Aquí les dejo el tercer capítulo

Espero lo disfruten

Hermione POV:

Noto como algo me recorre y se mueve por mí estómago, puedo oler que no estoy en mi cuarto y mucho menos en mi cama. Abro lentamente los ojos dejando que mi vista se acostumbre a la luz del sol que entra por la ventana. Pronto los recuerdos de la noche anterior llegan a mi mente. Lo primero que veo a mi derecha es a ella, mi pequeña rubia acostada boca abajo con un brazo sobre mí. Sentí como algo cálido se instalaba en mi pecho.

-Buenos días pequeña – le dije susurrando, pero sin querer despertarla, me puse de lado y apoye sobre mi codo para poder verla mejor, acomode su brazo a la altura de su rostro.

Me acerque y con mi nariz comencé a acariciar su hombro desnudo, para luego dejarle un tierno beso ahí.

Ella suspiro y una sonrisa adorno su bello rostro, se puso boca arriba y la sabana se bajó un poco dejando al descubierto uno de sus pechos. Me mordí el labio para controlar el impulso de morderlo. Subí mi vista y vi como abría sus bellos ojos azul celeste, su piel blanca resplandecía ante la luz, era como ver al ser más puro e inocente de la tierra.

-Tengo hambre – me reí, solo ella podría comenzar el día con esa frase, negué divertida y le di un pequeño beso en sus labios, eran delgados y rosas, aún en la mañana el olor a chocolate en su piel y su sabor se sentía.

-Yo también tengo hambre – mordí su oreja haciéndola gemir, a la vez que me situaba encima de ella apoyándome en mis codos para no aplastarla. Sus manos viajaron a mi cuello acercándome más a ella.

-Tú no te sacias nun… - la callo besándola en sus labios, recorriendo su labio inferior con mi lengua haciéndola estremecer, pedí permiso para entrar en su boca y ella me lo concedió sin dudar, pronto nuestras lenguas comenzaron una danza de éxtasis que me erizo la piel.

-Solo relájate y disfruta – le digo contra sus labios bajando mi lengua hasta su cuello.

Mi lengua y mis labios recorren su exquisito cuello, lo muerdo levemente, la escucho suspirar mi nombre lo cual me anima a continuar, bajo hasta su pecho derecho, lo mordisqueo, lamo y juego con su pezón. Tras endurecerlo, haciéndola gemir, sus manos bajan a mi espalda apretándola con fuerza. Me dirijo al pezón izquierdo con el que juego de la misma forma. Con mi mano derecha no dejo solo el anterior, estimulo su pezón y con la izquierda recorro su costado, su estómago, sintiendo su piel suave y como reacciona ante mi tacto, hasta situarlo cerca de su excitado clítoris, puedo oler lo mojada que esta.

-Eres hermosa Luna – le digo mirándola por un segundo, ella tiene la cabeza hacia tras tensionada por el placer, sus manos se aferran a la sabana.

Con mi lengua juego un poco con su ombligo, pero siento como quiere que baje de una vez, nunca me gusto tratar salvaje a Luna, a ella le gustaba delicado y suave, y así es como la trataba siempre. Mi lengua y mis manos continúan bajando hasta llegar al punto de no retorno, el punto que para ambas marca el paraíso. Mis manos suben hacia sus pechos excitando sus pezones mientras que mis labios besan mi preciado tesoro, lamo lentamente su sexo y con mi lengua juego con sus labios mayores. Mi pequeña rubia está muy mojada y excitada, pero noto como quiere más.

-Sabes delicioso – susurro contra su clítoris justo antes de meter mi lengua dentro de ella.

Ella se tensiona y gime fuertemente, sus piernas se abren dándome más libertad para moverme, sus manos se dirigen a mi cabeza marcando el ritmo que ella quiere, siento sus jugos y los saboreo, mi miembro palpita por la falta de atención, pero ahora me importa más que Luna quede satisfecha. Marco un ritmo un poco más rápido y no paso mucho para que sus paredes vaginales se cerraran entorno a mi lengua, y llegará al orgasmo.

Verla retorcerse y temblar me hace vibrar más. Saboreo todos los jugos con mi lengua sin dejar nada, sabe increíble.

-Sabes muy bien – le digo yendo hacia su rostro y besarlo, ella me corresponde apenas, siento aún su sabor en mi boca.

-Y tú sabes como despertar a una mujer – me dice levantándose un poco, su mirada echaba fuego, sonreí traviesa – pero es tu turno de venirte.

Verla así de dominante siempre me ponía dura, solamente yo y Kim conocíamos esa faceta suya que nos encantaba.

Un gemido salió de mi pecho cuando el dedo de Luna me dio un ligero roce en la entrepierna. Cerré los ojos dejándome hacer lo que ella quisiera.

Me beso, pero no fue un beso salvaje, este fue tierno, calmado pero intenso, sus labios me volvían loca. Mientras nuestras lenguas se enredaban ella llevo sus manos hacia mi cabello enredándolo, mientras que yo puse mis manos en su cadera consiguiendo que ella notara lo duro que estaba mi miembro. Solté un gemido ahogado, la fricción me estaba volviendo loca.

Su boca bajo hasta mi cuello, chupando y lamiéndolo, solté varios suspiros, sus manos estaban viajando hasta mis pechos, masajeándolos, y estrujándolos.

-Esta vez no quiero jugar contigo – oí que decía, tenía los ojos cerrados porque si los abría y la veía hacerme todo lo que sentía, seguramente me iba a venir y no era el momento.

Mis manos viajaron a la cabecera donde me agarre fuertemente de los barandales para contenerme. Apreté los labios, cuando su lengua se posó sobre mi vientre, un cosquilleo me estaba matando ahí abajo.

Me dolían mis genitales por la falta de atención, pero no quería presionarla, aun así no paso mucho para que sintiera la primera lamida. Sisee fuertemente, se sentía endemoniadamente bien.

Apreté los labios, abrí los ojos y me encontré con la caliente imagen de Luna con mi miembro en su boca entrando y saliendo.

-no pares – le dije apenas, con mi voz rasposa, agarre su cabeza para darle ritmo, cada vez más rápido – Estoy a punto de venirme.

Solo basto eso para que alcanzará mi clímax, ahogue un grito en mi garganta, dejando irme sobre su boca, vi como ella se lo tragaba todo sin problemas. Después de eso, le dio un par de lamidas para limpiarme y se subió para acostarse en mi pecho.

Nuestras respiraciones eran erráticas y estábamos temblando. Estaba mareada.

-Buenos días preciosa – le dije dándole un beso a sus cabellos, ella me acaricio un poco mis brazos con ternura – venga, vamos a darnos un baño para ir a desayunar.

Con eso ella me sonrió dulcemente como solo ella sabía y me beso en la boca, sentí mi propio sabor pero no me importo, solo existía Luna en mi mundo, como siempre cuando estaba con ella nada más.

Kim POV:

Estaba sudando y jadeante, después de darle quince vueltas a pie a los terrenos de Hogwarts hasta un met podía cansarse.

"Maldita Hermione y sus impulsos sexuales" – pensé.

Me había levantado con una dolorosa erección en la mañana y supe que mi querida hermana estaba teniendo una sesión de sexo con nuestra amada Luna, y como no había nadie disponible para desahogarme, el ejercicio extremo era lo único que podía bajarme el estrés.

Cerré los ojos fuertemente y me apoye en mis rodillas respirando entrecortado. Sentí las gotas de sudor bajar por mi frente. Me limpie con mi playera alzándola un poco.

Me senté en el pasto a descansar un poco, aún faltaban diez minutos para que el desayuno comenzara, así que camine hacia mi sala común para darme un baño.

Llegue corriendo, me bañe lo más deprisa que pude, me puse mi uniforme y salí corriendo hacia el comedor, donde mis amigos ya estaba comiendo muy a gusto.

-Gracias por esperar – dije sarcásticamente, voltee a ver a mi mesa y ahí estaba ya Pansy, quien estaba hablando de algo con Astoria, fruncí el ceño, de todas las personas con las que se podía juntar, eligió a esa mujer pervertida y manipuladora - ¿qué hace ella con Greengrass?

-Al parecer está usando todas sus armas para quitarte a tu chica… de nuevo – oí que me decía Theodore, fruncí mas el ceño, sentí como mi sangre comenzaba a hervir, pero Herms me mando olas de tranquilidad para calmarme, le agradecí mentalmente – Será mejor que tengas cuidado Kim, Astoria no es ninguna tonta.

Doble la cuchara que había agarrado por la mitad, y la arroje a la mesa.

"¿Qué tienes?" – voltee a ver a mi hermana, quien me miraba interrogante, negué con la cabeza para que no se preocupara.

Acabe mi desayuno lo más rápido que pude y busque algo para distraerme y quitarme de la cabeza la frustración que estaba naciendo en mí.

-Diles a todos que el entrenamiento del equipo inicia acabando las clases, los quiero a todos listos– le dije a Blaise, ya había pasado una semana y las audiciones habían sido estupendas.

Me habían elegido capitana del equipo el año pasado, por lo que ahora era mi deber llevar a mi casa por la copa. Había elegido a Draco como buscador, estaba mejorado muchísimo, Blaise y Theodore como golpeadores, mis cazadores eran alumnos de séptimo ya bien entrenados y experimentados y yo era "la guardiana" del equipo, como les gustaba llamarme ya.

El asintió.

-¿Has avanzando ya con tu chico misterioso? – le pregunte a Draco, se atraganto con su jugo y casi lo escupe, nos reímos de él - ¿eso es un sí?

No era un secreto para Slytherin que a Malfoy le gustaban los hombres, en el mundo mágico no era algo que fuera raro, al contrario era como una relación común y corriente, incluso sus petulantes y fastidiosos padres lo apoyaban.

-En realidad no – dijo él no parando de comer – pero ya les dije que no creo que pase nada, él y yo somos de mundos muy diferentes.

Suspire, este año iba a ser el de los "no correspondidos".

-Vamos Draco, eres guapo, rico y cuando quieres buena onda, seguro te dice que si – dijo Blaise, rodee los ojos, no era el mejor consejero pero jamás podría decir que no era honesto.

Nuestro amigo nos miró sonriendo altanero como siempre, una serpiente sin orgullo y soberbia no se podía llamar Slytherin.

-Lo sé, pero es más complicado de lo que creen – tomo un poco de su jugo y voltee a ver a la mesa de los leones donde una cabellera rubia capto mi atención, tenía movimientos tan delicados y elegantes que parecía casi una princesa – pero creo que la que tiene mal de amores es otra.

Mire a mis amigos quien me estaba mirando con burla, bufe enojada.

-Yo no sufro de mal de amores – me limpie con la servilleta y me levante – si me disculpan, daré una vuelta antes de entrar a clase.

Ni siquiera sabía a donde iba, solo sabía que quería distraerme un poco, mis emociones estaban al cien desde que entramos a Hogwarts, y no me estaba gustando nada.

-Vaya ¿por qué tan sola? – apreté los dientes, de todas las personas que podía encontrar, tenía que ser ella.

Voltee hacia la voz y ahí estaba la chica más fastidiosa y molesta de todo el colegio, de cabello chocolate lacio, ojos miel y debía admitir que de buen cuerpo, pero no era competencia.

-¿Se te ofrece algo Greengrass? – le sonreí petulante, me había odiado desde que supo que me acosté con su pequeña hermana Daphne (sé que Astoria es la menor, pero lo quise cambiar) nunca pudo soportar que alguien como yo, pusiera la manos sobre alguien de su sangre.

Los Greengrass eran de un clan de hombres lobo, cada luna llena teníamos problemas con ella en el bosque porque siempre quería hallar el modo de buscarnos y lastimarnos a mi hermana y a mí. Por eso siempre evitábamos ir en esos días a pasear por ahí.

Ella se paró soberbia frente a mi casi intentando intimidarme pero no cedi.

-Buscaba a mi chica – dijo casual, casi burlándose – La debes de conocer, es la chica nueva, Pansy Parkinson.

Solté un gruñido animal, sentí mi sangre hervir y como la ira inundaba cada nervio de mi cuerpo, mis manos se cerraron en puños haciéndome daño por la fuerza.

-Te lo voy a advertir solo una vez Greegrass, aléjate de ella – le dije susurrando, sentía como mis uñas crecían, junto con mis colmillos, no podía controlarlo, simplemente comenzaba a ver todo rojo y más al ver su estúpida sonrisa.

-No lo creo Granger, esas chicas van a ser mías para saborearlas completas – gruñí sonoramente, la agarre por el cuello y la estampe en la pared, soltó un quejido de dolor, sentía como mis ojos comenzaban a cambiar también.

La mire amenazadoramente.

-Más… te vale… quedarte alejada de ellas – ya no tenía control, ya no pensaba, solo quería desollarla viva.

"Kim, ¡no!" – oí que me gritaba Hermione, pero no quería escucharla.

Mis dientes comenzaron a crecer y Astoria se puso pálida del miedo, sonreí triunfante, si, quería que sintiera eso, intimidarla, amenazarla, matarla. Solo yo sabía de lo que era capaz ella por conseguir lo que quería.

-No debiste meterte conmigo – le dije siseando, oí como trago saliva, como secretaba adrenalina, sus latidos eran más rápidos y fuertes.

"¡NO!"

Estaba a punto de morderla en su yugular cuando un golpe me mando volando. Antes de caer, di una vuelta y caí de pie, pero cuando hice eso ya tenía a mi hermana encima de mí, haciéndome una llave para controlarme.

Solté un rugido, quería correr, ir tras mi presa, ya era mía.

Pelee para liberarme pero Mione me tenía bien agarrada.

-Tranquilízate Kim, por favor – oí que me decía mi hermana – cálmate.

Comencé a respirar, grite del dolor de tener que controlar a mi animal, era como quemarme los nervios uno por uno para recuperar mi cordura.

Me agarre la cabeza, no oía, no veía, me retorcí en el piso.

-Respira, Kim, respira – aún me tenía agarrada, pero ya no hacía falta.

-Min – dije quejándome, solté una lágrima por el dolor, no era fácil controlar al animal una vez que lo dejabas salir, nunca me había pasado tan fuerte.

Me acaricio la cabeza lentamente, respire varias veces antes de sentirme mejor. Aún estaba temblando pero ya no era tan intenso.

-¿Mejor? – me pregunto dulcemente, nos quedamos así acostadas un rato más.

Me separe de ella y me pare, ella me siguió cuidando que no pasará nada.

-Lo lamento – le dije avergonzada, vi que le había dado un rasguño en su brazo un poco profundo.

Tome mi varita y recite algunos hechizos que habíamos aprendido de nuestras madres, pronto la herida dejo de sangrar.

-No te preocupes – dijo ella, la mire pidiéndole perdón, pero ella se encogió de hombros restándole importancia - ¿cómo estás?

Mire hacia otro lado.

-Mejor – di dos pasos hacia atrás – ve a clases, yo hoy no pienso entrar, estaré frente al lago si necesitas algo.

Sabía que ella no me quería dejas sola, pero le pedí que no me siguiera y que me dejara sola un momento. Asintió y la vi caminar hasta alejarse.

Suspire y me fui hacia el lago, el aire siempre me ponía de mejor ánimo y en la soledad lograba poner mi mente en blanco.

Me acosté en el pasto, aún sentía mi frente sudando.

"¿Qué diablos nos está pasando?" – pregunte, hace unos días tuve que llevar a Hermione al bosque, porque estaba a punto de matar al profesor Snape.

Era como si cualquier emoción, lo lleváramos al extremo.

Aspire el aroma de mí alrededor concentrándome solo en eso. Pero hoy la suerte no estaba de mi lado, porque esos aromas que nos volvían locas, se estaban acercando.

Me incorpore y las vi caminando por la orilla del lago, estaban platicando de su vida en Francia y del frío que hacía en este lugar. Seguramente ni siquiera sabían que había alguien observándolas.

Sonreí.

-¿No deberían estar en clase? – Pregunte fuerte para que me escucharán desde donde estaban, las asuste porque saltaron desde su lugar y sus corazones palpitaron muy rápido – nunca pensé que fueran chicas malas.

Se voltearon y se me quedaron viendo hasta que se calmaron.

-Tu y tu hermana tienen una manía por asustar a la gente – casi me rio, pero solo sonreí divertida, me sorprendio ver que caminaran hacia mi – tu también deberías estar en clase.

Me encogí de hombros.

-No es como si un par de clases fueran importantes – a veces me gustaba saltarme clases, yo no era como mi hermana de no faltar nunca o de irme a la biblioteca, aunque aun así mis calificaciones no eran bajas, nunca había reprobado ninguna materia - ¿qué hacen aquí?

Ellas se quedaron viendo y luego a mí, se veían preciosas.

-Queríamos pasear por aquí sin tener a tanta gente atrás nuestro – me contesto, era la primera vez que no era cortante – es un poco estresante.

Desde que habían llegado todos los chicos de la escuela habían intentado algo con ellas, su sangre Veela llamaba mucho la atención.

-Sí, debe ser agotador - No quería intentar algo en estos momentos, solo hablar, no tenía ánimos – es muy libertador caminar por aquí, no será el clima perfecto pero tiene paisajes hermosos.

Mire hacia el lago, me llenaba de paz el aire libre, el único lugar donde mi animal estaba tranquilo.

-Beauxbatons también tiene una vista increíble – hice una mueca, si, seguramente hermoso, tal vez querían regresar – pero Hogwarts tiene cierto aire mágico que te atrapa a quedarte.

Mi pecho se inflo de escucharla, era grandioso saber que les gustaba aquí, así al menos podría estar cerca de ellas un rato más, aunque eso significara sufrir su rechazo.

-Sí, uno de los mejores momentos de mi vida fue entrar por esa puerta por primera vez – les dije señalando Hogwarts, sonreí nostálgica – lo recuerdo como si fuera ayer.

Me le quede viendo a la escuela sonriendo

-Se nota – hablo Fleur sentándose junto a mí y Pansy en frente – eres agradable cuando no estas intentando meterte entre nuestras piernas.

Me reí suavemente, si creo que llegue al punto de acosadora cuando diario las seguía para hablar con ellas.

-Lamento eso, prometo tratar de ya no hacerlo – oí sus risas y me encanto, creo que ese sería mi nuevo pasatiempo favorito, con tal de verlas sonreír de esa forma – Quizá podamos ser amigas.

No era lo que quería pero si así podía tenerlas cerca, con gusto iba a soportar el dolor que nacía en mi pecho.

-Eso no quitará el hecho de que tú y tu hermana se la pasan acostándose con cualquiera – algo se comprimió dentro de mí, no me gustaba que ellas pensarán eso, las cosas no eran tan así de frías - ¿ni siquiera les importa lo que sientan ellas?

Hice una mueca.

-No es así como son las cosas, no nos acostamos con cualquiera – no sabía cómo explicar eso – es… más complicado que eso, no nos da igual lo que sientan ellas, muy por el contrario, siempre vemos que estén bien antes que nosotras.

Se me quedaron viendo sin entender bien lo que estaba diciendo.

-Tal vez al principio si era así, nos acostábamos con tantas como pudiéramos, pero de un año para acá, solo lo hacemos con aquellas que son especiales en nuestra vida – eso sonaba tan mal como se escuchaba pero para Mione y yo era lo más normal del mundo – tampoco es… bueno… siempre veremos primero por ellas, si en algún momento ya no lo quieren hacer, no las obligamos a nada, sigue siendo su decisión.

Hubo unos minutos de silencio.

-Creo que yo no podría con eso – dijo Fleur segura, sonreí para mis adentros, todas decían eso.

-¿se enamoran? – pregunto Pansy confundida.

Me quede pensando un segundo en la respuesta, no sabía cómo contestar eso. Con Daphne estaba segura que no sentía algo tan fuerte como eso, pero si recordaba a Luna y su increíble delicadeza, mi pecho se calentaba y una chispa me recorría todo el cuerpo.

-Enamorarse es una palabra muy vana – voltee rápido y ahí estaba Hermione, ni siquiera la había oído u olido llegar – podría llamarse amor, con una dosis de placer, no con todas es así, solo con las que consideramos especiales.

Ella era un poco mejor para explicar eso, nunca había tenido que hacerlo, ni siquiera con Luna que era la única que la considerábamos así, quizá por lo diferente que era.

-El amor y el placer no se pueden combinar de la forma que ustedes dicen – dijo Fleur muy segura de sus palabras.

Mi hermana se acercó a ella, se puso en cuclillas para ponerse frente a ella, pude ver como Fleur se ponía nerviosa con su cercanía.

-¿A no? danos una oportunidad y te demostraremos lo contrario – le respondió Hermione con una sonrisa retadora en su rostro.

Espero lo hayan disfrutado mucho.

Hermione y Kim al fin pudieron tener una plática civilizada, ahora solo falta saber si Fleur y Pansy están dispuestas a tomar ese reto. Más misterios, peleas y conflictos van a aparecer en la vida de todas. Esto apenas está iniciando.

Muchas gracias a los que se tomaron la molestia de dejarme un review y un mensaje privado, de verdad me animan mucho para seguir con esta historia más rápido.

Si tienen alguna sugerencia, no duden en decírmela, todos pueden aportar una idea. Dudas también se resuelven, solo si no arruina el final jaja

Cuídense, nos leemos

Zarmaol