LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN, SON PROPIEDAD DE MASASHI KISHIMOTO.

.


CAPÍTULO 3: CORVUS CORAX.

.

Estaba escondido detrás de la cascada, los primeros rayos diurnos se asomaban generando a su vez en conjunto con la brisa del agua que caía desde la cascada un arcoíris, llevaba ahí dos horas con su compañera herida, quien para ese momento tenía dos horas sangrando, el flujo había disminuido un poco, pero aun así debía encontrar un lugar en donde pudieran tratarla lo antes posible. Esperó unos cuantos minutos antes de poder salir de su escondite, había mandado unos cuantos cuervos a inspeccionar el lugar para cerciorarse de que no hubiesen anbus alrededor. El graznido del ave negra le anunciaba su proseguir.

Salió y se quedó a la orilla de la desembocadura junto a su compañera, las capas de ambos estaban manchadas de sangre especialmente la de ella, si es que al pedazo de tela que aferraba a su cuerpo se le podía llamar todavía capa. Itachi dejó a Konan apoyada sobre una gran piedra, mientras inspeccionada el hombro y brazo de la mujer. Se sentía culpable pues había sido precisamente él, el causante de sus heridas recordando con pesar que con anterioridad había implantado un sello explosivo en el ave de papel antes de que volviese a incorporarse al cuerpo de ella. Si el jutsu de la Akatsuki no hubiese sido de rango S, la hubiese dejado efectuarlo sin problema, pero desafortunadamente una de las reglas de la organización estipulaban que costase lo que costase debían deshacerse de quien les estorbaba y eso era precisamente lo que Konan había intentado hacer con ellos; borrarlos del mapa, volviéndolos cenizas.

Observó entonces que parte de su cuello estaba afectada; piel visiblemente desprendida que parecía un colgajo mal hecho, podía ver claramente sus fibras musculares y parte del hueso de la clavícula.

—Disculpa mi atrevimiento-pronunció, quitándole lo que quedaba de la capa para posteriormente romper su camiseta, dejando su torso expuesto y cubierto únicamente por su ropa interior. Konan entreabrió los ojos y sin decir o hacer absolutamente nada dejó que su compañero prosiguiera, sabía que no tenía malas intenciones— voy a limpiarte— la Akatsuki asintió apreciando el caer del agua sobre la herida, luego hizo un gesto de dolor cuando sintió las manos de él tallar su brazo y parte de su hombro— lo siento, pero es necesario— volvió a hablar sin dejar de limpiarla.

—No te preocupes Itachi— dijo en voz baja, luchando por mantener la conciencia. Luego de unos cuantos minutos, su piel estaba completamente limpia y la herida era más visible. Se quedó mirándola unos cuantos segundos, Konan con los ojos entrecerrados lo imitó intentando entender su reacción. Estaba casi desnuda y la vista de Itachi se centraba en su pecho, comenzó a sentirse intimidada y enrojecer un poco.

—Voy a tener que romper el tirante de tu sostén para que deje de hacer fricción con la herida, ¿de acuerdo? — escuchó y entendió a lo que su compañero se estaba refiriendo. Itachi rompió el tirante e inmediatamente su brasier cayó dejando descubierto su seno derecho, el Uchiha inmediatamente volteó su cabeza, cuidando el pudor de ella y se quitó su capa para tapar el cuerpo de su compañera.

—La base todavía queda muy lejos, cerca de aquí hay una aldea civil, llegaremos ahí para que un médico te atienda las heridas y repongas energías, continuar en el estado en que te encuentras es peligroso, la herida aunque levemente continua sangrando— le informó cargándola nuevamente entre sus brazos, en dirección a la pequeña aldea. Konan apoyó la cabeza en el pecho de él, se sintió mareada y cerró lentamente los ojos. Itachi debía darse prisa, la Akatsuki cada vez se encontraba más débil y su culpa continuaba atormentándolo.

Con lo que no contaba el Uchiha era que una anbu aún se encontraba al asecho. Se había quedado lo suficientemente alejadada de ese lugar como para no ser detectada por ellos. Su presentimiento había sido correcto, a esa distancia sus ojos podían ver claramente como el chakra de ambos se movilizaba, la Hyuga supo entonces a donde se dirigían y como la mujer estaba herida, supuso que el enfrentamiento sería uno contra uno. Con un número tan parejo, la mujer fuera de combaste y su experiencia, el criminal no tenía oportunidad contra ella.
Se puso en marcha tomando un camino diferente para evitar sospechas, claramente quería prepararles una emboscada.

x-x-x


.

Los Akatsuki llegaron a la aldea escondida entre los robles, Itachi quitó la banda ninja de ambos e inmediatamente llevó a la chica al hospital. En ese momento Konan ardía en fiebre y deliraba, durante el camino le había dicho un sin fin de cosas que nunca imagino ella pudiese revelar; algunas de ellas lo dejaron completamente sorprendido y otras tantas solo se limitó a ignorarlas

Entro rápidamente al hospital y se fue con directamente con la recepcionista quien lo miraba con preocupación debido a la entrada tan desesperada del Uchiha— Por favor— pronunció levantando un poco el cuerpo de la mujer— fuimos atacados por unos asaltantes mientras mi esposa y yo íbamos de luna de miel— su voz expresaba angustia y miedo. La recepcionista tocó la frente de la peli-azul y rápidamente ordenó a los enfermeros tratarla; ella titiritaba de frio, su piel estaba pálida y la sangre no dejaba de fluir; era más que evidente que no s.e encontraba en buen estado. Se la llevaron rápidamente para atenderla con urgencia mientras la mujer en la recepción cuestionaba a Itachi para generar el ingreso y un historial clínico.

— ¿Cuál es el nombre de su esposa? — Itachi se quedó pensando por un momento, no podía revelar sus verdaderos nombres, aunque si ninguno de los habitantes los habían reconocido entonces seguramente nadie de ese lugar sabía que estaban catalogados en el libro bingo como criminales clase s, aun así no podía dejar ningún hueco abierto debía taparlos todos— Kanna— respondió— Kanna Satoshi.

—Muy bien joven Satoshi y cuál es el suyo? — Volvió a preguntar— Kamui— respondió al instante, tres segundos le bastaban para generar una buena mentira.

—De acuerdo Kamui san, quédese al pendiente le estaremos informando sobre el estado de su esposa— Itachi se sentó a esperar a que Konan reaccionara, solo esperaba que cuando lo hiciese no dijese su verdadero nombre porque de ser así, su mentira caería y no les convenía que comenzaran a desconfiar se ellos.

x-x-x


.

Tres horas habían transcurrido, los doctores le habían dicho que su esposa todavía no despertaba, pero que ya estaba fuera de peligro. Únicamente le habían pedido donar de su sangre para compensar la pérdida de ella, Itachi aceptó de inmediato, era lo menos que podía hacer después de lo que le había hecho.

Fue hacia la cafetería del hospital porque tenía más de 12 horas sin probar bocado y su estómago comenzaba a reclamar, necesitaba alguna cosa para acallarlo. Pidió un café y un anpan, no había nada más, se sentó y comenzó a comerlo. Ignorando por completo a la mujer que lo observaba con detenimiento desde lejos.

Abrió lentamente los ojos y lo primero que vio fue una luz cegadora " ¿he muerto?" pensó al ya no percibir dolor y sentirse en total calma, lo último que recordaba era el perfil de Itachi y el cómo su cabello se movía conforme avanzaba. Volteó a ver su entorno y supo de inmediato en qué lugar se encontraba, después recordó que Itachi le había dicho que la llevaría a que le tratasen las heridas y entendió todo. Suspiró, miró fijamente al techo, volvió a cerrar los ojos y en cuanto lo hizo vio la imagen de Itachi.

—Me alegro que haya despertado Kanna san, a su esposo le dará mucho gusto—dijo el ninja médico que recién entraba a la habitación.
Por supuesto que para la Akatsuki todo aquello le resultaba demasiado extraño "¿Kanna?, ¿esposo? Seguramente todo ese enredo era obra de Itachi.

—Gracias doctor, pero dígame ¿en donde esta I... — paró. Casi arruinaba todo, era obvio, si ella era Kanna, entonces Itachi era?... probablemente otra persona— mi esposo — simplemente no diría mas, no al menos hasta saber que cuento había inventado Itachi.

—Dejó dicho que iría a la cafetería, se le notificará de inmediato que ya ha despertado — le informo el médico tomando los signos vitales de la chica— afortunadamente su grupo sanguíneo se conoce como receptor universal (O-)y el de su esposo como donador universal (AB+), este tipo de casos no son muy frecuentes, fue un gran alivio para nosotros esta gran coincidencia, usted necesitaba la transfusión de sangre con urgencia y gracias a su esposo, es que usted está con nosotros— Konan sonrió, eran Akatsukis y se suponía que si alguno caía el otro debía continuar sin mirar atrás, pero Itachi se había tomado la molestia no sólo de protegerla, limpiar sus heridas, llevarla al hospital y todavía donarle de su sangre para salvar su vida, sino que también la esperaba para regresar juntos.

—Muchas gracias, lo esperaré— pronunció con una gran sonrisa en su rostro, Uchiha Itachi era... no sólo un ninja de honor también un caballero.

—Muy bien Kanna san, sus signos vitales se encuentran estables y se ve notoriamente mejor, pediré que le suban algo de agua y un poco de comida— el médico sonrió se fue hacia la puerta y salió.

Ahí sola en la habitación recuerdos llegaron a su cabeza, las manos de él acariciándola cerca de sus pechos, era sumamente idiota que esa situación estuviese pensando ese tipo de cosas, era obvio que lo había hecho con otros propósitos, pero para una mujer que se siempre se había sentido atraída por él significaba mucho aunque solo se estuviese engañando a sí misma.

x-x-x


.

Una chica de hermoso de cabello añil, labios carnosos y ojos color perla, con un cuerpo que seguramente muchas envidiarían y otros desearían; senos firmes y voluminosos, caderas anchas y piernas tonificadas se acercaba lentamente hacia el hombre que con el anpan.

—Hola, guapo, te he estado viendo desde hace rato, ¿cómo te llamas? — preguntó haciendo su cabello hacia atrás, mientras sonreía y parpadeaba lentamente, Itachi volteó hacia ella, levantó una ceja y sonrió de lado. Hinata pudo ver de inmediato como el hombre la veía de pies a cabeza, verlo sonreír le decía que "había caído"—Kamui— respondió, ahora más que nunca continuaría con su mentira. La Hyuga hizo un gesto con la ceja, sabía que le estaba mintiendo, pero no podía contradecirlo, ¿con que argumento?, ella sabía que era más que obvio que el hombre era el ninja renegado, el asesino de todo su clan; Itachi Uchiha. Muy a su pesar aceptó el hecho y continuó — ¿Por qué tan sólito? — le volvió a preguntar. Esta vez haló una silla y se sentó lo más cerca que pudo de él, vio sus labios y luego subió hasta sus ojos, repitiendo dicha acción varias veces. El Uchiha sonrió internamente, estaba clarísimo, no tenía duda que la mujer le estaba coqueteando, así como también estaba seguro de saber que era la anbu Hyuga; sus ojos la delataban.

Itachi, no necesita conocer la identidad de la mujer tras la máscara, cuando había descubierto su técnica, todos sus movimientos eran tan evidentes para él y el viejo truco de la seducción era tan primitivo y de lo más bajo que hasta pena le daba, pero aun así, dos podían jugar al mismo juego y aunque nunca fue su estilo, siempre le había parecido innecesario, sabía cómo mover sus fichas, después de todo ser el capitán de un escuadrón anbu a los 13 años, le habían dejado tal experiencia. La pregunta era… ¿Quién jugaba mejor?.

—Estoy esperando una mujer de cabello azul— pronunció imitando sus movimientos, Hinata sintió un escalofrío correr por su espalda, reconocía que era apuesto, pero también un criminal, además quería atraparlo, que cayera en su trampa, quería tenerlo en sus manos, no que él la atrapase a ella.

— Y... ¿En dónde crees que encontrarás a esa mujer? — si ya había comenzado con el juego, debía mantenerse firme en su objetivo. No dejaría que su mente volviese a flaquear otra vez.

Itachi cerró los ojos, bajo la cabeza, dejó escapar una leve risa. Era astuta, pero él lo era mucho más. Abrió los ojos y la examinó lentamente desde sus pechos, hasta detenerse en su rostro para mirarla fijamente a los ojos, levantó uno de sus brazos para colocar su antebrazo en el margen del respaldo de la silla dónde ella estaba sentada. Hinata se intimido ante el acto, el brazo de él tocaba sutilmente su espalda. Pensó de inmediato en los típicos trucos que los hombres hacían para abrazar a una chica dentro de un cine; eran esas típicas movidas. Sin embargo, si quería desequilibrarla tendría que hacer mucho más que un roce accidental y una mirada seductora— ¿qué pasa?, te has quedado callado de pronto, respóndeme, ¿en dónde crees que podrás encontrar a esa mujer? — insistió, está vez acercándose mucho más a su rostro, tanto que sus labios estaban a escasos centímetros. A esa distancia podía incluso aspirar su aliento.
Definitivamente la anbu era buena, demasiado. Cualquier otro ya hubiese caído ante esa carita tan angelical y ese cuerpo de diosa, pero no él, él no.

—Ya la encontré— dijo tomándola del mentón y acercándose lentamente sin apartar sus ojos de los de ella— está en este hospital— continuó rozando ligeramente sus labios con los de ella mientras hablaba. Hinata tembló, no imagino tal respuesta ni el que el hombre se atreviera a tocarla y mucho menos que su cuerpo respondiera entrando en calor, inesperadamente comezó a cerrar lentamente sus ojos. Itachi volvió a sonreír internamente, ya había sido sufriente; jugarle al seductor comenzaba a aburrirlo— ella está aquí —volvió a hablar rompiendo el contacto con ella y alejándose— Mi esposa acaba de dar a luz—mintió. La Hyuga abrió los ojos y bruscamente se alejó de él, se puso de pie y sin decirle una palabra salió de la cafetería, su corazón latía al mil por hora mientras su mente le decía una y otra vez que había traicionado su moral.
¿Cómo?, ¿cómo había sido posible que un anbu de élite, hubiese sido víctima de su propia estrategia?. Además el Akatsuki se había burlado tan descaradamente de ella, que era vergonzoso e inaceptable. Le quedó claro que esos métodos irónicamente funcionaban más con ella que con él.

Por ahora estaban dentro de un hospital, y no era conveniente comenzar una batalla campal en un lugar en donde había personas convalecientes. Esperaría a que saliese y en cuanto abandonara el hospital, lo atacaría sin piedad. Nadie se burlaba de un anbu de élite por segunda vez. Idearía un plan de ataque perfecto.

Mientras en la cafetería el Akatsuki sonreía victoriosamente. Simplemente quería conocer hasta dónde llegaría la anbu con su juego de seducción. Era absurdo que se utilizase como cebo. Su intención más que nada era comprobar sus habilidades y probar su determinación. Sin embargo irónicamente había obtenido incluso más que eso, la había sacado de control y llevado al límite.

La cazadora había sido cazada.

.


CORVUS CORAX: Es el nombre científico del cuervo común, quiere decir cuervo grande. Siendo el ave mas inteligente, que tiene habilidades para solucionar problemas, imitar e intuir en quien pueden confiar o no; además de ser una de las aves mas juegan por simple placer.

CONTINUARÁ...