facciones se habían transformado en las de un hombre atractivo, aún que aún tenía esa cara de "todo me da flojera". Su cabello castaño y sus ojos, ambos combinaban perfectamente con su rostro… y con su sensual cuerpo.

La boca de la castaña se lleno de saliva. Nunca pensó que Shikamaru cambiaría tanto. Sentía como su rostro cambiaba de temperatura. ¡Estaba completamente segura de que estaba más roja que un tomate maduro!... si es que no morada. Ese maldito estaba haciendo que también le temblaran las piernas y los brazos. ¡Maldito y atractivo idiota!

Lo que Temari no sabía es que ella le causaba el mismo efecto a Shikamaru. Su rostro ya no tenía las mismas expresiones de niña. Ahora con orgullo podía decir que se había convertido en una hermosa y atractiva mujer, tanto física como sicológicamente… aún que física quizá más.

Los ojos de ambos se encontraron y el muchacho sonrió con sorna, la tomo de la cintura y la abrazó con fuerza.

—Como decía… nunca fuiste buena con las direcciones.

—Cállate— demando ella con un tierno mohín, —Yo también te extrañe…— agregó.

Luego de eso, ambos se subieron al auto de la castaña en silencio. Los dos iban sumergidos en su mundo, cada uno envuelto por sus propias fantasías. Y así fue todo el camino a casa. Ninguna frase o palabra salió de sus labios. Quizá así era mejor… por ahora.

La cena transcurrió tranquilamente.

Su padre solo asentía y hablaba cuando era estrictamente necesario, su madre, en cambio se encontraba muy animada de tenerlo aquí con ellos, también le informo de lo contenta que estaba de que estudiara en Konoha Institute con Temari. Sus hermanos apenas lo recordaban, pero se notaba que más adelante se llevarían bien.

Lo único que hacía ella era mirarlo. Observaba cada gesto que hacía. Le parecía tan… prohibidamente atractivo. Y así estuvo toda la cena.

Cuando finalmente termino, ella se dispuso a lavar los platos mientras su madre le preparaba la habitación de huéspedes por ahora. La habitación de él estaría lista en unos días luego de ser pintada. Los minutos se le habían pasado volando y ya eran las doce de la noche.

Termino de secar los platos y se fue a acostar. Todos ya se habían acostado, o eso creía pues no se escuchaba nada de ruido. Con algo de pereza abrió la puerta del baño y se encontró con nada más que Shikamaru en boxers. Los colores se le subieron a la cara y cuando estaba a punto de salir corriendo, éste la metió en el baño junto a él.

—Pequeña pervertida, no esperaba esto de ti— su voz sonaba más ronca de lo normal y esto solo logro que Temari se pusiera más nerviosa.

—Y-yo… no… es…— se trataba de excusar la castaña, pero solo le salían tontos monosílabos.

—Tranquila… mantendré tu pequeña aventura en secreto— Shikamaru mantenía su cuerpo completamente pegado al de Temari. Tanto que ella lo podía sentir en todo su esplendor.

—L-lo siento— se disculpo ella en un susurro. Solo podía pensar en que estaba abrazada a él y sintiendo la dureza que se escondía entre sus boxers.

—No pasa nada… espero que en estos años te hayas portado bien y también… hayas cumplido tu promesa— la voz del muchacho cambio radicalmente. Ahora se encontraba muy serio y esperando ansiosamente la respuesta de Temari.

—S-si…— apenas contestó mientras contra todo pronostico, enredo sus brazos alrededor del cuello del chico, dejando el pudor atrás. Él le correspondió acariciándole el cabello con dulzura.

—Me alegra mucho, porque en todo el tiempo que estuve lejos… no deje de pensar en ti— confeso Shikamaru con una sincera sonrisa en el rostro. Lentamente se fue acercando al acalorado rostro de la castaña con intenciones de besarla.

—Y yo…— contesto simplemente para luego dejar que su hermano sellara sus labios con un pecaminoso y tierno beso.

Desde hacía mucho que estaba destinada a ir al infierno, después de todo… No era la primera vez que probaba del fruto prohibido de sus labios.

Y tampoco sería la última.

-.-.-.-.

—Una hamburguesa con queso, por favor— pidió Tenten a una camarera algo flacucha.

La camarera asintió y se fue.

La castaña se encontraba sentada en una mesa de un pequeño bar al que solía ir con toda su familia cuando aún vivían en Osaka. El lugar estaba vacío a esa hora. Además de ella solo se encontraba un muchacho algo mayor que ella –quizá unos 5 o 6 años-, que se encontraba tomando una cerveza en la barra.

Comenzó a fijarse en él. Parecía recién graduado de la universidad, además de estar con el ceño levemente fruncido. Tenten se mordió el labio inferior. Estaba segura que debajo de esa camisa blanca se escondía un cuerpo maravilloso. Su cabello castaño se encontraba atado en una coleta y sus ojos aperlados le daban un toque de clase.

La camarera llegó con la orden y la castaña comenzó a comer lentamente, mientras se daba cuenta de que le parecía extrañamente conocido. Ahora que lo pensaba, le parecía bastante familiar a pesar de que no recordaba nada de él. Unos fugaces recuerdos de Ino y sus antiguas amigas afloraron en su mente: cuando las conoció, cuando salían a andar en bicicleta al bosque los domingos en la tarde, cuando se reían de la molesta de Karin, aquella noche en la que Ino desapareció…

Aquel recuerdo la descompuso y agitó la cabeza con fuerza. No debía pensar en aquello, ya habían pasado tres años desde lo ocurrido. De repente se dio cuenta de que la radio había comenzado a tocar una de sus canciones favoritas: "Say When" de The Fray.

—Amo esa canción— suspiro más para ella misma.

—¿De verdad?— pregunto con interés el muchacho de la barra.

Tenten comenzó a ponerse colorada. No esperaba que aquel extraño le hablara tan abiertamente. ¿Se abría dado cuenta de que ella lo había estado mirando?

—Ah… si, me encanta— trato de sonar natural, a pesar de que su voz comenzó a flaquear.

—A mí también me gusta mucho. Me tranquiliza… ¿puedo sentarme?— preguntó el joven apuntando la silla desocupada de su mesa.

Ella solo atino a asentir energéticamente y el muchacho sonrió. Comenzó a avanzar hasta llegar a su mesa y sentarse al frente de ella. De cerca parecía aún más atractivo. Pudo notar que se había afeitado hace poco y que estaba recién bañado.

—Voy a una cena familiar, nada especial— respondió el joven adivinando sus pensamientos.

Ella sonrió.

—Me llamo Tenten, ¿y tú?— pregunto curiosa.

—Neji…— respondió simplemente.

—Pareces recién graduado…

—Si. Acabo de terminar la universidad. Estudie Literatura en Tokio, pero comenzare a enseñar aquí en Osaka… ¿Qué edad tienes?— pregunto Neji sorbiendo un trago de cerveza.

—Mm… 18— mintió tratando de hacer parecer menos la diferencia de edad.

De ahí estuvieron hablando un buen rato de muchas cosas. Ambos tenían gustos parecidos en literatura y música. A ambos les gustaba escribir y leer de los mismos autores. Compartieron varios puntos de vista de política y filosofía. Había una química excelente.

Tenten estaba emocionada. Nunca había conocido a un muchacho tan interesante y tan guapo. En Francia había tenido uno que otro novio, pero nada serio. Con ninguno había durado más de un mes.

Comenzó a oscurecer y decidieron que era hora de irse. Neji se ofreció a llevar a Tenten en su automóvil a su casa si quería, y quien como no quiere la cosa, acepto. El trayecto estuvo bastante animado hablando de diferentes cosas. Cuando llegaron, ambos se quedaron en silencio.

—Gracias por traerme— agradeció la castaña.

—No es nada. Me alegra que hallas llegado bien a tu casa— contestó Neji sonriendo.

La chica se iba a bajar del auto cuando él la detuvo de un brazo. Ella lo miro curiosa.

—Quizá podríamos… ir a tomar una taza de café, o al cine o… bueno donde quieras— ofreció el muchacho con una sonrisa seductora.

La chica solo sonrió con ganas. Ese chico la estaba volviendo loca y solo lo conocía desde hacia unas horas… o eso creía. Aún pensaba que lo conocía de alguna otra parte, pero no lograba recordar nada. Era frustrante.

—Bueno, nos vemos— se despidió Tenten.

—Si, hasta pronto.

De un momento a otro, Neji se acerco a ella peligrosamente, como si estuviera esperando algo. Su mirada era como la de un depredador que espera a su presa. La chica, como la curiosa que era, solo observaba expectante. Un brillo inusual en los ojos de ella apareció y sucedió.

Él la beso.

Ella, al principio confundida, trato de alejarse, pero debía admitir que esto le parecía demasiado atractivo como para perder una oportunidad de oro. Comenzó a corresponder él beso del chico mayor y se dejo llevar por completo.

Sus labios eran los más dulces que jamás había probado en su vida. Su lengua jugaba con la de ella. Estaba explorando cada parte de su boca, por que quería conocer a aquel ser que se parecía tanto a ella. De repente un pensamiento cruzó por su cabeza y la hizo sonreír juguetonamente.

Se estaba comportando como una perra.

Igual que lo hacía Ino.

¿Quién lo diría? Al parecer las chicas de Francia –o quizá Osaka-, eran demasiado fáciles.

-.-.-.-.

—¡Como has crecido!— gritó emocionada la madre de la familia Hyuga.

Hinata solo puso los ojos en blanco. Su madre le decía esa misma frase a todo el jodido mundo, incluso a ella y a Hanabi cuando no las había visto en más de una semana. Era estúpido, pero desgraciadamente así era su madre, y así la tenía que querer.

Desvío su mirada hacia su primo. La verdad no había crecido, solo había cambiado un poco desde la última vez que lo vio. Ahora tenía el cabello más largo y parecía que había trabajado más en su cuerpo estos últimos años que estuvo lejos.

Tres años.

La mirada aperlada de la muchacha se ensombreció. Otra vez estaba pensando en cuando eran las cinco amigas inseparables. Después de todo ellas no fueron inseparables. Lo único que las mantenían unidas eran los secretos, como decía Ino… o quizá fue la misma Ino la que junto a cuatro chicas que no tenían nada en común.

Temari siempre fue la chica busca-pleitos. Nunca le importaba como se veía, aún que ahora su imagen había cambiado notablemente. Llamaba la atención de varios chicos en Konoha Institute, pero a ella no parecía importarle. Lo único que llamaba su atención era la natación. Gracias a ella habían ganado el año pasado y esperaban ganar este año también.

Tenten se había ido y comenzaron a perder el contacto con ella. Las últimas veces que hablaron, ya no parecía ella misma. Más parecía una ramera barata que solo hablaba de lo grande que eran los culos de los franceses. La verdad nunca le había agradado mucho.

Y Sakura. Sakura si que había cambiado. Ya no era más esa niña gordita de la que todos se burlaban –incluyéndose ella misma algunas veces-, ahora era la princesa de Konoha Institute. Su cuerpo ahora parecía el de una modelo y hasta ella la envidiaba. Sakura podía salir con el chico con peor reputación de Osaka y su madre ni siquiera se preocupaba.

¿Y ella?

Hinata Hyuga, la que siempre había sido la tímida y sabelotodo Hinata. No más de eso. Ahora era la linda chica rica de la ciudad. Todos la respetaban y le temían. Tenía todo lo que una adolecente podría desear, pero no era feliz. No tenía libertad. No podía decir lo que en verdad pensaba. Su familia siempre había sido así.

Solo sonrisas y felicitaciones falsas.

—Si que estas guapa, Hinata— hablo su primo mientras la estrechaba cariñosamente entre sus brazos.

—Igualmente, Neji— se limito a contestar la chica correspondiendo su abrazo.

De repente se dio cuenta de algo. Su primo olía a perfume de mujer. No demasiado, pero si el justo como para adivinar que su primo había hecho de las suyas antes de venir. Sonrío picara y Neji la observo curioso.

—Hueles a perfume de mujer y a cerveza— le susurro Hinata en su oído disimuladamente.

El muchacho la miro sorprendido. No esperaba que alguien se enterara de su pequeña aventura en el bar con la misteriosa chica. Ella solo sonrío como diciendo "guardare tu secreto". Él le sonrió y se separo de ella.

La cena transcurrió aburrida tal y como ella esperaba. Se había perdido una cita con Naruto por esta estupidez. Su padre solo alardeaba de su trabajo, su madre solo habría la boca para hablar de los rumores mas jugosos de Osaka y su hermana solo hablaba de lo maravilloso que era su prometido.

Menuda estupidez.

Su jodido prometido no era más que un triste intento de medico que no sabía nada de medicina. Lo único que lo había visto hacer era fumar, y a escondidas de Hanabi. Aún recordaba el día en que él se vino a quedar con su hermana aprovechando que sus padres estaban de viaje. La pobre no había logrado dormir gracias a los gritos de placer que soltaba Hanabi… y ni hablar de sus gramáticamente incorrectas frases. Ni con terapia olvidaría aquello.

Pero había que guardar las apariencias.

Su familia era solo una farsa.

Lo peor de todo es que ella lo sabía y siempre trataba de encubrirlo.

-.-.-.-.

—Gracias por traerme a casa— agradeció la pelirosa mirando a su novio.

Sakura se encontraba recargada en la puerta de su casa con dos cafés de vainilla y una bolsa de patatas fritas. Su novio se encontraba frente a ella con una sonrisa en el rostro. De verdad que amaba a esa chica.

—No es nada, Sakura— dijo para luego besar su frente con parsimonia —Nos vemos en la escuela el lunes— completo su despedida susurrando aquello en el oído de ella.

Sasuke subió a su motocicleta y se fue a toda velocidad.

Sakura sonrió. Era cierto que a veces se comportaba como un tonto o un cretino, pero con ella siempre había sido todo un caballero, incluso antes de ser la chica popular que era ahora. Lo amaba, estaba completamente segura y no tenía temor de mostrárselo al mundo. Aquel muchacho la había aceptado como ella era, como ella en realidad era. Y eso la había cautivado.

Aún recordaba cuando se tenía que esconder en el baño a llorar por que los muchachos la molestaban en deporte porque a penas si corría un poco y se cansaba. Incluso sabía que sus propias amigas lo hacían en su tiempo. Ino siempre le decía que no le tendría porque interesar la opinión de un montón de idiotas… Pero ella siempre se estaba burlando de ella, y de su –ahora- mejor amiga también. Quizá eso había unido a Sakura y a Karin.

Aún recordaba la primera vez que escucho a Ino hablar de ella a su espalda.

Una rellena y agotada Sakura se encontraba terminando de correr las 20 vueltas alrededor de la cancha de basquetbol. Se encontraba cansada y sentía como todas las miradas se posaban en ella. Se odiaba. ¿Por qué tenía que llamar la atención precisamente de esa forma? No quería que la miraran, ya sabía que su cuerpo no era el de una modelo, pero no tenían que recordárselo a cada instante.

Faltaba poco.

Solo le quedaban 2 vueltas y terminaría aquel infierno. Sus piernas apenas respondían y de vez en cuando perdía el equilibrio y casi resbalaba. "Solo un poco más". "Solo un poco más". "Recuerda a Kyoko, la perfecta hija de la novia de tu padre". Su fuerza de repente se renovó y corrió a toda velocidad. Sakura y su madre se merecían más el amor de su padre.

Lo logró.

Termino las jodidas 20 vueltas. Se sentía como una ganadora. Había sido la última, pero la había terminado. Todo ese maldito suplicio se había terminado. Y lo que más le emocionaba era que Ino debería estar orgullosa de ella. Corrió hacía la rubia y sus amigas, aún que éstas no se hubieran dado cuenta de que ella había terminado.

Y ahí sucedió.

¿Vieron como corre?, parece una pelotita que rueda— se burlo Ino de ella mientras las demás reían de su chiste.

Es cierto, además casi se cae varias veces— respondió Tenten entre risas.

¡Qué mala eres!, pesa como 10 kilos más que tú— dijo Temari para que luego todas se volvieran a echar a reír.

Sin que las chicas escucharan, Sakura salió corriendo hacía el baño de niñas para encerrarse en un cubículo y echar a llorar. ¿Por qué eran tan malas con ella?, se suponía que las cinco eran amigas. Se suponía que las amigas se defendían. O eso era lo que ella creía.

Luego de unos minutos, escuchó como alguien entraba al baño y se tapo la boca. Nadie debía escucharla llorar o se burlarían más de ella. Los pasos cada vez se acercaban más a su cubículo hasta que estuvo al frente de él.

La puerta se abrió de golpe.

No podía creer a quién veía. Era nada más y nada menos que el busca-pleitos Sasuke Uchiha. El muchacho vestía la ropa de deporte y en su rostro se podía ver mucho enfado. Sakura comenzó a ponerse más nerviosa, ya que el chico solo la miraba sin decir ni una sola palabra.

U-Uchiha… ¿Qué haces en el baño de niñas?— preguntó notablemente incomoda.

Hmp.

Si se entera alguien te meterás en problemas…

Hmp.

¡Si no sales de aquí le diré al director que estabas aquí!

Te vi salir llorando del gimnasio— contestó el pelinegro como si fuera lo más normal del mundo.

Los ojos de ella se abrieron enormemente. ¿Por qué justamente tenía que haberla visto él? Ahora tendría que hacerle favores para que el muy bastardo guardara aquel secreto. Si Ino se enteraba, seguramente dejaría de ser su amiga. Sus ojos color jade se volvieron a humedecer y comenzó a hablar con voz quebrada.

No le digas a nadie. Haré lo que me pidas. Si Ino lo sabe, no querrá volver a juntarse conmigo…

Eres una molesta— respondió el muchacho hastiado. La chica lo miro interrogante y él continuo —Tienes muy mal gusto para los que consideras tus amigos. ¿Por qué Ino?, ¿por qué dicen que es perfecta? Yo no lo creo. Es solo una zorra que aprovecha cualquier oportunidad para molestar a la gente. En cambio tu… Tú eres una chica muy linda y siempre haces que las personas se sientan mejor. No te rebajes a su nivel. Puede que digan que no eres perfecta, pero… yo si pienso que lo eres— eso último hizo que la pelirosa se sonrojara notablemente.

¿De veras?— preguntó con el corazón bombeando a todo lo que daba.

Si y es porque… porque me gustas— respondió finalmente el muchacho sin desviar su mirada carbón de la jade de ella. No había ni un rastro de falsedad en su mirada o en sus palabras. Solo seguridad y cariño… muy a su manera.

El final de su recuerdo la hiso sonreír. Estaba segura que Sasuke era el amor de su vida, y no dejaría que nadie le hiciera pensar lo contrario.

—Mamá…— llamo la pelirosa a su madre entrando a la cocina. Rápidamente vio la nota que estaba pegada al refrigerador y se acerco a leerla.

"Querida Sakura:

Me surgió un problema en el banco y llegare más o menos a las 11PM. No me espere. Si te da sueño ve a dormir que mañana iremos de compras.

Besos y abrazos, mamá."

Sakura sonrió. Por supuesto que esperaría a su madre. Debería empezar a calentar la cena por que ya era bastante tarde. Tomo un paquete de lasaña, con eso estaría bien para cenar.

Luego de cenar se dispuso a guardarle comida en el horno a su madre y luego comenzó a lavar los platos. Su madre se esforzaba mucho trabajando, así que ella también tenía que poner de su parte. Luego de terminar con su labor se aproximo a la sala y de lejos observo la bolsa de patatas fritas para su madre.

Ella siempre le pedía un paquete cada vez que salía, así que Sakura siempre le estaba comprando, y su madre no subía ni un gramo por todo el estrés laboral. Que envidia.

Se acerco sigilosamente a la bolsa. No le haría daño una pequeña papita. Abrió la bolsa y el olor a fritura inundo sus fosas nasales. Tomo una y se la hecho a la boca lentamente.

Tres…

Trago la papa.

Dos…

Observó el contenido de la bolsa.

Uno…

Agarro con fuerza la bolsa de patatas fritas y…

BOOM, ¡Cero!

Tomo un puñado y se lo llevo directamente a la boca con brusquedad. No podía dejar de comerlas. Las masticaba, las tragaba y comía más. ¡No!, se suponía que había superado aquella ansiedad devastadora. No debía recaer, ¡No debía recaer! Tomo otro puñado de patatas fritas y se volvió a llevar a la boca. Sus ojos se humedecieron y se llevo otro puñado… y otro… y otro.

Estaba llorando sin control.

Ya no quedaba ni una sola en la bolsa. Arrugo la bolsa y la escondió en su bolso, para luego lamerse con ganas los dedos que le había quedado con la sal. Cuando termino corrió hacía el baño y se encerró allí. Se observo al espejo.

Era patética.

Su rostro se encontraba completamente sucio con sal y sus ojos estaban llorosos, además de que se le había corrido bastante el maquillaje. Se parecía a aquella muchacha de 13 años. A la "Obesa Sakura". Esa sensación la volvió a invadir. Sentía como la ropa le apretaba más de lo normal. ¡Odiaba aquella sensación!

Solo le quedaba una alternativa.

Se inclino en la taza del baño y se metió los dedos en la garganta. Volvió a llorar. Se sentía tan mal. Si Sasuke supiera que ella era… Bulímica, seguramente la dejaría por alguien más. En momentos así se sentía insegura y sola. Y pensar que todo aquello fue culpa de Ino…

Le vino una arcada y vomitó.

Se deshizo de cada caloría que consumió en el día. No quería volver a ser aquella perdedora. No podía volver a ser aquella perdedora. Le agradecía a Dios que su madre aún no hubiera llegado.

Cuando termino se levanto y se volvió a mirar al espejo.

—Soy Sakura. Soy fabulosa— su voz no sonó como se suponía que debería hacerlo.

¿Qué les parece? Hice un poco más de énfasis a la relación SasuSaku por que es mi favorita XD.

De aquí en adelante las cosas comienzan a ponerse feas. Ya en el próximo capítulo comienzan a llegar los mensajes de –I. XD

Bueno comenten.

Bye~